Un compositor que escribe desde los 10 años de edad.

Una entrevista a William Jiménez, cantante, compositor y productor costarricense quien escribe desde muy corta edad. Ha grabado los discos: “Viva presencia”, “Gloria” y “Día especial”, entre otros. Maestro de Instituto Canzion, Costa Rica. Pastor de la Iglesia “Comunidad Adorando en Familia” cuya visión es estimular la comunión íntima con Dios a través de la adoración y la vivencia de los valores familiares de la Palabra; además, es productor y gerente de “Estudios Remanente”. Una conversación en el Restaurante de Doña Lela, junto con su esposa, en San José, Costa Rica, a las 2:00 p.m, bajo una intensa lluvia.

William, veo que en tu proceso personal de componer le das mucha importancia al hecho de grabar lo que viene a tu mente, sean progresiones de acordes, figuras melódicas o letras, tú igual lo guardas. ¿Cuán importante ha sido eso para ti? ¿Realmente es relevante almacenar esas ideas y posteriormente intentar convertirlas en canciones?

William: Fíjate que sí, ha sido muy importante. Como te dije antes, compongo desde que tengo 10 años y a veces he encontrado letras y cifrados de esos que alguna vez hice y francamente no recuerdo cómo van. En mis primeras épocas de componer no almacenaba. Por eso, cuando hallo esos papeles digo: “Dios mío, qué lástima que no grabé esto”. Aunque fueron pocas las veces que no lo hice, grabar siempre es una ventaja.

Te cuento la historia de una canción que incluí en mi disco: “Gloria”. La canción se llama: “Pablo y Silas”. La escribí cuando tenía 11 años. Cuando conocí al pastor Rodrigo y a Danilo Montero esa canción fue la que más les gustó. Resulta que me invitaron a enseñar en un congreso junto con ellos y los organizadores me pidieron que antes de predicar cantara un par de canciones. Fue allí donde canté “Pablo y Silas” con un grupo de músicos que me acompañó.

Como la canción le gustó a Rodrigo se la llevó a la oficina y le hizo una partitura. Por cierto, me regañó porque yo había armonizado mal algunas cosas. Cuando te digo que me regañó me refiero a que lo hizo como un papá, para instruirme. En fin, grabamos la canción en su oficina y quedó guardada. Fíjate, la canción pasó 15 años guardada. El asunto es que cuando yo iba a sacar el disco: “Gloria”, un amigo con quien estaba produciendo el proyecto me dijo: “William, nos hacen faltan más canciones, ¿no tendrás algunas guardadas?” Me acordé de algunas que tenía archivadas y le pedí dirección al Señor para que me guiara. A los días sentí que Dios me habló sobre “Pablo y Silas”. Se la pedí a Rodrigo y la llevé al estudio. Mi amigo me dijo: “¡Excelente! ¡La vamos a usar!” Le montamos una narración inicial y quedó espectacular (escúchela aquí)

“Pablo y Silas” es una canción que ha bendecido a muchas iglesias. Mira lo que me pasó una vez que fui a Puerto Rico. Antes de empezar la reunión donde ministraría me pidieron la lista de cantos para proyectar las letras en las pantallas. Se las dí y dentro iba: “Pablo y Silas”. La hermana que vio la lista me dijo: “Hermano, esta canción, ¿es la que está sonando en las radios?” “¡No lo sé!” le dije. “¡A ver! ¡Cántemela!” Se la canté e inmediatamente me dijo: “¡Hermano! ¡Aquí está el grupo de danza! ¡Si les digo que el compositor de esta canción está aquí se van a volver locos!”Ella me dijo que la canción la programaban y programaban en las radios y que muchos ministerios de danza de la ciudad la habían montado para coreografiarla en sus iglesias. Noel, ¡pasaron 40 jóvenes a acompañar esa canción con la que abrí el concierto! Imagínate, esa canción estuvo guardada por años. Por eso te digo: ¡qué importante es que grabemos todo cuando compongamos!

Una vez estaba pensando en tantas canciones que tengo guardadas y le dije a mi esposa: “¿Para qué me las habrá dado el Señor si no se están cantando en las iglesias?” Pero sé que llega un tiempo que Dios señala, salen a la luz y se usan. Pasaron 15 años para que “Pablo y Silas” se grabara y fuera de bendición en este tiempo.

Yo siempre le digo a la gente: “Graben sus canciones, aunque sean dos frases pequeñas, grábenlas”. Si sabes escribir música y no tienes una grabadora, por lo menos hay que escribir la melodía, para que cuando vuelvas a esa canción tengas de dónde partir.

