El anfitrión

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AnfitriónCrónicas de mi viaje por Costa Rica y Panamá.

Ciudad de Panamá, Panamá, 20 de Septiembre de 2009, 9:15 p.m. Esta mañana Javier me llevó al aeropuerto a tomar mi vuelo hacia Panamá. El vuelo duró una hora y llegué a las 12:40 p.m. Al llegar me encontré con Victor Daniel y Melisa Soriano ahora directores de Instituto Canzion Panamá. Almorzamos y por la tarde me llevaron a conocer la ciudad hasta llegar la noche. Me hospedé en casa de Raúl (alias: Willow) y Blanca Gonzáles, esposos desde hace dos años y parte del equipo de líderes del ministerio de alabanza de la Iglesia Casa de Oración Cristiana. Sin yo planificarlo me volvió a pasar lo mismo que en San José… Mi anfitrión compone.

Al nomás hospedarme Willow y Blanca amablemente me mostraron donde era mi habitación y hasta me ofrecieron de cenar. Mientras comíamos conversamos sobre el equipo de alabanza de su iglesia y en un momento de la plática le pregunté a Willow: “¿Solo cantas o tocas también un instrumento?” “Toco guitarra” respondió. “¿Y alguna vez has compuesto algo?” volví a preguntar. Willow me dijo que sí, que ha escrito como 8 ó 10 canciones. Y procedió a contarme cómo fue su primera experiencia de composición.

Resulta que antes de congregarse en Casa de Oración Cristiana asistía a otra iglesia donde también formó parte a un grupo de jóvenes que servían en la alabanza. Debido a que él siempre ha sentido una inclinación musical decidió unírseles. “De repente me mi dí cuenta que todos tocaban guitarra menos yo, así que comencé a sentirme que no era parte. Eso me motivó a aprender guitarra”. Tomó prestada una que había en la iglesia que tenía dañado el brazo y le faltaba una cuerda y con ella aprendió sus primeras notas.

Un tiempo después, como a tres semanas de celebrar el Día del padre, Willow se despertó a las 12:30 a.m. y sobre su cama comenzó a escuchar una melodía. “Era como si estuviera oyendo una canción por la radio” me dijo, “y trataba acerca de la relación de los padres y los hijos”. Tardó como una hora en escribir la letra y encontrar los acordes apropiados. Lo sorprendente es que durante todo ese tiempo no dejó de escuchar la canción en sus oídos.

“Como en ese entonces yo estaba en mi primer amor con el tema la alabanza me entusiasmé mucho y mostré la canción al equipo de alabanza sin pensar que podían rechazar lo que había escrito”. La sorpresa fue que cuando Willow la mostró todo el equipo de músicos y cantantes prestaron atención y a todos les gustó. Como era una canción que había compuesto uno de los suyos de inmediato pusieron manos a la obra y comenzaron a arreglarla, ensayarla y decidieron mostrarla el próximo Día del padre que estaba por celebrarse en la iglesia.

¿Qué pasó ese día? ¡Toda la congregación se emocionó! Algunos hasta preguntaron quién había escrito la canción, incluyendo el padre de Willow. Al parecer su padre lloró mientras la escuchaba. Por eso, cuando preguntó quién la había escrito tranquilamente Willow respondió que él había sido. Su padre se sorprendió mucho y le dijo: “Dios te ha dado el talento para escribir canciones”.

Al nomás Willow terminó de contarme su testimonio le dije: “Willow, qué genial la actitud de todo el equipo de alabanza a quien le mostraste tu canción. En mi experiencia personal eso no suele suceder a menudo». Le relaté qué me pasó la primera vez que yo hice eso. La canción fue: “Majestuoso Señor” y cuando la mostré a los músicos de la iglesia no quisieron ensaryarla. ¿La razón? Lo que yo percibí era que estaban fanáticamente acostumbrados a cantar la música de Marcos Witt, Danilo Montero y otros, que lo de nosotros. Fue hasta después de varios desgastantes intentos que accedieron y se animaron a cantarla. Quizá porque al fin de cuentas yo era el líder, jeje.

Me imagino que a muchos les pasa como a mí. El Señor les da una bella canción, se entusiasman por mostrarla a sus amigos del ministerio y cuando la oyen todos se encargan de desanimarlo para ensayarla. Claro, si una canción no está bien hecha o no transmite nada, es comprensible  que pase eso. Pero hay muchos compositores que están escribiendo grandes canciones y aún así sus equipos de alabanza se niegan a practicarlas. ¿Por qué? Quizá porque están tan alienados pensando que lo de otros está más ungido que lo de ellos mismos.

En fin, cómo me hubiera gustado tener la experiencia de Willow en mis inicios. Es más, cómo me gustaría que se levantaran más líderes como los que Willow tuvo esa vez que mostró la canción que el Señor le dictó a las 12:30 de la madrugada. Ojala se levantaran más líderes como esos, que digan a quienes componen: “¡Mano! ¡Qué buena canción! ¡Vamos a arreglarla, ensayarla y mostrarla a la congregación!»

Son las 11:00 p.m. y ya tengo que irme a dormir.

Continúa…

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2 Comentarios

  1. Noel! se acuerda de la primera cancion que ‘secuenciamo’, como le gusto al pastor me hizo cantarla en la iglesia, una semana antes de mi viaje a Qatar. Con nerviosismo y todo el remolino de pensamientos al estar frente a la congregacion, pero me senti motivado por los pastores y le gusto a la congregacion!. No la cantaron conmigo, pues no se al sabian … y no se preocupe, sus canciones son buenisimas!! estoy aun esperando el lanzamiento de su produccion.

    Slds desde Qatar.

  2. DAVID: Jeje, ¡yo también la estoy esperando! Hoy sí, ya casi terminamos.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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