Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Tercera parte)

Cuando el pueblo de Dios no es pueblo de Dios (Tercera parte)

Una historia profética para nuestros días.

La historia tétrica, digna de una película de terror, descrita en Jueces capítulo 19, desencadenó la serie de acontecimientos planteados en los capítulos 20-21 y de paso, nos brinda algunas lecciones espirituales para la iglesia de hoy.

En segundo lugar, Jueces nos habla de que hay quienes están a favor del homosexualismo dentro del pueblo de Dios.

Después de que el levita envió los pedazos del cadáver de su concubina a todo Israel, logró congregar a todas las tribus para exponer en detalle lo que había acontecido. Al escucharle, todas las tribus acordaron exigirle a la tribu de Benjamín, tribu a la que pertenecían los perversos, que entregara a estos hombres. ¿Qué hizo la tribu de Benjamín? ¿Cómo reaccionaron ante el pedido? Bueno, cualquiera en su sano juicio pensaría que Benjamín delataría a los culpables y ya, pero extrañamente ellos decidieron no hacerlo y mucho menos entregarlos. Jueces dice:

Entonces las tribus de Israel enviaron hombres por toda
la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué es esta infamia
que se ha cometido entre vosotros? Ahora pues, entregad
a los hombres, los hombres perversos en Guibeá
, para que
les demos muerte y quitemos esta infamia de Israel. Pero
los hijos de Benjamín no quisieron escuchar la voz de sus
hermanos, los hijos de Israel.

Jueces 20:12-13.

La tribu de Benjamín tenía la obligación de delatar a los responsables del asesinato y del intento de sodomía, pero ¿cómo actuaron ellos? Se hicieron copartícipes de un pecado. Como dije en la entrada anterior, hay cristianos que dicen ser del pueblo de Dios y que están involucrados en pecados de tipo homosexual; sin embargo, también hay creyentes que, si bien no practican dicho pecado y tampoco lo practicarán jamás, sí están a favor de dicha conducta. ¡Al igual que el resto de la tribu de Benjamín!

Fíjate, esta tribu y sus miles de ciudadanos no se habían entregado al pecado del homosexualismo. No, pero salvaguardaron a quienes habían incurrido en esta falta. Por lo tanto, el hecho de que unos pocos hayan incurrido en homosexualismo y el resto de la tribu los protegiera los hacía copartícipes de quienes practicaban dicha conducta. Y bueno, en la actualidad sucede igual. Hay cristianos que, si bien jamás les pasaría por la mente enamorarse de alguien del mismo sexo o tener relaciones sexuales de ese tipo, sí están a favor de quienes sienten la libertad de hacerlo. Son cristianos pro-matrimonios gay, pro-adopción de matrimonios gay y hasta pro-ideología de género. Son cristianos que califican peyorativamente a sus hermanos llamándoles “radicales”, por no tener una mentalidad incluyente como la de ellos. Son creyentes cuya filosofía de vida es “vive y deja vivir”, por lo tanto, callan y prefieren llevar la fiesta en paz y en algunos casos hasta abogan por la aprobación de la conducta homosexual dentro de la iglesia.

Si leíste bien el pasaje de Jueces 20:12-13, una vez más se usa la expresión “hombres perversos”, ¿lo notaste? Como dije en la entrada anterior, según la Biblia de las Américas, la traducción literal del hebreo puede ser “hijos de Belial”. Ahora bien, al escuchar esta expresión, ¿viene a tu mente 2 Corintios 6:14-15? Resulta que el famosísimo pasaje que habla del yugo desigual dice: “no estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial?”

Según Jueces 19, el hecho de que alguien haya escogido un estilo de vida homosexual ya lo convierte en un “hijo de Belial”, pero si alguien está de acuerdo con dicho estilo de vida, aunque él mismo no lo practique, lo hace incurrir en yugo desigual con la iniquidad, las tinieblas… con el enemigo.

¿Quiénes son esos creyentes que están a favor del homosexualismo en la iglesia? ¿Quiénes son este tipo de cristianos a favor de la agenda LGTBI+? R/ La tribu de Benjamín del Siglo XXI.

