Equipos de alabanza y el fenómeno de quemar las canciones (Segunda parte)

Equipos de alabanza y el fenómeno de quemar las canciones (Segunda parte)

- en El consejo que no me han pedido
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Ayer hablé acerca del fenómeno de quemar las canciones. No, no de quemarlas en el sentido “pirata” de la palabra. Sino de esa sensación personal donde uno siente aversión hacia una canción debido a que se ha cantando hasta el hartazgo. Este fenómeno les sucede principalmente a los integrantes de equipos de alabanza, pero el cristiano promedio no es inmune a este. Todos podemos experimentar esa sensación de “¡Ya no quiero volver a oír esta canción jamás en mi vida!” Por lo tanto, a continuación, les compartiré cinco consejos (cuatro, porque en la entrada anterior di el primero) para que quienes dirigen adoración en la iglesia no arruinen las canciones de tanto cantarlas. Como mencioné ayer, los consejos que voy a dar tienen que ver con lo que yo llamo: “buena administración de canciones”. Quien las administra bien, no las quema. Quien las administra mal… sí.

Sigamos:

No. 2: Elabora tu lista de cantos del domingo junto con la lista total de canciones del repertorio.

Cuando un equipo de alabanza no cuenta con la lista total del repertorio de la iglesia, lista de la que hablé ayer que es indispensable tener, ¿qué crees que sucede en la mente de quien selecciona las canciones cada semana? ¿Crees que recordará toda las canciones que como iglesia cantan o han cantando? A menos que tu iglesia tenga menos de un año de haberse fundado, que alguien tenga frescas TODAS las canciones del repertorio en su mente es como que si tuviera memorizado el directorio telefónico con nombres, apellidos y teléfonos. ¡Imposible!

Mira, lo que suele suceder en la mente de quien hace la lista de cantos es que, al seleccionar las canciones del próximo domingo, las que recordará serán las que cantó el domingo pasado o de dos o tres domingos atrás, ¡no todas! Las que recordará son las últimas que cantó en los últimos servicios. Entonces las que escogerá para su próxima lista de cantos serán las mismas que de tres semanas para acá cantó y por lo tanto, eso aumenta las probabilidades de que vuelvan a cantar una canción o cierto grupo de canciones otra vez el próximo domingo. ¡Y así semana tras semana y mes tras mes!

Cantar las mismas canciones y quemarlas, en muchos equipos de alabanza, es un círculo vicioso del que no pueden salir porque no tienen y no consultan cada semana el listado total de todas las canciones que usan como repertorio.

Seamos francos, la mente de quien selecciona las canciones del domingo no tiene una retentiva tan brillante como él mismo se imagina. Entonces, las canciones que mejor recordará para su nueva lista serán las que cantó de tres semanas para acá, y como ya dije, eso provocará que vuelva a repetir esas que ya cantó en semanas anteriores y que probablemente no debería reperir más. En este sentido, si esta persona tiene a la par la lista total de canciones del repertorio al momento de seleccionar las canciones del domingo, eso le facilitará identificar las canciones que ya cantó recientemente y que sabe que debido a su excesivo uso no debe cantar más, o por lo menos, durante algunas semanas.

Por otro lado, elaborar la lista de cantos con la lista total del repertorio a la par te ayudará a identificar canciones que llevan meses sin cantarse y entonces podrías retomarlas e incorporarlas nuevamente en el servicio de adoración. De este modo, eso traería cierto aire de frescura al culto, todo por poner canciones que todos conocen pero que llevan ratos sin cantar. ¿Qué tal incorporar algunos himnos que hace mucho no cantan? ¿Qué tal volver a usar esa “cadenita” que llevan meses sin tocar? ¿Qué tal si vuelven a cantar esa “canción lema” de algún evento o semana especial que celebraron como iglesia hace algún tiempo?

¿Lo ves? La posibilidad de no repetir los mismos cantos de siempre mejora cuando tienes el hábito de consultar la lista total de canciones del repertorio. Como dije antes, si lo tienes en orden alfabético, ¡mejor! Y eso facilita mucho la búsqueda y selección para tu próxima lista de cantos.

No. 3: Cuando canten una canción por primera vez, solo cántenla tres semanas. ¡No más!

