marcos-witt-1El compositor que más ha marcado la historia de la música cristiana en español.

Una entrevista a Marcos Witt, catalogado por muchos como el máximo exponente de la música cristiana contemporánea en español. Fundador de Grupo Canzion y de Instituto Canzion, que cuenta con más de 35 escuelas alrededor del mundo. Escritor de muchos libros, pastor de Lakewood Church desde el año 2003. Ganador del Grammy Latino a mejor disco de música cristiana en 2003, 2004, 2006 y 2007. Ha grabado más de 30 proyectos musicales siendo su último: “Sobrenatural”, grabado en vivo en Colombia. Esposo de Miriam Witt, padre de 4 hijos y ahora abuelo. Una conversación en el Hotel Miralvalle de la ciudad de San Marcos, en Guatemala, a las 5:00 p.m.

Marcos, veo que desde tus inicios tuviste una predilección por componer junto con otros, incluso alguna vez escuché un concepto que en lo personal jamás había oído que es el de realizar “Retiros de composición”, que así como dices que lo hiciste para “Sobrenatural” los has venido haciendo en otros discos, ¿de dónde surge la idea de retirarse a componer e invitar a otros a que lo hagan contigo?

Marcos: La idea del retiro no sé de dónde vino, pero… ¡fue mi idea! (se ríe). Lo hicimos para el disco de “Vivencias” y “Dios de pactos”. Ahora que recuerdo también lo hicimos para “Homenaje a Jesús” en el ´99. La idea de retirarse para escribir es una gran idea. Entonces cuando te vas con esa meta vas a regresar con algo. Cuando hicimos el retiro de “Sobrenatural”, de tres días, regresamos con 6 ó 7 canciones pero solo 4 llegaron hasta el disco. Fue un ejercicio muy bueno.

A mi lo que me encanta de trabajar y de componer en grupo es que veo el proceso creativo de otros. Por ejemplo, en el retiro de “Sobrenatural” pude ver el proceso creativo de un compositor que admiro mucho que se llama: Alex Campos. Y lo vi en acción, con su guitarra y con su hoja de papel trabajando en la letra. Hasta lo vi cómo cerraba los ojos y tararear por unos segundos y luego decir: “¡Oye! ¡La palabra tal!” Y la decía. Luego todos decíamos: “Mmm… no, ¡otra!” Y decía: “¡Ok, ok!” Entonces volvía a cerrar los ojos y tarareaba de nuevo. Cuando lo vi trabajando así yo decía: “¡Qué interesante ver como otros trabajaban su creatividad!”

Por el otro lado también funciona para ellos verme a mi trabajar mi creatividad. Porque yo tengo un estilo muy particular. Por ejemplo, la canción “Muévete” dice: “Sobre la faz de la Tierra caminó el Señor, con su voz construyó toda la creación” (escúchela aquí). Yo tengo un estilo donde si la frase anterior termina con la sílaba “ñor” mi próxima línea no va a terminar en “ar” y decir: “… caminó sobre el mar”. No, voy hacer que suene similar. Por eso hice que la otra línea terminara en “on”, al decir: “… creación”. Yo tengo ese estilo, más poético. Después la letra dice: “Sobre el fuego y el hielo se movió”, otra vez termina con la letra “o” porque para mi es importante la poesía de eso. Y luego: “Como no ha de moverse en mi corazón”. Entonces, si te fijas, se repite cuatro veces “o” al final de cada línea. Yo tengo ese estilo. Cuando estábamos trabajando el disco con todos y me sugerían otra palabra con sílaba distinta yo les decía: “No, no está la letra ´o´, necesito la ´o´”. Y eso les fascinó a ellos.

Entonces para ellos también es un buen ejercicio ver cómo funciona mi creatividad, donde esto se convierte un cruce interesante en el que todos estamos aprendiendo el uno del otro.

marcos-witt-5¿Qué experiencia memorable de composición en equipo recuerdas de alguno de estos retiros? Digamos cuando lo hicieron para “Dios de pactos” o “Vivencias”, ¿hay alguna experiencia que recuerdes en este momento y que puedas compartir?

