nena2.jpgPracticando la exteriorización melódica.

La vez pasada dijimos que todo lo que hay dentro de nosotros: pensamientos y sentimientos, tiene potencial melódico. Y que para poder crear canciones teníamos que aprender a exteriorizar lo que sentimos y convertirlo en tonadas. Fue a esto que denominamos: Ejercicio de exteriorización melódica. Es decir, así como para expresar lo que sentimos necesitamos confeccionar frases, ahora que queremos aprender a componer debemos confeccionar otro tipo de frases, frases melódicas. Le invito a leer una vez más la ´entrada´ anterior y repasar algunos de los conceptos vistos.

La exteriorización melódica es algo nato en el humano. Si se fija bien, los niños son especialistas en realizarlo. Lastimosamente, la mayoría, cuando crecen pierden esa habilidad. Por ejemplo, fíjese en una niña de cinco años. Tal vez usted tiene hijas, sino sobrinitas o vecinitas. Pero si lo nota verá que cuando una niña está jugando sola con su muñeca, vea como la toma entre sus brazos y comienza a arrullarla. Por lo general, cuando ella hace eso comienza a ´tararear´ una melodía que no existe y que en ese instante está inventando. Ponga atención y verá que esa ´tonadita´ espontánea la está sacando de dentro de sí, de la emoción que siente por estar con su muñeca y de los sentimientos que la están embargando. ¿Alguna vez ha presenciado algo así? A lo mejor hasta usted ´entonó´ melodías de esas cuando era pequeña. ¿Verdad? Obviamente, si usted es un hombre nunca lo hizo. Pero muchos de nosotros cuando éramos pequeños lo hicimos, sino estando solos con nuestros juguetes, en algún momento de la infancia por el simple hecho de estar felices. De algún modo comenzábamos a entonar cosas espontáneamente por el simple hecho de ser niños.

Ahora, siga conmigo por este ejemplo: Cuando esa niña que arrulla su muñeca crea esa ´frase melódica´ (tonadita), que allí mismo y en ese instante está inventando, vea como le añade una letra que dice:

“¡Mi mu-ñe-qui-taaa… es bien bo-ni-taaa!
¡Mi mu-ñe-qui-taaa… es bien bo-ni-taaa!”

¿Qué es lo que ella está haciendo? ¡Componiendo una canción! Si la niña fuera músico sólo le faltaría buscar en el piano o en la guitarra los acordes apropiados para la letra y la melodía que ya creó y ¡zas! ¡Ahí tiene una canción! Claro, una canción básica y hasta boba para un adulto, pero al fin y al cabo: una canción.

¿Cómo creó la niña la melodía? Simplemente no estuvo conciente de lo absurdo que es entonar de esa forma ni le importó que otros la vieran. Ella se dejó llevar por la espontaneidad y comenzó a crear algo que nadie antes había hecho. Es decir, su primera canción de muñecas. Ella exteriorizó lo que sentía y creó una melodía. ¿Cómo creó la niña la letra de la canción? Simplemente dijo lo que pensaba sobre su muñequita, que es bien bonita. Es decir, dijo lo que pensaba y lo que sentía sobre su juguetito. ¡Nada más!

Si llevamos ese ejemplo de lo micro a lo macro podremos tener una idea de cómo realmente se escribe una canción. Hacerlas se basa en la espontaneidad del momento. En encontrar una expresión melódica que nos satisfaga y que sintamos que es fiel reflejo de lo que pensamos y sentimos. Recuerde: Una buena canción es intensa, emocionalmente hablando. Por eso de la importancia de los sentimientos. Pues toda canción producirá el mismo sentimiento del cual se originó. Si el sentimiento es débil la canción será débil, si es intenso la canción también lo será. Pero todo esto comienza con una idea, con intentar expresar lo que tenemos dentro. Si usted aprende a crear más a menudo melodías producto de las sensaciones que a diario experimenta, le aseguro que estará cada vez más cerca de convertirse en un compositor.

En un sentido, la composición de cantos no es complicada. Quienes complicamos las cosas somos los adultos. Quizá por eso Jesús dijo que nos volviéramos “como niños”. ¿Lo recuerda? Si quiere aprender a escribir canciones tiene que dejar de lado la pena y la vergüenza de hacer cosas extrañas y comenzar a exteriorizar a través de melodías aquello que siente. Por ejemplo: ¿Está usted enamorado? ¿Tiene sentimientos intensos por alguien? Entonces aproveche el recurso de los sentimientos que están nadando dentro suyo y exteriorícelos. Abra su boca y haga una melodía a través de una tonada. Tararee algo dulce y dinámico que salga de su interior. Si al hacerlo no le gusta la melodía que está creando intente hacer otra hasta encontrar una que sí le satisfaga.

Posteriormente, cuando ya tenga su primera frase melódica ´almacénela´ para que no la olvide. Créame, ¡la puede olvidar! Consígase una grabadora de mano, use su teléfono celular o grábela en la contestadota automática del teléfono de su casa, pero por favor guarde esa pequeña idea. Una canción es la suma de muchas frases melódicas. Y todas comienzan con una. Por lo tanto, cuando haya guardado su primera frase, trabaje otras más, una segunda y una tercera. Vuelva a repetir el proceso, guarde las melodías que está creando que satisfagan su gusto y expectativas.

Muy probablemente, mientras esté creando (´tarareando´) esas nuevas melodías vengan a su mente palabras o frases completas (¡Letras!) que puede ir montando sobre dichas melodías. Si vienen a su mente palabras específicas a la vez que usted está ´melodiando´, entonces grábelas junto con la melodía respectiva. Aproveche escribir esos pensamientos para que no se le olviden. Si después de unos minutos de practicar este ejercicio se siente cansado, deténgase y descanse. Y unos minutos después retome lo que grabó y siga trabajando en lo que había comenzado.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Alguna vez ha inventado melodías espontáneas cuando está tomando un baño o cuando va caminando? O, ¿alguna vez ha creado melodías cuando ha estado adorando profundamente al Señor en su habitación o durante el tiempo de adoración de la iglesia? Si ha sido así: ¿Alguna vez ha visto dichas melodías como posibles canciones y que realmente usted tiene la capacidad de componer?