¿Cómo defines que una canción es buena? O sea, tú sabes, no todo cuanto uno compone es digno de publicarse, ¿qué parámetros usas tú para definir que una canción debe compartise con la gente e inclusive grabarse?

William: Es difícil definirlo, yo he enviado canciones a salmistas que me las han pedido y no las han incluido en sus discos. Cuando eso pasa uno dice: “¿Será que no son buenas?” Yo creo que no hay canciones malas, porque las canciones que un compositor escribe tienen un por qué, algo que uno ha vivido o experimentado que lo ha llevado a componerla. Yo le he dicho a muchos: “Yo no compongo para que otros las graben, compongo porque Dios me lo da. Si después alguien las quiere grabar, ¡gloria a Dios! Y si nadie las quiere, ¡también gloria a Dios!” Yo creo que la oportunidad que algunos tenemos de componer, cantar y grabar te permite grabar aquellas canciones con las que uno se identifica. Este aspecto marca la diferencia de muchos discos. Yo puedo llamar a algunos amigos y pedirles canciones, pero quizá nunca me identificaré con una canción de ellos porque yo no pasé por el momento que ellos pasaron para componerla. Creo que en la vida de los compositores no hay canciones malas, claro, hay cuestiones armónicas y melódicas que hay corregir, como en algún momento el pastor Rodrigo hizo conmigo, y como también hago yo con quienes me han traído sus canciones, por ejemplo los estudiantes del Instituto Canzion donde doy clases. Lógico, la composición es un proceso de pulir.

¿Qué te llevó a grabar tus primeros discos? Es decir, tú bien pudiste haberte quedado siendo un compositor o un cantante y nunca grabar, ¿qué es lo que te impulsó a tomar ese paso de comenzar a grabar disco tras disco con canciones tuyas?

William: Componer es parte de tu proceso como músico, también el ministrar la alabanza en la iglesia. El grabar puede serlo también. Yo tengo como principio no grabar por grabar. Precisamente ayer conversaba con un amigo salmista y me preguntó: “Willy, ¿cuándo vas a volver a grabar?” Yo le dije que no lo sabía. Fíjate que alguna vez pensé que cuando tuviera mi estudio de grabación, como ahora lo tengo, sacaría un disco cada año y ha sucedido todo lo contrario. ¿Por qué? Porque tengo la convicción personal de que uno debe grabar cuando tienes que transmitir algo. Puedes escribir 30 canciones por mes pero eso no significa que tienes que grabar. Mi convicción es que voy a grabar cuando tenga que compartir algo con la gente. Yo tengo muchas canciones guardadas, francamente bien podría sacarlas, ponerles un arreglo contemporáneo y grabarlas, pero aún así no cumplir con el propósito de Dios. Yo siempre espero el momento, no grabo cada año, ni cada 3 ni 4, grabo cuando hay una necesidad en mi y de parte de Dios de sacar algo que va a repercutir en la vida de las personas. No importa en cuantas emisoras se llegue a oír ni cuántos discos se vendan, lo importante es que la gente que escuche esas canciones sean tocadas por la presencia de Dios.

¿Sabes? Una de las funciones de los compositores es medir los tiempos. Por ejemplo, hubo un tiempo en Latinoamérica, y no es que no lo sea hoy, pero hace unos años el fluir del Espíritu Santo estuvo tan fuerte y había tal anhelo por la presencia de Dios en las congregaciones que se necesitaban canciones como “Ven y sopla”. Canciones como esa se han cantado en las campañas de Cash Luna, Carlos Anacondia, Claudio Freidzon, Dante Gebel, etc. Alguien podría pensar: “¡Qué lindas esas canciones del Espíritu Santo! ¡Voy a componer sobre el fluir del Espíritu!” Pero no estamos viviendo un tiempo como el que vivimos 10 años atrás, estamos viviendo otro tiempo. Un compositor no solo debe estar actualizado en lo musical sino también discernir los tiempos que la iglesia está pasando y componer al respecto.

Basado en los tiempos que estamos viviendo y que tú hablas que debemos de discernir, ¿cómo ves la composición en el día de hoy? ¿Qué crees que estamos haciendo bien o estamos haciendo mal? ¿Cuál es tu diagnóstico de lo que se está haciendo actualmente?

William: A mi me preocupa la composición de hoy. Solo tienes que oír las canciones en las radios para darte cuenta. Creo que el papel del compositor ha pasado a un segundo plano. Si vos escuchás las canciones que están sonando notarás que están llenas de frases repetitivas. Nos hemos enfocado demasiado en la parte rítmica. Las letras no tienen profundidad, nos hemos ido por lo comercial, sea el género que sea, incluyendo la corriente de alabanza y adoración. Es tan comercial que si oyes una canción en la radio que habla de que los cielos se están abriendo inmediatamente escucharás 4 ó 5 más que dicen lo mismo. Estamos componiendo por moda. Es más, si analizás las canciones muchas de ellas son 75% rítmica y 25% mensaje.

