¿Dónde están las letras? (Primera parte)

¿Dónde están las letras? (Primera parte)

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Cuidando de la adoración participativa.

Hace unas semanas asistí a un concierto de música cristiana. Por meses se anunció como el concierto que cambiaría a miles de personas y que impactaría la vida de toda la nación. Mi interés por asistir no fue saber por qué ofertaron semejante transformación, sino a que durante los últimos meses la música del cantante había despertado mi interés y como en el concierto presentaría las canciones de su más reciente producción, “¡Genial!…” dije para mí, “¡Yo quiero ir a adorar al Señor con las nuevas canciones de este brother!”

Así que allí estaba yo, listo para el concierto, ansioso por disfrutar de la música y por conectarme con Dios a través de esas nuevas canciones. El evento comenzó, los músicos tocaron la introducción de la primera,  ¡y oh, sorpresa!, había dos pantallas gigantes a los lados de la plataforma con sus respectivos proyectores enfrente, pero no la letra. “Mmm…” pensé, “Quizá están ajustando algunos detalles y en la siguiente canción pondrán la letra”. Segunda canción, ¡lo mismo! Fue allí cuando dije: “¡Y CÓMO RAYOS VOY A CANTAR ESTAS CANCIONES SI NO ESTÁN LAS LETRAS!”

Y así fue durante todo el santo concierto.

Francamente yo quería disfrutar del momento, adorar al Señor y cantar. Sí, quería cantar esas canciones pegajosas que estaban sonando, pero no pude porque a alguien de la logística se le olvidó que para que los asistentes puedan unirse a cantar se deben proyectar las letras en las pantallas.

Al final me convertí en un desilusionado espectador que presenció el frenesí de más de 500 jóvenes que saltaban y gritaban al compás de canciones nuevas cuyas letras no conocían. ¡Eso sí eh! Como la música era emocionante y el cantante los estimulaba a exacerbarse, todo mundo se desbocó celebrando con canciones que no sabían exactamente de qué hablaban.

LO MISMO PASA EN LAS IGLESIAS

Lo que pasó en ese concierto no es distinto a lo que pasa en muchas iglesias. Son varias las ocasiones en que directores de alabanza se me han acercado en congresos y me han externado su frustración de que los hermanos no cantan cuando ellos ministran.

Luego de conocer el estilo musical de la congregación y la denominación a la que pertenecen, les digo: “¿Tu iglesia tiene pantalla para proyectar las letras de las canciones?” La mayoría asiente y luego pregunto: “¿Tu iglesia tiene proyectores para poner las letras en esas pantallas?” Cuando me responden que sí les digo: “¿Y proyectan las letras de todas las canciones cuando ministran?” Y como es de esperar, casi todos responden que no.

Es allí donde yo me pregunto lo mismo que me pregunté durante el concierto que asistí: “¡ENTONCES CÓMO RAYOS ESPERAN QUE QUIENES ESTAMOS ABAJO DE LA PLATAFORMA CANTEMOS! ¿AH?”

Aunque podrían ser varias las razones por las que los adoradores podrían sentirse desanimados a cantar durante un servicio dominical (además de que el equipo de alabanza no proyecte las letras), un error muy común de los directores de alabanza es asumir que la congregación ya se sabe las letras de las canciones del repertorio y por eso no las proyectan.

Mire, haga este ejercicio: A final del próximo culto dominical póngales de tarea a los integrantes del ministerio de alabanza que encuesten a tres personas. La encuesta consistirá en preguntarle a los hermanos de la iglesia si se saben la letra de: “Eres mi amigo fiel” (Coalo Zamorano), “Canta al Señor” (Hillsong) y “Tú harás” (Marcos Witt).

Nota: Mi propuesta es eso, una propuesta. Escoja las tres canciones según el repertorio habitual de su equipo de alabanza.

La idea es que cada integrante le pregunte a tres distintas personas si conocen de memoria la letra de las tres canciones. Si ellos responden que sí, entonces deben pedirles que reciten, no que las canten, que las reciten sin equivocarse para confirmar si es cierto que las saben.

¿Sabe cuál va a ser el resultado de la mayoría de encuestas? Que los hermanos dirán que sí se saben las letras, pero no las podrán recitar perfectamente. ¿Por qué? Porque la triste realidad es que la mayoría de evangélicos no se aprenden de memoria las canciones, simplemente las oyen, las disfrutan pero no las memorizan. ¿Está mal eso? No necesariamente; sin embargo, mi punto es que si un equipo de alabanza asume que toda la congregación domina las canciones entonces concluirán que no es necesario proyectar las letras debido a su equivocada percepción. 

La ecuación es simple:

No se ponen las letras + Congregación que no domina canciones = Baja adoración participativa.

Sí se ponen las letras + Congregación que no domina canciones = Alta adoración participativa.

EL MINISTERIO DE LETRAS

Por 10 años fui miembro de la iglesia Templo Cristiano de las Asambleas de Dios y por 8 integré el equipo de alabanza, cuatro de ellos como director del ministerio. Algo que nunca olvido sobre dirección de adoración es la orden explícita de mi pastor cuando me dijo: “Todas las canciones que cantes en la iglesia deben proyectarse en la pantalla. Si una canción no va a ser proyectada, ¡tienes prohibido cantarla!”

