milton-valleGanador del Premio Arpa a “Mejor Compositor”.

Una entrevista a Milton Valle, pastor, cantante, compositor y arreglista hondureño. Ha grabado los discos: “Guíame” (1993), “Vuelve” (1996), “Lo mejor está por venir” (2002), “Dios es capaz” (2005) y “Pensando en voz alta” (2008). Ha ganado dos premios ARPA a mejor compositor por las canciones “Dios es capaz” (2005) y “Que me falte todo menos tú” (2007). Una conversación a las 12 de la media noche en el lobby del Microtel Inn luego de un multitudinario concierto en la iglesia La Cosecha en San Pedro Sula. En compañía de Frank Mejía, líder de alabanza de CCI y Mayra, esposa de Milton.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al Player ubicado al final de esta entrada. Posicione el cursor sobre el título de la canción que desea oír y de inmediato se reproducirá un breve track para que conozca la canción a la que el compositor hizo referencia.

Milton, gracias por brindarnos de tu tiempo y permitirnos conversar contigo sobre composición. Me gustaría que comenzáramos desde el principio. ¿A qué edad descubriste que podías componer?

Milton: Vengo de una familia de músicos. Mis hermanos han sido músicos y uno de ellos componía. En 1988 murió, yo tenía 16 años y yo siempre vi que él escribía canciones, muy buenas canciones. Creo que de ahí nació mi inquietud por componer. Antes intenté hacer algo pero no me salió nada. Pero a los 19 años escribí mi primera canción. Se titula: “Vuelve” (oír en el player), del disco: “Se merece un Oscar”. La canción nació por una experiencia de un amigo de la universidad. Lo encontré en su apartamento llorando. Toda la canción gira en torno de este amigo que no quiso reconciliarse con el Señor en ese momento. Y bueno, así fue que escribí “Vuelve”.

¿Te fue difícil escribir esa primera canción?

Milton: No, fue una canción espontánea. Cuando encontré a mi amigo llorando y como no quiso reconciliarse, salí de ahí y me fui a mi casa. Al llegar compuse la canción. Yo estaba impactado por haberlo visto llorar, por saber que necesitaba de Dios y porque no reconoció su necesidad. Todas las palabras que me dijo: “¿por qué lo negué?, es duro volver, etc.” están dentro de la canción. La escribí espontáneamente.

Después de eso, ¿cuándo fue que volviste a escribir una canción?

Milton: Fue durante esos mismos meses. Resulta que me invitaron a ministrar a un congreso de jóvenes. Cualquier músico te puede testificar de lo difícil que es ministrar a los jóvenes. Uno puede cantar, pero ministrar es otra cosa. Cuando estaba allí noté que no pasaba nada y cuando sucede eso siempre me pregunto si soy yo el problema o es la gente. En medio de ese dilema escribí mi segunda canción: “Mi vida está llena de ti” que unos años después grabó Roberto Orellana (oír en el player) en su disco: “Esperando en ti”. Así que fue en ese congreso que los jóvenes no querían meterse donde nació esa canción y bueno, cayó un mover de Dios que duró desde las siete de la noche hasta las doce. Ese día no hubo mensaje, hubo una gloria derramada impresionante. Eso sucedió la primera noche. En total, en ese congreso, escribí tres canciones, una cada día, las cuales incluí en mi primer disco “Guíame”.

Cuando sucedía eso, ¿te sorprendías por lo que podías hacer? Es decir, ¿no veías eso como una confirmación de tu llamado a ser compositor?

Milton: En realidad no me percaté que estaba convirtiéndome en compositor. Lo que sí me daba cuenta era que mis letras eran fuera de lo común. A partir de ahí comencé a preocuparme por leer. Porque uno requiere de un buen caudal para poder escribir. Un compositor que no lee es un compositor vago. Puede que escriba con ´punch´, con un poquito de presencia, pero si no hay profundidad en las letras sus canciones no van a tocar. Yo creo que las canciones que tocan son las que tienen presencia de Dios y profundidad de letra. Y bueno, me fui dando cuenta que necesitaba de la lectura. Cuando tienes un caudal al cual recurrir entonces puedes fluir con letras poco comunes.

A parte de leer, ¿qué más te ayuda a componer mejor?

