Desafíos actuales de la composición de canciones (Segunda parte)

Desafíos actuales de la composición de canciones (Segunda parte)


Mi taller en el Congreso Integral 2013.

En la entrada anterior comencé a compartir los puntos principales de uno de los talleres que impartí en el Congreso Integral para Equipos de Alabanza. Hablé acerca de siete desafíos que tenemos como escritores de canciones, entre ellos: Evitar el uso excesivo de clichés, Huir del sentimentalismo exagerado y Clarificar el concepto de la presencia de Dios. Hoy terminaré exponiendo los últimos cuatro.

4. Abstenerse del romanticismo empalagoso.

Hay compositores que alegorizan tanto el Cantar de los cantares que ven la relación entre Salomón y la Sulamita como la de Cristo y la iglesia en todo cuanto componen. Y vamos, yo no digo que esté mal que de vez en cuando tomemos el modelo de Salomón para escribir, pero hay escritores que permean sus letras de tanto romance que pareciera que ven a Dios como una mujer y no como lo que es: el Señor.

Cuando escucho ciertas letras que hablan sobre enamorar a Dios me preocupo un poco. Es que vienen a mi mente algunos versos de la Escritura como: “Con amor eterno te he amado…” (Jeremías 31:3) y “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1), o también la famosa expresión: “No hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más y no hay nada que dejemos de hacer para que él nos ame menos”.

Por lo tanto, si Dios nos ama y su amor por nosotros no cambia, ¿por qué hay que enamorarlo?

En mi opinión, el problema de excederse en esta connotación romántica es que desdibuja el amor que el cristiano debe profesarle a Dios rebajándolo a un simple cortejo novelesco. Por ejemplo, el Señor Jesucristo habló del amor que espera de nosotros cuando dijo: “si me aman, guarden mis mandamientos” (Juan 14:15). No dice: “Si me aman, cántenme como si fuéramos novios” o “Si me aman, pónganse románticos conmigo”. Ojo: no estoy diciendo que esté mal decirle a Dios que lo amamos, pero si lo hacemos asegurémonos de tener en mente que el amor que el Señor espera de la iglesia es obediencia, no solo canciones u oraciones melosas.

Tarea: le invito a que lea el Salmo 18, la única canción en la Biblia que inicia diciendo: “Te amo, oh Señor…” ¿Lo ve? No está mal que le digamos a Dios que lo amamos; sin embargo, le dejo de tarea que revise el resto del Salmo y vea cómo el compositor, que acaba de declarar su amor por Dios, describe al Señor no como su novia, pareja y mucho menos como su amante. ¿Cómo lo describe? Lea todo el Salmo 18 y verá que lo describe distinto a como nosotros solemos hacerlo.

5. No caer en una alocada guerra espiritual.

La guerra espiritual es una realidad, Efesios capítulo seis y otros pasajes más nos plantean la realidad de la batalla que existe entre el bien y el mal; sin embargo, cuando veo predicadores que le enseñan a las personas a orarle a Satanás y ordenarle que les devuelva las bendiciones que les ha robado, pienso: “¿será que estamos enloqueciendo?” Si a eso le suma que hay compositores que están permeando sus letras con dicho pensamiento, entonces considero que un desafío de la composición de hoy es reflejar fielmente la verdad de la Escritura con relación a la batalla espiritual.

Si revisa la Biblia, cuando el Señor Jesucristo le habló a Satanás o a los demonios fue para: 1) establecer la verdad de la Escritura como la verdad reinante (ej. la vez que fue tentado), y 2) expulsarlos de personas poseídas, atormentadas o que se estaban dejando utilizar por él (ej. al liberar endemoniados o cuando le dijo a Pedro: “apártate de mí Satanás”). ¿Alguna vez aparece el Señor exigiéndole a Satanás: “¡Suelta a mi pueblo que has engañado durante siglos!” o “¡Devuélvenos todas las bendiciones que nos corresponden como hijos de Abraham!”? En ninguna parte lo vemos a él ni a los apóstoles haciendo eso.

Para agravar más la situación, la doctrina de los decretos también está permeando las letras de algunos compositores. Ellos creen que con decir: “decreto tal o cual cosa” obligatoriamente las cosas tienen que suceder, cuando en ninguna parte de la Escritura se nos da una directriz de practicar semejante cosa.