El viernes 26 de junio de 2015, la Casa Blanca iluminó su fachada con los colores de la bandera arcoíris, símbolo del “’orgullo gay”, para celebrar el reconocimiento del matrimonio homosexual por parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos. A través del perfil oficial de Twitter de la Casa Blanca compartieron una imagen del edificio (iluminado con colores arcoíris) junto a la siguiente frase “América debe estar muy orgullosa”, con una etiqueta con el lema “El amor gana”.

Que la Casa Blanca hiciera esto o que el gobierno del expresidente Barak Obama expresara su respaldo a la agenda homosexual, no debió haber sorprendido a nadie. Las políticas y ayudas federales que Obama impulsó fueron característicos durante sus ocho años de gobierno; sin embargo, que evangélicos en Latinoamérica que dicen llamarse “evangélicos” pintaran sus fotografías de perfil en Facebook con colores arcoíris ese mismo día y que celebraran a través de sus posts la decisión de la Corte Suprema a favor del matrimonio homosexual, eso sí debió sorprendernos. ¿Cómo alguien que pertenece al pueblo de Dios puede estar a favor de algo que la Palabra de Dios califica como malo? ¿Cómo un cristiano regenerado por el Espíritu Santo puede celebrar un acto que a todas luces va en contra de los principios de la Escritura?

Recientemente el sitio web Noticia Cristiana publicó los resultados de una cuesta realizada por Pew Research Center que encuestó el pasado junio a más de 2,504 personas en Estados Unidos. Ellos, dividiendo el análisis entre evangélicos blancos y negros (grupos que se ven de manera distinta en ese país), constataron que hubo un aumento del apoyo al matrimonio gay en ambos conjuntos religiosos.

El apoyo entre los evangélicos blancos fue más del doble en comparación con una década atrás, cuando el 14% estaba a favor del matrimonio gay, pasando al 35% en la actualidad. El número de protestantes negros que apoyan el matrimonio gay aumentó del 24% en 2007 al 44% hoy.

Entre otros grupos religiosos, los puntos de vista sobre el matrimonio gay continúan diferenciándose. La mayoría de los católicos (67%), protestantes tradicionales (68%) y cristianos independientes (85%) apoyan el matrimonio legal entre homosexuales (1).

Los porcentajes con claros, cada vez más cristianos que dicen llamarse «cristianos» están avalando estilos de vida opuestos a Dios, así como lo hizo la tribu de Benjamín en Jueces. Es cierto, ellos jamás se sentirán atraídos hacia alguien del mismo sexo o jamás se entregarán a practicar algún tipo de conducta homosexual, pero sí están a favor de sus valores y hasta sus ideales políticos.

El apóstol Pablo, en el capítulo uno de Romanos, dijo que el homosexualismo y el lesbianismo, además de otros pecados más, estaban bajo el juicio de Dios. Pero no solo dijo eso, sino también quienes aprobaban dichos estilos de vida. Por eso escribió: “los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican” (Romanos 1:32).

¿Eres cristiano y estás de acuerdo con la práctica de la homosexualidad? ¿Eres creyente y estás a favor de las uniones gays y la adopción de niños por parte de estas parejas? Como dice Edgar Pacheco, del movimiento “Oye”: “Dios no solo tiene un desencanto hacia la antítesis de su diseño, sino que lo condena, y condena a todos aquellos que se complacen en quién práctica tales actos” (2).

“¿Qué armonía tiene Cristo con Belial?” (2 Corintios 6:15), pregunta Pablo. Así que lo crucial aquí es definir de qué lado estás. ¿con Cristo o con Belial? ¿Con la luz o con las tinieblas? ¿Con la justicia o la iniquidad?

Continúa leyendo la Cuarta parte.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.noticiacristiana.com/ciencia_tecnologia/estudios/2017/06/crece-evangelicos-matrimonio-gay.html

(2) Tomado de: https://www.facebook.com/noelnav/posts/1581375175236848?comment_id=1581953635179002&notif_t=feed_comment&notif_id=1499133742589763  

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