El tabernáculo de David (Primera parte)

El tabernáculo de David (Primera parte)

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El movimiento de adoración contemporánea.

Cuando el movimiento de adoración tocó tierras salvadoreñas a inicios de los 90´s, muchos pastores y líderes justificaron el avivamiento musical que muchas iglesias experimentaron afirmando que todo era parte del cumpliendo de una profecía descrita en el libro de los Hechos, donde dice:

Después de esto volveré y reedificaré
el tabernáculo de David, que está caído;
y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar.

Hechos 15:16.

En algunos congresos de adoración a los que asistí era frecuente escuchar: “Dios está restaurando el tabernáculo de David, por eso la alabanza y adoración está teniendo nuevo auge dentro de la iglesia”. Después de tal afirmación decían: “¿Cuántos de los que están aquí creen que Dios está restaurando el tabernáculo de David?”

A lo que todos respondíamos con un efusivo: “¡¡¡Amén!!!”

Sin embargo, después de varias décadas de iniciado este movimiento vale la pena preguntarse: ¿Realmente la restauración del tabernáculo de David tenía que ver con el auge del movimiento de adoración? ¿Tenía que ver exclusivamente con la música o había otras implicaciones más?

En esta entrada intento responder estas preguntas.

¿QUÉ PASÓ EN LOS 90´s?

Sin ser un experto en historia de la iglesia evangélica contemporánea, a grandes rasgos puedo decirle que el movimiento de adoración, o mejor dicho: “la restauración de la alabanza”, como algunos le llamaron, no comenzó necesariamente en México. Realmente inició en varias partes a la vez. Por ejemplo, antes que México, Estados Unidos tuvo vislumbres de adoración renovada a finales de los 70´s e inicios de los 80´s reflejados en ministerios como Maranatha Music y Hosanna Music.

Algunos aseguran que México experimentó este resurgir de la adoración desde mediados de los 80´s a través de tres hombres: Chuy Olivares, Jorge Lozano y Marcos Witt. Como afirma Marcos Witt en su libro: “Enciende una luz”, a este trío lo apodaron: “Los tres mosqueteros”. Sería interesante preguntarles a cada uno de ellos si de alguno u otro modo fueron influenciados por lo que estaba sucediendo en EE.UU.; sin embargo, sus grabaciones y congresos de capacitación brindaron un gran empuje al movimiento en México, Centroamérica y el resto del continente.

Simultáneamente, a finales de los 80´s e inicios de los 90´s, Guatemala experimentó este refrescar de la adoración a través de la iglesia Palabra en Acción y la red de iglesias Verbo. Quienes recuerdan las primeras cinco grabaciones de Palabra en Acción y las primeras tres de Restauración (Verbo) incluyeron muchas canciones traducidas del inglés, tanto de Maranatha Music como de Hosanna Music. Es decir, hasta cierto punto su influencia vino de EE.UU.

Y si a esto le sumamos que la iglesia Oasis de Esperanza en Costa Rica, a través de Danilo y Rodrigo Montero y el ministerio que ambos fundaron: “Sígueme”, también experimentó una renovación musical desde mediados de los 80´s, entonces las piezas de nuestro rompecabezas están casi completas. Danilo mismo ha dicho en alguna ocasión que aprendió mucho sobre adoración de ministerios como Maranatha Music y Hosanna Music y hasta ha citado nombres como los de Lenny Leblanc y Kent Henry.

Aunque durante los 80´s e inicios de los 90´s pasó algo en Suramérica, la verdad es que no estoy muy enterado de ello. Las noticias que sí llegaron hasta aquí fueron de las reuniones de adoración que celebraba Claudio Freidzon en Argentina y que incluían mucha música. La mayoría proveniente de EE.UU. y del movimiento que se estaba generando en México. Si antes hubo un despertar tengan a bien comentar allá abajo. Sin embargo, la percepción general es que el Espíritu Santo comenzó a soplar vientos de renovación desde Estados Unidos y México, pasando por Centroamérica y el resto de países sudamericanos posteriormente.

De estos movimientos surgieron nombres como: Don Moen (EE.UU.), Ron Kenoly (EE.UU.), Kent Henry (EE.UU.), Bob Fitts (EE.UU), Marcos Witt (México), Chuy Olivares (México), Jorge Lozano (México), Miguel Casina (México), Marco Barrientos (México), Juan Carlos Alvarado (Guatemala), Danilo Montero (Costa Rica), entre muchos más, que se hicieron conocidísimos debido la ola de congresos de alabanza y adoración que se celebraron durante toda la década de los 90´s en EE.UU. y Latinoamérica, y al auge de los medios de comunicación cristianos (Radio y Televisión) que dieron a conocer la música que estos ministerios estaban produciendo.

