¿Fuego extraño? (Segunda parte)

¿Fuego extraño? (Segunda parte)

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El movimiento pentecostal y sus canciones.

En la entrada anterior introduje la polémica afirmación que lanzó John MacArthur durante la Conferencia “Fuego extraño” de Octubre pasado. Como dije, animado por un artículo de publicación reciente de Protestantedigital.com descargué las conferencias y escuché casi todas. Entre ellas la Primera Sesión de Preguntas y Respuestas donde un grupo de panelistas opina sobre el movimiento pentecostal.

La forma de desarrollar el panel fue muy interesante. El moderador, Todd Friel, planteó cinco palabras o conceptos que las iglesias pentecostales usan, luego mostraba un par de videos y después dejaba que cada panelista opinara al respecto. Los panelistas fueron, de izquierda a derecha: Tom Pennington, Justin Peters, Steve Lawson y John MacArthur (ver foto de portada).

En mi opinión, la dinámica fue muy buena, distinta a otros foros que he visto e incluso asistido; sin embargo, por yo no ser un cesacionista, es decir, alguien que cree que los dones del Espíritu cesaron con la muerte del último apóstol sino que siguen activos hoy, pues difiero en muchos puntos que expusieron. Aun así me resultaron muy pero muy interesantes los señalamientos que hacen en cuanto a las canciones de adoración. Por tal motivo, trataré de solo centrarme en ese aspecto y no en los asuntos doctrinales relacionados con la actividad del Espíritu Santo. ¿Leyó bien? Dije: trataré.

LA PALABRA “FUEGO”

Todd Friel introduce el foro planteando la primera palabra: “fuego”, que suelen utilizar los pentecostales en sus servicios de adoración. De allí pone el video de un predicador y luego un concierto de “Jesus Culture” donde entonan una balada de adoración que dice “Fuego cae, fuego cae, esa es mi oración, etc”. Al detener el video, Friel dice: “Esta canción dura diecisiete minutos donde persistentemente se pide que caiga fuego del cielo” y pregunta: “Teológicamente hablando, ¿queremos que caiga fuego del cielo? ¿Es algo que sentimos dentro de nosotros? ¿Es sentir un calor interno? ¿Cómo respondemos teológicamente a esa oración de que caiga fuego del cielo?”

No voy a detallar lo que cada panelista responde ante las interrogantes del moderador, así que solo resumiré:

1) Cuando los pentecostales usan la palabra “fuego” lo hacen en alusión al derramamiento del Espíritu Santo descrito en Hechos 2 donde a los apóstoles se les aparecieron lenguas como de fuego.

2) La manifestación de las lenguas en Hechos capítulo dos era para confirmación del ministerio apostólico. Pentecostés es un evento irrepetible y pedir que ahora descienda fuego del cielo es insensatez y manipulación de la mente.

3) Juan el Bautista habló de fuego, pero se refería a juicio. Los pentecostales usan frases bíblicas pero las sacan de contexto porque la próxima vez que venga fuego a la Tierra será para juicio conforme lo enseña 2 Pedro 3:10: “los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.

La afirmación de que Pentecostés fue un evento irrepetible cae abajo al leer Hechos 8:14-17; 10:24-48 y 19:1-5. Lea bien los relatos y verá que hubo gente después de Hechos 2 que fue llena del Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas. Además, textos como 1 Corintios 14:21-40 y Efesios 5:18-20 demuestran que Pablo animó a los creyentes a ser llenos del Espíritu y por supuesto, a actuar ordenadamente cuando los dones se manifestaran.

Nota: aunque en este panel no se menciona el tema, en las demás conferencias afirmaron que a lo largo de la historia de la iglesia no hay evidencia de que los dones del Espíritu siguieran activos. Para refutar dicha afirmación le invito a leer el artículo: Los dones del Espíritu en la iglesia primitiva. En este se citan a líderes eclesiales de siglos subsiguientes al primero que confirman que dicha aseveración no es cierta.

Ahora bien, la observación que el panel hace con relación a la palabra “fuego” y que me parece oportuna, es cuando dicen que los adoradores contemporáneos que cantan canciones bajo esa temática seguramente no tienen en mente las implicaciones de peticiones al estilo “manda el fuego”, “que tu fuego caiga”, etc.

¿Qué pensamos cuando entonamos canciones que dicen “fuego”? ¿En sentir un calorcito interno o que la piel aumente de temperatura como señal de que Dios está contestando nuestras oraciones? ¿Pensamos más en una experiencia sensorial en lugar del sentido bíblico de dicha palabra?

Los panelistas de “Fuego extraño” tienen razón. Muchos pentecostales suelen cometer un error cuando cantan canciones que hablan de “fuego”. Aunque ser lleno del Espíritu (o de su fuego) se refiere más a una vida rendida al Espíritu que a experimentar sensaciones, también “fuego” en la Biblia se refiere a pruebas. ¿Recuerda cuando Pedro dijo que nuestra fe, así como el oro, “se prueba con fuego” (1 Pedro 1:7) y que no nos sorprendiéramos “del fuego de la prueba que os ha sobrevenido” (1 Pedro 4:12)?