Marcos: En “Vivencias” la canción: “Es por ti” es la que más me han preguntado. Es muy emotiva y muy al corazón. Cada una de esas canciones son el resultado de una vivencia, por eso se llama: “Vivencias”. Creo que el subtítulo era: “Una ventana a las emociones del alma”. Por eso en la portada hay fotos donde aparezco mirando por una ventana. Lo que quería que la gente supiera es que uno también se cuestiona, se pregunta y vive cosas difíciles. Por ejemplo, la canción “¿En quién puedo confiar?” (escúchela aquí) tiene dedicatoria. Se la dediqué a alguien. Él no sabe que se la dediqué pero yo sé a quién se la dediqué. Fue una traición terrible y tenaz. Fue una vivencia muy pesada. La canción “Tu gracia me sostiene” (escúchela aquí) incluso lleva la declaración: “A veces he dudado de este tu llamado…” La gente se sorprende por esta declaración porque dicen: “¿Acaso Marcos Witt ha dudado de su llamado?” Claro, yo soy igual que todos.

Pero volviendo a la canción “Es por ti”, con la que culmina todo el disco, es muy orquestal y es bellísima. Y tiene la contestación a la pregunta: ¿Por qué lo hago? La vivencia fue en Argentina, terminando una gira, teníamos semanas viajando y yo estaba muy cansado. Toda la gente ya se había ido a la casa y nosotros estábamos subiendo todo al autobús. Resulta que después del concierto viajaríamos toda esa noche en autobús y dormiríamos durante el trayecto rumbo a la otra ciudad donde estaríamos a la mañana siguiente ministrando. Yo estaba cansado hasta los huesos y me senté al lado de lo que fue el escenario. Había asistido muchisisíma gente al estadio, había mucha basura en el campo, platos y vasos tirados por todos lados. Mientras estaba allí y veía a los trabajadores bajando las luces, llevándose el sonido, las sillas, fue dónde me dije: “¿Por qué hago esto? Si ganas tengo de estar en mi casa. No quisiera estar aquí, no quiero dormir toda la noche en ese autobús, ando todo adolorido”. La gente piensa que este ministerio es mucho más glamoroso de lo que es. Pero no, ¡es trabajo! Es allí donde tuve que contestarme esa pregunta.

Entonces sentado esperando a que saliera el autobús escribí la primera línea de la canción: “El estadio está vacío, la multitud a casa va, las luces ya se apagan, el sonido ya no está, etc” (escúchela aquí). Esa frase duró en una carpeta 3 ó 4 años. La traía en la cabeza desde entonces. Por eso, cuando fuimos al retiro de composición con Coalo Zamorano, Nestor Cano, Emmanuel Espinoza, Gamaliel Morán, que fueron parte de ese retiro, les saqué esa frase y Nestor Cano fue quien influyó mucho en esa canción. Cuando empezamos a componerla… ¡Dios mío! ¡Empezamos a llorar! Lloramos durante toda la composición de la canción y además, durante la grabación. Con esa canción fue una de las pocas veces que yo viajé a Nashville, Tennesse, para poner mi voz. Cuando estaba en el estudio de grabación y me tocó cantar esa parte: “Es por ti…” (escúchela aquí) yo comencé a llorar. Recuerdo que había un par de ingenieros gringos y ellos nada más apagaban la máquina y agachaban la cabeza a esperar mientras yo… ¡llora, llora y llora sin parar! Es una canción muy de la profundidad de mi corazón.

Y con “Dios ha sido fiel”, ¿pasó lo mismo?

