¿Fuego extraño? (Cuarta parte)

¿Fuego extraño? (Cuarta parte)

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El movimiento pentecostal y sus canciones.

Ya hablamos de la palabra “fuego” y la palabra “ungido” que el panel de la Conferencia “Fuego extraño” evaluó en Octubre pasado. Aunque este evento fue hace varios meses fue hasta hoy que me animé a expresar mis opiniones debido a la reciente publicación de un artículo en Protestantedigital.com Gracias a este me animé a descargar las conferencias y a analizarlas. Lo curioso fue que dentro de las críticas que se hicieron a las iglesias pentecostales incluyeron el tema de la adoración y sus canciones. He allí el por qué de esta serie. Hoy continuaré brindando mis opiniones sobre algunas cosas que allí se mencionaron.

LA PALABRA “GLORIA”

La tercera palabra que Todd Friel presenta es “gloria”, además de un video de un predicador que habla en lenguas, por cierto: un tanto graciosas, y que ora a Dios diciendo: “Disfruto el peso de tu gloria, gracias por esta pesada, pesada gloria en esta casa hoy, etc”. Al terminar los segmentos en video Friel permite a los panelistas opinar y en resumen dicen:

1) La gloria de Dios son las perfecciones divinas que encontramos en la naturaleza de Dios, son sus atributos y la plenitud de su ser eterno. Es la totalidad de su inmutabilidad, de su trascendencia, de su autonomía, soberanía, justicia, verdad, misericordia, etc. Es todos los atributos de Dios contenidos en su gloria.

2) Nadie puede ver la gloria de Dios. Ni siquiera a Moisés se le permitió verla. Y cuando Moisés vio parte de esa gloria tuvo que ver con la proclamación del carácter de Dios, su amor, su misericordia, etc.

3) La única vez que se le permitió a la humanidad ver la gloria de Dios fue a través de Jesucristo. 2 Corintios 4:6 dice que ahora podemos ver “la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. Si se quiere conocer la gloria de Dios ahora se conoce en la persona de Jesús.

Cuando los pentecostales cantamos canciones que incluyen la palabra “gloria”, ¿lo hacemos con un entendimiento correcto de lo que es la gloria de Dios? ¿Estamos conscientes de que la gloria de Dios está íntimamente relacionada con su carácter o esperamos ver una especie de nube posándose sobre el edificio al estilo del templo de Salomón?

De nuevo: los panelistas de “Fuego extraño” aciertan en este aspecto ya que muchas veces como adoradores equiparamos la gloria de Dios con experimentar sensaciones o ver visiblemente alguna manifestación física de la presencia de Dios.

Como afirmó Steve Lawson durante el panel: “Una visión reducida de la gloria de Dios nos llevará a una adoración reducida. Pero una visión excelsa de Dios nos llevará a una adoración y una vida excelsa. Ver esto (lo que sucede en las reuniones pentecostales) es ver a gente que no tiene ningún conocimiento de Dios o que tienen un conocimiento tan escaso de Dios que pareciera que tuvieran una mala fiesta de fraternidad. Ellos no entienden qué es la gloria de Dios”.

Como dije antes, el error en el que incurren los panelistas es meter en un solo costal a todos los pentecostales y descalificar a todo el movimiento por los errores y excesos de algunos. Aun así las palabras de Lawson contienen verdad.

Por otro lado, cuando cantamos canciones que habla de ver la gloria de Dios, ¿pensamos en el Señor Jesucristo? ¿Lo tenemos a él en mente cuando entonamos letras así? ¿Quiere saber la verdad? ¡Pues no! ¡La mayoría ni sabemos qué dice 2 Corintios 4:6! Vea: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.

¡Qué tremendo! ¿No? ¡Cuán enriquecidos seríamos si pensáramos en el Señor Jesucristo cada vez que cantáramos canciones sobre la gloria de Dios! Como dice Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

Jesucristo es la gloria de Dios.

