julio-1.jpgCompositor de la canción: “Creo en ti”.

Una entrevista a Julio Melgar, cantante, compositor, productor musical y director de alabanza de iglesia Intimidad con Dios de Guatemala. Ha grabado los discos: “Día de pentecostés” y “Creo en ti” ,cuya canción principal titula el disco y que ha ministrado a cientos de iglesias en todo el continente. Una conversacón en el Hotel El Mandarín, San Miguel, El Salvador, a las 11:00 p.m. después de ministrar en el templo de Ministerios Emmanuel de Santa Rosa de Lima.

Julio, gracias por darme de tu tiempo para conversar, mira la hora que es y tú gentilmente me permites entrevistarte. ¡Gracias de verdad! Comencemos desde el principio, ¿cuándo descubriste que podías componer?

Julio: Sobre composición nunca recibí un curso de cómo era la forma correcta, lo comencé a hacer empíricamente. Una de mis primeras canciones fue: “Incomparable amor”

¿La que está al final de tu último disco “Creo en ti”?

Julio: Sí, esa fue la primera canción que yo escribí, tenía como 14 años cuando la hice. Con esa canción comencé a darme cuenta que tenia el don y la cualidad de escribir. La escribí en un tiempo de estar con el Señor. Cuando comencé a escribirla me percaté que los versos casaban, fue algo muy espontáneo. En ese momento no sabía que tenia del don, pero esa canción nació de un tiempo especial con Dios y de lo que yo sentía por él. La canción habla de todo lo que recibí cuando me perdonó y me salvó (escúchela aquí). Fíjate que sólo comencé a cantarla, ni siquiera la escribí. La canté y la canté, primero la hice en mi mente, y luego la pasé al papel, no tenía una guitarra a la mano…

Me imagino que ya sabías tocar…

Julio: Sí, un poquito, sabía algunos acordes. Busqué las notas de la canción y logré sacarla exactamente cómo la había imaginado en mi mente. Te soy sincero, yo no recuerdo haber escrito una canción porque no haya tenido nada que hacer. Una vez le preguntaron a alguien: “¿Cómo le haces para escribir canciones?” Él dijo: “Yo las hago cuando no tengo nada que hacer”, (se ríe). Yo no, todas las canciones que Dios me ha dado han sido de momentos especiales con él. Dios es quien te inspira y cuando escribes porque el Espíritu Santo te ha inspirado es impresionante.

Es como que si esa primera canción que escribiste trazó el camino de cómo surgirían las demás que vendrían. Es decir, de tu intimidad con Dios…

Julio: Exactamente, en ese momento no sabía lo que estaba haciendo, simplemente sabía que había escrito una canción. Un día la canté y a todo mundo le gustó. Nunca dije: “¡Ah, ve! ¡Soy compositor!” Nunca paso eso por mi mente. Luego seguí y escribí otra, tras otra. La segunda canción que escribí se llama: “Gracias Señor”, que dice (la canta): “No puedo comprender ese lindo amor, que Cristo a mi me dio, muriendo en una cruz. Él vino a morir, su sangre él vertió, en una cruz clavado, murió por mis pecados, gracias Señor”. Y el coro dice: “Gracias Señor por haberme rescatado de ese mal, gracias Señor mi alma canta y nunca te dejará de amar”. Y así vino otra tras otra, canciones que nacieron de tiempos increíbles en su presencia.

Al escuchar estas dos primeras experiencias de composición veo un énfasis en la persona de Jesús y su sacrificio, ¿fue por ese tiempo que te convertiste?

Julio: No, yo recibí al Señor a los 7 años, pero a los 14 comencé a experimentar cosas increíbles en el Señor. Y la temática de mis canciones tenía que ver con el sacrificio de Jesús, con su sangre, lo que él hizo por mi y su perdón.

¿No crees que se ha perdido un poco esa temática en la composición de hoy? Ya las canciones no son necesariamente Cristocéntricas. No estoy diciendo que todos están cayendo en eso, pero hay algunos que sí, ¿no te parece?

Julio: Me gusta que menciones eso. En el caso mío cuando comencé a componer y aún hoy que lo hago mis canciones tienen que ver con él. Mira, hay gente que disfraza mucho las canciones y no se sabe si le hablan a Dios o se los están cantando a una mujer y te dicen que hacen eso para entrar en lo secular y todo el rollo. Yo respeto su forma de pensar pero en lo personal pienso que para que una canción impacte la vida de la gente debe nacer de una relación. Cuando sos hijo de Dios hacés música que viene del corazón de Dios, música espiritual. Las canciones tienen vida, las canciones extraordinarias tienen vida, así como un “¡Cuán grande es él!”, un “Aleluya”, que son canciones impresionantes. Fíjate en esa, sólo dice: “Aleluya, aleluya…” y me pregunto: “¿Por qué ha trascendido tanto esa canción tan pequeña?” Porque quien la escribió tuvo una relación con Dios, nació de la intimidad. De la intimidad siempre se gesta un fruto y ese fruto puede ser una canción, un mensaje o algo impresionante. Es decir, cuando hay verdadera intimidad hay fruto. Por eso te digo que las canciones tienen vida. Yo no recuerdo haber escrito una canción solo porque se me dio la gana de escribirla.

julio-2.jpgHas mencionado que las canciones surgen de la intimidad con Dios y ya que tú tienes intimidad con Dios a diario, ¿significa eso que escribes una canción todos los días?