Marcos: ¡Esa es otra cancionsosotota de “Vivencias”! La compuse a las 2:00 a.m. entre la ciudad de Monterrey, México, y McAllen, Texas, viajamos toda la noche. Había una neblina fuertísima en la carretera y yo estaba viviendo este dolor del año 2,000. El disco “Vivencias” fue el resultado de un dolor muy profundo que yo viví en ese año, resultado de una serie de circunstancias muy complicadas y muy difíciles. Incluso en esa canción hago referencia a esa neblina porque estaba en una neblina física pero también espiritual. Yo estaba con un dolor muy fuerte y esa canción me vino de una sola vez. En esa época estaba como mi asistente un muchacho que se llama Abraham Díaz, venía sentado al lado mío. De repente le dije: “¡Abraham! Dame una hoja de papel… ¡¡¡Pero ya!!!” “Dios ha sido fiel” (escúchela aquí) me vino en 15 ó 20 minutos.

marcos-witt-6¿“Dios de pactos” también nació en un retiro?

Marcos: Sí, solo nos faltaba esa única canción del disco, la del lugar santísimo. Yo les decía a todos: “Ay, es que necesitamos hablar de que Dios es un Dios de pactos y necesita ser una canción magistral, ¡grande!”. Y continué: “No sé, me viene una melodía como: ´Dios de pactos, que guardas tus promesa´… Luego necesita cambiar y decir: ´Que cumples tu Palabra, que guías mi destino´” (escúchela aquí). ¡No sé! ¡Algo así!” concluí. Al instante todos gritaron: “¡Allí está! ¡Allí está! ¡Esa es! ¡Cántala de nuevo!” Y yo: “Pero, ¿qué canté?, ¿qué canté? ¡¡¡Díganme qué canté!!!” (se ríe). Lo bueno es que habían estado grabando todo. Así nació.

Marcos, mi pregunta va a sonar un poco extraña, pero tú sabes, trabajar en equipo puede resultar difícil, ¿no les pasó alguna vez durante los retiros que no pudieron trabajar bien, disintieron mucho o no se ponían de acuerdo sobre algo?

Marcos: Yo nunca he invitado a mis retiros a gente conflictiva (se ríe). Con los que voy son gente que me gusta estar, que nos respetamos y nos amamos y que hay una amistad muy fuerte de por medio. Además, siempre son gente muy profesional. El que realmente es profesional no es conflictivo. Los inseguros, los inmaduros y los no profesionales son los conflictivos. Nunca hemos tenido una situación así, ¡jamás! Porque estamos trabajando con personas seguras de sí mismas y que no pasan tensos. Entonces a la hora de decir: “Te sugiero este acorde en lugar de aquel” o “te sugiero esta letra en lugar de aquella”, dicen: “Ah, mira, está bien” o argumentan: “No, no me parece, mejor hagamos así”. En ese trabajar juntos siempre ha salido algo muy rico.

¿Hay algún hábito que cultivas y que favorece tu vida como escritor de canciones? ¿Podrías hablarme de alguno?

Marcos: Sinceramente me ha faltado ser más disciplinado allí. Por ejemplo, el viajar con una grabadorcita o apuntar más las ideas que me vienen. Se me han ido muchas canciones porque no he tenido un poquito más de disciplina (se ríe). Aún así he escrito trescientas o más canciones.

Principalmente tengo el hábito de estudiar conformación de letras y de palabras. Digamos: reorganizar lo mismo para decirlo de otra forma. Ese ha sido un hábito mío. Por eso tú oyes que en “Sobrenatural” estamos diciendo cosas que hemos dicho siempre pero de forma muy original. Porque siempre estoy buscando alejarme de lo trillado y de lo repetitivo, aunque hay algunas cosas que valen la pena siempre repetirlas, que siempre tendrán ese peso. Especialmente cuando se trata de frases textuales de la Biblia, porque es Palabra de Dios. Pero si podemos encontrar una forma creativa de decirlo, mejor. Yo creo que ese ha sido mi hábito más grande, siempre estar buscando una mejor manera y una forma distinta de decir lo mismo, con frescura.

