Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Quinta parte)

Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Quinta parte)

- en Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios
1011
0

Una historia profética para nuestros días.

Como he venido diciendo, el pueblo de Israel del Antiguo Testamento tiene lecciones espirituales para el pueblo de Dios del Nuevo Testamento, la iglesia. Como dijera el apóstol Pablo: “estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos” (1 Corintios 10:11). La historia descrita en los últimos tres capítulos del libro de los Jueces tiene matices proféticos a los que debemos prestarle atención para entender lo que está pasando en medio de nuestras congregaciones y lo que debemos de hacer a partir de ahora.

En cuarto lugar, Jueces nos habla de que el pueblo de Dios enfrentará pugnas internas entre quienes están a favor y quienes están en contra del homosexualismo.

El relato de Jueces dice que la guerra de Israel no fue contra las naciones vecinas, sino en el interior de las doce tribus. Mira lo que dice el texto:

Y los hijos de Benjamín, de sus ciudades, se reunieron
en Guibeá para salir a combatir contra los hijos de Israel.
Y de las ciudades fueron contados en aquel día, de los hijos
de Benjamín, veintiséis mil hombres que sacaban espada,
además de los habitantes de Guibeá que fueron contados,
setecientos hombres escogidos. De toda esta gente, setecientos
hombres escogidos eran zurdos; capaces cada uno de lanzar
con la honda una piedra a un cabello sin errar. Entonces los
hombres de Israel, fuera de Benjamín, fueron contados,
cuatrocientos mil hombres que sacaban espada; todos estos
eran hombres de guerra.

Jueces 20:14-17.

Once tribus versus una tribu; 400,000 personas versus 26,700; el pueblo de Dios versus quienes decían ser del pueblo de Dios. “Una intraguerra”, la llama mi amigo Zabdiel Rodríguez. Y lo mismo podemos decir de la iglesia de hoy. Habrá (y ya hay) una guerra civil a nivel ideológico, en el campo de las ideas, dentro del pueblo de Dios. “Conservadores” versus “liberales”. Las once tribus versus la tribu de Benjamín contemporáneas.

Como dije desde el principio de la serie, esta historia de Jueces describe la realidad que están atravesando las congregaciones y denominaciones. Por lo que hablar de pugnas internas en la iglesia evangélica por motivos de visión en cuanto al tema de la homosexualidad o la ideología de género, no es nuevo, aunque probablemente sí lo sea en algunas regiones de Latinoamérica. Por ejemplo, en marzo de este año el sitio web español Protestante Digital, bajo el título: «Anglicanos y colectivos LGTB apoyan una iglesia inclusiva dentro del CEM», relata la siguiente noticia. Por favor, léela detenidamente:

“La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) lamenta que el Consejo Evangélico de Madrid (CEM) haya decidido dar de baja como miembro activo a la Iglesia Evangélica Española (IEE) tras haber tomado un claro partido por la aceptación ética de las relaciones homosexuales.

La IEE, una denominación protestante cuantitativamente minoritaria y decreciente en número de fieles, aunque de las más veteranas en el Estado español, comenzó hace años a trabajar teológicamente sobre la realidad LGTB. En su apoyo de la necesidad de inclusión y la aceptación de la diversidad, concluyó en la Declaración de Mamré de mayo de 2015, entre otros aspectos, que “como Iglesia Evangélica Española, somos exhortados a una pastoral de la acogida de las personas homosexuales y sus familias, evitando la invisibilidad y trabajando en el acompañamiento de la diversidad”.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) insta al Consejo Evangélico de Madrid (CEM) a que reconsidere su decisión e interpreta que su postura en la que se identifica con el matrimonio bíblico “tradicional” supone lanzar mensajes de odio. FELGTB «alaba a la Iglesia Evangélica Española en su labor por transmitir un mensaje de inclusión y de respeto a la dignidad de las personas LGTB».

Por su parte los Ministros anglicanos de Madrid (Iglesia Española Reformada Episcopal, Comunión Anglicana) en una reunión extraordinaria celebrada el día 15 de marzo de 2017, acordaron “protestar contra la actitud intransigente del Consejo Evangélico de Madrid”, alegando como la IEE que el CEM “carece de autoridad para pronunciarse en las cuestiones internas de las diferentes iglesias que lo componen” al establecer el CEM al matrimonio entre hombre y mujer como el éticamente correcto desde su visión de la Biblia. Al igual que la FELGTB, la IERE se solidariza con las congregaciones de Madrid de la IEE y anuncian que pedirán ser dados de baja como miembros activos del CEM y amenazan que se unirán a las citadas congregaciones de la IEE “en cualquier acción que quieran emprender para reparar esta injusticia”.

Tildan al CEM de coincidir con los fariseos de tiempos de Jesús porque a su entender como ellos se está rechazando “las personas que eran diferentes” al no aceptar el matrimonio homosexual, que entienden que debe aceptarse al ser “las instituciones cristianas lugares de acogida y respeto tal como viene siendo la práctica desde el tiempo de la Reforma” (1).

¿Percibiste el tono con que estas asociaciones se refieren al Consejo Evangélico de Madrid? ¿Leíste como al final de la nota la Iglesia Episcopal los acusa de ser unos «fariseos contemporáneos»?

