Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Sexta parte)

Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Sexta parte)

Una historia profética para nuestros días.

Continuando con esta serie en donde estoy tomando como base los últimos tres capítulos del libro de Jueces y extrayendo lecciones prácticas para la iglesia de hoy con relación al tema del progresismo liberal entre cristianos, en esta entrada compartiré la quinta enseñanza que podemos obtener de la guerra civil en la que se inmiscuyó el antiguo Israel.

En quinto lugar, Jueces nos habla de que el pueblo de Dios sufrirá algunos decesos al enfrentarse contra los que están a favor del homosexualismo.

Una guerra civil como la descrita en el libro de Jueces debió haber sido “pan comido” para las once tribus de Israel. Tiene lógica, ¿no? 400,000 vs. 26,700, vamos, las once tribus debieron haber arrasado a la tribu de Benjamín. Pero eso no fue lo que sucedió, mira:

Los hijos de Israel se levantaron por la mañana y acamparon
contra Guibeá. Y los hombres de Israel salieron a combatir
contra Benjamín, y los hombres de Israel se pusieron en
orden de batalla contra ellos en Guibeá. Pero los hijos de
Benjamín salieron de Guibeá y derribaron por tierra en aquel
día veintidós mil hombres de Israel
… Entonces los hijos de
Israel fueron contra los hijos de Benjamín el segundo día.
Y salió Benjamín de Guibeá contra ellos el segundo día y otra
vez hizo caer dieciocho mil hombres de los hijos de Israel;
todos éstos sacaban espada.

Jueces 20:19-21, 24-25.

¡Las once tribus perdieron! ¿Viste?

Lo que aparentaba ser una victoria fácil, no lo fue. Las primeras dos batallas en las que Israel se enfrascó contra la tribu de Benjamín terminaron en derrota. Ahora, obviando que Jueces guarda silencio sobre los detalles de dichas derrotas y aplicando a nuestros días este pasaje, el texto muy bien nos puede hablar de que, aunque todo aparente que los cristianos conservadores saldrán triunfantes en contra de los liberales, eso no significa que no habrá derrotas y seguramente, decesos.

La tribu de Benjamín en la actualidad, encarnada en quienes practican el homosexualismo o están a favor de las uniones gay y la adopción de niños por parte de ellos, se plantará en batalla, frente a frente, mente contra mente y lo hará desde el mismo terreno con el que el verdadero pueblo de Dios lo hace: la Escritura.

¿Recuerdas la tentación de Cristo que relata Mateo 4 y Lucas 4? Allí se nos muestra cómo el Señor Jesucristo venció a Satanás (“Belial”) con la “espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”, ¿recuerdas? Pero también nos muestra al diablo manipulando la Escritura con la intención de persuadir a Jesús para que cediera ante el mal. Le dijo: “Escrito está también…” y lo animó a que se lanzara del pináculo del templo citando el Salmo 91.

Mira, la táctica de Satanás de manipular las Escrituras para engañar proviene desde el mismísimo jardín del Edén, ¿recuerdas cómo manipuló a Eva al decirle: “¿con qué Dios os ha dicho”? Pues es la misma estrategia que utilizó con Cristo y que ahora están utilizando los liberales para persuadir a los verdaderos seguidores de Jesús a que asientan al homosexualismo al presentarlo como no condenado por la Biblia.

Por ejemplo, hay un predicador llamado César Soto, colaborador del sitio web liberal: La Conversación en Curso, y autor del libro: “Metáforas” de la editorial Kate & Cumen que con tanto ahínco está impulsando el cantante Jesús Adrián Romero, pues el año pasado, Soto, publicó un video donde quiso explicar desde el punto de vista sociológico, psicológico, teológico y pastoral su posición sobre el homosexualismo (1). Un resumen escrito de dicha ponencia lo puedes encontrar en las notas al final de esta entrada (2). El asunto es que en estas exposiciones Soto pone en duda la hermenéutica del pasaje de Génesis 19, el famoso pasaje que habla de la destrucción de Sodoma y Gomorra, al afirmar: “es un error seguir afirmando que Sodoma fue destruida por su masiva práctica homosexual”.

¿En serio?

Ya lo dije, la táctica de la tribu de Benjamín contemporánea es la misma que Satanás usó en contra de Adán y Eva y contra Cristo mismo, la táctica consiste en abrir las Escrituras, manipular el texto bíblico y por qué no decirlo: distorsionar la hermenéutica de pasajes que por siglos la iglesia ha señalado como advertencias divinas de que la práctica homosexual es pecaminosa.

La batalla de la que he estado hablando en esta serie es real, ya comenzó y seguirá incrementándose en Latinoamérica los siguientes años. Y los cristianos que no tengan bien sujeta la “espada del Espíritu” serán derrotados y sumados a la lista de decesos. Y mucho ojo eh, con tener “bien sujeta la espada” me refiero a que sepan esgrimirla con agilidad, a que conozcan la correcta interpretación de las Escrituras y a que sean diestros para presentar defensa de nuestra fe. En este sentido, si alguien no sabe sujetar bien la Palabra de Dios podría ser vencido en esta guerra que se está librando entre las mentes liberarles y las mentes conservadoras.

Es cierto, la Biblia dice que los conservadores ganaremos, pero no sin antes sufrir algunas bajas. Como afirmara Joe Carter, editor de la revista evangélica “The Gospel Coalition”, en su artículo titulado: “A debate: ¿la Iglesia evangélica es un grupo de odio?”, Carter escribió lo siguiente: “hay jóvenes que van a abandonar las iglesias cristianas ortodoxas que enseñan que la práctica homosexual es un pecado por miedo a ser calificados como intolerantes y las represalias consecuentes. Un falso civismo, la vergüenza, la mojigatería del qué dirán y el miedo a expresar una opinión impopular han causado que muchos cristianos se abstengan de explicar cómo la conducta homosexual destruye vidas” (3).

