¿Dios te dio esa canción? (Segunda parte)

¿Dios te dio esa canción? (Segunda parte)

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Un llamado a no ser tan ligeros.

En la entrada anterior comencé a compartir mi pequeña preocupación con las expresiones “Dios me dijo” o “Dios me dio esta canción”. Pienso que a veces los evangélicos somos muy ligeros para utilizar estas expresiones. Independientemente de nuestra sinceridad, mi punto es que deberíamos reevaluar nuestro lenguaje y tener cuidado cuando utilicemos este tipo de expresiones.

DIOS ME DIJO Y CITO

Yo he visto a pastores y líderes de alabanza que cuando ministran la Palabra o dirigen la adoración, usan expresiones de este tipo. Le dicen cosas a la gente departe del Señor como si realmente Dios estuviera hablando a través de ellos. No digo que en muchos casos no sea cierto, es más, yo he estado en reuniones donde la presencia del Espíritu Santo es tan real y tan poderosa, que cuando los ministros dicen: “Dios me está diciendo…”, uno tiene la certeza de que realmente están fluyendo a través de un don de profecía.

Mi punto es que a veces la actitud de quienes ministran desde la plataforma no es la correcta cuando usan sus “Dios me dijo” o “Dios me está diciendo”. Como mencioné en la entrada anterior, a veces dan la impresión que lo que están diciendo tiene el calibre del canon inspirado de las Escrituras. Al punto que he sabido de predicadores que cuando sienten que el Señor les habla, dicen: “Dios me dijo y cito…”

¿Y cito…? ¡Uau! Estas son palabras mayores señores.

Como dijo una vez Marco Barrientos durante una conferencia de adoración: “Una palabra de Dios nunca va a contradecir la Palabra de Dios”. Se refería a que cuando sintamos que Dios nos hable o que alguien nos brinde una profecía, nada de lo que oigamos o nos digan, deberá estar jamás por encima de lo que dicen las Sagradas Escrituras.

Conocí  a un pastor que estaba atravesando una crisis matrimonial muy seria. Él dijo que el Señor le había indicado: “Prioriza el ministerio, no a tu esposa”. Por lo que comenzó a involucrarse más y más en la iglesia en lugar de rescatar la relación con su mujer. Como ya se imaginará, a los meses se divorciaron.

Esa “supuesta” palabra de Dios contradecía claramente la Palabra de Dios.

Aun si alguien dijera “Dios me dijo” y no contradijera las Escrituras, mi punto es que debemos tener cuidado con este tipo de expresiones y tener temor de Dios al utilizarlas. Es cierto, Dios habla a nuestras conciencias, mentes y corazones. El ministerio del Espíritu Santo está activo dentro del creyente. Sin embargo, debemos ser sumamente cuidadosos de no desplazar las Escrituras de nuestras vidas para ir en pos de lo que «creemos» que Dios nos está diciendo. Las Escrituras están por encima de cualquier voz que creamos oír.

De paso, cuando sintamos que realmente el Señor nos está guiando, cuidémonos de querer presumir nuestra relación con Dios  ante los demás afirmando que él nos habló. Parafraseando algo que una vez dijo Dante Gebel: «A veces damos la impresión de que tenemos tal intimidad con el Señor que somos de los pocos que tienen su número celular». 

¿CON QUE DIOS TE DIO UNA CANCIÓN?

Volviendo al tema de que “Dios me dio tal o cual canción”, debemos ser serios cuando usamos esta expresión y entender el peso de dicha aseveración. En el artículo: Componer con arte, que publiqué hace varios meses, compartí la siguiente anécdota:

“El otro día me recomendaron visitar un sitio de internet donde muchos compositores amateurs están publicando sus canciones inéditas. De este modo las iglesias hispanas en todo el mundo o aun ministerios musicales de renombre podrían acceder a dicho catálogo de canciones y considerar utilizarlas para su uso. ¡Muy buen proyecto!

De inmediato consulté el sitio, leí lo que los compositores decían sobre sus canciones y escuché algunas cuantas. Me llevé gratas sorpresas; sin embargo, muchas de las que escuché están mal compuestas. No me refiero a la calidad de las grabaciones porque son demos. En un demo se disculpan muchas cosas. Pero no estoy hablando de eso, sino de la calidad propia de las composiciones. Para agravar el asunto muchos de quienes escribieron dichas canciones las presentan con palabras como: “Aquí les comparto esta canción que Dios me dio!” O… “Hermanos, esta canción provino del mismo trono de Dios, ¡por favor escúchenla!”