Este es un ejemplo de pugnas internas entre iglesias. Las once tribus contra la tribu de Benjamín. En algunos países como España, Estados Unidos y Canadá ya se está dando una guerra ideológica muy similar a la batalla descrita en Jueces entre denominaciones evangélicas y dentro de las mismas congregaciones. Por ejemplo, el siguiente episodio ocurrió en una iglesia de las Asambleas de Dios en Oklahoma. La revista Charisma lo relata:

“Terry L. Bates, que dirige la Asamblea de Dios en Oklahoma, se negó a comprometer la Palabra de Dios. Él sabía que el tema despertaba todo tipo de reacción, pero no esperaba esa reacción por parte de su comunidad. Aun así, continuó predicando. El mensaje era parte de la serie de sermones: “Firestarters” [Encendedores de fuego]. “Utilicé a ​​Elías como un ejemplo de ese ‘fuego de Dios’, y la necesidad de que se levante una generación tomada por el ‘fuego de Dios’, que no tenga miedo a enfrentarse a las falsas religiones (como el islam) y a la cultura corrupta”, explicó Bates. “Cualquier persona (comediantes, comunidad LGBT, medios de comunicación) puede decir cualquier cosa negativa sobre el cristianismo y no hay repercusiones por sus acciones o sus palabras, pero tan pronto como un cristiano predica o habla en contra de la religión falsa del islam o contra la agenda de los LGBT, la comunidad y el movimiento transgénero demanda que nos acomodemos y aceptemos su estilo de vida y su agenda, entonces nos enfrentamos a la persecución. Nos llaman intolerantes y nos dicen que no estamos siendo políticamente correctos”.

También dijo: “nosotros damos la bienvenida a todos a la iglesia sin importar su orientación sexual, raza o creencias religiosas, pero no cambiaremos el evangelio ni modificaremos nuestro mensaje de ninguna manera para acomodar cualquier visión o estilo de vida que sea contrario a la Palabra de Dios… tenemos una obligación con Dios de predicar la verdad en amor, pero también de predicar la verdad sin pedir disculpas”.

El asunto es que, durante su sermón, Bates desafió a los creyentes a levantarse “como una generación que está espiritualmente en llamas, no dejándose intimidar por las falsas religiones o la cultura engañosa. Recuerden que la homosexualidad es un comportamiento claramente condenado en las Escrituras. “No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los ávaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”, les dijo el pastor refiriéndose a 1 de Corintios 6:9-10.

Cuando Bates dijo que, como cristianos, todos ellos tenían la obligación de predicar la verdad en amor, pero también de predicar la verdad sin pedir disculpas”, se dio cuenta de que la gente empezó a levantarse. Muchos movieron la cabeza en desaprobación. Se estima que, entre 50 y 75 personas, de todas las edades y razas salieron del templo. Incluso después del final del culto, el pastor continuó enfrentando críticas debido a este mensaje. Una persona dejó una nota anónima en el parabrisas de su carro, quejándose de su “intolerancia”. Otros lo amenazaron con dejar de entregar sus diezmos. Un grupo simplemente nunca regresó” (2).

¿Qué tal ese incidente, ah? Hay cristianos entre nuestras filas que ya han abrazado el liberalismo teológico y racionalizado el comportamiento homosexual. Mientras que los conservadores apelan por el comportamiento heterosexual y el matrimonio tradicional, las pugnas internas ya se están llevando a cabo y se seguirán dando a medida que avance el tiempo. Ojo: en esta riña ideológica no hay lugar para la ambigüedad. O estás con las once tribus o estás con Benjamín. O estás con los conservadores o estás con los liberales. Will Graham, columnista del sitio español Protestante Digital, en su artículo “10 Preguntas para los cristianos pro-homosexuales”, habla de forma punzante cuando de cristianos ambiguos se trata. Él dice:

“A lo largo de los últimos años, me he topado con algunos creyentes que, profesando ser seguidores de la Palabra de Dios, apoyan la homosexualidad. A nivel nacional nos estamos encontrando con tres reacciones ante el tema:

1) Los que están cien por cien a favor de la homosexualidad porque sí.
2) Los que están cien por cien en contra citando la revelación de Dios como su suprema autoridad de fe y conducta. Y…
3) Los que están en contra, pero optan por no decir nada por miedo o por temor a ofender a otros.

Este tercer grupo es el más peligroso. Aquí meto a toda la gente que predica, enseña y escribe sobre el tema de una forma tan absurdamente ambigua que es casi imposible saber lo que creen” (3).

Como dije unas entradas atrás, el famosísimo pasaje que habla del yugo desigual, 2 Corintios 6:14-15, dice: “no estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial?”

Según el apóstol Pablo no hay lugar para la ambigüedad, o estas del lado de la justicia, la luz y de Cristo o estás del lado de la iniquidad, las tinieblas y Belial. ¿Qué decidirás?

Notas:

(1) Tomado de: http://protestantedigital.com/ciudades/41763/Solidaridad_de_IERE_y_colectivos_LGTB_con_la_IEE_en_contra_del_CEM

(2) Tomado de: http://www.charismanews.com/us/58136-fiery-pentecostal-keeps-preaching-bible-truth-even-as-churchgoers-walk-out

(3) Tomado de: http://protestantedigital.com/magacin/36874/10_preguntas_para_los_cristianos_prohomosexuales

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te podría interesar

Lo que siempre quise y nunca pude decir sobre el don de profecía (Duodécima parte)

En la entrada anterior, comencé a intentar responder