Conversando sobre composición con: Marco Barrientos

Conversando sobre composición con: Marco Barrientos

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Marco Barrientos 1Un compositor espontáneo.

Una entrevista a Marco Barrientos, pastor, músico, cantante y compositor de amplia trayectoria. Pensar en Marco es pensar en los precursores de la alabanza y adoración que junto a Marcos Witt, Danilo Montero, Juan Carlos Alvarado y muchos otros impulsaron un movimiento que tocó el continente entero. Graduado del Instituto Cristo a las Naciones ha grabado más de 30 discos de adoración congregacional, entre ellos la serie: “Encuentros con Dios” que incluye hasta el momento 8 producciones con canciones estructuradas y espontáneas que nacieron durante el proceso de grabación. En 2004 funda la iglesia Centro Cristiano Aliento cuya sede está en Dallas, Texas, la cual pastorea junto a su esposa Carla y con quien tiene dos hijos: Daniela y Marco. Una conversación iniciada en la ciudad de La Ceiba y finalizada en Tegucigalpa, Honduras, entre 7 y 11 de la mañana.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al Player ubicado al final de esta entrada. Posicione el cursor sobre el título de la canción que desea oír y de inmediato se reproducirá un breve track para que conozca la canción a la que el compositor hizo referencia.

Marco, gracias por tu tiempo, la idea de entrevistarte es escarbar en tu faceta de compositor y conocer parte de tu Aventura de Componer. Me gustaría saber, ¿desde cuándo tu inclinación por la música y el ministerio de la adoración?

Marco: En realidad yo no tenía ningún antecedente o expectativa en cuanto a la música. No crecí en una familia que tuviera una tradición musical. Nunca pensé que yo fuera a dedicarme a lo que ahora estoy haciendo. El punto de despertar ocurrió cuando yo tenía 17 años, cuando abrí mi corazón a Jesús y tuve una experiencia personal con él. En ese momento experimenté en mi interior, lo que la Biblia llama: “El nuevo nacimiento”, literalmente fue más que saber que había sido perdonado y que tenía una nueva oportunidad de vivir, nacer de nuevo representó en mi ser una nueva creación en cuanto descubrir dones, capacidades y talentos que no había descubierto antes. Probablemente ya estaban en mí desde que nací, pero que no habían sido activados como la semilla que necesita el agua para germinar.

Recuerdo la historia de un faraón egipcio al que enterraron con una gran cantidad de tesoros (oro, plata, joyas, etc), pero también con una gran cantidad de granos de trigo, porque tú sabes que la idea de ellos era dejarle alimentos para su viaje al más allá. Y bueno, cuatro mil años después descubrieron la tumba de este faraón y el grano de trigo que lo acompañaba estaba intacto. Resulta que la humedad de ese sitio era el 0% y eso impidió que se pudriera o echara a perder. Los arqueólogos llevaron parte de ese grano a un laboratorio y en un medio de cultivo le pusieron agua y se maravillaron que una semilla que esperó cuatro mil años aun pudiera germinar. Es decir, cuando finalmente estuvo expuesta al agua se despertó todo el potencial que llevaba dentro y dio fruto. Así considero que somos todos, no solamente yo, cada persona trae adentro de sí potenciales y talentos que no se han despertado y cuando viene el Espíritu Santo y moja al tierra de tu vida entonces comienzan a germinar esas semillas. Eso fue lo que pasó conmigo.

¿Ya cantabas o tocabas algún instrumento?

Marco: No, nada.

Después de conocer al Señor, ¿cómo exactamente te inclinaste por esa faceta musical?

Marco: Bueno, como te dije, al nacer de nuevo empezó a despertarse un deseo de aprender. En las reuniones de casas donde comencé a asistir el tiempo de los cantos, la música y de la alabanza para mí eran lo más extraordinario e impresionante que había. De allí surgió mi deseo de aprender a tocar algún instrumento, la guitarra era lo más fácil y le pedí a mi hermano que me enseñara a tocar. Me enseñó a tocar tres acordes: Re, Sol y La. En aquel entonces podías tocar 20 ó 30 coritos con esos acordes. Ese fue el comienzo.

Hoy en día me he rodeado de gente muy talentosa y, musicalmente hablando, muchísimo más talentosa que yo. Desde que recibí a Cristo se despertó una sensibilidad al lenguaje musical. Si yo te comenzara a hablar en ruso pues tú oirías sonidos pero no entenderías nada. La música es un lenguaje, dicha sensibilidad en mi vida ha sido vital para interpretarla y poder hacer lo que hoy en día estoy haciendo, donde ella se ha convertido para mí en una herramienta poderosa. Si uno está en la música debes tener la sensibilidad y capacidad de utilizarla en el momento correcto para el propósito correcto.