Sinceramente cuando leí eso y escuchaba la canción respectiva, pensaba: “¡Wow! ¡Qué canción más fea le dio Dios a este tipo!” O… “¡De cuál trono habrá venido esta canción porque del de Dios no creo!” (1).

Volviendo a citar el artículo: “¿Dios sigue dando revelación?’” de la página en español de John MacArthur , “Gracia a vosotros”, el autor dice con respecto a este mismo punto:

“Linda Fehl, fundadora del rancho Rapha, vende una grabación con una canción titulada: ´El Espíritu Santo´. Ella dice que la canción le fue dada por el Espíritu Santo cuando estuvo siendo sanada de cáncer. El editor de una compañía cristiana una vez me dijo que cada semana ha recibido proyectos de carismáticos que aseguran que Dios les inspiró a escribir un libro, artículo, canción o poema. Mi amigo editor notó que los manuscritos muchas veces  están muy mal escritos, llenos de mala gramática, empañados por errores de hechos y de lógica, o llenos de poemas que mutilan el idioma o intentan rimar pero fallan” (2).

Insisto: Los evangélicos solemos ser muy ligeros cuando atribuimos nuestra inspiración a la divinidad.

Hace unos días estaba conversando sobre este tema con un amigo que es director de alabanza. Ambos coincidimos en esto que ya mencioné, de que a veces exageramos de espirituales cuando decimos: “Dios me dijo”. Mientras conversábamos, me contó que una vez que estaba dirigiendo la alabanza, él estaba tan emocionado que le dijo a los hermanos: “¡Hermanos! ¡Dios me dijo que él va a sanar, los va a tocar, los va a levantar!” En ese momento dice que oyó una voz que claramente le dijo en su interior: “¡Yo no te he dicho nada!”

Dice que desde ese día tiene más cuidado de usar la expresión “Dios me dijo”.

Ya lo dije antes: Creo en la actividad del  Espíritu Santo en el creyente y que el Señor inspira canciones en la actualidad; sin embargo, quienes apenas están aprendiendo a componer o quienes ya llevamos algunos años haciéndolo, deberíamos vestirnos de reverencia cuando afirmemos que tal o cual canción nos la inspiró Dios.

Lo que más me entristece de los casos de compositores que afirman que Dios les dio una canción, es cuando piden una opinión externa. Cuando uno nota que realmente está mal escrita y se les anima a corregir algunas cosas, ellos se excusan diciendo: “Lo siento, no puedo cambiar nada porque así me la dio el Señor”.

¿Lo ve? Los evangélicos nos pasamos de religiosos. Repetimos “Dios me dijo” o “El Señor me dio esta canción” porque  así hemos escuchado que se habla o porque así nos enseñaron a hablar. No necesariamente porque sea así. 

Yo no digo que esté mal usar este tipo de expresiones en ciertos y contados casos; sin embargo, a veces pecamos de subjetivos al pintar de sobrenaturalidad algo que nosotros mismos hemos compuesto. ¡Ni se diga de arrogantes cuando detrás de nuestro argot evangélico escondemos la insana intención de querer impresionar a los demás!

De nuevo: Tengamos mucho, mucho cuidado. Vistámonos de temor reverente cuando hablemos de ese modo acerca de nuestras canciones.

Así que… ¿Con que Dios mismo le dio esa canción ah? ¿Con que el Espíritu Santo se la inspiró eh? ¿No será mejor imitar la humildad de Roberto Godoy y decir: “Como todo don perfecto viene de arriba, por eso digo que Dios me la dio”?

Pienso que sí.

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/miscelaneos/componer-con-arte/

(2) Tomado de: http://www.gracia.org/recursos.aspx?p=a&article=599

3 Comentarios

  1. Con estos articulos he estado recibiendo mucha orientacion sobre la musica, gracias Noel….saludos desde Santa Ana, El Salvador

  2. Noel, excelente reflexion y como dice Roberto Godoy, buen recordatorio!. Quitando de nuestro vocabulario esas frases ‘tradicionales’ con las q fuimos creciendo. Bendiciones!

  3. Hola Noel, muchas gracias por tener el valor de escribir artículos como este, mi esposo y yo hemos sido muy bendecidos al leer tu blog.

    Yo en lo personal me sentía mal conmigo misma porque la frase “Dios me dio esta canción” me hace sentirme incomoda y solo pensaba “No debo ser escéptica ¿Qué me pasa?” Gracias, me di cuenta que no soy la única que piensa así.

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