Cómo elaborar listas de canciones (Séptima parte)

Cómo elaborar listas de canciones (Séptima parte)


Listas de cantos 710 Principios que pueden ayudarle en esta tarea.

En la entrada anterior hablamos prolongadamente sobre El principio de la caja de herramientas. Hablé de que así como se planifica la lista de cantos debe planificarse la lista alterna de herramientas que podrían darle dinamismo al tiempo de alabanza. Y bueno, por fin llegamos al último principio de cómo elaborar listas de canciones. Espero que preste mucha atención ya que sin este principio la lista de cantos podría convertirse en un simple ejercicio mecánico; sin embargo, este último tip para elaborar listas incluso podría catapultar el tiempo de adoración a niveles sumamente especiales para todos, usted, el equipo de alabanza y la congregación. ¡Hasta canciones nuevas podrían surgir desde la plataforma!

10. El principio de la flexibilidad

“La lista de cantos es un siervo, no un señor”.

La lista de cantos del director de adoración es lo que el bosquejo del sermón es al predicador de la Palabra. El predicador redacta su sermón durante horas de preparación para exponer las Escrituras con excelencia ante la grey; el director de adoración redacta su lista de canciones y ensaya por horas con el equipo de alabanza para exponer su arte para beneficio de la misma grey.

Todo predicador que conoce la obra del Espíritu Santo sabe que el bosquejo del sermón no es algo rígido, del cual no puede desligarse en ciertos momentos. Si un predicador no es flexible con su bosquejo se convierte en esclavo de su sermón. Lo mismo sucede con el director de adoración, la lista de cantos es una guía, un mapa, no algo rígido de lo cual no se puede salir. Hay muchos directores de adoración que son esclavos de su lista de cantos por no conocer El principio de la flexibilidad.

Francamente mi explicación de este principio se quedaría corta en comparación a cómo Bob Sorge lo hace en su libro “Sumérgete en el río de Dios” (Editorial Vida). Un libro delgadito que si adquiere podría leer en un par de horas; sin embargo, el contenido es de tal calibre que su visión sobre la adoración congregacional podría cambiar para siempre si lo estudia con detenimiento.

Me he tomado la libertad de transcribir el capítulo cuatro: “El río frente a la lista de canciones” para que usted capte con mayor precisión no solo la importancia de leer el manuscrito sino para que comprenda con más claridad El principio de la flexibilidad. Confío que lo siguiente le dará un mejor entendimiento de lo que debemos aspirar al elaborar nuestras listas de cantos y por ende, al dirigir la adoración.

El río frente a la lista de canciones
Por: Bob Sorge.

Un día, mientras me encontraba meditando sobre el río de Dios, de repente me golpeó esta simple idea: Los ríos no siguen líneas rectas.

Sin embargo las órdenes del servicio sí. Las órdenes del servicio están alineadas en línea recta al punto uno, punto dos, punto tres y demás.

La lista de canciones también siguen líneas rectas, son una lista vertical de temas, uno después del otro. Bum, bum, bum, bajamos por la lista.

En contraposición, el río de Dios no sigue líneas rectas. Sigue un sendero impredecible de giros y cambios. Puede estar en un momento de intimidad cuando repentinamente surge un espíritu de celebración. O tal vez esté exaltando la majestad de Dios cuando el río tomará un giro repentino y lo sumirá en una expresión de guerra espiritual. Los que no han aprendido a responder a los movimientos fluidos del Espíritu se sentirán privados de la emoción de moverse con Dios, al menos hasta el grado en que lo desea su alma.

DIAGRAMAS DE RÍOS.

Los siguientes diagramas describen diversos tipos de servicio de adoración. La línea curva representa al río de Dios, el río que ansiamos encontrar en la adoración congregacional. Este río es el lugar donde suceden las sanidades, donde un espíritu profético llena el auditorio y donde los pecadores comienzan a bajar las cabezas bajo el poder de la convicción del Espíritu Santo cuando él se está manifestando ante el profundo clamor de sus corazones. Ah, ¡cuánto ansiamos este río!

La línea recta de cada diagrama, con la flecha en el extremo, representa nuestra lista de canciones (puesto que las listas de canciones se mueven en líneas rectas). Usamos estos diagramas para demostrar la relación entre el río que fluye de Dios y las líneas rectas de nuestra preparación para el servicio.

rio 1

En el servicio de adoración representado por este diagrama, se advertirá que la lista de canciones se mueve de forma totalmente paralela al río de Dios. En otras palabras, mientras permanezcamos con la lista de canciones, nunca encontraremos al río.

