Equipos de alabanza y homosexualismo (Cuarta parte)

Equipos de alabanza y homosexualismo (Cuarta parte)

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Una realidad de la que nadie habla.

Ya hablé de dos falencias en nuestros Equipos de Alabanza: muchos no tienen filtros y un gran porcentaje no tienen pastores-amigos. Los filtros ayudan a evitar que cantantes y músicos inmorales se cuelen dentro del ministerio y el pastoreo a que si alguno de ellos está luchando con un pecado como el homosexualismo desarrolle la confianza para hablarlo con esa autoridad y de esta forma pueda recibir ayuda.

Sigamos…

3. A los ministerios de alabanza les hace falta crecer en devoción.

Cuando trabajé como capellán en un colegio evangélico contábamos con una red de jóvenes que nos ayudaban como líderes juveniles dentro de la institución. Eran casi dos mil estudiantes y la responsabilidad espiritual era demasiada como para llevarla uno solo. Por eso, estos líderes juveniles además de ayudarnos en los programas de evangelismo y discipulado servían como consejeros estudiantiles.

Resulta que después de que almorzábamos nos reuníamos a la una de la tarde a estudiar la Escritura y a orar. Poco a poco nuestro aprecio por dicha reunión fue creciendo al punto que hubo un momento en el que sentíamos que no podíamos desarrollar nuestras actividades diarias sin dedicar los medio días para orar e interceder por los jóvenes. La reunión era tan especial que hasta algunos integrantes de los Equipos de Alabanza con los que contábamos se unían para orar.

Un día alguien de los que oraba con nosotros se me acercó en privado para contarme un pecado sexual con el que estaba lidiando. Me dijo que durante las reuniones donde abríamos la Palabra y orábamos sentía una convicción muy fuerte y que ya no la soportaba más, que necesitaba ayuda.

Tuve dos o tres conversaciones similares con distintos jóvenes producto de dichas reuniones.

¿Por qué le relato esto? Porque esto es lo que pasa cuando un grupo de cristianos se reúne a estudiar la Escritura y a orar fervientemente: la Palabra los santifica, la pasión por Dios crece y el deseo de vivir en santidad aumenta. Muéstreme un grupo de músicos y cantantes que estudian seriamente la Biblia y que ora fervientemente y le mostraré a un Equipo de Alabanza cuyos integrantes están siendo santificados. Muéstreme un grupo de cantantes y músicos que no tienen vida devocional y le mostraré un Equipo de Alabanza a quienes el pecado les está ganando la batalla.

Las disciplinas espirituales son vitales para la santificación.

Es por eso que los ministerios de alabanza necesitan tener pastores y líderes que estimulen la devoción de sus integrantes. Aunque es probable que haya algunos cantantes y músicos con una vida de comunión con Dios sólida, seamos francos: la mayoría no la tienen.

Vamos, la pasión de ellos es la música y el canto, no necesariamente la Escritura y la oración. Por eso requieren de pastores que tomen la vara y el cayado, como lo describe el Salmo 23, y encaminen a estas ovejas a los ríos de agua viva que tanto necesitan beber, a los delicados pastos que tanto necesitan comer y a las sendas de justicia que tanto necesitan caminar.

Es en esas reuniones donde la Palabra (Salmo 19:7) y el Espíritu (Juan 16:8) pueden traer convicción a los integrantes del ministerio para pedir ayuda si es que alguno estuviera lidiando con pecados de homosexualismo o de otra índole.

Continúa…

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