Milton: Me gusta escuchar a la gente. Muchas de mis canciones han surgido de escuchar a las personas. Una de mis canciones que más gustan se llama: “Quién iba a creerlo” (oír en el player). Esta nació de la conversación con un amigo en un hotel. Estábamos comiendo y mientras hablábamos él dijo: “¡Quién iba a creer que aquel tipo iba a llegar tan lejos!” Cuando oí esa frase algo se conectó en mí. ¡Hasta me dieron ganas de despachar a mi amigo para irme a escribir! No lo hice, pero luego de despedirnos me fui al cuarto y comencé a cantar: “Quién iba a creerlo, que el amor de un Nazareno cambiaría todo. Quién iba a creerlo, que su vida afectaría la vida de todos, etc.” y apliqué esa frase a mi relación con Jesús. Es decir, la canción surgió de escuchar a una persona.

Háblame un poco más acerca de ese caudal que haces referencia y al que un compositor debe recurrir. ¿Tan importante es la lectura? ¿Qué otras cosas deben llenar ese caudal?

milton2.jpgMilton: Lo primero que debe llenarlo es la búsqueda del Espíritu. Yo escucho gente con lindas canciones y lindos arreglos, pero no hay profundidad. Y al hablar de profundidad me refiero a profundidad en la presencia de Dios. Como te dije antes, también hay que leer buenos escritores. De libros sencillos pueden nacer buenas letras para canciones. En lo personal la presión me hace escribir. Por ejemplo, si tengo que grabar, dos horas antes de entrar al estudio voy y hago una canción. Yo sólo necesito dos horas para componer una canción. Primero escribo mucho y luego le pongo la música. Ves, recurro al caudal y a partir de allí compongo. Precisamente en mi nuevo disco “Pensando en voz alta” tengo una canción que se llama así: “Pensando en voz alta” (oír en el player). La cual dice: “Perdona las veces que te fallo, cuando nadie me ve. Duele fallarte, mi deseo es agradarte. Estar a tu lado es lo que me hace estar bien, siéntate en el trono de mi corazón, etc.” La escribí pensando en voz alta y escribiendo. Escribí todas mis luchas y todos mis deseos y luego los hice canción.

Me imagino que este caudal hay que llenarlo a diario sin pensar en componer, simplemente hay que hacerlo como un estilo de vida…

Milton: ¡Exactamente! Mi esposa sabe que cuando viajo llevo 4 ó 5 libros para leer. No puedo ir a un viaje sin un libro. En los libros encuentras frases que te conectan y te dan ´flashazos´. ¡Ah! Otra cosa que hago es que escucho buenos predicadores. Porque cuando un predicador bueno está predicando es el momento para escribir canciones. Aún de mis propios sermones en la iglesia puedo escribir canciones. Fíjate: “Pensando en voz alta” nació luego de bajar de la plataforma y de predicar un mensaje acerca de Moisés. “Se merece un Oscar” surgió de un mensaje que prediqué en la iglesia en contra del “Código Davinci”. La canción: “Dios es capaz” nació de una experiencia con mi hermana; sin embargo, yo ya había predicado en la iglesia acerca de tener la fe de Dios. Como dije antes: escuchar un buen predicador es un buen momento para hacer una buena canción. Me gusta escuchar buenos predicadores, cuando ellos hablan yo estoy escribiendo. Antes lo hacía en papel, ahora en mi computadora y guardo los temas. Los papeles se pierden y se botan, pero en la computadora los guardo.

¿Y las experiencias?

Milton: Sí, también las experiencias producen buenas canciones. Como el caso de “Dios es capaz” que nació de una experiencia dolorosa (oír en el player). Si podemos sacar lo mejor de entre lo doloroso, Dios puede usar eso para que su nombre sea glorificado. Te quiero decir algo: las canciones que he escrito y que más tocan a la gente nacieron de experiencias.

¿Cómo nació la canción “Dios es capaz”?

