Conversando sobre composición con: Shanna Tauler (Primera parte)

Conversando sobre composición con: Shanna Tauler (Primera parte)

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Una compositora para todas las edades.

Una entrevista a Shanna Tauler, música, cantante y compositora argentina que reside en los EE.UU. Ha grabado los discos: “Mis pensamientos” (2000), “Me rindo” (2004), “Tú me sanaste” (2008) y “Apariencias” (2012), y producido tres de corte infantil: “Dios no es un viejito” (2006), “Se buscan corazones” (2008) de Laura Ayala (ambos ganadores del Premio Arpa a la Música Infantil 2007 y 2008 respetivamente), y “Mil” de Graciela Aybar “(2012). En 2006 funda “4ever Music Academy” una escuela que entrena a niños y adolescentes para la vocación musical. Se congrega en la Iglesia Bautista “Encuentro con Dios”, en Miami, Florida. Y está casada con Narciso Tauler con quien tiene dos hijas: Nahara y Salomé. Una conversación vía Skype a las 11 de la mañana.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al Player ubicado al final de esta entrada. Posicione el cursor sobre el título de la canción que desea oír y de inmediato se reproducirá un breve track para que conozca la canción a la que el compositor hizo referencia.

¡Hola Shanna!

Shanna: ¡Hola!

Gracias por el tiempo que me das para entrevistarte sobre tu faceta de compositora. Conozco a Pablo Bedrossian, él me habló de ti y desde entonces quedé muy interesado en conocer tu trabajo. Y bueno, antes de comenzar, dime algo, ¿tu verdadero nombre es Shanna o es tu nombre artístico?

Shanna: Mi nombre de soltera es Sandra Cabañas, pero casada soy Sandra Tauler. Shanna es como un apodo que me puso mi primer productor. De pequeña me decían “Channa”, con “C”, pero el productor quitó la “C” y puso la “S” en el primer disco que me grabó y que se llamó: “Mis pensamientos”. Eso fue allá por el año 2000 que me lanzaron como “Shanna”.

Entiendo que has grabado varios discos de música infantil, ¿“Mis pensamientos” fue por esa línea?

Shanna: Te cuento que antes yo había hecho un casete, que aunque no lo creas, luzco joven pero soy de la época del casete…

¡Yo también eh!  

Shanna: Claro, y grabamos un casete con el coro de niños de la iglesia. Resulta que el pastor me dijo que por qué no hacía algo que diera a conocer el ministerio de niños de la iglesia. A mí me encanta trabajar con niños…

¿Cómo se llamó ese proyecto?

Shanna: “Juntos”, fue muy bonito. ¡Hasta sacamos pistas! Fue una revolución porque veinticinco años atrás no había nada para niños. El tema es que ese casete sirvió de “demo” para llevárselo al productor que te hablé antes. Un día mi mamá me dijo: “¿Por qué no se lo llevás a David Pazuelo?”… Que produjo para 20/20, La Hormiga, Piedras Vivas, etc… Y ella me dijo: “¿Por qué no se lo llevás?” En ese entonces él era el top de los productores porque había poca música cristiana. Cuando se lo mostré me dijo: “El casete está buenísimo, pero tu voz da para hacer algo más para los jóvenes, así que yo te lo voy a producir”.

¡Eso fue un milagro!

¿Producir significaba patrocinarlo todo?

Shanna: ¡Todo, todo! Por ese tiempo, con ese productor, venía Doris Machin y justo le mostró el “demo”. Le dijo: “¡Quiero que grabés con esta chica!” Y ella dijo que sí. ¡Imagínate!

¿Cómo se llamó ese disco? 

Shanna: “Mis pensamientos” y la canción que comenzó a sonar en EE.UU. fue “Canta mi alma” (oír en el player) que hice a dúo con Doris Machin. O sea, de un proyecto de niños que nadie conocía surgió un proyecto que jamás me imaginé. Fíjate, yo no era cantante, era directora de un coro y flautista. Era primer flautista de la orquesta de tango de Cacho Tirao, un músico muy famoso en Argentina.

¿Las canciones de “Mis pensamientos” era tuyas o de otros compositores?

Shanna: No, eran canciones mías. Yo las compuse todas.

Volviendo a ese primer disco de niños, supongo que allí está la primera canción que escribiste en tu vida, ¿o no?

Shanna: Sí, la primera que escribí fue “Dios no es un viejito”, la compuse en un tren. Por esa época yo viajaba mucho en tren. Recuerdo que había comprado un grabadora de casetes y durante el viaje había un hombre frente a mí, y le dije: “Disculpe pero yo tengo que cantar esta canción y grabarla ahora mismo”. El tren estaba lleno, ¡lleno de gente! Imagínate eso, pero a mí no me dio pena…

Jajaja…

Shanna: Y les dije: “Discúlpenme pero tengo que grabar esto o se me olvida”. La gente comenzó a reírse cuando canté (canta): “Dios no es un viejito con barba y bastón que te escucha poquito y sin fuerzas se quedó, etc.” (oír en el player)

Jajaja…

Shanna: Se rieron y algunos cuando terminé aplaudieron. Han de haber pensado que estaba loca.

En mi caso, cuando me viene una idea melódica en un lugar público, la guardo en mi mente hasta que llego a casa, sino es que me levanto y me voy al baño a grabarla…

Shanna: Jajaja…

¿Cómo tuviste el valor de hacer eso?

Shanna: Vos sabés esto como compositor, que cuando te viene una canción no tenemos un USB en la cabeza donde guardamos todo. No, ¡se te va! ¡Se te va la canción! Entonces yo pensé que la canción sería algo muy original, que era algo que no había y que tenía que grabar…

Si esa fue tu primera canción, ¿por qué tenías una grabadora si nunca antes habías compuesto?