Mi pregunta es: ¿Realmente este movimiento de adoración era el cumplimiento de la profecía descrita en Hechos 15:16? ¿De verdad se puede asegurar que lo que pasó fue la restauración del tabernáculo de David?

¿QUÉ ES EL TABERNÁCULO DE DAVID?

Para algunos la restauración de la música en la iglesia fue el cumplimiento de la profecía en cuestión. Otros fueron más allá afirmando que no solo abarcaba el tema musical sino la restauración de las artes en general. Y algunos más se aventuraron a decir que se refería a la reincorporación de ritmos y formas judías en la adoración congregacional.

¿A qué se refiere la profecía entonces?

Como usted sabe, y si no sabe se lo digo yo, algunas profecías bíblicas tienen la versatilidad de tener varios cumplimientos en el tiempo. Recuerde que cuando Jacobo, hermano del Señor, habló del tabernáculo de David en Hechos 15 estaba haciendo alusión a las palabras del profeta Amós (ver Amós 9:11-12) durante el Concilio de Jerusalén. Primer Concilio celebrado por la iglesia y donde se debatió el tema de la indetenible conversión al evangelio de los gentiles (personas que no eran israelitas). Por lo tanto, la profecía citada por Jacobo estaba teniendo cumplimiento frente a sus propios ojos.

Mi pregunta es: ¿Estaba sucediendo un avivamiento musical en la época de los apóstoles y por eso hablaron de la restauración del tabernáculo de David? ¿Estaban experimentando renovación en la adoración y por eso Jacobo afirmó que el tabernáculo estaba siendo reedificado?

Antes de contestar estas preguntas permítanme decir qué es exactamente la restauración del tabernáculo de David. Según el libro de los Hechos es el derramamiento del Espíritu Santo en las naciones.

Le explico por qué.

Si usted lee todo el capítulo 15 de Hechos verá que el debate en el que todos los asistentes al Concilio de Jerusalén estaban enfrascados era la conversión de los gentiles al Señor Jesucristo. Cosa que como portavoces del evangelio no necesariamente esperaban. A esa altura de la historia de la iglesia ellos creían que las buenas nuevas y el derramamiento del Espíritu eran exclusivos del pueblo judío. No para los demás.

Fue por eso que en Hechos capítulo 10 el Espíritu Santo le habló fuertemente al apóstol Pedro, a través de la visión de los animales inmundos, para que acompañara a los enviados por Cornelio y fuera a predicar a su casa. Al nomás llegar Pedro les dijo: “Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo” (Hechos 15:28).

Después de intercambiar algunas palabras con Cornelio y sus invitados, Pedro comenzó a predicar la Palabra y antes que diera por concluido su sermón el Espíritu Santo irrumpió en la reunión llenando a todos con su presencia y provocando que hablaran en lenguas así como los primeros ciento veinte lo hicieron en Hechos capítulo 2 (ver Hechos 10:44-46).

Cuando la noticia de este y otros episodios similares se conocieron en otras ciudades, incluida Jerusalén, un sector del liderazgo eclesial se inquietó profundamente y quisieron que todos los nuevos convertidos, que no fueran judíos, se circuncidaran y guardaran la ley de Moisés. Fue por eso que se convocó el Concilio de Jerusalén y donde Pedro, Pablo y Bernabé testificaron de todo lo que estaba sucediendo: El Espíritu Santo se estaba derramando sobre los gentiles al igual que sobre los judíos (ver Hechos 15:7-12).

Fue entonces que Jacobo pidió la palabra y dijo (ojo al subrayado):

Hermanos, oídme. Simón ha contado
cómo Dios visitó por primera vez a los
gentiles para tomar de ellos pueblo
para su nombre.
Y con esto concuerdan
las palabras de los profetas, como está escrito:
Después de esto volveré y reedificaré
el tabernáculo de David, que está caído;

y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar,
para que el resto de los hombres busque al Señor,
y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado
mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto
desde tiempos antiguos.
Hechos 15.13-18.

¿Qué es entonces el tabernáculo de David? El derramamiento del Espíritu Santo en las naciones.

Continuará…

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