¿Lo ves? Sufriremos decesos.

Curiosamente otro sitio web liberal: La Diferencia, al igual que La Conversación en Curso, está apelando a la culpa para callar la boca de los cristianos conservadores y hacer que desistan de la batalla ideológica que es nuestra responsabilidad emprender. Juan Paulo Martínez, del blog “Permanece fiel”, en su artículo: “No toda cruz es cristiana”, escribe: “El grupo “La Diferencia” trabaja para relajar la posición de los cristianos ante el pecado sexual, minimizándolo y atacando la enseñanza bíblica sobre el tópico con una estrategia que me parece tramposa: quiere anular la exposición del pecado de la homosexualidad acusando a los hermanos (ver Ap. 12.10) de otros pecados que cometen. Quiere erigir una plataforma de justificación moral apelando a las obras humanas porque identifica como hipocresía la denuncia del pecado de la homosexualidad al contrastarlo contra otras acciones pecaminosas” (4).

¿Qué significa esto? Que los liberales, como forma de amedrentar las voces de los conservadores, prácticamente nos están diciendo: “¿quiénes son los evangélicos para que señalen como malo el homosexualismo si ellos mismos están cometiendo otro tipo de pecados como adulterio, fornicación, etc.?” Es decir, ellos han empuñado el arma de la acusación al igual que Satanás la empuña contra la iglesia. ¿No dice Apocalipsis: “porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado” (Apocalipsis 12:10)? Vamos, Satanás es el acusador, usa la culpa y nos tilda de hipócritas con tal de intimidarnos. ¡Igual como lo están haciendo los liberales!

Lo que esta tribu de Benjamín contemporánea olvida es que la mayoría de quienes estamos batallando en contra del liberalismo latinoamericano no lo hacemos desde una plataforma de superioridad, sino desde el espíritu de Gálatas 6:1 que dice: “vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre…” No batallamos con objetivo de destruir a nadie, sino con el fin de que ellos recapaciten en sus caminos y vuelvan a la senda íntegra del Señor.

Vamos, en todas las guerras hay decesos, por lo tanto, así como las once tribus peleando contra Benjamín los tuvieron, esta batalla no será la excepción. ¿Quiénes serán lo que quedarán en el camino? ¿A quiénes perderemos? A quienes no sepan esgrimir las doctrinas elementales de la Escritura y su aplicación práctica a la vida cotidiana. Por ejemplo, si un cristiano liberal entra en una batalla intelectual en contra de un conservador y objeta la hermenéutica de los pasajes bíblicos que tildan al homosexualismo de pecaminoso, si un conservador no está bien adiestrado para debatir la distorsión de la verdad, es muy probable que ceda, asienta y diga: “¡Ellos tienen razón! ¿Por qué no vi esto antes?” Es decir, será contado como una baja de la batalla.

Otros decesos que la iglesia podría sufrir serán creyentes que luchan con sentimientos de atracción hacia el mismo sexo y que ante el liberalismo de webs como La Conversación en Curso y La Diferencia, encontrarán eco a sus luchas y podrían dejar de batallar en sus propias vidas al descubrir por medio de interpretaciones engañosas que Dios no condena la homosexualidad.  “¡Vaya!” podrían decir, “el pecado de las ciudades de Génesis 19 no es el que me habían dicho que desencadenó su destrucción. ¡Entonces Dios no aborrece el homosexualismo! ¡Qué bien!” O decir: “¡Oh! ¡Por fin entiendo! Lo que era abominación para el Señor en el libro de Levítico no es el homosexualismo en sí, sino la prostitución homosexual idolátrica de los pueblos paganos de aquel entonces. Esto significa que puedo tener un novio homosexual porque Dios no condena mi tipo de homosexualismo. ¡Genial!” O quizá: “¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡David y Jonatán eran gays y por eso se besaron en el relato de 1 Samuel 18! Es más, ¡yo sabía que a eso se refería David cuando murió Jonatán y dijo: “tu amor me fue mejor que el de las mujeres”! ¡Yeah! ¡Dios ama las uniones gays!” O peor aún: “¡Con razón Jesús nunca predicó en contra del homosexualismo! Yo sabía que su silencio ante este tema en los evangelios es evidencia de que él jamás me condenaría por eso. Jesús es amor y, por lo tanto, puedo celebrar mi amor con mi pareja gay”.

Y así podría mencionar ejemplo tras ejemplo de argumentación estilo “¿con qué Dios os ha dicho?” de parte de la serpiente o al estilo “Pero la Escritura también dice…” de parte de Satanás al tentar a Cristo, donde los liberales han fabricado su propia hermenéutica de la Escritura para justificar estilos de vida pecaminosos y provocar bajas entre nuestras filas. En este sentido, si las once tribus actuales no estamos preparadas intelectualmente para presentar defensa de la fe y de los valores cristianos fundamentales, es probable que suframos decesos, espiritualmente hablando, debido a que la tribu de Benjamín contemporánea esgrimió “aparentemente” mejores argumentos en esta batalla por la verdad.

Continúa leyendo la Séptima parte.

Nota:

(1) Tomado de: https://www.facebook.com/cesarsotov/videos/1364722376901091/

(2) Tomado de: https://www.facebook.com/cesarsotov/posts/1365451996828129

(3) Tomado de: http://protestantedigital.com/sociedad/29314/Cristianos_en_el_armariorsquo_por_la_intolerancia_pro_gay

(4) Tomado de: https://medium.com/@JPauloMartinez/no-toda-cruz-es-cristiana-fb2373ca7c9e

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