Por otro lado, veo que algunos discos no aportan nada. Aportar debe ser el propósito del compositor y de las grabaciones. Mira el fenómeno Hillsong, el cual es una bendición impresionante, pero cuántos discos se graban hoy en día queriendo imitar a Hillsong, ¡montones! Cuántas canciones son una copia en español de Hillsong. He estado oyendo a ministros norteamericanos que están escribiendo canciones contemporáneas con mensajes impresionantes. Tú los oyes y ves que no son Hillsong, tienen su propia identidad, son contemporáneos y aportan a la vida de la gente. Lastimosamente esa música no llega hasta nuestros paises y nos quedamos con lo que está de moda. Eso incluye a los músicos, los compositores y a quienes producen.

Una pequeña queja que recibí de los músicos con quienes estuve trabajando en una iglesia de la cual estoy saliendo para iniciar un nuevo pastorado, era: “¿Por qué no cantamos lo que todos están cantando? ¡Deberíamos cantar esto y aquello!” Yo les decía: “¿Cuál es el espíritu de la iglesia? ¿Hacia dónde va nuestra iglesia? Las iglesias son distintas y debemos encontrar nuestra propia identidad”.

Con esto no estoy diciendo que no debemos cantar lo que otros cantan, claro que sí, pero lo que cantemos debe ir conforme a la visión de la iglesia local en la que estamos. No todo lo que los grandes salmistas están grabando en sus discos son para mi iglesia. Cuando los compositores no entienden eso se preocupan y comienzan a componer lo mismo que están componiendo otros y no se preocupan de visualizar lo que está pasando en el ambiente y qué es lo que Dios quiere decir a su congregación.

Por ejemplo, ahorita estoy planeando un disco y tengo un dilema interno. Mis músicos me preguntaron: “William, ¿cuándo comenzamos a trabajar las canciones de alabanza y adoración del próximo disco?” Yo les dije: “La verdad es que tengo un dilema, que a mi me gusta producir un disco que aporte algo a la iglesia, pero siento presión alrededor de sacar algo igual a lo que todos están sacando”. Es más, si vas a una productora de música te piden algo específico, ni siquiera se sientan a escuchar las canciones para saber si van a causar un estruendo en la gente, sino que ellos piden una línea de composición. Noel, yo sigo creyendo que cada disco debe aportar y dar algo para que el reino de Dios sea enriquecido. Eso es lo que me tiene detenido, estoy buscando la línea que Dios quiere, algo que sea contemporáneo pero que sea diferente. Te reitero, hay discos en español que oigo que yo juraría que son Hillsong, pero no son Hillsong. Imagínate hasta dónde hemos llegado: ¡Hasta las portadas de Hillsong estamos copiando! Eso es lo que estoy viendo ahora en la música de hoy, imitamos y no discernimos los tiempos.

¿Qué debemos de hacer para encontrar esa identidad de la que hablas? ¿Qué nos recomendarías para no cometer el error de imitar por imitar y encontrar nuestro propio camino en la composición y la producción musical?

William: Te voy a responder desde dos perspectivas: La musical y la espiritual.

Musicalmente te puedo decir que algo que debemos hacer es escuchar música de todo tipo. Desde tangos, hasta música típica venezolana, no solo para tenerla como referencia o para nuestra colección de discos. No, me refiero a realmente escucharla. Eso nos está faltando a los compositores de hoy. Nuestro problema es que escuchamos un solo género y allí nos quedamos. Debemos ser más abiertos para salir de los estereotipos en los que nos hemos estancado.

Y espiritualmente te diría que debemos recuperar la esencia bíblica de la composición. Hoy que venía para reunirme contigo le decía a mi esposa lo importante que es que los cristianos leamos libros, pero también que leamos la Palabra. Te soy sincero, cuando compongo lo primero que viene a mi es la Palabra. Hasta vergüenza me da decir que las letras de mis canciones son mías. ¿Por que? Porque son una copia de la Palabra. Si fueras un compositor mundano te diría que para encontrar tu identidad escucharas mucha música, leyeras libros, estudies armonías, etc. Pero como eres cristiano te digo que hagas eso mismo, pero además que estudies la Palabra. Allí está nuestra esencia. La Palabra debe respaldar lo que componemos.

Noel Navas.