Este tema me hace recordar cómo cuando cantamos ciertas canciones durante la adoración la mayoría no dimensionamos lo que decimos. Eso me pasó con la canción “Abre mis ojos, oh Cristo” que compuso Paul Baloche y que varios ministerios musicales grabaron en español. La estrofa dice: “Abre mis ojos oh Cristo, abre mis ojos te pido, yo quiero verte, yo quiero verte”.

La canción es tierna y a la vez emocionante, de veras que despierta un deseo por querer ver al Señor; sin embargo, hace unos meses escuché una canción de Steven Curtis Chapman que me sacudió. Pero antes de hablar de ella, pregunto: ¿qué pasa por nuestra mente cuando cantamos “abre mis ojos oh Cristo, ¡yo quiero verte! ¡Yo quiero verte!”? ¿Qué esperamos que pase cuando pedimos que queremos ver al Señor? ¿Esperamos ver una visión al estilo de Isaías 6 o de Apocalipsis 1?

Mi sacudida llegó cuando tuve la oportunidad de oír la canción “What Now?” de Steven Curtis Chapman. Esta es la traducción que hice al español: “Vi el rostro de Jesús en una niña huérfana. Ella estaba en una esquina al otro lado de la ciudad/Y escuché la voz de Jesús suavemente en mi corazón: me dijiste que querías verme, aquí estoy y tú aquí estás/Coro: ¿Qué harás? ¿Qué vas a hacer ahora que me encontraste? ¿Qué harás con este tesoro que está frente a ti? Sé que no luzco como tú esperabas pero si recuerdas estoy donde dije que iba a estar, ¿qué harás?/Vi el rostro de Jesús en el centro de la ciudad. Él estaba durmiendo en un auto viejo mientras su mamá pedía pan/Y escuché la voz de Jesús suavemente en mi corazón: me dijiste que querías conocerme, aquí estoy y tengo frío/ Coro: ¿Qué harás? ¿Qué vas a hacer ahora que me encontraste? ¿Qué harás con este tesoro que está frente a ti? Sé que no luzco como tú esperabas pero si recuerdas estoy donde dije que iba a estar, ¿qué harás?

Después que conocí esta canción y asistía a una reunión de adoración donde se cantaba “Abre mis ojos oh Cristo” ya no la cantaba igual. Cuando entonaba: “Yo quiero verte, yo quiero verte” Mateo 18:5 resonaba en mi mente: “¡Con que quieres verme, ah? ¡Entonces veme en los niños de la calle! ¡Veme en los niños huérfanos y que necesitan ayuda!”

¿Lo ve? Los pentecostales muchas veces no dimensionamos lo que cantamos durante la adoración. Y la palabra “gloria”, como señalaron los panelistas, es ejemplo de ello.

Continúa…

1 Comentario

  1. Nuevamente gracias por escribir estas líneas para hacernos pensar y meditar un poco Noel.

    Te acordás cuando en el Templo Cristiano recibíamos visitas de jóvenes de Estados Unidos que querian ser misioneros?

    En uno de esos viajes, el pastor estaba predicando y uno de los jóvenes se puso de pie en medio de la congregación y comenzó a orar en voz alta diciendo: “Oh Dios úsame!! Uuuusame con el poder de tu Espíritu, aqui estoy, heme aqui ohhhhh”

    (Recuerdo que la gente se asustó y muchos pensamos: ya van a sacar a éste brother)

    El pastor fue menguando su predicación y la oración de éste muchacho comenzó a crecer hasta que comenzó a caminar hasta el púlpito; otros chicos poco a poco se empezaron a mover lentamente para preguntarle al que oraba fuertemente: “Tengo hambre, tienes algo de comer?” él los ignoraba y seguía clamando fuertemente, otro le dijo: “Tengo frío, tengo algo que me pueda poner?” y le decía, no me interrumpas, no ves que estoy orando para que Dios me use?

    Fue una gran lección que hasta la fecha no se me ha olvidado y aveces trato de poner en práctica.

    Un fuerte abrazo

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