El problema de muchos equipos de alabanza es que cuando cantan una canción nueva se obsesionan con dicha canción, al punto de no solo cantarla dos o tres semanas seguidas, que sería lo adecuado, sino que hay iglesias que cantan esa canción nueva dos, tres y hasta seis meses seguidos sin darle descanso. ¿Qué pasa en un individuo que oye una canción vez tras vez tras vez tras vez (pon aquí muchos etcéteras)? ¡La canción se quema! Pierde su fuerza, pierde la energía y ya no se disfruta más.

En este sentido, cuando metan una canción nueva al repertorio de la iglesia, cántenla solo tres semanas seguidas. ¿Ok? ¡Si quieres un mes pues! ¡¡¡Pero no más!!! Luego de haberla cantando ese período de tiempo, archívenla por lo menos dos semanas y luego vuélvanla a cantar dos semanas seguidas. Pero después de eso no la canten más por lo menos durante un mes. Y así sucesivamente estén guardando y sacando, guardando y sacando sobriamente esa canción que semanas atrás cantaron por primera vez. Esto es sana administración de canciones. Esto es lo que ayuda a que las canciones no se quemen ni en el ánimo de los integrantes del equipo de alabanza ni en el ánimo de los hermanos de la iglesia.

No. 4: Incorporen una nueva canción al repertorio cada tres semanas o una vez por mes.

Lo que mantiene fresco el repertorio de canciones de una iglesia local no solo es la sana administración de las canciones que han estado o están cantando, sino la incoporación sobria de canciones nuevas.

Yo conocí una iglesia donde el pastor, debido a que asignaban 50 mns. para la adoración y contaban con un buen equipo de multimedia, el pastor dio la directriz al líder de alabanza de cantar dos canciones nuevas cada semana. ¡Increíble! ¿No? Supongo que esa dinámica no les funcionó porque requería mucho trabajo y posteriormente cambiaron a una canción nueva cada dos semanas. Es decir, dos nuevas por mes.

Personalmente yo recomiendo incorporar una canción nueva al repertorio de la iglesia una vez cada tres semanas o una nueva por mes. ¡Pero no más! Una nueva cada tres semanas le inyecta frescura al tiempo de adoración de una iglesia, al punto que el integrante del ministerio y aun el miembro de la iglesia, siente que periódicamente se está innovando, que el tiempo de adoración es fresco y hasta un tanto impredecible. Cosa que ayuda a romper la rutina de cantar siempre lo mismo.

Como dije en el punto anterior, después de tres semanas, hay que archivar esa canción nueva y volverla a cantar hasta unas semanas después evitando así que se queme de tanto uso.

No. 5: Manténganse actualizados en cuanto a la música nueva de adoración.

Francamente me sorprendo cuando converso con algún director de adoración, cantante o músico de equipo de alabanza y me entero de que dentro de sus hábitos de escuchar música cristiana no está oír música de adoración. Algunos suelen escuchar todo tipo de música cristiana, menos adoración congregacional. No les gusta, les aburre, sienten que no les aporta nada a su crecimiento vocal o que no los desafía técnica ni musicalmente.

Yo no digo que no puedan tener razón en todo esto eh; sin embargo, si el “teje y “maneje” de un equipo de alabanza es cantar semana tras semana música de adoración, dentro de tus hábitos musicales debería estar escuchar diariamente este tipo de música. ¿Por qué? ¡Porque ese es tu ministerio! Porque quieres mantener la frescura de la adoración en tu iglesia y porque no quieres caer en la rutina de cantar siempre lo mismo.

Por lo tanto, te animo a que estés pendiente de la música de adoración que periódicamente está saliendo al mercado y que pueda contribuir a la vida de adoración de tu iglesia local. Estoy hablando tanto de música es inglés como en español, porque seamos francos: no todo lo que se está produciendo para adoración congregacional en español tiene el calibre para utilizarse. Así que si van a tener que traducir y adaptar letras, ¡ni modo! Lamentablemente, un gran porcentaje de canciones que se están produciendo y ofreciendo a las iglesias contiene letras muy mediocores aunque sí con grandes arreglos. Lamentablemente hay equipos de alabanza que, por lo atractivo de un arreglo, incorporan al repertorio de la iglesia canciones por que solo son emocionantes pero que no aportan nada a la mente cristiana. En este sentido, si eres un director de adoración serio vas a tener que discriminar esas canciones y escoger solo las que posean la solidez bíblica, teológica y literaria que requiere la iglesia del Señor.

¡Así que procura actualizarte periódicamente!

Noel Navas.

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