fernando-1Uno de los mejores compositores guatemaltecos.

Una entrevista a Luis Fernando Solares Jr., pastor asociado de la Iglesia de Jesucristo Familia de Dios, en Guatemala. Produjo los discos: “Sígueme” y “Fortaleza” de Danilo Montero. Nominado a Los Premios de la Gente 2003 de Telemundo por: “Directo al corazón” como la canción más sonada en los EEUU. Participó como compositor y arreglista del disco: “Viento más fuego” de Marco Barrientos que fue nominado al Grammy Latino 2005. Ganador del premio Arpa 2004 como Productor del Año por el disco: “Fortaleza” y del premio Arpa 2008 al Mejor Álbum de Cantautor por su última producción musical. Ha grabado los discos: “Sin afán” (2001) y “Pronto volverá” (2008). Una conversación en la sala de su casa a las 11:00 p.m., en Ciudad de Guatemala, Guatemala.

Entiendo que después del disco: “Fortaleza” hiciste una pausa, dejaste de producir y te fuiste a EE.UU. a formar parte del equipo pastoral del ministerio de Adrián Rogers, de “El amor que vale”, ¿qué pasó? ¿A qué se debió el cambio de rumbo?

Luis Fernando: Me pasó que cuando trabajas en un ministerio musical itinerante y viajas 200 días al año, yo viajaba más que la banda y no era fácil mi agenda. El asunto es que un día el Señor me habló y me dijo: “Fernando, ¿qué dirías de un padre de familia que trabaja 16 horas al día por sus hijos y para su esposa?” “Yo diría que es un gran padre”, respondí. El Señor me volvió a preguntar: “¿Cómo crees que estaría su relación con sus hijos y su esposa?” Yo dije: “Bueno, casi no pasa tiempo con ellos”. “¡Así estás tú conmigo!” me dijo, “Hacés todo por mi y para mí, por amor a mí y en fidelidad a mí, pero casi no pasas tiempo conmigo”. A partir de allí el Señor le dio un giro a mi vida.

Recuerdo que en el 2003 fui a ministrar con Danilo a Nashville y al evento llegaron algunos líderes de Bellevue Baptist Church, desde Menphis, la iglesia de Adrian Rogers que está como a tres horas de allí. Danilo llegó tarde al evento y me tocó enseñar a mí. Bueno, producto de esa actividad me llamaron de parte del ministerio de Adrián Rogers, tú sabes, uno de los mejores predicadores que EE.UU. ha tenido y cuyo ministerio televisivo se ve en toda Latinoamérica. Por cierto, mi predicador favorito después de mi padre. El asunto es que me llamaron para decirme que estaban considerando contratar a un pastor para el área hispana que tuviera capacidades de predicador pero también musicales. Un tiempo después me contactaron de nuevo ofreciéndome conocer la iglesia, pagarme los boletos de ida y vuelta, solo para ir a conocer. Todo esto sin compromiso alguno de mi parte de decir que sí. Al fin de cuentas me hicieron ir tres veces para conocerme y ofrecerme una plaza de ministro en la iglesia.

Para hacerte de una historia larga una corta, yo, que venía de un trasfondo pentecostal, por votación unánime me escogieron para ser pastor del área hispana de la iglesia más grande del sur de los EE.UU.

Te voy a hacer un paréntesis y confesar algo. Por ser hijo de mi papá, yo nunca quise aceptar el pastorado de parte de él. Mira, mi papá es uno de los pastores más importantes de Guatemala, con una iglesia de más de 10,000 miembros y bueno, yo le tengo mucho respeto a ese llamamiento. Una vez le dije al Señor: “Si alguna vez me vas a llamar al pastorado creo que vas a tener que evitar que mi propio padre me tenga que nombrar”. Cierro paréntesis.

Entonces, la tercera vez que fui a Memphis, que ya me habían elegido como el indicado, entré a la oficina de mi predicador favorito, el Dr. Adrian Rogers, y cuando entré me dijo: “¡Bienvenido hombre de Dios! Estamos honrados de que hayas aceptado, déjame orar por ti y nombrarte como ministro y pastor del área latina y como encargado de misiones para los anglosajones”. Fíjate, el Señor me sacó de mi cultura, de mi idioma, de mi iglesia y de mi familia, y me convenció de que quería que fuera pastor. Así que acepté el pastorado en el 2004.

¿Fue difícil transicionar del ministerio de Danilo al ministerio de Adrián Rogers?

