cerebro1Razones por las que es importante componer.

Hasta hoy hemos visto tres razones por las cuales una canción tiene valor. Ya hablamos del poder estimulador en la vida de la gente, el increíble poder influenciador sobre las multitudes sin siquiera nosotros estar presentes y además, lo útiles que pueden ser en el cumplimiento de la gran comisión. En esta entrada veremos las últimas dos. Seguramente el valor de una canción sobre pasa las cinco razones expuestas, pero estas son las más importantes que hasta el momento he identificado desde mi punto de vista como compositor amateur.

Una canción y su proceso creativo pueden ser terapéuticos.

Si usted creyó que escribir canciones sólo beneficia a quienes las escuchan, permítame decirle que no necesariamente es así. Componer también beneficia a quien las escribe. Por eso de la expresión: Componer es terapéutico. Dicho en otras palabras: escribir es saludable. Ninguna persona podrá comprender mejor este punto que aquel que es compositor o que participa en alguna rama del arte como la escritura, la pintura, la música, etc. Ellos más que cualquiera pueden percibir la salud mental y emocional que puede provocar el acto de crear.

Bob Sorge, en su libro: “Exploración de la adoración”, dice que el proceso creativo de una canción tiene cuatro etapas: Preparación, incubación, iluminación y verificación (1). Y que cada etapa conlleva tiempo. Por lo tanto, déjeme decirle que desde el inicio del proceso hasta su final, participar de esta experiencia es una gran bendición. Tanto para el alma y el espíritu como para el cuerpo. Es recordar que como ´imagen y semejanza´ de Dios tenemos una ´capacidad creadora´, que aunque en infinita menor medida que él, es reflejo de su obra como principal Creador.

Si recuerda, Génesis uno dice que cuando el Señor terminaba su labor diaria de creación, decía: “¡Qué bien!” Y que cuando culminó el último día de la semana exclamó: “¡Esto es bueno en gran manera!”. No sólo por el hecho de que su obra era buena en sí, sino porque había sido bueno para él mismo involucrarse en este gran proyecto que llamamos: Universo. La satisfacción que Dios sintió lo impulsó a expresarse de esa manera y a sentirse bendecido por el hecho de haber iniciado y concluido su obra creativa. Quienes componen pueden tener un atisbo de la satisfacción que el Creador sintió durante la primera semana de la creación cada vez que se entregan a algún proceso creativo.

La sensación de bienestar que se experimenta al crear algo bello, como una canción, es saludable para la mente humana. Experimentar ese tipo de procesos creativos involucra áreas del cerebro que de otra forma no se activarían. Es como la persona que se ejercita a diario. Quien lo hace fortalece partes del cuerpo, internas y externas, que de otra manera no se fortalecerian sino es mediante el ejercicio. Me refiero al corazón cuyas contracciones aumentan y favorecen la irrigación sanguínea, a los pulmones cuyos alvéolos captan mejor el oxígeno y a los músculos que permiten una mejor motricidad de nuestros miembros. Del mismo modo, quien ejercita su cerebro a través de procesos creativos como la composición involucra regiones de la mente, del alma y el espíritu que de otra manera no se ejercitarían sino es mediante actividades artísticas. Como bien dice Silvia Kohan en su libro “La escritura como búsqueda”: “Escribir resulta ser un poderoso instrumento terapéutico… de salud psíquica e intelectual”. Posteriormente añade: “No es que haya que escribir como terapia, sino que la escritura es terapéutica” (2).

Una canción puede generarle regalías.

Si usted pensó que componer sólo traía beneficios espirituales y emocionales a quienes escuchan y escriben canciones, permítame decirle que no. Componer también puede traerle beneficios económicos.

Ahora bien, pongo el beneficio económico hasta el final porque esa debe ser la última razón por la cual una persona debe sentirse motivada a escribir. Es decir, no componemos para ganar dinero, aunque estamos abiertos a recibirlo. Las leyes humanas y divinas aprueban que nos lucremos de nuestro trabajo creativo. “El obrero es digno de su salario”, dijo el Señor. Pero cuando alguien lo hace con ese único motivo en mente entonces esa persona está subvalorando el don de la composición. Existen razones más altas que el dinero por las cuales escribir y ya las he mencionado.