Milton: Resulta que mi hermana fue desahuciada por los médicos y cuando se suponía que le quedaban 2 o 3 horas de vida yo fui a mi casa con mi esposa e hicimos un pacto con Dios. Yo le dije: “Señor, si no sanas a mi hermana siempre te voy a servir. Tú eres un Dios soberano, ¡pero si la sanas con mucho más razón yo hablaré que eres un Dios capaz!” Mientras oraba me estaba predicando a mi mismo. Al final el Señor la sanó. Y como te digo, la experiencia detrás una canción puede traer el soplo de Dios. Ese un buen consejo para cualquier compositor: aprovechen sus experiencias al máximo.

Sé que eres pastor de una creciente congregación en La Ceiba, aquí en Honduras, ¿cómo ha beneficiado tu ministerio de pastor tu faceta de compositor y tu faceta de compositor tu ministerio pastoral?

Milton: Bueno, si yo no fuera pastor haría canciones huecas. ¡Así no más! Cuando yo hago una canción pienso en el discipulado. Por ejemplo, yo escribí un material de discipulado para mi iglesia pensando qué me hubiera gustado que me enseñaran a mí si yo estuviera siendo discipulado. Del mismo modo, cuando hago una canción me pongo a pensar en qué necesita la gente. Pienso en las canciones de esa forma. Por eso te digo que no tendría las canciones que tengo si no ejerciera el ministerio que ejerzo. Mis canciones serían huecas si no tuviera una naturaleza pastoral.

Como pastor debes cultivar una relación muy estrecha con la Escritura, ¿cómo ha repercutido la Biblia en tu forma de componer?

Milton: Te voy a dar una clave de la composición, es una especie de secretito. Yo tengo muchas versiones de la Biblia. Y cuando hay versículos que me tocan, los leo en muchas versiones. Cuando hago eso yo puedo escribir: “Te amo” en siete distintas versiones. ¿Me explico? Es como si tuvieras siete cámaras de televisión que muestran a una misma persona. Una lo hace desde su lado derecho, otra desde el izquierdo, otra desde arriba, otra con una toma más abierta, etc. Lo mismo pasa con las versiones de la Biblia. Me gusta leer varias a la vez. Por ejemplo, hay una canción en el nuevo disco que se llama: “Una señal profética” (oír en el player). Resulta que yo estaba predicando en mi iglesia hace muchos años y titulé el sermón: “Una señal profética”. Cuando lees Zacarías tres en la versión Reina Valera 60 ves a Satanás acusando al sacerdote Josué mientras el Ángel de Jehová lo defiende. Al final de la escena el Señor le dice algo que sólo aparece en la versión Dios Habla Hoy y no en la Reina Valera 60. El Señor le dice: “Eres una señal profética” (Zacarías 3:8). Si yo sólo leyera la versión 60 jamás hubiera escrito esa canción. Cuando yo encontré esa expresión dije: “¡Wow!” Y esa noche compuse esa canción, que por cierto decidimos con la disquera que fuera el primer sencillo de mi nuevo disco: “Pensando en voz alta”. En resumen: la Biblia es el mejor caudal de composición.

Supe que ganaste la categoría al “Mejor Compositor” en los Premios Arpa, háblame de esa experiencia…

milton3.jpgMilton: Fue una sorpresa y a la vez un gran honor. Es que hoy en día hay muy gente buena componiendo. ¡Mucha! Gente que está haciendo cosas con excelencia. Entonces, uno produce un disco aquí en Honduras con el que se desea tocar vidas, pero uno no imagina llegar tan lejos. Mira, es como la selección de fútbol de Honduras. Tenemos a un David Suazo que juega en Italia. Y él en la selección hace algo, pero él solito no nos puede clasificar al mundial. Lograr eso implica todo un complejo mundo de cosas que tienen que intervenir. Un disco es igual, como un equipo de fútbol. De pronto un jugador, una canción, sobresale y a causa de ella te nominan a un premio. Cuando uno es pequeño se ilusiona con jugar en la selección nacional y sueñas con meter 8 goles en el Mundial. Por eso, cuando llegó la nominación dije: “¡Wow!”

Bueno, el asunto es que en el 2005 me llamaron y me notificaron que había sido nominado a “Mejor Compositor” por la canción: “Dios es Capaz” que está en el disco: “Dios es capaz”. Pero tres semanas después supe que la canción “Mi vida está llena de ti” que canta Roberto Orellana y que también es de mi autoría, también estaba nominada. Así que ahí estaba yo, con dos nominaciones al Premio Arpa a Mejor Compositor. Fíjate, son cuatro las canciones nominadas y yo tenía dos nominaciones. Es decir, el 50% de posibilidades de ganar. Y al final gané. Imagínate, qué honorzazo.

