El tabernáculo de David (Cuarta parte)

El tabernáculo de David (Cuarta parte)

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El movimiento de adoración en la actualidad.

Después de confirmar a través de la Escritura que el tabernáculo de David mencionado en Hechos capítulo 15 se refiere al derramamiento del Espíritu Santo en las naciones, es hora de hablar de dónde está actualmente el movimiento de adoración que inició en los 90´s en El Salvador y el resto del continente. Pero antes de hacerlo, quiero aclarar que lo que usted leerá a continuación es mi percepción personal de lo que está pasando. Confío que lo que voy a compartir pueda ser el inicio de una reflexión más profunda que permita a los equipos de alabanza evaluar en dónde están. Los siguientes párrafos no son una crítica inmisericorde contra alguien; sino más bien, un desafío que todos quienes estamos en el ministerio musical tenemos.

Dicho lo anterior, termino esta breve serie diciendo lo siguiente:

VOLVIENDO AL MOVIMIENTO DE LOS 90´s

Cuando en los 90´s se nos aseguró que el tabernáculo de David estaba siendo restaurado, en muchos sentidos fue así. La adoración renovada que se experimentó, tanto en las reuniones congregacionales como en la vida privada, tuvo que ver con el Espíritu Santo derramándose poderosamente en la iglesia. Y dicho derramamiento fue acompañado de nuevas canciones, alabanza vibrante y extraordinaria musicalidad.

¡Quién no recuerda las ministraciones de Marcos Witt! Viene a mi mente una en particular en la Iglesia Fraternidad Cristiana de Guatemala. Habíamos asistido con unos amigos al Congreso de Alabanza de la Frater que duró varios días. Entre plenarias y talleres, esa última noche yo estaba muy pero muy cansado. Eran las seis de la tarde y tenía hambre. Como no quería perderme la ministración me quedé sentado oyendo a Marcos pero tratando de adorar a pesar de sentirme exhausto.

En un momento, quizá a la mitad de la ministración, Marcos comenzó a cantar una canción espontánea. Yo nunca había escuchado a nadie profetizar con música, pero ese día que Marcos cantó su profecía la atmósfera del auditorio cambió, el ambiente se electrificó y el fervor de la reunión se incrementó. Mientras lo escuchaba no hubo cansancio físico o mental que me impidiera llorar como niño a medida que el Espíritu Santo tocaba mi corazón.

Esa fue la primera vez que presencié adoración en el Espíritu.

A finales de los 90´s Miguel Cassina vino a la iglesia donde me congregaba. El auditorio estaba lleno y cuando pasó no cantó canciones rápidas como muchos esperábamos. Yo creo que ni saludó, simplemente lo presentaron, pasó al frente, se sentó al piano y sin mediar palabras comenzó a cantar canciones como: “A Cristo solo a Cristo”, “Cristo te exalto” e “Hijo de Dios”, mejor conocida como: “Quiero levantar mis manos”.

Curiosamente todo mundo estaba sentado, no había mayor expresividad de la gente como la que suele haber cuando se inicia un concierto.  Sin embargo, a medida que cantaba “Hijo de Dios” algo comenzó a suceder en muchos de nosotros. Mi experiencia personal fue que aunque efectivamente yo estaba sentado, una fuerza interior comenzó a empujarme hacia arriba, mi deseo por adorar fue incrementándose al punto que me puse de pié, alcé mis manos lo más alto que pude y canté con todas mis fuerzas: “¡Hijo de Dios, recibe hoy toda la gloria, la honra y honor!”

Sencillamente no me podía contener, tenía que explotar en adoración sin importar que todos a mí alrededor estuvieran sentados.

Miguel Cassina no le pidió a nadie que se parara y tampoco que alzaran las manos. Nada de eso; sin embargo, poco a poco y uno a uno de los que estábamos en el auditorio fuimos abandonando nuestros asientos, poniéndonos en pié y cantando fervorosamente. Cuando Cassina terminó de decir el último: “¡Toda la gloria, la hora y honor!”, todo mundo estaba de pié, aplaudiendo con fuerzas y ovacionando al Señor prolongadamente sin que nadie les hubiera pedido hacerlo.

Adoración pura, sin manipulación ni coerción.