Lo que ha pasado con quienes enseñan esta doctrina es que han malinterpretado la expresión de Apocalipsis 1:6 cuando dice que Dios «nos hizo reyes y sacerdotes” y como solo los reyes tienen potestad para decretar, entonces “como reyes que el Señor ha instituido, tenemos el poder decretar”, afirman.

¿Sabía usted que ese es uno de los textos que desafortunadamente Reina Valera no tradujo muy bien? Una mejor traducción debería decir que «nos hizo un reino y sacerdotes” o «un reino de sacerdotes», no “reyes y sacerdotes”. Revise todas las versiones de la Biblia en español y Reina Valera es la única que lo tradujo así. Además pregunto: ¿en qué reino existen dos o más reyes? ¿En el Reino de Dios? No señores, el cristiano no es un rey con poder para decretar. Solo hay un Rey en el universo, un Soberano y Dueño de todo: Dios nuestro Señor. ¿Qué somos nosotros entonces? Sus súbditos.

Lamentablemente quienes les fascina decretar pecan de arrogantes al olvidar el conocidísimo pasaje de Santiago 4:13-17. Vamos, le dejo de tarea que abra su Biblia y lo lea detenidamente. Si lo hace, confío que al final comprenderá que no es cuestión de: “yo decreto…”, sino de: “si Dios lo permite…”

6. Apaciguar el optimismo triunfalista.

La vida cristiana es una vida de fe, por eso se nos llama “creyentes”, ¿no? Porque somos gente que cree y que tiene fe. Además, la Escritura afirma que “somos más que vencedores en aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Las canciones de adoración han hecho un estupendo trabajo en proclamar la victoria de Cristo en la cruz y sobre las fuerzas del mal; sin embargo, como escritores de canciones no debemos olvidar que así como la senda del triunfo forma parte de nuestro caminar en el Señor, también la senda del dolor.

Lamentablemente hay predicadores que enseñan que si uno se siente triste o a traviesa algún período depresivo, “esas personas ni cristianos son”, afirman. Por eso, coritos como: “No puede estar triste un corazón que alaba a Cristo” y cualquier canción que su letra tenga un tono absolutista que afirme que la tristeza no puede llenar el corazón, hasta donde veo en la Escritura, no está bien.

Hace unos meses me enfrasqué en un debate respetuoso vía Facebook con alguien que afirmaba eso, que quien se entristece o se siente “depre” no ha nacido de nuevo. Yo le dije: “Wow, entonces Jesucristo, el fundador del fe cristiana, actuó mal porque en Getsemaní se entristeció”. Él objetó mis palabras, pero yo insistí: “¡Ni siquiera Pablo era cristiano ya que en algunas cartas confesó sentirse triste cuando estaba en prisión”. Él siguió objetando y le volví a decir: “Imagínese a un cristiano que perdió a su cónyuge, ¿usted le diría durante el funeral que no es cristiano por sentirse deprimido ante tal pérdida?” Volvió a objetar y terminé diciéndole: “decirle a alguien que no es cristiano por experimentar sentimientos de tristeza es una de las insensibilidades más grandes que uno puede cometer”.

No hacemos bien si negamos la realidad del sufrimiento en la vida cristiana, que aunque debemos tener fe y echarle ganas en medio de cualquier adversidad, debemos ser fieles con la doctrina de la Palabra y la realidad de la vida. ¿Cuál realidad? Que los cristianos sufren. Como bien me dijera Jefrey De León cuando hablamos sobre composición de canciones: “a los compositores cristianos les hace falta componer desde el dolor”.

7. Escapar de la abierta ambigüedad.

Muchos compositores cristianos han caído en la ambigüedad. No sé si lo hacen para pegar en las radios, porque se avergüenzan de poner en nombre de Dios en sus letras o si habrá algún otro motivo, pero hoy en día uno escucha ciertas canciones y no se sabe si se le están cantando a Dios o a una mujer. Y lo que es peor, la ambigüedad más grave en la que estamos cayendo es que ciertas canciones un evangélico puede cantárselas a Jesucristo, un católico a la Virgen María y un nueva erista a la Madre Tierra, y cada quien podría cantarla sin importar a quién fue dirigida originalmente.