Aclarado esto, la verdad es que una canción puede generarle dinero. ¡Y mucho si ubica alguna de sus canciones en el disco de un artista de renombre! Le daré un ejemplo de alguien que yo conozco y que escribió una canción para el proyecto: “Grandes son tus maravillas” de Marcos Witt y Jaime Murrel. ¿Se acuerda de ese disco? ¡Ops! Parece ser que algunos se convirtieron de “El aire de tu casa” de Jesús Adrián para acá. ¡Ya estoy viejo eh! Jeje.

Bueno, el disco (más bien: casete) “Grandes son tus maravillas” producido por Editorial Vida, salió al mercado en un tiempo donde la alabanza y adoración comenzó a despuntar de manera vertiginosa en el mercado musical. Fue a través de esta grabación que el ministerio de Jaime Murrel alcanzó notoriedad internacional. En ese entonces, ¡hace 15 años!, este amigo mío recibió como primer cheque, en concepto de regalías, la cantidad de $3,000 americanos por haber conseguido que una canción suya se incluyera dentro de esta grabación. ¡Sí, $3,000! Quizá para algunos esta cantidad no les impresione, pero si reflexionamos que este disco salió hace 15 años y además, somos sinceros con nosotros mismos, a la mayoría de nosotros no nos caerían mal algunos chequecitos así en este momento. ¿O sí?

El ejemplo que he mencionado se queda corto comparado con las cantidades que actualmente reciben muchos compositores, cristianos y no cristianos, que conforman los equipos titulares de compositores de las disqueras más destacadas en el mundo. Un amigo mío que por muchos años estuvo involucrado en la industria musical secular me habló de compositores recibiendo $50,000 como adelanto de regalías por haber conseguido meter una canción en un disco de Ricky Martin, por citar un ejemplo. O sea, estamos hablando de mucho dinero. Obviamente el tamaño del cheque va a depender del artista y del número de discos que venda; sin embargo, el punto que quiero resaltar aquí es que las ganancias que puede recibir un compositor que trabaja para una disquera pueden ser exorbitantes si nos ponemos a pensar que lo está ganando por una sola canción. ¡Sí, por una sola! Es decir, un escritor puede percibir más dinero, ´ingreso residual´ le llaman algunos, que lo que la mayoría de nosotros ganaríamos en diez años de trabajo. ¡Y sin siquiera ellos estar trabajando!

Con esto no quiero decir que un compositor no trabaja. Sí que lo hace. Pero no necesariamente como un empleado de contrato y horario semanal fijo. Su trabajo es realizado de una sola vez y plasmado en una canción. Luego, si consigue que su canción sea incluida en el disco de un gran cantante puede comenzar a recibir dinero sin siquiera él estar trabajando. Es decir, su trabajo ya fue hecho, al componer la canción, y ahora por medio de ella recibe ingresos económicos casi de forma automática mientras él está en su casa escribiendo más canciones o viajando por el mundo. Repito: no es que alguien dedicado a la composición, como hobby o profesión, no trabaje. Claro que lo hace, pero no necesariamente bajo un contrato de ocho horas y un empleador. Aunque puede hacerlo, el compositor se dedica principalmente a la labor creativa. Labor que le puede generar grandes dividendos en menos tiempo del que a la mayoría de nosotros nos tomaría.

A manera de conclusión…

Permítame terminar la serie: El valor de una canción, diciendo que escribir canciones es una labor loable. No por la prosperidad financiera que le puede ocasionar, sino por la cantidad de vidas bendecidas y de almas salvadas que puede generar. Componer es un privilegio que Dios nos da y un llamado que él nos hace para beneficiar a los seres humanos que él creó. Escribir canciones es un servicio que, cuando nos presentemos delante del Juez del universo para dar cuenta de nuestra vida sobre la Tierra, será recompensado si es que lo hicimos con motivos puros y concientes del gran valor que tiene una canción.

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿De qué otras maneras específicas cree usted que se aplica la expresión: “Componer es saludable”? Por otro lado, ¿cree que el texto: “el obrero es digno de su salario” se aplica al hecho de que un compositor gane dinero por sus canciones?

Noel Navas.

Notas:

(1) Sorge, Bob. Exploración de la Adoración, Segunda Edición, 2002. Editorial Vida. Pág. 213.

(2) Kohan, Silvia Adela. La escritura como búsqueda, una guía para transformar los conflictos internos en material literario, Segunda edición, 2004. Alba Editoriales, Pág. 12-13.