Su visión, como me lo explicó en más de alguna ocasión, era la “adoración participativa”. Que el tiempo de adoración no es adoración si la congregación no participa cantando. Proyectar las letras de las canciones incrementa el nivel de participación de la iglesia y cuando eso pasa, se podría decir que la ministración del equipo de alabanza es exitosa.

Es decir, la ministración desde la plataforma deja de ser un concierto con espectadores solo cuando los hermanos de la iglesia se unen a cantar en espíritu y verdad junto con el equipo de alabanza. Es allí donde un servicio se convierte en un servicio de adoración. Y para que eso suceda los hermanos deben saberse las letras de las canciones o por lo menos, irlas cantando a medida que las van leyendo en las pantallas.

Tal fue mi compromiso con la directriz del pastor que cuando me tocaba ministrar la alabanza y tenía 4 voces de coro pero no quién proyectara las letras, los cantantes tenían la orden de escoger uno entre ellos para dejar el micrófono e ir a proyectar las letras de la lista de cantos. Sí, preferíamos cantar con 3 voces que con cuatro con tal de velar por la adoración participativa.

Aquí entre nos, cuando no me tocaba dirigir la alabanza y era parte de las voces de coro, yo mismo dejaba mi micrófono y me iba al proyector a poner las letras durante todo el tiempo de adoración. No me pregunte por qué, pero hacer eso me causaba tanta satisfacción que quizá de allí viene mi interés por compartir mis pensamientos a través de estos artículos.

Ahora dígame: ¿Tienen los cantantes de su equipo de alabanza la misma disposición? ¿Estarían dispuestos a dejar de estar al frente (donde todos los ven) para irse al área de proyecciones (donde nadie los verá)?

Un libro que me concientizó de la importancia de la persona que proyecta las letras fue: “Exploración de la adoración” (Bob Sorge, Editorial Vida). En el organigrama de los integrantes del ministerio de alabanza que el autor propone aparece todo mundo: El pastor, el director de adoración, los cantantes, los músicos, los sonidistas y ta-ta-ta-tan-ta-tan… ¡Quienes proyectan las letras! Si no hubiera sido por ese libro saco del organigrama del ministerio el área de proyección ya que para mí no eran parte del equipo de alabanza.

Recuerdo una vez que un cantante no quería dejar el micrófono e ir a poner las letras en el proyector. Él decía que su labor de cantar era más importante que la de poner letras. “¿Ah sí?” Le dije, “Pues todos los integrantes del ministerio de alabanza son importantes y quien pone las letras realiza una labor igual de importante que la de todos. Quita las letras de las pantallas y verás que la voz de adoración de la congregación disminuye. ¿No convierte eso a quien proyecta las letras en un director de adoración también?”

Al final aceptó ir a ponerlas pero de mala gana.

Continúa…

Trivia No. 3

El ganador de la Trivia anterior fue: Epilef. ¡Felicidades! Por eso, continuando con la celebración de nuestro 5to. Aniversario aquí está la nueva Trivia a través de la cual usted podría ganarse el libro: “Cara a cara” (Jaime Fernández Garrido y Daniel Hollingsworth, Editorial Vida). Escoja una respuesta y escríbala en el área de comentarios. El ganador se dará a conocer en la siguiente Trivia. Solo se admitirá una respuesta por participante y gane o no puede participar en las Trivias que quiera.  

¿Cuál es la serie de artículos más larga que se ha publicado en LADC?

A. La autopista de la composición
B. ¿Cobrar o no cobrar?
C. Las mejores canciones de Latinoamérica

10 Comentarios

  1. Winston Dos Crucez

    A: La Autopista de la Composición.

  2. A. La autopista de la composicion.

  3. Carlos Martínez

    La autopista de la composición.

  4. La autopista de la composición es la respuesta de la Trivia….
    .
    .
    Me llama la atención como citas el libro de Bob, Exploración, te cuento como testimonio, que ese fue el libro que mas me llegó y cambió mis perspectivas en muchos aspectos todos referentes a alabar a Dios!! Me pareció un libro fantástico y sin desperdicio!
    Después referente al tema de hoy, me parece que es re importante el poder proyectar las alabanzas, es una herramienta que sirve para poder cantar y alabar todos juntos. En nuestra iglesia hay una persona encargada de ello, y también la consideramos parte del equipo de alabanzas!! una parte fundamental!
    Bendiciones!

  5. Christian Ospina

    A. La autopista de la composición

  6. Juan Camilo Romero

    A. La autopista de la composición con 17 artículos. ah propósito todos muy buenos….

  7. Alvaro Mérida

    Resp. La autopista de la composicion

  8. Zabdiel David Rodriguez

    Totalmente de acuerdo. Aunque, de vez en cuando (en reunión pequeñas) seria bueno hacer el “experimento” de cantar las canciones sin apoyo. Resulta que por tener todo escrito en las pantallas, los hermanos suelen no esforzarse mucho por memorizar las letras de la canciones.
    Mientras la gente canta el “director” puede ir recordando la letra. Es una dinámica interesante cuando tienes poquitas personas congregadas, y aseguro que la mayoría saldrá con la letra bien reforzada.

    Y la respuesta es… “A. La autopista de la composición”

  9. Enrique Aguirre

    A. La autopsia de la composicion

  10. A. La autopista de la composición

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