¿Cuándo es que escribes tu primera canción?

Marco: Ocurrió unas semanas después de experimentar a Cristo. La verdad no la recuerdo porque esa canción nunca la grabé pero sí sé que la basé en el Salmo 24 que dice: “¿Quién subirá al monte del Señor y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos, el puro de corazón”. Ese fue uno de los primeros Salmos que aprendí de memoria y me impresionó muchísimo, de allí surgió la inspiración para componerlo.

Desde entonces, ¿comenzaste a escribir a menudo o pasó mucho tiempo para que compusieras otra vez?

Marco Barrientos 2Marco: Yo me considero como alguien que no cabe dentro del molde tradicional de lo que es un compositor. Yo no soy de los que se sientan con un papel, una pluma y una guitarra y dice: “Voy a componer una canción”. Sino mas bien las inmensa mayoría de canciones que he compuesto vienen como resultado de experiencias y de momentos en los que estoy atravesando una situación que no es a la más fácil. Por ejemplo, la canción “Sin reservas” vino de un momento en mi vida en el que estábamos haciendo un cambio radical movidos por el Espíritu Santo y que requería un cambio de ciudad, de trabajo… ¡Un cambio de todo! No fue fácil para la familia dejar todo eso que formaba parte de lo que ya era nuestra vida cotidiana. Significaba dejar la comodidad y bueno, vino ese tiempo donde dijimos: “Yo lo haré, te obedeceré, sin reservas ni condiciones te serviré” (oír en el player) que es el coro de la canción. El coro vino por ahí de 1997 y el resto en 1998, la grabé en 1999 en el disco: “Sin reservas”. Son experiencias que surgen cuando estás derramando tu corazón ante el Señor y donde no estás pensando en escribir una canción. Solo estás pensando en agarrarte de Dios, donde le pides ayuda, y son esos momentos donde yo creo que surgen las canciones más significativas.

Eso significa que tú escribes esperando lo que yo llamo: “el empujoncito de la inspiración”, no es que te sientas ante el instrumento para crear…

Marco: Exactamente. También otro de los sitios donde frecuentemente surgen ideas para canciones es durante los mismos conciertos, en el fluir espontáneo. Muchas veces surgen impulsos e ideas muy concretas que yo creo vienen del corazón de Dios o de mi corazón hacia él. En esos momentos lo que yo hago es detectar algo que creo puede convertirse en una canción y posteriormente recordar la línea melódica y dos o tres frases que vinieron espontáneamente, lo registro y después le doy un poquito de forma a dichas ideas. Pero insisto que la idea fundamental de una canción mía no surge cuando me siento en un escritorio con un papel y una pluma, sino en el proceso de una relación es donde fluyo más.

Hablando de esa capacidad que tienes de componer desde las plataformas, ¿cómo aprendiste a fluir de esa manera? ¿Quién o qué te motivó a moverte por ese camino?

Marco: Yo creo que siempre tenemos diferentes influencias, de diferentes lugares, en realidad el cántico nuevo, el cántico espontáneo no es algo que yo haya descubierto ni el primero que lo haya practicado. Al contrario, a lo largo de los siglos la gente llena del Espíritu Santo ha seguido ese patrón de adoración espontánea y libre donde no estás repitiendo las estrofas o coros de una canción, sino que es un momento en el que ya dijiste lo que está escrito y donde las palabras ya no alcanzan, en esos momentos el cántico nuevo y espontáneo se convierte en tu único recurso. Yo creo que si bien tuve diferentes influencias sobre mi vida pienso que el impulso más fuerte vino cuando me di cuenta de que es muy sencillo cantar espontáneamente si tan solo piensas en esto: Así como puedes orar espontáneamente, o sea, no tienes que sacar un libro de oraciones y leer la oración 37 ó 126, sino que oras de tu corazón espontáneamente, pues de la misma manera puedes cantar espontáneamente. Simplemente añádele una melodía a tu oración. Esa es la clave: añadirle una melodía a la oración o cantar tus oraciones, que es básicamente la misma idea. Yo creo que si haces eso estás destapando una fuente inagotable de inspiración.

Supongo que además de hacerlo en público, en reuniones o conciertos, también lo haces en privado, o sea… Adorar espontáneamente es algo que practicas a menudo en tus tiempos devocionales, ¿es así?