¡Qué decir de Danilo Montero! Quienes hemos seguido de cerca su ministerio sabemos que su forma de ministrar y profetizar es como la de pocos. Recuerdo una reunión en Guatemala donde comenzó a adorar espontáneamente al punto que se oía entre el auditorio el murmullo de la gente llorando y orando desde sus asientos. A medida que el pianista le servía una serie de acordes exquisitos, Danilo comenzó a cantar y a decir a los que estábamos allí: “Veo un río que sale del trono de Dios y se está derramando sobre todos nosotros. Pero este río no solo corre en dirección hacia ustedes, sino que regresa hacia el mismo trono de donde salió arrastrándonos a todos junto con él para que nos acerquemos a su presencia”.

La ministración duró alrededor de dos horas, pero por azares del destino, je, tuve la oportunidad de subir a la plataforma después de que todos se habían ido y casualmente encontré en el piso la lista de cantos que Danilo había escrito para sus músicos. Al revisarla noté que más de la mitad no se habían cantado. Esas canciones que no cantó fueron sustituidas sino por adoración espontánea, por palabras proféticas que habló a la congregación.

Solo como ejercicio le invito a que busque el disco: “Eres tú (Adoración viva I)”, que Danilo grabó en Puerto Rico y comprobará que en un momento de la adoración aparecen alrededor de diez minutos de lo que él llama: “Adoración viva”. Yo no estuve en esa grabación y seguramente usted tampoco, pero si hace un chance para escucharla, es sorprendente la versatilidad de Danilo para intercalar canciones espontáneas y canciones proféticas.

¿REALMENTE EL TABERNÁCULO FUE RESTAURADO?

La profecía de la restauración del tabernáculo de David ha tenido diversos cumplimientos a lo largo de la historia. En ese sentido, pienso que lo que experimentamos en los 90’s efectivamente fue lo descrito en Hechos 15:16. Pero ojo, la profecía se cumplió desde la perspectiva del derramamiento del Espíritu Santo en las naciones. No solo por causa del despertar musical en la iglesia.

Si creemos que el despertar musical es el todo del tabernáculo de David, estamos equivocados. Que aunque lo incluyó, el verdadero sentido de Hechos 15:16 es el derramamiento del Espíritu Santo. Lamentablemente lo que ha pasado en los últimos años es que el tabernáculo de David en cientos de iglesias se ha venido desmoronando.

En mi opinión, la tendencia de esta última década ha sido un brote, estilo palomitas de maíz, de ministerios musicales que no necesariamente reflejan los modelos que tuvimos en los 90´s. Tenemos más y nuevas canciones, tenemos más y mejores cantantes, tenemos más y mejores músicos; pero no necesariamente integrantes de equipos de alabanza llenos del Espíritu Santo.

La situación es tan grave que las iglesias locales han incorporado a sus reuniones lo último en instrumentos, amplificación de sonido y tecnología, sin importarles que entre sus filas haya cantantes y músicos sin verdadero fervor por adorar. Me atrevería a decir que un gran porcentaje de quienes están ministrando desde las plataformas están más preocupados por su ejecución vocal y musical que por adorar en espíritu y verdad.

Tocamos buena música, pero nuestros corazones están distantes del Señor.

Excelente música, excelentes cantantes y excelentes instrumentos no fue el centro del tabernáculo de David. Dicho tabernáculo se caracterizó por adoración encendida por el Espíritu Santo en el corazón de los adoradores y esa debería ser la característica de nuestra adoración independientemente que formemos parte de un equipo de alabanza o una congregación.

Cuántas veces no escuchamos decir en los congresos de adoración de los 90´s: “¡Es mejor dirigir la alabanza con una guitarra vieja pero con la presencia de Dios, que hacerlo con los mejores músicos del mundo pero sin su presencia!”

Hoy día hemos preferido a los mejores músicos que la presencia de Dios.

Una desventaja de la música, si es que la tiene, es que cuando se ejecuta, quienes la escuchan, tienden a emocionarse. La música tiene un poder emotivo inherente. Por lo tanto, cuando los equipos de alabanza cantan y ejecutan confunden la sensibilidad de las personas con el poder del Espíritu Santo obrando a través de ellos. Y no, muchas veces las reacciones emotivas de la gente son sólo eso, reacciones emotivas ante la música. No es que el Espíritu Santo esté obrando, simplemente la música los está emocionando.