El otro hábito que tengo es el de permitir la crítica, el de abrirme a otros a que critiquen mi música y que me digan: “Oye, esto lo puedes hacer mejor”. Aún eso requiere disciplina.

Cuéntame algún testimonio que te haya impactado y que la gente te ha compartido producto de las canciones que has escrito o cantado. ¿Tienes en mente alguno que te ha llevado a decir: “¡Qué bueno que hago lo que hago!”?

Marcos: Me han llegado muchos testimonios pero uno de los que más me impactó fue el de una mamá que se me acercó en Lakewood con su hijito de 7 años. El niño estaba a la par suya mientras me contaba que había ido donde su madre, le dejó encargado a su hijo, le pidió prestado el auto y le dijo que iba a hacer no sé qué. El plan de ella era ir a un lugar, estacionarse, tomarse unas pastillas y dejar que la encontraran muerta. Su madre, que es creyente, había dejado puesta la radio cristiana y mientras conducía oyó la canción “Yo te busco”. Ella nunca había oído esa música. El asunto es que la canción comenzó a afectarla fuertemente, orilló el auto y comenzó a llorar mucho. Tanto fue el impacto que habló por teléfono a la estación de radio para preguntar quién era el que cantaba eso y cómo podía conseguir esa música. Los de la radio le dijeron que era Marcos Witt y que el disco se llamaba: “Dios de pactos”. Ella les preguntó dónde podía comprarlo y le dijeron que en una librería cristiana, pero ella no entendía nada de librerías cristianas. A esta mujer le dio tanta curiosidad que pensó: “Primero voy a ir a comprarme este disco y luego voy a tomarme las pastillas”. Se fue a un Best Buy o a un Wallmart, no recuerdo exactamente a dónde, y resulta que tenían el disco y lo compró. Lo puso en el auto, buscó “Yo te busco” y repitió la canción una y otra vez. Dos o tres horas después ella seguía en el auto, ¡en el sitio donde iba a tomarse las patillas! Me dijo que esa canción le dio el ánimo suficiente para no tomar esa decisión. Así que regresó a su casa, tomó a su hijito y comenzó a preguntar por un tal Marcos Witt. Al tiempo descubrió que el tal Marcos Witt predicaba en una iglesia llamada Lakewood. Fue a la iglesia, entregó su vida a Cristo y ese día me contó esta historia con lágrimas. Cuando terminó de relatarme todo esto yo estaba llorando con ella porque de pronto vi a su hijito a la par y que la miraba con unos ojos de ternura. Yo pensé: “Mira no más, por el poder de la música este niño todavía tiene a su mamá y no quedó huérfano”. Eso me impresionó y terminamos llorando juntos.

Esa es una de las historias que me han impactado.

marcos-witt-7Wow, qué tremendo. Permíteme hacerte un par de preguntas antes de terminar, ¿qué opinas de la composición de canciones en el día de hoy? ¿Qué diagnóstico haces de lo que se escucha en las radios y se canta en las iglesias? ¿Qué fortalezas o debilidades ves?

Marcos: Una de las cosas que me preocupa es cómo los compositores nos apoyamos tanto en muletillas. Si Marcos dijo en uno de sus discos: “¡Déme un grito de júbilo!”, al rato todo mundo dice lo mismo. Necesitamos buscar más creatividad y más individualidad en nuestra expresión de composición. Danilo Montero hay solo uno, Alex Campos hay solo uno, Jesús Adrián Romero hay solo uno, Marcos Witt hay solo uno, ¡usted sea usted! Busque su propia voz, su propia expresión y déle rienda suelta a esa expresión. No trate de sonar a Marcos Witt, no trate de sonar a Hillsong ni a Chris Tomblin o Israel Houghton. De ellos hay uno solo, Dios los levantó a ellos con esa particularidad y Dios lo quiere levantar a usted con esa misma particularidad suya. Encontremos nuestra propia voz, eso me preocupa.

