Cómo elaborar listas de canciones (Octava parte)

Cómo elaborar listas de canciones (Octava parte)


Listas de cantos 710 Principios que pueden ayudarle en esta tarea.

En la entrada anterior abordé El principio de la flexibilidad y mencioné cómo la lista de canciones es nuestro siervo, no nuestro señor. Que debemos ser abiertos a salirnos de ella cuando el Espíritu Santo nos impulsa a hacerlo. Para remarcar dicho principio he tomado el capítulo cuatro del libro: “Sumérgete en el río de Dios” de Bob Sorge (Editorial Vida) porque allí se explica magistralmente cómo se aplica este principio y a qué debemos aspirar en nuestras reuniones de adoración a través de la lista de cantos. En esta oportunidad culmino la serie “Cómo elaborar listas de canciones” con la parte final del capítulo pero invitándole a que esté pendiente del blog. Ya que en los próximos días publicaré una nueva serie de artículos titulados: «Composición espontánea» que tratarán sobre cómo componer canciones mientras se dirige la adoración congregacional. Es la continuación de esta misma serie, no más que con otro título. ¡Esté pendiente!

rio 4

En este servicio de adoración avanzamos por nuestra lista de canciones, ¡cuando de repente sucede! ¡Hemos dado con el río! Los rostros miran hacia arriba, las lágrimas empiezan a rodar, los corazones comienza a elevarse con los vientos del Espíritu.

Pero los líderes de adoración solo avanzan con su lista. Durante un tiempo todos siguen pensando que estamos en el río porque todos están mojados. Pero, ¿adivine qué? Ya no está en el agua, ha vuelto la tierra.

Cuando nos topamos con el río en adoración, el río puede parecer un desvío. El río está fluyendo en una dirección y nuestra lista de canciones está en otra. Los líderes de adoración a veces enfrentan el hecho de tener que tomar una decisión muy extraña. A veces tienen que elegir entre el río y la siguiente canción de la lista.

Seguir la lista de canciones es como permanecer en el bote: Es seguro, predecible y seco. Ir con el río es como caminar sobre el agua: es impredecible, potencialmente peligroso y lleno de agua. Y seguir el río puede interrumpir las órdenes del servicio. En ocasiones pagamos el precio para seguir el rio. Los líderes con frecuencia tienen que tomar decisiones divididas con respecto a ir con el río o ir con su lista.

Los que han andado con Jesús el tiempo suficiente han aprendido que es más seguro estar en el agua con Jesús que estar en el bote sin él. Pero andar en el agua parece más peligroso.

A veces los líderes de oración miran en dos direcciones. Primero, miran el río de Dios, y a lo que él los está invitando. Luego miran a la gente y se preguntan: “Está este grupo de santos preparado para salir del bote y caminar con nosotros sobre el agua?” Para decirlo de otro modo: “¿Está esta gente lista para fluir con nosotros e ingresar al río de Dios en este momento?”

A veces los líderes miran la congregación y ven que la mitad no está participando, algunos de ellos miran el espacio, otros miran desdichados hacia abajo, mientras que otros verifican el auditorio o le susurran algo a su compañero. Los líderes se dicen a sí mismos: “No. No este grupo. No hoy”. Y en lugar de dar un valeroso paso adelante, al territorio desconocido del fluir con el río, regresan a la red de seguridad de su lista de canciones y simplemente siguen adelante con su preparación.

Si los adoradores quieren que sus lideres tengan la entereza de continuar con el río, deben brindarle aliento a los líderes con sus posturas y expresiones, indicando a través de su participación que están listos para ir con el fluir. Cuando los adoradores participan y son proactivos, están enviando señales a los líderes de adoración: “¡Sigan adelante! ¡Estamos preparados! ¡Sean valientes! ¡Sean fuertes! Láncense a lo profundo. No están solos, estamos con ustedes. Veamos a dónde Dios podría llevarnos el día de hoy”.

rio 5

Como en el servicio de adoración del Diagrama 3 (ver entrada anterior), nosotros avanzamos con nuestra lista, nos topamos con el río de Dios, pero luego seguimos avanzando en forma directa con nuestra lista de canciones. Sin embargo, unos pocos minutos más tarde nos detenemos y nos decimos a nosotros mismos: “Oye, no hay agua por aquí”. Entonces los líderes de adoración dan un gran giro y se dirigen a encontrar nuevamente el río.

Cuando en un servicio de adoración no te topas con el agua, pero quieres hacerlo, los líderes de adoración tiene dos opciones generales a tu disposición. La opción uno es perseverar, seguir golpeando la puerta, seguir presionando hacia adelante en el curso presente y esperar que finalmente se dé una apertura. La opción dos es detenerse, cambiar el curso y perseguir el río en una dirección o forma diferente. (Por ejemplo, hay momentos en los que no encontrará el río cantando canciones, a veces la clave para el servicio de adoración se hallará a través de una expresión no musical, tal como un llamado al altar, un momento de arrepentimiento, al compartir la cena del Señor, al esperar en silencio o por medio del sermón, etc). El Espíritu de Dios conoce cuál de estas dos respuestas es la correcta para dicho momento. Dependemos de su guía.

rio 6

Este diagrama representa la liturgia de muchas iglesias contemporáneas de hoy día. Parece como si alguien hubiera escrito una regla: “No se puede ir a cazar el río hasta que no hayan permanecido veinticinco minutos en un servicio de adoración. Durante los primeros veinticinco minutos, ni siquiera esperen encontrar agua. Sigan su lista de canciones. Luego, después de haber cantando tres canciones rápidas y tres lentas, pueden comenzar a buscar el río”.

Estoy formulando una objeción formal a esta costumbre que prevalece en nuestros días. Mi corazón clama: “¿Por qué no podemos ir a la caza del río directamente desde el principio de la reunión?” Sin importar quién haya escrito esa regla de que uno tiene que esperar veinticinco minutos antes de salir del bote, formemos una cuadrilla armada y colguemos a esa persona.

Comencemos una liturgia nueva. Tengamos la costumbre de ir a cazar el río de Dios inmediatamente desde el inicio de nuestros servicios de adoración. ¿Para qué gastar nuestro tiempo en preliminares cuando podemos perseguir el corazón de Dios desde el comienzo de la primera canción?

rio 7

En este servicio estamos en el río, luego salimos del río, después volvemos a entrar, más tarde volvemos a estar en la tierra y luego volvemos al agua de nuevo. Nuestra lista de canciones parece seguir el río tan de cerca que entramos y salimos según avanza el servicio.

Esto es lo que estoy sugiriendo en este capítulo: Hay una incompatibilidad fundamental entre las líneas rectas de nuestra preparación y el fluir del Espíritu. Es imposible permanecer dentro de las líneas rectas de nuestra preparación y espera el fluir hacia las profundidades del rio de la gloria de Dios. Inevitablemente, debemos elegir entre la cómoda seguridad de nuestras lista de canciones y la oculta incertidumbre de seguir el río de Dios. Rara vez podemos tener ambas.

Si pudiera presumir que estoy hablando por todos los adoradores muertos de amor de la tierra, me gustaría decirles a todos los líderes de adoración del planeta: “¡No queremos sus listas de canciones, queremos el río!” (1).

Noel Navas.

Notas:

(1) Sorge, Bob. “Sumérgete en el río de Dios”. Editorial Vida, 2005. Miami, Florida. Págs. 23-31.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te podría interesar

Lo que siempre quise y nunca pude decir sobre el don de profecía (Décimo tercera parte)

Esta es la última entrada de la serie