De paso, las dinámicas de los directores de adoración suelen camuflar muy bien la ausencia del Espíritu en sus vidas. Es decir, unos cuantos: “¡Denme un grito de júbilo!”, “¡Vamos a saltar!” o “¡Levanten sus manos por favor!” dan la impresión que el Espíritu Santo se está moviendo cuando en realidad no está pasando nada. Hacer eso es ser extrovertido y ser un buen motivador, pero adoración en el Espíritu es mucho más que eso.

Vamos, Dios quiere restaurar el tabernáculo de David una vez más. Como integrantes de equipos de alabanza haríamos bien en estudiar algunos modelos de ministerio musical que están surgiendo hoy en día y que reflejan muy bien eso que ocurrió en los 90´s. Seguramente hay más modelos, pero cito los siguientes dos porque llevo algunos meses observándolos. Me estoy refiriendo a Julio Melgar (Guatemala) y a Marcos Brunet (Brasil).

Ambos están trayendo frescura a la adoración congregacional al punto que, en mi opinión, los equipos de alabanza haríamos bien en imitarlos. Pero ojo, cuando hablo de imitar no me estoy refiriendo a copiar; sino a imitar la llenura del Espíritu Santo que hace que puedan ministrar con poder desde la plataforma.

Es más, lo desafío a que no cante sus canciones ni reproduzca sus arreglos, ¡imite sus estilos de vida llenos del Espíritu! No se conforme con tocar la música de los ministerios que admira. Primero imite su comunión con Dios y si queda lugar, entonces piense en cantar algunas de sus canciones. Nuestro problema como músicos es que hacemos las cosas al revés. Nos dejamos seducir por el performance y no por las horas de oración que hay detrás de este. Nos enfocamos solo en lo que vemos y no en lo que no vemos. Nos comemos la cáscara pensando que es el fruto y tiramos el fruto de adentro sin siquiera probarlo.

En fin.

El desafío está planteado, ¿seremos la generación que reedifique una vez más el tabernáculo de David en nuestras congregaciones?

Noel Navas.

1 Comentario

  1. Carlos Salazar

    Noel: Muchas bendiciones para vos, y gracias por los artìculos sobre El tabernànulo de David. yo soy director de alabanza, y creeme que lo que has escrito, en parte yo pude vivirlo. El primer congreso de alabanza y adoraciòn al cual asistì, fuè el que se llevò a cabo en la iglesia Palabra y Acciòn de Quetzaltenango, Guatemala. Tambièn tuve la oportunidad de asistir a los otros congresos que Juan Carlos Alvarado realizò en La Fraternidad Cristiana de Guatemala. Te cuento que yo soy guatemalteco. Al congreso de Palabra en Accion a finales de 1991, asistieron 200 salvadoreños, y la iglesia tenìa capacidad para 500 personas. Casi el 50 por ciento de congresistas fueron salvadoreños, talvez te acordàs ò talvez te comentaron.
    Desde hace tiempo me hè preguntado què ha pasado con la alabanza y adoraciòn, porque ya no veo el fluir del Espìritu como se veìa en esos años. Incluso en mì, ya no veo ese fluir de aquellos tiempos, y me he preguntado: que ha pasado. Por lo que vos escribis llego a una conclusion y estoy de acuedo con vos, que lo que necesitamos no es mejores mùsicos, mejores instrumentos, mejores aparatos de amplificaciòn, etc. Lo que necesitamos son mùsicos ungidos por el Espìritu Santo, mùsicos que conozcan la Presencia de Dios, que vivan en la Presencia de Dios, que conozcan ese camino para poder llevar al pueblo de Dios a su Presencia.
    Gracias Noel por el articulo. Pienso que el Señor, me està quitàndo un velo que tenìa y pienso ademàs que El quiere que vuelva a esos tiempos de antes, cuando alabarle y adorarle era mi deleite.
    Bendiciones hermano, y primero Dios, estaremos en contacto.
    (Fijate que tengo algunos cassetes de audio que adquirì en esos congresos. De repente de alguna forma los podrìa compartir en tu pàgina).

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