Luis Fernando: Fue un momento difícil, porque llevábamos dos discos, en algún momento yo pensé que podía convertirme en lo que Juan Salinas fue para Marcos Witt, pero yo para Danilo Montero. Yo pensé que podía dedicarme a servir a Dios sirviéndole a Danilo. Obviamente los planes de Dios eran otros. Cuando le conté a Danilo lo que me estaban ofreciendo en Memphis se puso a llorar. Gracias a Dios tuve el privilegio de que mi jefe y Danilo hablaran personalmente. Así se dio la transición de su ministerio al de la iglesia en EE.UU. Danilo me dijo: “Aunque es difícil yo sé que esto es de Dios”.

¿Seguiste escribiendo canciones en EE.UU. y ya en el pastorado?

Luis Fernando: Bueno, resulta que la iglesia de Adrian Rogers y los bautistas en sí manejan estándares muy altos en cuanto al estudio de la Palabra de Dios. Te estoy hablando de que estaba rodeado de gente graduada del mejor seminario bautista del mundo y de gente graduada de Harvard. Como parte de mi trabajo yo tenía que estudiar los libros de Adrián Rogers y todas sus predicaciones. Me dieron series de doctrina básica y los miércoles almorzaba con uno de los doctores del equipo de Rogers para darle el informe de lo que había estudiado y aprendido. Es decir, comencé a estudiar la Palabra de forma intensiva. Aparte de eso tenía que ir a los servicios a escuchar a Adrián Rogers. Fue un tiempo de intenso crecimiento. Incluso hasta llegué a pensar que mi función de músico había terminado y que ahora todo tendría que ver con el pastorado.

Por ese entonces Danilo me llamó y me dijo: “Oye, ´Fortaleza´ tiene 5 nominaciones en los premios Arpa y 4 de ellas tienen que ver contigo”. Así que viajé a México y tuve el honor de ganar el Premio al Productor del Año. Imagínate, en la terna estaban Marcos Witt, Juan Salinas, Don Moen y Álvaro López. Francamente yo no esperaba recibir ese premio. Danilo ganó a mejor cantante masculino del año. Ganamos 2 de los 5.

Ya de vuelta en Memphis descubrí que estaba escribiendo canciones diferentes. Noel, entre más crecés en la Palabra habrá más contenido en tus letras. Esta es una regla inquebrantable. En lo personal creo que las letras son un problema serio en nuestra composición. La liturgia doctrinal sólida de la iglesia estaba en los himnos de antaño, pero en la actualidad posmoderna estamos pensando más en conceptos comerciales y radiales, hemos sacrificado el contenido por la comercialidad. No lo digo por criticar ni juzgar. Mi punto es que comencé a ver que el Señor me permitía hacer mis predicaciones de 40 minutos pero ahora condensarlas en mis 5 minutos disponibles en una canción. Eso provocó cierta profundidad en mis letras. Mientras más crecí en la Palabra más sólidas fueron.

Me imagino que algunas de las canciones de tu último disco: “Pronto volverá” nacieron mientras estabas pastoreando en EE.UU., ¿fue así?

Luis Fernando: Sí, claro. Imagínate, escribí desde el 2004 hasta el 2007. Como ya no pasaba en los aviones ahora estaba en mi oficina, en horario de trabajo, siempre con mi instrumento a la mano, un piano de cola disponible en la capilla.

¿Qué canciones de “Pronto volverá” podrías hablarme que te hayan gustado por la forma que las escribiste o por cómo nacieron?

Luis Fernando: Personalmente a mi me llena mucho poder escribir monólogos, tratando de ponerme en los pies del personaje bíblico pero él relatando su propia historia. En este disco traté de ponerme en los zapatos del personaje de la Biblia y contar desde su propia perspectiva lo que ellos hubieran escrito en una canción si fueran músicos. Por ejemplo, ¿qué diría el ladrón de la cruz que murió a la par de Jesús si escribiera una canción? Te voy a contar algo. En una ocasión llegó a la iglesia un hombre moribundo. Me encontraba en una sesión de pastores y me llegaron a avisar: “Pastor, allá afuera hay un hombre que está muriendo, no lo quisieron recibir en el hospital pero quieren asegurarse que Jesús salve su alma”. Inmediatamente salí corriendo y encontré al hombre vomitado, hinchado y le dije: “Repita conmigo la oración de fe” pero no podía orar. Me di cuenta que él no era capaz de orar conmigo de principio a fin. Entonces el Espíritu Santo puso en mi corazón: “Has que solo repita: “Jesús, ¡sálvame!” Y le dije: “Repita conmigo con todas las fuerzas que usted pueda… ¡Jesús!” y esperé a que lo hiciera, “¡Sálvame!” y lo hizo. El Señor me puso convicción de que solo hacer eso sería suficiente para este hombre. Allí me acordé de aquel ladrón de la cruz que no tuvo chance de ir a una iglesia o hacer alguna obra buena, que lo mejor que le pasó en su vida fue morir y ser crucificado a la par de Jesús. Él solo dijo: “¡Acuérdate de mí!” y eso fue suficiente para salvarse. A veces hacemos dogmas protocolarios cuando la misericordia de Jesús es mayor que cualquier método nuestro. La gracia de Dios es tan grande. Escribí la canción: “El ladrón” (escúchela aquí) inspirado en esa gracia.