Marco: Definitivamente, me gusta cantar canciones que me sirven de punto de partida, como punto de inicio. Hay ciertas canciones que constantemente me ayudan a enfocarme, por ejemplo, canto ese canto que dice: “Aquí estoy, te ofrezco todo lo que soy. Aquí estoy, un sacrificio quiero ser. Toma mi ser, etc”. Que son canciones que te enfocan y te alinean, pero en la vida privada y la vida devocional está la mayor oportunidad de expresarte. ¿Por qué? Porque simplemente nadie te está oyendo y nadie te está viendo, no tienes la presión de salirte del tiempo, del ritmo, si afinas o desafinas, etc., sino que tienes toda la libertad de expresar tu corazón libremente sin ningún tipo de restricciones.

Además de tu vida de oración privada, ¿qué hábitos puntuales crees que favorecen tu vida de adoración pública que a la vez catapultan esa dinámica de componer espontáneamente delante de la gente?

Marco: Pienso en dos cosas muy importantes. La primera… Mira, mucha gente me dice: “¿Y de dónde sacas tanta inspiración?” Yo les digo: “La verdad es que fluir de esa manera es la cosa más sencilla del mundo cuando tú has memorizado porciones de la Palabra de Dios”. Cuando llenas tu mente con la palabra de Dios la inspiración no proviene de ti. Lo que sucede en los momentos de espontaneidad es que el Espíritu Santo te recuerda las cosas que Jesús dijo. La adoración espontánea es simplemente recordar en el momento preciso cierta Escritura, cierta verdad de la Palabra que tú crees que el Espíritu Santo quiere enfatizar en ese momento para alguien que está allí sentado, y entonces el impulso viene, el recuerdo viene y lo que tienes que hacer tú es abrir la boca y claro, ponerlo en una melodía, pero la inspiración viene de los elementos de la Palabra que ya has puesto dentro de ti. O sea, no estás inventando o creando algo de la nada, sino simplemente trayendo a la memoria las cosas que ya has puesto en tu corazón.

La segunda cosa es que yo vivo agradecido. No hay un solo día de mi vida que yo no diga: “Señor, qué bueno eres tú, me salvaste, me perdonaste, ¡creíste en mí!, me das oportunidades, me has bendecido”. La clave de una vida llena de inspiración es tener algo que constantemente te impulsa a abrir la boca y decir: “¡Gracias!” Un corazón lleno de gratitud. La Biblia dice: “No olvides ninguno de sus beneficios”. Y esa es la forma en que yo vivo, vivo agradecido. Esa es la fuente de los cantos, de la alabanza y de todo lo que yo hago para Dios. Una vida de gratitud.

¿Qué te impulsó a plasmar dichas expresiones espontáneas en la serie de discos: “Encuentros con Dios”? Hasta donde sé son grabaciones que tienen canciones estructuradas pero también mucha espontaneidad melódica, ¿qué te motivó a producir esas grabaciones?

Marco: Yo siempre he creído que las grabaciones son herramientas, son obras de arte si lo consideras desde el punto de vista musical y artístico. Pero al mismo tiempo son herramientas que deben estar en la caja de herramientas de cualquier persona. Así como un mecánico, un carpintero o un electricista necesitan tener una diversidad de recursos en su caja, de la misma manera un creyente necesita tener “Herramientas devocionales” que le ayuden a llevar a cabo las disciplinas que necesita mantener en su vida.

Los discos “Encuentros con Dios” te ayudan a crear una atmósfera. Para que una atmósfera se produzca se requieren palabras, las palabras crean atmósferas. Si tú estás en tu casa y dices: “Muchas gracias” o “Te quiero mucho”, tus palabras están creando una dinámica en el ambiente de tu casa. También si dices “¡Te odio!” estás creando un ambiente. Entonces, a través de “Encuentros con Dios” combinamos oraciones, declaraciones proféticas y versos de la Palabra de Dios que se convierten en una herramienta. Aun cuando una persona está muerta por dentro a casusa de los golpes que ha recibido, poniendo a sonar esa herramienta de fondo le va a ayudar a levantarse. Esos discos tienen ese matiz, para mí es muy diferente hacer eso que componer una canción que diga: “Cuán maravilloso es caminar contigo Señor…” Sino que son palabras que tienen que resolver un problema o situación de dolor y quebranto, es como derramar bálsamo y aceite sobre una persona que está herida, que está sufriendo. Básicamente ese es el enfoque.

Marco Barrientos 3¿Puedes compartirme alguna experiencia memorable de composición espontánea que hayas experimentado durante alguna de esas grabaciones?

