¿Fuego extraño? (Primera parte)

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El movimiento pentecostal y sus canciones.

Cuando los medios digitales informaron de la polémica afirmación, francamente me sorprendió. Que un predicador y escritor que siempre he admirado dijera que quienes pertenecen al movimiento pentecostal han creído una herejía, realmente fue lanzar una acusación sumamente osada.

La afirmación la hizo el respetadísimo pastor John MacArthur, de Grace Community Church, en California, EE. UU, durante la Conferencia “Fuego Extraño” en Octubre de 2013 y previo al lanzamiento del libro con el mismo título. La noticia recorrió el mundo y pastores y líderes pentecostales respondieron ante semejante aseveración. En resumen la mayoría reconoció que MacArthur tuvo razón al señalar ciertas interpretaciones bíblicas y excesos en que muchas iglesias pentecostales han incurrido, pero descalificar a todo el movimiento por creer en la vigencia de los dones del Espíritu es desacertado.

Si algo he aprendido en cuanto al abanico denominacional dentro de la iglesia evangélica es que, como dijo el apóstol Pablo, hay que “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Porque si de descalificar se trata, los “continuistas”, que creen que los dones del Espíritu Santo siguen vigentes, calificarían de herejes a los “cesacionistas” y los “cesacionistas”, que no creen que los dones del Espíritu o algunos de ellos sigan vigentes, calificarían de herejes a los “continuistas”, y como ambos grupos se creen poseedores de la verdad las cosas nunca progresarían en pro de la unidad del cuerpo de Cristo.

Soy un convencido de que la iglesia evangélica, independientemente de la denominación, debe estar unida en cuanto a las doctrinas primarias de la fe, mas no en las doctrinas secundarias. «Periféricas», les llaman algunos. Y bueno, ojala todos creyéramos igual; sin embargo, siglos de historia han demostrado que eso es imposible. Con doctrinas primaras me refiero a doctrinas elementales como la Trinidad de Dios, la divinidad de Jesucristo, la inspiración de las Escrituras, la salvación por gracia y por fe, la segunda venida, etc.

Por ejemplo, una doctrina primara sería la salvación por gracia y por  fe. Todos los cristianos evangélicos estamos de acuerdo que la salvación es por fe, no por obras. Sin embargo, dentro de esta doctrina hay aspectos secundarios como lo es el tema de si se pierde o no la salvación. Lo mismo podríamos decir de otra doctrina: la segunda venida de Cristo. De nuevo: todos los evangélicos creemos en el inminente retorno de Cristo a la Tierra; sin embargo, diferimos en aspectos secundarios que tienen que ver con que si la iglesia pasará o no la gran tribulación.

En este sentido, que un evangélico descalifique a otro por creer que el Espíritu que obró milagrosamente en los cristianos del primer siglo es el mismo Espíritu que puede obrar milagrosamente en los cristianos de hoy, no está bien. En mi opinión, allí radica el error de la afirmación de John MacArthur, no solo en generalizar que todas las iglesias pentecostales son iguales, sino en insinuar que no conocen el evangelio y que necesitan ser salvos.

Como dije antes, la mayoría de denominaciones diferimos en cuanto a doctrinas secundarias, mas no en las doctrinas primarias. Por eso, el antiguo refrán cristiano calza muy bien: “en lo esencial unidad, en lo demás, libertad, pero sobre todo: caridad”.

SESIÓN DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

A esta altura de la entrada alguien podría estarse preguntando qué tiene que ver este tema con un blog sobre composición de canciones. ¡Gracias por preguntar!

Resulta que hace unos días Protestantedigital.com publicó un artículo titulado: Fuego extraño: una respuesta pentecostal a John Macarthur escrito por Will Graham, el cual leí detenidamente. Aunque me parece muy bien la actitud del autor y algunos puntos de realza, creo que se quedó corto al no señalar que Macarthur se equivoca al descalificar a todas las iglesias pentecostales e incluso insinuar que no son salvos. Igual, después de que leí el artículo busqué y descargué los audios de la Conferencia “Fuego Extraño” que están disponibles en Internet.

Al día de hoy he escuchado varias conferencias, entre ellas La Primera Sesión de Preguntas y Respuestas donde un panel analiza algunos conceptos que manejan las iglesias pentecostales. No omito manifestarle mi desilusión con algunas creencias y prácticas que allí se exponen. Seamos honestos, algunas cosas que se hacen desde algunos púlpitos evangélicos están sustentadas en la manipulación psicológica y la histeria colectiva; sin embargo, tampoco fue muy agradable para mí escuchar calificativos de parte de MacArthur y el equipo de panelistas insinuando que los pentecostales somos una especie de grupo no alcanzado por el cual hay que orar para que sean salvos y a quienes hay que predicarles para que conozcan el verdadero evangelio.

Otra vez: el error en el que incurren es el de generalizar.

Aun así, con un espíritu de “examinarlo todo y retener lo bueno”, revisé hasta tres veces esa sesión debido a que abordan el tema de las canciones de adoración. ¡Sí, lo abordan! Y es allí donde me quiero enfocar a partir de la siguiente entrada. A pesar de que no comparta el 100% de lo expuesto, creo que sí tienen razón en algunos puntos que detallaré en las siguientes partes de esta serie.

Continúa…

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