Otro monólogo que escribí fue: “Simon de Cirene” (escúchela aquí), donde él relata su propia historia y donde nos muestra qué significó para él cargar la cruz de Jesús. La canción dice que luego que Simón le ayudó, el Señor murió, fue sepultado, resucitó y ascendió a los cielos, pero su cruz se quedó aquí en la Tierra. Lo que quiero transmitir con la letra es que si Simón cargó la cruz antes de que Jesús fuera crucificado alguien tiene que cargarla ahora que ascendió a los cielos. Esos somos nosotros. Lo que más me impresiona de este hombre es que al cargar la cruz él mismo se manchó de la sangre de Jesús. Simón fue el primer hombre en la historia que tocó la sangre de Cristo. Mi mensaje es que carguemos la cruz de Jesús y nos manchemos de esa sangre que dice a los demás: “¡Hay gracia, hay amor, hay perdón!”

¿Cómo escribiste la canción: “Enséñame a adorar”, que es con la que finalizas el disco?

Luis Fernando: La basé en Juan 4:23-24. Este pasaje me impresiona porque Jesús reveló todos los misterios de la adoración a una mujer que había tenido cinco maridos y que en ese momento convivía con otro hombre que tampoco era su marido. O sea, Jesús le reveló que el Padre está buscando adoradores a una mujer en adulterio ipso facto, como diciéndole: “Te lo estoy revelando a ti porque mi Padre ve en ti a una adoradora en potencia a pesar de tus pecados y errores”. Además me llamó la atención que el pasaje dice que Dios, que es Omnipresente y que está en todo lugar, está buscando adoradores. Pensar en eso me conmovió. Una vez más, Jesús diciéndole a esta mujer: “Mi Padre que está al mismo tiempo en todos lados está buscando adoradores. ¡Y te lo vengo a contar a ti a pesar tu historia y tu pasado!” Basado en esos pensamientos escribí: “Enséñame a adorar” (escúchela aquí), porque quería decirle al Señor: “Así como aquellos discípulos te pidieron que les enseñaras a orar, ahora enséñanos a adorar. Para que ya no sean tan poco los adoradores, sino muchos más”.

¿De dónde sacaste la frase: “Porque desde el suelo encuentro el cielo”?

Luis Fernando: Otro de mis pasajes favoritos es Isaías 57:15, pues allí se revelan los lugares favoritos que a Dios le gusta habitar: La eternidad, las alturas, la santidad y el corazón quebrantado y humilde. De allí la saqué, porque cuando le canto al Señor que me enseñe a adorar le estoy diciendo: “Señor, tengo ya listo el corazón quebrantado para que puedas morar aquí, así como te gusta estar en la eternidad, las alturas y la santidad”. De allí la obtuve, de ese contraste que habla Isaías 57:15. Dios nos hace parte de su altura cuando nos humillamos ante él. Te voy a hacer una pregunta: ¿Vos creés que el hecho de que Dios venga a morar a un corazón quebrantado lo hace perder su altura? No, pero lo que sí pasa es que nos hace parte de su altura. ¿Creés que Dios pierde su santidad y eternidad por venir a morar en un corazón quebrantado? No, pero cuando ve un corazón humilde él hace una extensión entre lo más alto y lo más bajo y nos hace participes de su lugar. Por eso de la frase de la canción, porque el espíritu humilde te da acceso a lo más alto de Dios.

Fernando, mira cuánto llevamos conversando, gracias por darme tanto tiempo, ya casi para ir terminando, si miraras en retrospectiva, ¿qué es lo que más te satisface de ser un compositor? ¿Qué es lo que más te complace de haber descubierto tu llamado a escribir canciones?

Luis Fernando: El honrar a Dios a través de un anonimato. Muchas veces la gente no sabe que lo que están cantando tú lo escribiste. Eso es lo que más disfruto. Porque toda la gloria, la honra y la adoración es solo de Dios. Ahora que he grabado este nuevo disco y toda la exposición que Integrity Music me permite tener, estuve ministrando en Argentina y casi no toqué las canciones del nuevo disco porque la gente quería que el compositor de las canciones con que ellos han adorado las cantara él mismo. Allí canté: “Al que lavó mis pies”, “Yo confío”, etc. El anonimato tiene algo sumamente especial. Mira, Dios es el que decide cuánto va a exponer a una persona, pues al final que la gente conozca nuestro nombre es la excusa para que la gente pueda conocer algo que los conecte con Dios y así dar a conocer más y más el nombre de Jesús. Creo que el anonimato es lo que más disfruto de la composición.

