El sabio, el necio y el malo (Segunda parte)

El sabio, el necio y el malo (Segunda parte)

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¿Qué tipo de persona eres?

El Dr. Henry Cloud afirma que existen tres tipos de gente en el mundo y que aunque le desagradan las clasificaciones simplistas, esta es distinta a todas ya que se deriva del libro de Proverbios. El capítulo nueve dice:

Corrige al insolente y malvado
y solo lograrás que te insulte y ofenda.
Reprende al insolente y te ganarás su odio;
corrige al sabio y te ganarás su aprecio.
Dale al sabio y se hará más sabio;
enseña al hombre bueno y aumentará su saber.
(Proverbio 9:7-9, DHH).

De aquí deducimos que existen tres tipos de personas: el sabio, el necio (o insolente) y el malo (o malvado).

Como afirma el autor: “Si la rigidez de estas categorías te pone los pelos de punta la realidad es que estas no están así de diferenciadas. La mayoría de nosotros tiene algo de las tres. Podemos ser sabios en alguna situación, contexto o problema y no tanto en otros casos… No se supone que estas etiquetas sean rígidas, pero sí instrumentos útiles para identificar patrones de comportamiento particulares de aquellas personas sobre las cuales debes tomar decisiones”.

A continuación le presento a estos tres personajes:

EL SABIO

Lo que determina que alguien sea sabio, necio o malvado es su reacción ante la verdad o la realidad. Muéstrele a alguien la verdad y según cómo actúe ante ella determinará qué tipo de persona es.

¿Qué entonces es la verdad? Para el sabio es la luz a la que él debe asemejarse. Es decir, cuando alguien le muestra la verdad esa persona querrá parecerse a ella. Por eso el proverbio dice: “corrige al sabio y te ganarás su aprecio”. ¿Por qué? Porque los sabios agradecen que les digan la verdad. Como dice Cloud: “Cuando la verdad aparece, la persona sabia ve la luz, la asimila y hace ajustes”.

Tengo un amigo con quien tuve una reunión en septiembre pasado. Él llevaba casi un año decidiendo si retirarse o no de su iglesia debido a ciertos problemas que había identificado. Francamente no puedo entrar en detalles, pero puedo asegurarle que son de ese tipo de problemas que bíblicamente justifican que alguien se cambie a una congregación más sana.

Yo llevaba más de cuatro meses sin tocar el tema debido a que ya lo habíamos abordado en repetidas ocasiones y él nunca había actuado. Vez tras vez me relataba sus luchas y un día decidí no decirle más debido a que ya le había dicho lo que tenía que hacer pero no accionaba. Así que me cansé de conversar sobre ello y cuando nos reuníamos simplemente charlábamos de otros temas y disfrutábamos de la amistad.

En septiembre pasado volvió a hablar de lo difícil de la situación en su iglesia. Yo le dije: “Ya que vos estás hablando de esto, ¿no te has fijado que llevo varios meses sin tocar del tema? ¿Sabes por qué no he querido hablar más de tu problema? Porque yo ya te dije lo que tenés que hacer y no lo hacés”. Y añadí: “Fulano, tenés un serio problema, vos postergás las decisiones importantes y pasa el tiempo y nunca decidís. ¡Mirá cuánto tiempo llevás hablando de que te vas a cambiar de congregación y no lo has hecho! Tu problema es que postergás las cosas y las postergás porque sos una persona cobarde. No tenés el valor de hablar con tu pastor y despedirte amigablemente. Y mientras tanto estás poniendo en riesgo no solo tu salud espiritual sino también la de tu familia”.

Le puedo asegurar que el tono que utilicé fue muy afectuoso, pero mi amigo y yo somos tan buenos amigos que él sabe que yo (y él también eh) lo puedo confrontar directo y mirándolo a los ojos y ambos saber que seguiremos siendo amigos siempre. Aun con eso, a nadie le gusta que le señalen sus errores, sus deficiencias de carácter y mucho menos que le digan “cobarde”.

¿Cómo reaccionó mi amigo cuando le mostré la verdad? Me lo agradeció. Con actitud humilde me dijo: “Noel, ¡gracias por decírmelo! Siempre me sirve hablar con vos y ya vas a ver que en pocos días voy a hablar con mi pastor y voy a hacer lo que sé que he tenido que hacer”.

Según la clasificación que estamos estudiando, ¿en qué categoría entraría mi amigo? En el de la persona sabia. Porque a un sabio, dice Proverbios nueve, le dicen la verdad y lo aprecia. Lo instruyen y se hace más sabio. Le enseñan y lo agradece. O como dice Henry Cloud: “Los sabios responden de manera positiva. No se resisten ni pelean contigo, ven la retroalimentación como un regalo”.

¿Cómo reacciona usted ante la verdad? ¿Qué hace cuando alguien lo confronta sobre algún tema incómodo? ¿Se alegra o se enoja? ¿Agradece el gesto o siempre tiene una excusa para justificarse? ¿Es usted una persona sabia o una persona necia?

Cuando alguien toque un área que usted necesite cambiar no se resista a la verdad, mejor alinéese a ella.

Continúa…

1 Comentario

  1. Interesante blog, he «hojeado» algunas entradas y leído otras , no dejas de sorprenderme ehh, mientras tanto seguiré leyéndote

    Atte. Tu nueva amiga Hondureña

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