Los compositores debemos tener cuidado con la ambigüedad. Si una canción va a ser dirigida a Dios, debemos dejar claro que es para Dios, y si va a ser dedicada a una mujer, a una mujer. ¡Doctrinalmente ni se diga! Debemos reflejar las doctrinas fundamentales de nuestra fe de tal modo que se note que fue escrita por un evangélico que conoce la Escritura y es hábil poéticamente con la teología. Como muy bien dijera el pastor Sugel Michelén en uno de sus sermones titulado “El canto congregacional”:

“El problema que hoy tenemos con la alabanza no es nuevo. Comenzó a inicios del siglo XX. La música de la iglesia tomó otra dirección. Músicos y cantantes sin un entrenamiento pastoral y teológico formal, vinieron a ser los compositores dominantes en la iglesia. Y las letras de los himnos comenzaron a ser más ligeras, más subjetivas, más enfocada a la experiencia y al sentimiento del adorador, y cada vez más imprecisas. Hermanos, noten cómo ahora las letras son más vagas, más emotivas, menos doctrinales y a medida que avanzamos en el tiempo el problema se está agudizando cada vez más”.

III. Conclusión.

El futuro de la composición de canciones.

Ya hablamos del pasado y del presente de la composición de canciones cristianas. ¿Qué nos depara el futuro? Que si los aprendíces a compositor no escogemos la senda del amor a la Escritura, del aprecio por la teología y de la belleza literaria, la mayoría de canciones que se seguirán escribiendo no reflejarán las verdades bíblicas acerca de los temas de la vida. Seguiremos siendo superficiales, repetitivos y poco creativos, todo por no tener en alta estima los modelos de composición del pasado. Y con “modelos de composición” me refiero principalmente al modelo del libro de los Salmos, de los grandes Himnos de la historia y de las canciones más poderosas que el movimiento de adoración nos dejó durante los 90´s.

Noel Navas.

¡La Navidad llegó a LADC! El ganador del CD de la entrada anterior fue: Ramón Romero. ¡Felicidades! NOTA: Ya le escribí al ganador, por lo que si está leyendo esto, le suplico escribirme a: infonuevacreacion@gmail.com debido a que los emails que le envío se me devuelven. ¡Gracias! Por favor, si usted desea ganar no olvide dejar su comentario relacionado con la temática de hoy y así participar en la rifa de un CD de música cristiana de Ricardo Rodríguez, Alejandro Alonso, Milton Valle, Amanecer o Raúl Haro, entre otros. El ganador se dará a conocer en la próxima entrada.

6 Comentarios

  1. Emanuel Gutiérrez

    Muy bien dicho. Concuerdo totalmente contigo en que con la bandera de las declaraciones y decretos cada vez vez se proclaman mas y mas estupideces totalmente antibíblicas. Ahora en México hasta en los programas seculares de TV los conductores decretan cosas al más puro estilo ENLACE.

  2. EMMANUEL: Hasta donde recuerdo los brujos y adivinos de la tv lo hacían antes que los de ENLACE. Al parecer la práctica también tiene que ver con la famosa ley de la atracción, que todo cuanto desees va a venir a ti, sea bueno o sea malo, y por lo tanto, debes pensar bien y confesar ese bien que deseas para tu vida. Esa confesión incluye los decretos, donde tu le ordenas a la vida o al universo que te dé eso que que tanto deseas. Esto significa que quienes andan en la onda de los decretos lo que están haciendo es meter cuestiones metafísicas al pensamiento bíblico. Que lástima, no?

  3. Hola Noel.

    Sinceramente, es la primera vez que escucho lo de «Reyes y sacerdotes» y acabo de ir a la NVI, LBLA y a Dios habla hoy y es verdad que se utiliza reino y no reyes como toda la vida lo he leído (Siempre he utilizado la RVR), muy, muy interesante.

    Por cierto, si me permites hacer una pequeña observación, la palabra corito significa, literalmente, desnudo (Según la RAE). Sería bueno utilizar otra palabra para referirnos a esos coros cortos o llamarlo así «coros cortos», ¿No crees?

  4. Noel, todo lo anterior descrito es lo q creo sin que falté una jota o una tilde. Dios permita q estas verdades lleguen a todos los rincones oscuros de la religión. Gracias por invertirte y compartirnoslo.

  5. CHRISTIAN: Sí, sabía de ese significado que le da la RAE; sin embargo, el contexto en el que uso «corito» evidencia que no me estoy refiriendo a ese significado sino al de coros pequeños, je.

  6. Edgardo Martínez

    Aunque hay algunos compositores que abusan de escribir desde el dolor.

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