Conversando sobre composición con: Jacobo Ramos (Primera parte)

Conversando sobre composición con: Jacobo Ramos (Primera parte)

- en Conversando sobre composición
1523
1


Compositor de “Si acaso se me olvida”.

Una entrevista a Jacobo Ramos, músico, cantante, compositor, escritor, productor y pastor puertorriqueño. Ha grabado los discos: “Aire”, “Bueno” y “Dile al corazón que camine” con los cuales ha tenido nominaciones al Grammy Latino, los Dove Awards y los Premios Arpa. Compuso la mayoría de canciones del disco: «Eres tú» de la serie «Adoración viva» de Danilo Montero y la canción «Tu gracia es suficiente» que Danilo incluyó en su más reciente grabación «La carta perfecta». Jacobo ha escrito los libros: “A pesar de la lluvia” y “Si acaso se me olvida” con editorial Casa Creación. Actualmente es pastor de adoración en el Ministerio Catacumba 5 en Mayagüez, Puerto Rico, y proximamente está por lanzar su nueva producción «Días extraordinarios». Su esposa se llama: Raquel y sus hijas: Hosanna y Paloma Mía. Una conversación a las 4:00 p.m. vía Skype.

Jacobo, ¡hola!

Jacobo: Bendiciones Noel, ¿cómo estás papá?

¡Muy bien! Gracias por tu tiempo para realizarte esta entrevista…

Jacobo: Gracias a ti por querer comunicarte con nosotros.

Bueno, básicamente quisiera conversar contigo sobre tu forma personal de escribir canciones. Te confieso que comencé a seguir tu música desde el disco de Danilo Montero “Eres tú” de la serie “Adoración Viva”. Pero antes de hablar de ese proyecto dime desde cuándo inició tu interés por la música, ¿cuándo inicia tu aventura de componer?

Jacobo: Desde siempre me gustó la música. Mis papás son pastores y todo hijo de pastor de alguna u otra manera se ve envuelto en las cosas de la iglesia. Entonces a mí siempre me apasionó la música y lo primero que hice fue aprender a tocar percusiones. Pero siempre me gustó componer canciones.

¿Sabías tocar piano o guitarra?

Jacobo: No…

¿Cómo componías entonces si no sabías tocar un instrumento melódico?

Jacobo: Se me venían melodías a la mente. Puerto Rico es un país de mucha música y en las Navidades se da esto de la gente que improvisa versos y cuando era Navidad yo veía que mi papá y a varias personas de la iglesia hacían eso. Eso siempre me llamó la atención…

Tipo trovadores…

Jacobo: Exacto, eso fue a los 8 ó 9 años. Luego mi familia se mudó a EE.UU. y comencé a escuchar mucha música debido a que mis amistades ya no estaban. Allí comencé a escribir canciones solo…

Solo sabiendo tocar percusiones…

Jacobo: Sí, yo me sentaba a escribir. Yo escribía, pero te confieso algo Noel, me avergonzaba tanto lo que hacía que tomaba el papel, lo trituraba y lo tiraba el cesto de la basura…

¿Las tirabas sin mostrárselas a nadie?

Jacobo: Sí, tenía miedo de que alguien me las criticara…

Ah, ok…

Jacobo: Ya al pasar los años me atreví a mostrárselas a alguien y preguntarles qué les parecía.

¿Cómo era componer siendo percusionista y no saber tocar un instrumento melódico?

Jacobo: Me sentaba, tocaba un ritmo (toca con sus manos un ritmo sobre el escritorio) y comenzaba a buscar ideas. En esa época me pasó algo muy interesante y es que mi familia pasó un tiempo de mucha necesidad y de conflictos económicos. Entonces esto de componer se quedó de lado porque tuve que comenzar a trabajar…

¿A qué edad fue eso?

Jacobo: Como a los 14 años. Yo ya estaba tocando percusión en una orquesta de Salsa en Pensilvania, EE.UU. Luego nos mudamos a New Jersey y seguía bien envuelto en la música, pero nunca imaginé que iba a escribir canciones de verdad. Yo pensé que mi meta en la vida era ser percusionista porque se me habían abierto muchas puertas desde joven. Pero algo sucedió a los 17 años cuando me mudé de nuevo a Puerto Rico, fue allí que desperté a la música nuevamente. Tuve un encuentro con el Señor a eso de los 20 años y allí realmente comencé a componer de verdad.

Insisto, ¿aún no tocabas un instrumento melódico? ¿O a esta altura sí?

Jacobo: Es aquí donde se vuelve interesante el asunto. En todo ese proceso de tocar con varias personas yo había aprendido varios acordes, había aprendido el Do Mayor y el Fa Mayor aunque en la práctica cantaba en Fo (se ríe)…

Jajaja…

Jacobo: Es decir, todavía yo no cantaba nada. Lo que hacía es que tenía dos o tres acordes, ¿y cómo es que comencé a componer? Resulta que cuando estudiaba yo vivía en un hospedaje cerca de la universidad, vivía yo solo en Puerto Rico y tenía una habitación donde estaba mi cama y un piano pequeño sobre el escritorio. ¡Para que veas mis prioridades! En vez de tener los libros encima, ¡tenía un teclado! (se ríe).