En la Biblia “fuego” no solo se refiere al mover del Espíritu Santo, sino también a pasar tribulaciones y a enfrentar dificultades. Me atrevo a asegurarle que quienes cantamos canciones que hablan de este tema ni se nos pasa por la mente que Dios nos envíe pruebas mientras las entonamos con fervor.

¿Qué decir del fuego del juicio? ¿Recuerda que Sodoma y Gomorra (Génesis 18) y los hijos de Coré fueron juzgados con fuego (Números 16)? ¿Recuerda lo que el apóstol Pedro profetizó (como bien señalaron los panelistas) de que la Tierra será juzgada con fuego (2 Pedro 3:10)?

¿Qué quiero decir con todo esto? Que lo que logro rescatar de ese panel es que un error que solemos cometer es no cantar con un entendimiento bíblico las palabras de la Biblia. Aunque fuego puede referirse al Espíritu Santo la mayoría de veces se refiere a otras cosas, cosas que o no estamos conscientes o no queremos estarlo por las implicaciones de cantar cosas así.

Por otro lado, el tema de la manipulación que señalaron durante el panel de “Fuego extraño” es algo que deberíamos prestarle atención. Las iglesias pentecostales, más específicamente los predicadores y directores de adoración, deberían escuchar ese tipo de señalamientos ya que probablemente haya verdad en ellos.

Mire, estar al frente sobre una plataforma y ante cientos o miles de personas, es una espada de dos filos. Por un lado es poderoso y por otro, peligroso. Poderoso por la sana influencia que se puede ejercer sobre las masas, pero peligroso porque ciertos estilos de dirección suelen incurrir en manipulaciones.

Hace un tiempo estuve en una reunión donde quien predicaba al finalizar nos pidió a todos ponernos en pie y cerrar los ojos para comenzar a decir: “Sienta en sus manos el fuego, sienta como Dios las llena de oro, plata y piedras preciosas, etc”. Cuando comencé a escuchar eso de inmediato bajé mis manos. Eso se llama manipulación. Cualquier psicólogo podría confirmarle que así se condiciona a la gente para que experimenten sensaciones.

Muchos predicadores y líderes de alabanza dicen cosas que no están pasando durante la reunión supuestamente para que pasen. Según ellos lo dicen por fe y en respuesta a esa fe es que comienzan a suceder cosas. ¡No señores! Eso es manipulación. Si las cosas van a pasar, ¡que pasen! Pero sin nuestra intervención y sin que desde el frente se esté repitiendo vez tras vez palabras que condicionen la mente y por lo tanto, la reacción emocional y física de quienes escuchan.

Haríamos bien en recordar la historia de Elías y los profetas de Baal. Elías nunca les dijo a los congregados: “Cierren sus ojos, vean el fuego, sientan el fuego, etc”. Que aunque anunció lo que ocurriría no lo hizo con miras a manipularlos, sino que mandó a que hicieran una zanja alrededor del altar y que bañaran el sacrificio con agua y la zanja hasta rebalsar. Este acto era como decirle a todos: “¡señoras y señores! ¡Aquí no va a haber truco! Si les dije que descendería fuego quiero que hayan evidencias de que aquí nadie ha manipulado nada”.

Al final todos sabemos qué pasó. Por lo tanto, el altar de Elías es un altar que le grita a esta generación: “¡No manipulen a la gente! ¡Sean genuinos!”

Continúa…

1 Comentario

  1. Hola Joel, Dios bendice tu vida.
    Gracias por esta serie. Recien ayer supe de todo esto de la conferencia aqui en http://www.laaventuradecomponer.com y entre hoy otra vez y que grata sorpresa ya leer esta segunda parte.
    Viniendo de una iglesia pentecostal, me siento muy identificado con lo que dices en relacion al «Fuego». Me acuerdode un canto que decia «fuego, fuego, la iglesia pide fuego»… que la verdad lo que buscaba era mas la manifestacion emocional producida por el ritmo que una geniuna busqueda de la llenura del Espiritu Santo.
    En parte esta situacion se produce por la falta de enseñanza de parte de directores de alabanza o lideres, como tambien por mediocridad espiritual de los miembros de la congregacion (Donde con tristeza tambien estaba yo).
    Ahora, como un lider de alabanza en entrenamiento que soy, la busqueda de intimidad, doctrina y sana enseñanza basada en la escritura, ayudan a llevar a la congregacion a tener una vida donde el Espiritu de Dios no es una visita durante una cancion o «alabanza» congregacional, si no mas bien, parte de nuestra vida diaria, donde podemos tener la compañia del Espiritu Santo 24/7.
    Una vez mas, gracias a Dios por tu servicio para el cuerpo de Cristo.
    Jorge Maza
    Miami, FL

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