Luego el año pasado, volví a salir nominado, esta vez por el tema “Que me falte todo menos tú” (oír en el player) que está en el disco “Se Merece un Oscar”. Así que el 15 de octubre del 2007 tuve el honor de ganar por segunda vez el Premio Arpa como compositor. ¡Gloria a Dios!

Milton, qué fabuloso lo que cuentas, dime: ¿qué le recomendarías a aquellos que escriben en cuanto a los motivos que deben moverlos a componer?

Milton: La motivación a componer está en Isaías 43:7, donde dice: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado…” Fíjate, yo no grabo para hacerme famoso. No me interesa la fama, ni ganar premios. Ahora, si llegan los premios, que bien y ¡a Dios sea la gloria! Eso es lindo, que te reconozcan tu trabajo. Pero en realidad, mi razón número uno es honrar a Dios y número dos, salvar almas. He estado en 21 países y voy a más este año, pero yo no viajo por el placer de viajar. Lo hago para levantar el nombre de Dios. No me interesa vender discos. Es más, te cuento que hasta el día de hoy no he llamado a la disquera para saber cuántos discos de “Dios es capaz” se han vendido en total. ¡Y eso que el disco ha sido un éxito muchos países! ¿Sabes por qué no lo he hecho? Porque ese no es mi fin. Mi fin es ministrar almas, salvar almas. Honrar a Dios primeramente. Y si sólo eso lograra, me sentiría satisfecho y completo.

Antes de terminar, ¿cuáles son los testimonios que han llegado a ti y que más te han impresionado en tu ministerio como cantante y compositor? ¿Puedes hablarme de algunos?

Milton: Claro que sí. Mira, un testimonio resume muchos. He sabido de gente sanada de cáncer, de Sida, de estados de coma. Sí, mucha gente, aun en nuestra iglesia. Sé de personas que estando en coma les han puesto a sonar la canción: “Dios es capaz”. En su subconsciente ellos escuchan la canción y se autopredican. Como si se dijeran a sí mismos: “Dios es capaz de levantarme”. Y lo consiguen, se levantan. En un concierto una persona que quedó en coma después de un accidente, me dijo: “Mientras yo estaba en ese estado yo escuchaba una canción que decía: ´Dios es capaz de hacer lo que tú estás dispuesto a creer´”. Esa letra me motivó a creer que podía sanarme y logré levantarme.

Hace dos años me invitaron a una entrevista en una radio aquí en Honduras. Estábamos promoviendo un evento muy importante en un hotel de la ciudad. Y bueno, resulta ser que esa radio se escucha por Internet. El asunto es que unos meses antes yo había estado ministrando en Pennssylvania, EEUU. En dicho concierto había un hombre en silla de ruedas. Yo ministré y animé a todo mundo a creerle a Dios. Después de terminado el evento este hombre se fue a su casa y al entrar se sanó. El asunto es que yo no me di cuenta de eso, pues me vine de vuelta a Honduras. Estando en ese programa de radio, al locutor se le ocurrió pedir que la gente que nos estaba escuchando llamaran a la cabina para contar sus experiencias en alguno de mis conciertos. Y bueno, cayeron muchas llamadas. De repente sonó el teléfono y del otro lado dijeron: “Pastor, le llama fulano de tal. Me estoy comunicando desde Pennssylvania. ¿Usted se acuerda del concierto que realizó aquí y de un hombre que estaba sentado en una silla de ruedas? Bueno, yo soy el que le habla. Estoy escuchando la radio por Internet y quiero contarle que luego de que terminó su concierto me fui a mi casa y al llegar pude levantarme de mi silla de ruedas”. ¿Te imaginas eso? ¡Estábamos al aire en vivo! Cuando escuché ese testimonio me quedé helado. Yo sólo pude decir: “¡Wow!” Él nos relató que fue con su médico y él le ratificó que efectivamente estaba sano. Tan sano que parecía que jamás había tenido un accidente. ¿Sabes qué? Ese es el poder de la oración y de alguien que cree a causa de una canción.

Noel Navas.