Shanna: Lo que pasa es que yo estudiaba en el Conservatorio Provincial de Buenos Aires, allí estudié flauta transversa. Resulta que yo tenía una maestra que hablaba un montón de la historia de la música y como a mí no me gustaba escribir no podía escribir tan rápido. Entonces decidí grabar las clases. Por eso tenía un grabador.

Además, hacía un tiempo que me había propuesto componer canciones, entonces dije: “¡Por si acaso! Si me viene una canción a la mente ya voy a estar preparada”.

Interesante….

Shanna: Esa grabadora me salvó, porque antes no había celulares para grabar.

Después de esa primera experiencia en el tren, ¿cada cuánto escribías canciones? ¿Cuál fue tu ritmo de composición a partir de allí?

Shanna: Por ese entonces no escribía para gente de mi edad, sentía que esas letras eran demasiada responsabilidad. Después nació “Juntos” (oír en el player) y “No se preocupen por lo que van a comer” (oír en el player) y otras más que ahorita no recuerdo. Yo conversaba mucho con los niños de escuela dominical y les preguntaba qué era lo que más les preocupaba. Yo anotaba todo eso y lo usaba para componer. Eso es importante para un compositor, debes saber qué cosas les interesa a la generación a la que vas a apuntar.

¿Cuántas componías a la semana o al mes?

Shanna: Unas dos por semana y de allí las comenzaba a mejorar. O grababa pedazos y luego buscaba el puente, o las estrofas.

¿A qué le atribuyes que se activó en ti el don para componer? Dices que comenzaste a componer dos canciones por semana, pero antes no componías nada. ¿Qué fue lo que pasó para que la creatividad se desatara?

Shanna: Pienso que fue Dios porque yo le entregué ese proyecto. Oré: “Señor, si tú estás en esto y me das el ´ok´, dame luz verde para ser creativa”. Y lo que pasó después fue muy divino. Todo fue un milagro a partir de allí.

Por ejemplo, un día fui a la reunión de oración que nunca iba. Solo llegamos tres personas, una chica y otro muchacho que no conocía. Yo les dije: “Necesito tres mil dólares y por eso vine a la reunión de oración. Quiero entregarle este proyecto a Dios antes de hacer cualquier cosa”.

Cuando terminó la reunión el muchacho me dijo: “¿Vos necesitás tres mil dólares? Vení a buscarlos mañana a mi casa”. Yo dije para mí: “Este me está tomando el pelo”, pero me insistió: “Yo no te voy a dar muchos detalles, yo tengo el dinero, mi papá me lo dio para que lo gaste en lo que yo quiera. Te lo quiero dar a vos porque quiero invertir en los niños”.

Fui a su casa. Él era escocés pero nacionalizado argentino. Cuando llegué entré como a una mansión y él me recibió en short y sin zapatos, y yo: “¿Pero qué es esto?” Me dijo: “Mi papá me da tres mil dólares por semana para que los gaste, ¿querés más dinero?” Yo le respondí sorprendida: “No, yo no quiero más dinero. Yo necesito tres mil dólares nada más. Pero no sé cómo voy a hacer para devolvértelos. Quizá podría en unos dos años con las ventas del disco y las giras”. “No, no, no…” me dijo, “de ninguna manera. Esto es para ustedes. Lo único que te pido es que me invités al lanzamiento del casete”.

Antes de irme le dije: “¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Quién sos realmente?” Me dijo: “No tienes que decirle a nadie, pero yo soy el hijo del dueño del banco fulano de tal y soy uno de los herederos de la nobleza de Escocia. Soy uno de los príncipes”. Yo me quedé: “¡Oh, my God!” ¡Parecía cuento de hadas! También me dijo: “Por favor no le cuentes a nadie, no quiero que nadie me vea distinto en la iglesia”. Y bueno, lo invité al estreno del proyecto y nunca más lo volví a ver.

Entonces, así como se abrió el tema del dinero, se abrió el tema de la composición en mi mente. Así entré a un mundo que nunca había imaginado.

¿Cuántos años estudiaste música en el Conservatorio?

Shanna: Nueve años.

¿Nunca te enseñaron a componer allí? Por lo que me relatas parece que aprendiste a componer empíricamente…

Shanna: Sí, te enseñaban a componer. Si tenías una melodía aprendías a ponerla en el pentagrama. Pero a componer canciones con letras, nunca me enseñaron. Aunque sí aprendí a componer música, en ese momento no me interesaba esa parte. Yo no componía para orquesta ni para películas. Componer con letra fue más informal, algo muy mío, parte de mi ministerio.

¿Cómo transicionaste de componer canciones para niños a canciones para jóvenes y adultos? Recién me dijiste que sentías demasiado respeto por esa faceta como para adentrarte en ella…

Shanna: Me fui a lo práctico. No quise que mi faceta infantil terminara influenciando la música para grandes. Tenía miedo de que se mezclara una y la otra, y mi música pareciera de niños. Pensé: “Me voy a inspirar en algo que me esté pasando”. Por eso mi primera composición para grandes fue la canción: “Tú serás” (oír en el player) que está en el disco: “Me rindo” que grabé en el 2004. Muy bonita. Una canción de amor para mi esposo.

¿Siempre compones sola o lo haces junto con otros?

Shanna: Siempre compongo sola, aunque consulto con otros. Componer es algo de muy adentro, de lo profundo del corazón. Entonces nunca me ha gustado que un productor venga y me diga: “Cambiá esto o cambiá lo otro”. Eso sí, escucho sugerencias, pero siempre compongo sola.

Continúa…

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