Jajaja…

Jacobo: Yo me sentaba ante el teclado a hablar con Dios. Yo no tenía un lugar donde orar, era el único cristiano en el grupo de estudiantes que vivíamos en ese lugar. Allí descubrí que si me ponía los audífonos y me ponía tocar teclado nadie me interrumpía. Entonces yo me quedaba frente al teclado y oraba. Esas conversaciones con Dios se tornaron en oraciones y esas oraciones se convirtieron en canciones. Hasta el día de hoy esa es mi forma de escribir, sentado al piano o sentado con la guitarra.

¿Cuál fue entonces esa primera canción que pudiste llamarle realmente “tu primera  canción”?

Jacobo: La primera, primera canción la escribí allá por 1994 ó 1995. Creo que se llamó: “Inmenso amor”…

¿Nunca la grabaste?

Jacobo: No, nunca. ¡“Grande fue tu amor” se llamó! ¡“Grande fue tu amor”! Entre paréntesis le puse “Por nosotros murió” (se ríe). Fue una canción que no se grabó pero la usamos para un drama de Semana Santa en la iglesia. Así fue como yo comencé a componer. Yo tenía esta canción pero nunca pensé que algo sucedería con ella. Resulta que por ese entonces me gustaba la actuación, pero más que actuar me gustaba dirigir teatro. Yo estaba en una compañía de teatro de la iglesia, hacíamos cosas para eventos especiales y un día me dijeron: “Oye, te importaría trabajar de musicalizador”…

A esta altura supongo que dominabas mejor el piano…

Jacobo: Sí, en vez de dos acordes, ¡tocaba cuatro! (se ríe)…

Jajaja…

Jacobo: Lo que hice allí fue musicalizar, hacer efectos especiales y todo eso, pero un día en un ensayo hacía falta una canción para cerrar el drama y yo les enseñé la mía. Les dije: “Tengo esta canción”. Cuando la oyeron me dijeron: “Wow”. Al final no la canté yo, sino que lo hizo otra persona…

“Grande fue tu amor”…

Jacobo: Sí, y eso me motivó a seguir componiendo para los dramas de Navidad o Semana Santa.

¿Cómo era tu ritmo de composición en esa época? ¿Componías mucho o poco?

Jacobo: Yo era muy inspiracional. Cuando me llegaba algo me ponía a componer. Te confieso que como yo quería aprender a tocar piano pues todas las noches practicaba y todas las noches aparecía una idea, y yo la anotaba. Pero en esa época no tenía grabadora así que muchas de mis ideas las perdí…

Qué mal, ¿no?…

Jacobo: Ese es uno de los consejos que yo le doy a quienes componen, tengan una grabadora. De hecho, yo viajo con una grabadora aunque ahora mi grabadora es mi Iphone. A veces voy en un avión y la gente me mira grabando y dicen: “¿Qué le pasa a este?” Pero un día decidí que no quería perder más ideas ni que cayeran en tierra.

Antes lo que me venía a la mente eran frases musicales, líneas melódicas, muy pocas veces me llegaba primero la letra. Yo siempre he sido muy musical. Recuerdo un día que alguien me animó a escribir también mis pensamientos. Así que también decidí andar con una libreta donde quiera que fuera. Así que desde entonces anotaba lo que me impresionaba ese día. Escribía todo. Digamos que oía la frase: “Tan fuerte como la gravedad”, yo la anotaba. Lo que hacía es que tomaba la libreta y me sentaba al piano y comenzaba a unir mis ideas melódicas con esas frases.

Por ejemplo, esa canción (canta): “Grande fue su amor que ha dado a su Hijo, sacrificio vivo para salvación. Por nosotros murió para darnos perdón y por ese medio unirnos con Dios. A él cantaré y adoraré, nos ha dado vida, él es mi Rey”…

¿Nunca la has pensado grabar?

Jacobo: No, nunca. Es que cuando yo escribía una canción era una adrenalina que me llenaba dentro, una emoción gigantesca y tenía que seguir. No podía parar de escribir. Amanecía componiendo.

Al inicio era 100% inspiración, pero con el tiempo escuché a un maestro que me dijo: “Jacobo, una buena canción es 10% inspiración y 90% transpiración. Tienes que dedicarle más disciplina a escribir canciones”. Y decidí desarrollar más disciplina. ¿Cómo lo hice? Me envolví mucho en la lectura. Yo casi no leía.

¿Qué comenzaste a la leer?

Jacobo: Principalmente la Palabra y como yo era universitario tenía que leer mucho, desde literatura hispanoamericana hasta libros devocionales. Todo lo que caía a mis manos yo lo leía. Mi libreta no era un diario sino frases recopiladas que para mí eran importantes.

Lo próximo que hice, porque ya luego comencé a tocar guitarra, es que me sentaba a componer con la guitarra. A mí me gusta usar mucho la guitarra y el piano para componer. Pero siempre es muy fuerte en mí la base rítmica. Mira, hay tres cosas que toda buena canción debe tener…

Continúa…

1 Comentario

  1. Jocobo como puedo obtener una pista la cancion no temere por favor

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

La agridulce Palabra de Dios

Hace unos días tuve una conversación con un