Julio: ¡Buena pregunta! (se ríe). Mira, yo creo que el Señor te da las canciones en el momento que él lo quiere, yo no he tomado esto como un oficio aunque conozco de gente que trabajan de esto y tienen contratos con disqueras a nivel secular. A ellos les piden canciones y se van a un lugar precioso, un bosque por ejemplo, se apartan y las disqueras los mandan a componer y escriben 10 canciones en una semana. Pero ese es su trabajo, en mi caso particular mis canciones han nacido de momentos precisos donde yo he tenido una necesidad en mi corazón, donde he querido conocer a Dios en otro nivel y de repente viene Dios y me trae una respuesta y surge una canción. Yo escribo canciones que son vivencias, que nacen de cualquier situación y eso es lo que impacta a la gente, porque no hablo de algo efímero sino que les hablo una verdad. La Biblia dice: “la verdad os hará libres”, por eso cuando tu base para componer es la verdad eso trae libertad al corazón de la gente. Cada canción que yo tengo me recuerda acontecimientos de mi vida

¿Cómo nació la canción: “Creo en ti”? La cual, hasta dónde yo sé, es la canción tuya que más ha trascendido y por la cual la mayoría de personas te conocen. ¿Cuál es la historia detrás de esa canción?

Julio: Resulta que yo venía en avión, de un evento de Colombia. Yo venía impactado porque lo que había visto y que Dios había hecho. Allí sentado en el avión Dios me habló fuertemente al corazón, me dijo: “Toma lápiz y papel” y me comenzó a dictar las palabras. Las escribí y me volvió a decir: “Esta canción va a ser como un “¡Cuán grande es él!” Va a ser un sonido que va a convocar a la gente”.

Fíjate, prueba de esto es que fuimos a España y la gente cantaba “Creo en ti” y yo no sabía cómo era que la cantaban si nunca la habían escuchado. Aquí en El Salvador, México, Colombia y en otros países la hemos cantado y la gente se involucra de una sola vez. Yo decía: “¿Cómo puede ser eso si ni siquiera hemos distribuido el disco?” Lo único que te puedo decir es que Dios ha cumplido su palabra. A veces he pasado por alguna calle en Guatemala haciendo alguna diligencia en la noche y he pasado en frente de alguna iglesia y he oído a la gente cantar: “Recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso Hijo de Dios” (escúchela aquí). Eso me impresiona mucho. Es un regalo de Dios, esa canción nació para bendecir a la gente.

Fíjate que cuando la estaba escribiendo en el avión comencé a llorar quebrantadísimo y le dije a una amiga mía que venia a la par: “Hey, escucha esto que Dios me dio” y comencé a cantársela y los dos comenzamos a llorar. Cuando regresé a Guatemala busqué a unos amigos que en su casa he compuesto muchas canciones y se las canté y comenzaron a llorar, la presencia de Dios cayó allí.

¡Qué impresionante! ¿Te ha sucedido algo parecido con otras canciones que has escrito?

Julio: Sí, con la canción: “Soy un altar”, que canta Juan Carlos Alvarado, que por cierto va en el nuevo disco de Lucía Parker, y que también incluí en mi disco: “Creo en ti”, pues la escribí un día que me sentía muy mal, muy triste y buscaba al Señor porque me sentía seco. O sea, a todos nos ha pasado eso, esto me sucedió hace como 5 años pero me gusta contarlo por si hay alguien que se identifique. Fíjate que fue un tiempo difícil, sentía que Dios se había tomado vacaciones y que no me escuchaba y yo adoraba y adoraba, ¡y no pasaba nada! Ese día después de una hora de buscarlo en oración, el Señor me dijo: “Te quiero con el mismo corazón con el que venias antes, con el corazón que venías cuando nadie te conocía, cuando nadie te invitaba a ministrar”. Cuando escuché eso comencé a llorar quebrantadísimo. Me tire al suelo y eso me impresionó mucho. Luego que terminé de orar, comencé a cantar: “Qué hermoso que estás aquí, aquí tan cerca de mi, eres todo lo que quiero, me desespero por ti. Sorpréndeme una vez más, no me conformo Señor, eres todo lo que anhelo, quiero vivir para ti, déjame estar aquí junto a ti mi Jesús…” (escúchela aquí). Fue una canción que nació así, Dios me confrontó, me puso en mi lugar y luego la compuse.

Sé que hay cantantes que te piden canciones para sus discos, ¿cómo haces cuando te las piden? ¿Te sientas a escribir o les proporcionas canciones que ya tienes y que has escrito producto de tu intimidad con Dios?

