Composición materna

Composición materna


la-rosa-de-los-rosalesEl sentimiento materno como génesis de composición.

Coincidiendo con la celebración del Día de las madre recientemente en España se publicó el libro: “La rosa de los rosales”, escrito por el filólogo y compositor español Manuel Fernández Gamero, el cual presenta las conclusiones de un estudio recopilatorio de más de 1,800 canciones de cuna en la región de Andalucía. Como usted sabe las canciones de cuna, también conocidas en España como: nanas, son cantadas por los padres con el fin de ayudar a sus hijos a dormir y transmitirles sensaciones de seguridad y amor. A través de esta entrada usted verá que las mamás, sin importar su preparación musical, siempre han tenido un gran potencial para componer.

El autor comenzó su investigación en los años ´70 en Alcalá de Guadaíra donde de forma casi intuitiva recogía todo lo referente a esta tradición de las madres de cantar canciones de cuna a sus hijos. Desde la sierra de Segura en Jaén, pasando por las de los pueblos blancos de Cádiz hasta las provincias de Sevilla el libro muestra un profundo análisis de estas canciones tanto en su estilo, ritmo y melodía. Muchas de estas breves canciones fueron transmitidas de persona a persona de forma oral; sin embargo, es lógico pensar que muchas de ellas eran inéditas y compuestas por las mismas mamás de forma espontánea para sus hijos. Efectivamente eso es lo que Manuel Fernández afirma: “Las canciones de cuna son en esencia fruto del ingenio de la gente. Generalmente son las mujeres las que cantan porque con la melodía duermen al pequeño y con la letra sencilla ella se desahoga”.

El libro recopila 100 canciones de más de 1,800 que comprobó que existían a través de entrevistas realizadas, investigaciones de campo y estudios comparativos con antologías, cancioneros y estudios dedicados a la lírica. La intención de Manuel Fernández al escribir esta obra no fue solamente realizar su tesis doctoral sino también recuperar esas viejas melodías casi desconocidas “antes que el paso del tiempo hiciera que desaparecieran”.

Él dice sobre el origen de las canciones de cuna: “Cuando el hombre comienza a hablar empieza a crear música. Desde que una mujer tiene un hijo debe volcar los sentimientos hacia él de alguna manera. Las nanas surgen en el mismo momento en que la madre da a luz a su hijo y tiene que tranquilizarlo”. Luego añade: “En la nana caben todos los sentimientos. No es solo una canción que la madre canta para que el niño duerma, sino que esa madre transmitía sus sentimientos, el abandono, las tareas del hogar, etc.”

El nombre del libro: “La rosa de lo rosales” se deriva de una nana flamenca que se titula: “A dormir va la rosa”, cuya letra dice:

A dormir va la rosa de los rosales
A dormir va mi niño porque ya es tarde
Ese niño chiquito no tiene cuna
Su padre es carpintero y le hará una

Mi niño cuando duerme lo guarda un ángel
Que le vela el sueño como su mareo
Nana, nana, nana, ay, nana
Duérmete, lucerito de la mañana.

Hablando de las 1,800 canciones estudiadas y de por qué la mayoría han permanecido inéditas y desconocidas con el paso de las décadas, el autor dice: “Nunca se les ha dado importancia. Cuando se cantaba en romería se cantaban canciones de amor, en las bodas canciones a la novia, pero las nanas no han tenido un lugar público en las que cantarse. Han quedado restringidas al ámbito privado del hogar. Yo digo que es la cenicienta de la lírica popular porque siempre ha estado entre fogones, en boca de una mujer. La nana es de mujer”.

Al preguntársele sobre si aún las madres siguen cantando canciones de cuna Manuel Fernández afirma: “Más de lo que uno creería. Sí, quedan muchas mujeres que cantan” (1, 2).

UNA REFLEXIÓN PERSONAL:

En lo personal me impresiona saber que existan 1,800 canciones de cuna. Bueno, esas fueron las que encontró el autor en la región de Andalucía. Ahora imagínese si se recopilaran las de toda España o todas las de Europa y por qué no decirlo: las de los cinco continentes. Nos sorprenderíamos con las maravillas melódicas que se descubrirían. Es decir, la capacidad de inventar canciones que el ser humano posee, en este caso: las mamás, es impresionante. ¡Cuántas no estarán escondidas en los hogares del mundo!

Recuerdo que hace unos meses sostuve una conversación con mi tía Silvia de Rodezno, hermana menor de mi mamá. Cuando ella se dio cuenta de que había iniciado este blog me dijo: “¡Ay sobrinito! Si yo te cantara las canciones que yo les componía a mis hijos cuando estaban pequeños te sorprendería. Yo me las inventaba. Lastimosamente no las recuerdo porque nunca las grabé”.

Pensar en todo lo anterior me habla del potencial melódico que poseen las mujeres. Y no solo de eso, sino que fortalece mi convicción de que cualquier persona que se lo proponga podría aprender a componer canciones. Padres o madres, hijos e hijas, todos en algún momento podrían escribir algo. Solo es cuestión de expresar eso que sentimos dentro, como las mamás con sus niños, de emitir una tonadita emocionante con la voz. Al permanecer tarareando por algunos minutos probablemente notará cierta figura repetitiva que usted estará creando y eso podría conformar una pequeña Estrofa. Si usted continuara practicando ese ejercicio, entonando y haciendo crecer su melodía, hasta podría descubrir una figura melódica más emocionante y estructurarla al punto de convertirla en un Coro. Con el tiempo solo restaría buscar a un músico que le ayude encontrar los acordes apropiados para su canción.

En fin, aunque ya pasaron algunos días después del 10 de mayo, a todas las mamás… ¡Felicidades!

Noel Navas.

Notas:

(1) www.elcorreodeandalucia.es

(2) www.losalcores.info

1 Comentario

  1. Gamaliel Vásquez

    Conozco una banda, específicamente a los 2 principales compositores que empiezan grabando canciones como música para dormir o «canciones de cuna» la banda se llama LEAD de Casa de Dios en Guatemala y su compositor principal es Pedro Pablo Quintero. Gracias por tu blog Noel, éste es uno de los tantos propósitos de Dios sobre tu vida, ¡sufue
    sigue adelante! Que has ayudado a muchos.

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