Me preocupa también que después de hablar tanto de excelencia y de ver tantos ejemplos de excelencia que tenemos, que haya tanta mediocridad todavía entre los que componen, entre los que graban, los que cantan y entre quienes producen. ¡No lo puedo creer! Yo recibo cada año cientos de Cds de gente que quiere que los escuche y te soy sincero: De 100 que me regalan 3 ó 4 valen la pena ser escuchados de nuevo. ¡Eso es trágico! Y creo que es por la prisa que tiene todo mundo de grabar, todo mundo quiere el glamour de grabar en lugar de ser creativos, ser excelentes y esperar a que puedan hacer una buena grabación, una buena exposición.

Esas dos cosas me preocupan, la falta de creatividad donde todos quieren sonar a Hillsong, a Alex Campos, a Jesús Adrián Romero, o a mí. No, no, no, hay que buscar su propio sonido. Por eso aplaudo también a los que son creativos. Gracias a Dios por los Alex Campos y los Emmanuel Espinoza de “Rojo”, los “Pescao vivo” de Colombia, “Kiosko” y “Rescate” de Argentina. ¡Qué música original tienen ellos! “Contagios” con Virgilio allá en Miami; Funky, ¡Dios mío! ¡Qué originalidad tienen ellos!

Marcos, gracias por brindarme de tu tiempo, te lo agradezco de verdad, ¿qué palabra de consejo le darías a quienes ya componen o están aprendiendo a componer?

Marcos: Que tienen que practicar, tienen que seguir escribiendo, tienen que seguir ensayando. Con la práctica van a ir mejorando. Pero principalmente les diría: ¡Ábranse a la crítica! Ese es mi consejo principal. No se limiten a creer que su propio análisis de su canción es el único análisis que hay (se ríe). Tu propio análisis va a ser muy tendencioso. Ábrete a la crítica, deja que otros que escuchen tu canción te digan: “Oye, esa tu canción apesta de tan mal que está” (se ríe). O que también te digan: “¡Oye! ¡Qué tremenda canción!” Nunca me olvido de una experiencia con una canción que grabé en “Vivencias”. A ver… ¿qué canción es? Ojala tuviera aquí un Cd para acordarme…

¿“Tu gracia me sostiene”?, ¿“Jennifer”?…

Marcos: No, es una de las lentas y que yo tenía dudas de esa canción. Bueno, resulta que yo fui al retiro y la toqué. Me acuerdo que cuando la terminé de tocar Emmanuel Espinoza, Coalo Zamorano, Nestor Cano y Gamaliel estaban alli sentados y yo muy nervioso: “¡Uy! ¡No les va a gustar!” Cuando la terminé de tocar Emmanuel se volteó y me dijo: “¡Maaannnooo! ¡Quééé rolóóónnn!” Así bien mexicano (se ríe). Yo le dije: “¿De veras te parece? ¿No le cambiarías algo?” Me dijo: “A esa canción no le cambiaría ¡nada! Déjala así como está”. “Oye, pero esta parte es la que siento débil” le decía yo mientras la tocaba…

¿No habrá sido… “Te miré a los ojos”?

Marcos: ¡Sí, esa es la canción! Yo la toqué y canté: “Tu amor me conmueve, tu amor me envuelve, entre las cosas que no entiendo lo que menos comprendo es tu amor….” (escúchela aquí). ¡Exacto! ¡Esa fue la canción! Entonces cuando la terminé de cantar Emmanuel me dijo: “¡No le cambies nada!” Yo insistí: “Pero esta palabra no me late”. Me dijo: “Esa palabra es preciosa, es original, ¡es diferente!”

El punto es que abrirte a la crítica de otros o te va a ayudar a rehacer una canción o te puede ayudar a afirmar una canción de la que no estás seguro, que fue el caso mío con la canción que te comento.

Marcos, gracias de nuevo…

Marcos: Tú deberías ser mi biógrafo, te conoces toda mi historia.

Noel Navas.