Julio: Una vez alguien me pidió unas canciones y al final le escribí todo el disco, pero le dije: “Dame chance y voy a orar, voy a estar con el Señor y que él me dé algo que venga de su corazón. No quiero darte algo que no tenga consistencia, que no tenga verdad ni vida”. Y bueno, me encerré a orar  y a escribir como por dos semanas. Yo oré: “Señor, dame algo que venga de ti”. Y Dios me dio canciones lindísimas. Esto lo he hecho con Luigi Castro, con una chica que se llama Karen, de Costa Rica, también con Bani Muñoz, donde orando juntos nació: “En tu presencia” de su disco: “Inusual”. También le he dado canciones a MIEL San Marcos, aquí de Guatemala.

julio-3.jpgHe oído de compositores que venden sus canciones… ¿tú haces eso? O simplemente las prestas…

Julio: Mira, si alguien viene a pedirme que le venda a mi hijo Lousan, que es mi hijo mayor, mi primogénito, ¡está loco!, ¡yo no le vendo a nadie mis hijos ni mis hijas! Lo mismo es con mis canciones, son como hijos e hijas, son fruto de mi amor por Dios. Noel, ha venido gente y me ha ofrecido mucho dinero, pero mucho dinero para que yo les venda los derechos de mi disco, pero yo no puedo hacer eso, ¡allí están mis hijos! Claro, esa es mi apreciación. Pero con eso respondo tu pregunta.

¿Qué requisitos debe cumplir una persona para que tú le des alguna canción para grabar?

Julio: Sobre eso te digo lo siguiente: Hay gente que te pide canciones con las motivaciones incorrectas, gente que me ha dicho: “Quiero esa canción porque esa canción va a hacer que mi disco pegue”. Francamente yo proporciono canciones a personas que yo conozco y que no buscan protagonismo, sino bendecir al cuerpo de Cristo. Básicamente ese sería el requisito, que yo hable con ellos y que sienta paz en mi corazón. Aún podría darles canciones a gente que no son mis amigos pero que al yo conversar con ellos tenga testimonio del Espíritu de Dios de lo que ellos son. A veces les pregunto a quienes me piden canciones: “¿Por qué quieres grabar un disco? ¿Cuál es tu motivación?” Algunos me dicen: “¡Porque quiero ser famoso!” O… “¡Porque quiero que me conozcan!” Otro no, otros sí responden bien y me dicen: “Porque el anhelo de mi corazón es usar mi talento para bendecir a la gente”. O… “Porque Dios me ha estado inquietando con eso y tengo una pasión por obedecerlo”. Mira, esa gente es gente que se le nota, contestan diferente a lo que otros contestan.

Quiero agregar algo más: Uno debe ser celoso de las cosas que Dios da, debes administrarlas bien. Tienes que tener cuidado a quien le das tus canciones. Es como en la parábola de los talentos, soy responsable de los talentos que Dios me da. Yo puedo darle algo alguien y esta persona tomar lo que le dí y usarlo para bien, mi unción y su unción pueden hacer trascender la canción y tocar naciones; pero hay otros que pueden usar mal las cosas que les das. Por eso debes ser buen administrador de las canciones que Dios te da.

¿Qué experiencias memorables has tenido como compositor? ¿Qué te ha dicho la gente de lo que ha pasado en sus vidas al escuchar tus canciones?

Julio: Bueno, una vez fui a un hospital a ver a una persona y luego de estar en cuidados intensivos, grave, lo visité y al llegar estaba escuchando “Creo en ti”, oyéndola una y otra vez y recibiendo sanidad a través de eso. Escuché de una mujer que tenía cáncer y su paz y confort era escuchar “Creo en ti”. Ella se tomó de la Palabra y luego la vi sana, ella me lo contó después. También he recibido testimonios por el Internet de gente que ha sido impactada. Recuerdo a un hombre me buscó y me abrazó delante de mucha gente y me dijo: “Iba a matarme, ya no quería nada con mi esposa ni con la vida, estaba mal y cuando oí la canción: “Creo en ti”, reaccioné y regresé a casa y pedí perdón”. Y ahora allí está él restaurado por una palabra que escuchó en la radio. Esos son sólo algunos testimonios que he recibido de gente que ha sido transformada por una canción.

Si tuvieras un consejo que dar a quienes componemos sobre cómo ser compositores conformes al corazón de Dios, de cómo escribir canciones que transciendan, ¿qué nos dirías?

Julio: Los salmistas escriben canciones del corazón de Dios, lo que yo les diría a aquellos que sueñan con componer o aún a los que ya componen, es que nunca escriban nada que no sientan en su corazón. No escribas nada que no estés viviendo. ¿Quieres que tus cancones trasciendan y cambien la vida de la gente? Asegúrate que lo que escribes surja de la verdad, de una verdad de lo que Dios es para ti. Siempre he dicho que si tú quieres hacer algo por alguien primero Dios tuvo que haberlo hecho en ti. Es decir, cuando nos preocupamos por bendecir a alguien es porque Dios ya te bendijo primero a ti. En este sentido, nunca hables de algo que no es una vivencia, tus canciones tendrán vida si nacen de una relación. Eso les diría.

¡Qué interesante! Terminamos nuestra conversación en el mismo lugar donde comenzamos, ¿verdad? Las canciones surgen de una relación…

Julio: Así es.

Noel Navas.