Viene a mi mente la vez que viajé desde Guatemala hasta Chile y vi a todo un auditorio cantando “Dios”, del disco: “Sígueme”. Vi a 10,000 personas cantar a toda voz y con lágrimas en sus ojos: “Dios, solo importas tú, eres todo tú, la razón, la luz”. Lo que más me gustó de esa experiencia fue que nadie sabía que yo había escrito esa canción. Era un anonimato tan disfrutable, donde yo oré: “Dios, tú sabes cómo me inspiraste esta canción y te agradezco que esta gente tan lejos de mi país esté ahora adorándote con algo que tú me inspiraste”. Por eso te digo que el anonimato es lo más me satisface.

Fernando, una palabra final para quienes componemos, ¿cuál sería tu consejo más importante para todos aquellos que estamos involucrados en La Aventura de Componer?

Luis Fernando: En primer lugar les diría que la parte más importante de componer es cuando Dios te escucha. No cuando las multitudes escuchan las canciones que escribiste. Es cuando tú estás con él y por primera vez tienes el papel, la letra y la melodía listas para tocarla por primera vez delante de los oídos de Dios. ¡Ese es el mejor momento de componer! Con ese acto yo me doy por satisfecho. Si Dios decide que esa música salga más allá, él lo va a hacer. Yo invito a todos a que encuentren esa satisfacción en los oídos de Dios y no en los oídos de la gente o la caricia de ego que les puedan dar. Encuentren la satisfacción en el lugar correcto, llévenlas a los pies del Señor.

Te quiero contar algo, en una ocasión yo estaba estudiando el pasaje de Mateo donde Jesús entró al templo y tumbó las mesas de los mercaderes. Tú ves en la Biblia algunos pasajes donde Jesús se enoja pero solo lo expresa con sus palabras. Esa vez que entró al templo lo ves tan molesto que hasta usó su fuerza física para manifestarlo. En ese momento tuve una visión, francamente no sé ni cómo explicarlo. Fue como si me hubiera subido a una máquina del tiempo y haber visto al que vendía las palomas en el templo, diciendo: “Mi ministerio es facilitar la adoración de los hermanos por medio de venderles estas palomas”. En ese momento pude ver su corazón, que lo que realmente quería era hacer dinero. Luego vi al que vendía los corderos diciendo: “Mi ministerio es venderle los corderos a los hijos de Dios para que vengan y tengan expiación por sus pecados”. Y miré su corazón y lo que realmente quería era vender más que el otro. Entonces el Señor me dijo: “Hacé una lista de lo que hay en un mercado”. Y yo anoté: “En un mercado hay ladrones, estafadores, competencia, lucro, chisme, murmuración, etc”. De repente, como te dije, fue como estar en una máquina del tiempo, me trasladé a la época de hoy. En lugar de palomas vi discos y en lugar de corderos vi libros. Tipo las ferias contemporáneas actuales donde hay gente promocionándose a sí mismas. Y oí una voz que me decía: “Como me disgustaba antes, ¡me disgusta hoy!”

Ahora, con esto no estoy diciendo que vender discos y vender libros está mal, claro que lo puedes hacer si tu corazón está en el lugar correcto. Lastimosamente hay muchos que no tienen un corazón así. Mi consejo para los jóvenes es que no caigan en ese mercado con una actitud como esa. Porque la diferencia del antes con el hoy es el sacrificio de Jesús en la cruz. Si buscamos hacer dinero y hacernos famosos lo estamos haciendo a costas de su sangre y su dolor. Eso es grave. Por eso mi palabra para todos es que recuerden que Jesús no murió para meterlos en el mercado sino para rasgar el velo del templo y meterlos hasta dentro del lugar santísimo, donde está su presencia. Permanezcan allí. Si por añadidura los discos se venden y suenan en las radios, está bien, pero que sea porque Dios lo hizo en su soberanía y su plan.

Mi consejo final sería para todos aquellos que se preguntan: “¿Qué será de mis canciones?, ¿qué será de todos los archivos que tengo?, ¿qué será de toda esta inspiración que me viene?” Mi consejo es que descansen en que Dios tiene un plan y un propósito perfecto. Sí, muévanse y trabajen, pero confíen en que él tiene un plan perfecto.

“Componer es escuchar con los oídos del alma la melodía solitaria que esta escondida dentro del corazón, para luego llevarla a la estación llamada intelecto donde encontrará la lírica que la acompañará por siempre hasta su destino final: la exposición al mundo tangible de la sensibilidad ajena”.
                                                                                                                                      Luis Fernando Solares.

Noel Navas.