marcos-witt-en-univisian1Razones por las que es importante componer.

La vez pasada hablé de cómo una canción tiene el poder de dejar una huella en la mente y las emociones de las personas. Esa es una de las razones por la cual es importante escribir. Podemos dejar una marca positiva en el alma de la gente. Ahora continuaremos viendo dos razones más por la cual componer tiene valor.

Una canción tiene el potencial de bendecir a muchas personas a la vez sin siquiera usted estar presente.

El portal Univisión.com relata en su nota: “Una historia increíble, Marcos Witt canta y hasta salva vidas”, como este conocido salmista y conferencista internacional persuadió con su música a un empresario mexicano que había decidido quitarse la vida. El cual iba manejando su automóvil con pistola en mano cuando en el trayecto escuchó una canción que Marcos había compuesto. El empresario comenzó a llorar y a preguntarse qué estaba haciendo. Después de esta experiencia este hombre salió a flote de su crisis financiera y le escribió a Marcos para contarle su testimonio. Marcos Witt dice que recibe frecuentemente cartas con historias como esa donde la gente le da gracias por haberles ayudado a encontrar propósito en la vida (1).

Yo pregunto: “¿Dónde estaba Marcos cuando este hombre estaba en su auto buscando un lugar para quitarse la vida?” Seguramente en su casa con su familia o en un viaje de los tantos que hace. ¡Quizá hasta dormido! Ahora, independientemente del lugar donde Marcos se encontraba lo que sí sabemos es que no estaba presencialmente con ese hombre. ¡Más su canción sí! Una canción tiene el potencial de bendecir a las personas sin siquiera usted estar presente. Es más, puede bendecir a cientos y miles mientras usted está en su casa departiendo con su familia o dándose un baño. A esto se llama: ´influencia´. Usted puede influenciar positivamente a muchos a través de sus canciones sin importar dónde se encuentre. Andy Park dice: “El medio de la música constituye una oportunidad asombrosa de influir en las personas, y lo más asombroso de todo es que usted no tiene que ser un teólogo graduado de un seminario (ni incluso un compositor graduado) para producir un impacto” (2).

Alguien podría pensar: “Pero yo no puedo tener dicho impacto sobre la gente pues mis canciones jamás se han grabado y no suenan en las radios”. Bueno, el hecho de que una canción no se haya grabado y no esté sonando en las emisoras no limita su potencial. Por ejemplo, si el grupo de alabanza de su iglesia pone una composición suya en la lista de cantos del domingo, el poder influenciador de su canción se hará presente. Usted podría estar en su casa, pero su canción no. Ella estará en los labios de la congregación que adora mientras usted se alista para ir a la reunión que generalmente asiste.

Hace poco una congregación, aquí en El Salvador, decidió cantar una canción de alabanza y adoración que yo compuse. La escogieron porque a un miembro del equipo de música le gustó y se la mostró a los demás integrantes. Cuando la escucharon decidieron incluirla en el repertorio de cantos de la iglesia y la están cantando ahora. ¿Sabe a qué distancia de mi casa queda esa iglesia? A diez kilómetros. Sin embargo, a pesar de la distancia, cientos de personas están adorando a Dios con esa canción sin siquiera yo estar presente.

Una canción le permite a usted dar cumplimiento a la gran comisión de nuestro Señor Jesucristo.

Ésta razón bien la pude haber ubicado dentro de la primera, pues la salvación es el ´estímulo´ más importante que el corazón humano puede y debe recibir. Sin el estímulo redentor de Jesús nuestra vida no puede alcanzar todo aquello para lo cual Dios nos ha diseñado. En este sentido, pongo como tercera razón por la cual una canción es importante, cumplir con la Gran Comisión, para dar énfasis a uno de los objetivos más grandes que tiene la actividad de componer en el ámbito cristiano.

Lastimosamente, muchos compositores, me incluyo entre ellos, escribimos pocas canciones evangelísticas. Aunque hay ministerios en el mundo que están escribiendo con este énfasis en particular, para muchos de nosotros esto continúa siendo una asignatura pendiente. Sin embargo, debemos recordar que una canción puede traer ´Un mensaje a la conciencia´ (como diría el Hermano Pablo) en los tres y medio minutos que dura. Y causar tal impacto en la vida del oyente que lo impulse a tomar una decisión por Jesús.

Sería interesante medir cuántos creyentes fueron motivados a invitar a Jesús a venir a sus vidas después de escuchar una canción. A lo mejor usted sabe de algunos, yo también sé de otros. Inclusive, sé de algunos que se reconciliaron con el Señor después de haber escuchado alguna canción de adoración o de haber participado de un concierto de música cristiana.

Las canciones son medios efectivos para enviar mensajes. ¡Cualquier tipo de mensajes! Pidámosle al Señor agudeza en nuestra creatividad para enviar mensajes evangelísticos a través de nuestras composiciones y así obedecer el mandato del Señor. Cito de nuevo a Andy Park, el cual afirma que: “Los autores de himnos que han vivido durante siglos fueron objetos de un sentido urgente de misión. Sentían pasión por ver que las almas perdidas se salvaran. Ministraban para los necesitados. Sus escritos fueron el resultado de sus vidas de servicio” (3).

Los compositores, como evangelistas músicos, podemos predicar el evangelio desde el púlpito de las melodías. Si los predicadores predican sus sermones… ¡Nosotros cantamos los nuestros! No en cuarenta minutos como usualmente lo hace un pastor, sino en menos de cuatro minutos. Ésta pequeña cantidad de tiempo es suficiente para comenzar a sembrar la Palabra de Dios en el corazón de las personas e invitarlas a convertirse al Señor.

PREGUNTA PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Qué opinión le merecen las dos razones que he comentado hoy? ¿Sabe de algún amigo o conocido que haya recibido a Cristo o reconciliado con él después de haber escuchado alguna canción?

Continúa…

Notas:

(1) http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=503620

(2) Park Andy, Para Conocerte mejor, Cultivando el corazón de un adorador, Editorial Vida, 2006, Pág. 278.

(3) Park Andy, Para Conocerte mejor, Cultivando el corazón de un adorador, Editorial Vida, 2006, Pág. 282.