Este es el servicio de adoración más deprimente que alguien pueda soportar. En él, los líderes de adoración intentan buscar el río de Dios y tienen la esperanza puesta en cada canción, pensando que algo va a cambiar. Pero sin importar qué canción saquen de su lista, no llegan a  encontrar el agua. Sin embargo, tienen tantos deseos de hallar el río que simplemente siguen avanzando con su lista detallada con la esperanza de que finalmente una de las canciones provoque un cambio en la reunión.

No entiendo totalmente por qué en ocasiones Dios nos permite tener este tipo de servicios frustrantes. Tal vez nos esté recordando que el reino de Dios nunca avanza por fuerza y planificación humana. “No por listas de canciones, ni por orden de servicio, sino por mi Espíritu dice el Señor”. Tal vez él quiere que tengamos un mal servicio simplemente a modo de contraste, para que cuando encontremos el rio podamos apreciarlo. O quizás hay un obstáculo espiritual que debe ser discernido y superado. O tal vez nos está disciplinando al querer que abandonemos nuestra zona de comodidad. Después de todo, da mucha seguridad permanecer dentro de los límites de la lista de canciones que hemos practicado. Pero tal vez él quiere que salgamos del bote de nuestra preparación y comencemos a caminar sobre las aguas de las canciones y las expresiones que no hemos planificado.

Cualquiera sean las razones de Dios, en cada caso en particular, permanece el hecho de que algunos servicios de adoración son áridos desde el inicio hasta el final. Para ser sincero, he soportado mi parte en este tipo de servicios. Siento que ya he cubierto mi cuota para toda la vida. Así que si nunca participo de otro servicio de adoración como este por el resto de mi vida, no lo extrañaría ni un instante.

rio 2

Nuevamente, la línea curva es el río que queremos hallar y la línea recta representa el orden de nuestra lista de canciones. En este servicio, nuestra lista de canciones está llevándonos por el rumbo correcto, si permanecemos en curso, finalmente tocaremos el agua.

Sin embargo, advertirás que el servicio de adoración no llega realmente al río. Es porque justo cuando estamos por tocar el agua oímos las famosas palabras: “Pueden sentarse”.

rio 3

En este servicio de adoración, avanzamos por nuestra lista de canciones, esperando seriamente al río, luego algo comienza a suceder. Sentimos una brisa del Espíritu moviéndose por la habitación. Los corazones expectantes comienzan a mirar al cielo. La presencia de Jesús comienza suavemente a destilarse por el cuarto de un modo que todos pueden sentirlo. No hay errores aquí; nos hemos encontrado con la presencia del Cristo viviente. Las aguas están comenzando a girar suavemente alrededor de nuestros pies. ¡Hemos encontrado el río de Dios!

¡Para eso nos reunimos! Nos hemos unido en su nombre porque queríamos tocar el río de Dios que cambia la vida, y ahora está sucediendo. Cuán agradecidos le estamos a Dios por ese momento.

Luego, muy lentamente, para que no parezca que se interrumpe el clima, uno de los líderes se acerca a un micrófono y salva al servicio de problemas potenciales. Está el temor de que un santo inestable, movido por la frescura de las aguas, pueda tener una expresión de exuberancia que los demás podrían confundir. Pero el temor aun más grande es: ahora que hemos tocado el río, si seguimos avanzando en el servicio de adoración, podríamos perder algo que acabamos de encontrar, y terminar el servicio con algo que fuera un anticlímax. Entonces, para evitar cualquier tipo de desilusión, rápida y amablemente terminamos con el servicio de adoración y avanzamos a la siguiente parte de la orden del servicio.

Esta sabiduría dice: “Una vez que hallaron el río, abandone mientras están avanzando”.

Pero yo no puedo evitar responder: “Una vez más que encontramos el río, ¿por qué no podemos disfrutarlo por un momento? Ahora que estamos hasta los tobillos, ¿por qué no podemos aventurarnos más adelante en aguas más profundas, hasta que nuestras rodillas o nuestras cinturas, o tal vez en aguas en las que podamos nadar?” No hemos llegado hasta aquí para darnos un remojón y sentarnos. Hemos llegado hasta este punto para poder beber profundamente del río que “alegra la ciudad de Dios”.

Continúa…

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