«Escribir una canción» (Cuarta parte)

«Escribir una canción» (Cuarta parte)

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Escribir una canciónEstudiando una letra de Arjona.

Continuando con la exégesis del texto, digo: con el análisis que estamos haciendo a la letra de la canción de Arjona. Mmm… Ya me imagino a los teólogos alarmarse por usar la esta palabra aplicada a algo que no es La Escritura. ¡Perdonen mi irreverencia! (Si es que la hay, je), pero que yo sepa la exégesis se aplica no solo a la Biblia sino a cualquier texto que uno quiera explicar, ¿ok? Por lo tanto, continuando con nuestro análisis de “Escribir una canción” en esta ocasión terminaré mis reflexiones sobre el último verso del coro. En la siguiente entrada comenzaré a revisar la segunda estrofa.

La vez anterior nos ocupamos de los tres primeros versos del coro:

Es ir al cielo y abrir la puerta
meterse al cuarto de un dios noctámbulo
y esperar a que este dormido
para robarle algún verso suyo.

Del cuarto verso, Para robarle algún verso suyo”, reflexionaremos hoy. En Julio de 1,999 asistí a uno de los Retiros Internacionales de Adoración que el Ministerio Sígueme y Danilo Montero organizaban en aquel entonces. Entre varios de los oradores estuvo Jesús Adrián Romero quien compartió un taller sobre cómo escribir canciones. Por cierto, si usted hace click aquí puede escucharlo pues Sígueme me autorizó publicarlo en el blog para beneficio de todos aquellos que tenemos hambre por el tema de componer.

Aunque el audio que escuchará está editado sepa que lo que quité de dicha conferencia fue el tiempo de preguntas y respuestas del final debido a que las preguntas no se oyen bien, solo las respuestas de Jesús Adrián. El punto es que al finalizar el taller yo fui uno de quienes le formuló una pregunta. La mía fue: “Jesús Adrián, tú dices que debemos componer con La Biblia a la par, que podemos tomar textos bíblicos para musicalizarlos y de este modo componer canciones. Cuando uno hace eso y toma un texto literal de la Escritura y lo plasma como letra de una canción… ¿De quién realmente es la letra? ¿Nuestra o de quien escribió el texto bíblico que tomamos?”

Mi pregunta estribó en que si alguien toma literalmente un texto de la Palabra y lo usa sin modificarlo como letra de su canción, ¿de quién es la letra? ¿Nuestra o de quien originalmente la escribió? Lo que en esencia Jesús Adrián me respondió fue: “La verdad nunca me había hecho esa pregunta, pero sinceramente no veo nada de malo que la tomemos y pongamos abajo del título de la canción: letra y música fulano de tal, a pesar de que sea un texto bíblico”.

En lo personal yo comparto el mismo pensamiento suyo; sin embargo, si ahondáramos en el tema y fuéramos más estrictos (rayando con lo legalista), ¿no será que Ricardo Arjona tiene razón al decir: “Para robarle algún verso suyo…”? Según esto algunos de nosotros nos hemos estado apropiando de letras ajenas (las de los textos “literales” de la Biblia) y adjudicándonoslas como nuestras.

Claro, si los pasajes bíblicos que tomamos sufren alguna modificación debido a nuestra creatividad o a causa de ciertos ajustes métricos necesarios, pienso que está bien adjudicarnos la composición de la letra. Pero si es un pasaje exactamente literal directo del texto, ¿qué se hace? Es aquí donde planteo un debate.

Una propuesta sería hacer lo que hacemos cuando usamos los poemas de otros para crear canciones. Cuando logramos musicalizar dichas poesías lo correcto es poner como autor de la letra a quien escribió el poema, ¿no es cierto? Luego nosotros nos ponemos como autores de la música. Claro, me refiero a si el poema no sufre grandes variaciones. Esto es lo que yo hice con una canción que basé en un poema de Charles Spurgeon. El mensaje me impactó tanto la primera vez que lo leí que una melodía brotó en mí de inmediato.

¿De quién es la letra? De Charles Spurgeon. ¿De quién la música? Mía.

Recuerdo a un compositor cuyo casete tuve en mis manos allá por la década de los 90´s quien abajito de los títulos de las canciones que estaban dentro de la portada decía:

Letra: La Palabra de Dios.
Música: Ponía su nombre.

A ver cuándo nos animamos a hacer eso, ¿no?

Letra: David, hijo de Isaí.
Música: Ponga su nombre.

O:

Letra: Jesús de Nazaret.
Música: Ponga su nombre.

¡Por favor! Le suplico que no malinterprete mis palabras. No estoy acusando a nadie de ladrón ni de plagiario, porque si así fuera yo sería el primero de muchos que ha creado melodías para textos bíblicos literales. Simplemente estoy abordando un tema que hasta el día de hoy nadie ha legislado. Como no hay una entidad cristiana que haya consensuado el tema, ¡ni modo!, nadie ha definido la forma de manejar estos casos. En ese sentido, es decisión de cada quien (y de su conciencia) definir la forma de proceder cuando se componga utilizando textos literales de la Escritura independientemente de la versión que utilice.

Salir despacio y sin dejar huella
y conspirar contra el gran peligro
de que se enteren que un dios bohemio
es el autor de lo que compartes.

Contextualizando estos últimos versos del coro con lo que anteriormente expuse de adjudicarnos letras que “literalmente” provienen de la Escritura, realmente es un “gran peligro”, ¿no? ¡¡¡Para nuestro ego!!!

Se oye más agradable poner:

Letra: Noel Navas.
Música: Noel Navas.

Que…

Letra: La Palabra de Dios.
Música: Noel Navas.

En fin.

Lo interesante de la letra del compositor es que de alguno u otro modo no se da gloria a sí mismo atribuyéndose las grandes ideas de sus canciones, sino que se la da a “un dios bohemio que es el autor de lo que compartes”.

Esta actitud es la misma que he encontrado en algunos compositores que he entrevistado para el blog y que pienso podríamos emular. Varios me han dicho en repetidas ocasiones: “Yo debería de poner como compositor de ciertas canciones a Dios porque él fue quien me las dio. ¡A mí ni se me hubiera ocurrido escribir semejante cosa!” Uno hasta me dijo: “A mi pena me da decir que yo escribí esta canción. ¡Fue Dios quien realmente la compuso!”

“Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, dijo el Señor. Démole mérito a quien realmente lo merece.

¿Lo estamos haciendo?

Continúa…

2 Comentarios

  1. Pues yo concuerdo con ese pensamiento, hay muchas canciones que son, literalmente, una porción biblica y no respetan la autoría original como lo haríamos con un poeta o escritor no biblico. Creo que una de tres, el ego nos gana, quizas lo piensan pero en el afán de no sonar muy »religiosos» no lo hacen ó la ignorancia puray sincera. Aunque hoy que se ha reflexionado al respecto, lo correcto sería reconocer al autor original de la letra, aunque tenga muchas centurias de muerto. 🙂

  2. JENNY: Wow, cualquiera de las tres razones sería, muy buen comentarios al respecto.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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