Marco: Definitivamente la más importante ocurrió cuando estábamos grabando el disco: “Yo soy tu sanador. En el estudio teníamos un cierto orden de canciones que queríamos grabar pero hubo un momento en que los muchachos siguieron tocando y ministrando a Dios con sus instrumentos y Dios me dio un cántico espontáneo que fue como un canto de gratitud por lo que el Señor había hecho por mí. Eso pasó en respuesta a una Escritura que yo acababa de declarar y que quedó grabada en el disco cuando el Señor dice: “Les traeré mi sanidad, les traeré mi medicina y les sanaré y restauraré”. Entonces terminé de dar esa declaración y una gratitud muy grande inundó mi corazón y empecé a cantar el cántico de sanidad que se llama: “Me sanaste con tu bien”. Esa experiencia fue la más fuerte que hemos tenido porque dice: “Derramaste tu bálsamo de amor sobre mi vida, me sanaste con tu bien. Y yo cantaré con un corazón agradecido porque tú sanaste mi interior”. Y el coro dice: “Tú me sanaste y me restauraste, tomaste mi vida en tus manos de amor. Tú me libraste y me rescataste porque tú me amaste hasta lo sumo en la cruz. Tú sangre me perdonó y tu amor me sanó y hoy me acerco a ti con gratitud, Señor” (oír en el player).

Todas esas palabras parecen palabras muy sencillas pero cuando surgen espontáneamente en un espíritu de gratitud se convierten en una herramienta de liberación y de mucha sanidad. De hecho esa canción espontánea es la canción que a lo largo de los años hemos recibido más cartas y correos electrónicos de gente que Dios sanó y restauró de una forma impresionante más que cualquier otra canción. Y me llama la atención que fue una canción que tuvo un inicio espontáneo.

Marco, para terminar dime: ¿Qué consejo le darías a aquellos que quisieran sumergirse en la dinámica de componer en público y posteriormente usar dichas ideas para estructurar canciones? ¿Qué palabra de consejo les darías a quienes quisieran aventurarse a componer de esa forma?

Marco: Las dos cosas más importantes que vienen a mi mente en este momento son… Número uno: Renunciar a los juicios que uno mismo ha hecho en contra de sí mismo. A lo que me refiero es que demasiada gente piensa: “¡Ah, no! ¡Eso yo no lo puedo hacer!” O… “¡No, yo no canto bien y no soy muy inspirado!” O… “¡Yo funciono de otra manera!” Y bueno, todos estos juicios de entrada son un bloqueo porque como dices que no puedes hacer eso ya ni siquiera lo intentas. Para que alguien pueda fluir espontáneamente debe renunciar a los juicios que ha dicho contra sí mismo cuando has dicho: “¡Eso yo no lo puedo hacer!” porque sí lo puedes hacer.

Número dos: Debes vencer el orgullo que te dice: “No lo hagas porque la posibilidad de que te equivoques es muy alta”, “Ni lo intentes porque te vas a equivocar en la métrica y de todo lo que es necesario cuidar a la hora de estructurar una canción”. Cuando lo haces espontáneo hay un riesgo muy alto de cometer errores, pero si tú renuncias al orgullo del qué dirán la gente…

Arriesgarse a equivocarte, ¿no?

Marco: De arriesgarse a equivocarte, de lo que la gente va a decir de que no cantas bien, que pensaban de que tenías más talento que eso, etc. Todos esos pensamientos debes hacerlos a un lado y humillarte y decir: “No voy a ser limitado por el temor del hombre, sino que me voy a aventurar… ” ¡Como dijiste tú!… “Me voy a aventurar, me voy echar un clavado”. Porque si te fijas hacer eso es echarte un clavado, no desde la orilla de la piscina, sino desde el trampolín de diez metros de altura. O sea, te tiras y estás muchos segundos en el aire y no sabes cómo va a terminar la cosa. Pero el aventurarte a abrir la boca, a no quedarte callado y empezar a fluir eso determinará si comenzará a desarrollarse en ti este río espontáneo de inspiración del Espíritu Santo o si te vas a quedar con un pozo tapado. Porque el potencial está allí. La llave para desatarlo es abrir la boca pues la Palabra dice: “Abre tu boca y yo la voy a llenar”.

Noel Navas.

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5 Comentarios

  1. edwars jimenez

    muy buena la entrevista… me da nuevas fuerzas y animo para seguir mi carrera como adorador del Señor… una de las que mas admiro de ti es que en todas tus canciones esta la adoracion y exaltacion al todo poderoso… no como otros artistas que se comercializan y solo escriben para vender no mas…

  2. Felicidades! Noel execelente entrevista, fueron de endicion esos dos ultimos dos consejos que Marcos da, gracias por esforzarte! DTB

  3. EDWARS Y HUGO: Gracias por comentar y compartirme vuestras impresiones: Bendiciones para ambos!

  4. Wooow!! Que buena entrevista, felicidades! Me anima a seguir haciendo lo que hago… gracias!

  5. wow, realmente esa entrevista me ha animado a memorizar porciones de la biblia para adorar de una manera profetica y especial

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