vasos-comunicantesFrases sobre la importancia del almacenamiento.

Aprovechando que al finalizar la segunda parte de la serie: La autopista de la composición y que en la entrevista que realicé a William Jiménez hablamos sobre la importancia del almacenaje en el proceso de composición, en esta oportunidad retomo la serie: Frases memorables ya que considero puede concientizarlo sobre lo relevante que es este aspecto cuando se proponga componer. Para quienes no lo recuerdan (o son nuevos en el blog) esta serie está basada en el libro: “Vasos comunicantes, cómo y para qué escribir canciones”, del periodista y crítico musical Bruno Galindo, y consiste en las entrevistas que él realizó a más de 200 compositores de los cinco continentes entre los años 1995 y 2001. A través de esta entrada comparto con usted una colección de frases relacionadas con el tema del almacenamiento. 

Como he dicho en otras ocasiones almacenar ideas melódicas, létricas (líricas) o armónicas es indispensable dentro del proceso creativo de la composición. Lastimosamente muchos de los que comienzan a escribir canciones no le dan importancia a este aspecto. Piensan que no es relevante hacerlo, confían demasiado en su memoria o simplemente desean evitar la fatiga; sin embargo, déjeme decirle que si quiere tomar en serio su Aventura de Componer usted debe poner como prioridad almacenar toda idea con potencial melódico que surja en usted. No importa que las ideas que almacene nunca se vayan a usar ni que usted se sienta extraño al guardarlas. Como le mostraré a continuación, todo aquel que toma en serio la composición almacena sus ideas.

Las siguientes frases de compositores nos demuestran que no importa cuán profesional pueda ser un músico o cantante, siempre se recurrirá al almacenamiento con tal de no olvidar una idea con potencial de convertirse en canción. Veamos:

“Sale, ya sabes… Una canción: sale. Tienes que estar abierto, y sale. Yo siempre tengo mi grabadora y grabo todo, y luego lo escucho…”
Trilok Gurtu, India.

“La inspiración puede llegar en un tren, en el exterior, en un café… Tienes que abrir los ojos y los oídos: algo puede pasar. Puede aparecer alguien o algo que te inspire. Yo tengo mi grabadora, y cuando eso llega, pulso rec…”
Geoffrey Oryema, Uganda.

“La inspiración no te sirve de nada si luego no la plasmas en un trabajo X. Escríbelo en una partitura si sabes, o si no, grábalo o lo que sea, porque de lo contrario se te olvida”.
Enrique Urquijo, España.

“Unas veces tengo una melodía y luego lo que hago es que trato de grabar esa melodía, o cantándola o con un piano…”
Roger Sánchez, EEUU.

“A veces me levanto por la mañana, y he estado soñando con una canción durante la noche, y entonces tomo mi grabadora y la grabo inmediatamente. A veces es imposible, y se pierde, y me muero de rabia”.
Amina Annaba, Túnez.

“Muchas veces se me ocurren cosas y se me olvida escribirlas. Entonces me rompo la cabeza por no recordarme de lo que escribí. Ése es el problema, que a veces las cosas vienen y yo no tengo un papel y un bolígrafo conmigo. A veces, por eso, lo pierdo”.
Dolores O´riordan, Irlanda.

“Hace poco me llegó una música tan linda… y no la grabé. Y no sé nada de ella, dónde se ha ido a parar. Si la hubiera podido bajar del plano espiritual al terrestre hubiera sido un hit. Eso me dio igual, lo que me preocupó fue perder contacto con ella. Hubiera debido guardarla tecnológicamente”.
Carlinhos Brown, Brasil.

“¿Cómo lo hago yo? Pues dejo mi cabeza libre y se me ocurren frases, o melodías, o rítmicas. Tengo un aparatito o un teléfono móvil con mi mensajería para que no se me olvide, porque las ideas pasan pero no paran: tú tienes que tomarlas”.
Bruno García, Francia.

“Personalmente siempre parto de las palabras. Llevo conmigo un cuaderno donde voy escribiendo, sin método ni ritmo específico, cualquier cosa: inteligente, tonta, banal o profunda. Como la lluvia de ideas, voy consignando ráfagas de emociones, hechos, estados de ánimo. Cada tanto, releo el cuaderno y a veces encuentro canciones casi completas, a veces una palabra o un par de frases me impulsan a redondearlas”.
Andrea Echeverri, Colombia.

“Ahora quiero cazarlas en el momento. Hay un momento en el que estás cantando y… ¡Tak!, si tienes la suerte de tener la grabadora contigo pues ya la has cazado. Es como cazar: cazar canciones”.
Manu Chao, Francia.

“Las canciones más bonitas siempre se forman en la cabeza y te salen por la boca y el corazón. Y suelen ser melodías que tú las oyes una vez y nunca se te van de la cabeza. Muchas veces también se formaliza como melodías en la cabeza y de repente desaparecen, y tú te agarras de la pared y te das con la cabeza para ver si con la sangre que sale en la frente puedes llegar a recuperarlas”.
Seydu Jalloh, Sierra Leona.

Las frases anteriores las obtuve del libro: “Vasos comunicantes, cómo y para qué hacer canciones”. Las expuse para que usted, que se ha involucrado en la Aventura de Componer, note que el buen compositor almacena sus ideas, ya sean melódicas, létricas o armónicas. Toda idea, por más insignificante que parezca, es útil. No importa que nunca se vayan a usar, eso no viene al caso. Lo relevante es que usted adquiera la disciplina de almacenar sus ideas. Las cuales, si sucediera que no se usaran, por lo menos de ejercicio de composición le sirvió. Hacer eso, poco a poco le irá dando crecimiento y experiencia en el arte de componer. Le animo a que guarde toda idea que surja, ya que en muchas ocasiones esas joyas que usted almacenó se convertirán en una canción que va a bendecir a muchos.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Qué opinión le merecen las frases que en esta ocasión he compartido con usted? ¿A qué le atribuye que muchos que dicen desear aprender a componer aún no posean un sistema de almacenaje (una grabadora portátil, por ej.) para guardar y recordar posteriormente sus ideas creativas?