admirable1Más sobre la exteriorización melódica.

Quito la ´pausa´ de la entrada anterior y continúo la serie: “El génesis de una canción”. Como usted notó, en las primeras dos partes estudiamos como los pensamientos y sentimientos son catalizadores melódicos en el humano. Ellos son la materia prima de la composición. Si aprende a identificar dentro de usted esos sentimientos con potencial de convertirse en canciones entonces va por buen camino. Si además de esto, aprende a discernir melodías (hechas por usted mismo) con mucha carga emocional (pegajosas), entonces está a punto de escribir partes de una canción que podrán emocionar a los demás. Es decir, si lo emociona a usted, muy probablemente emocione a otros también.

Habrán ocasiones en las que usted sentirá como saltan de dentro suyo frases melódicas y pensamientos (palabras) tan especiales que provocarán que en cuestión de minutos escriba una canción entera. Otra veces no, necesitará más tiempo para ello, pero lo importante es aprovechar la emoción del momento, la famosa ´inspiración´, como potencial creativo a la hora de componer.

Lo relevante del ejercicio de exteriorización, que expliqué en la primera y segunda parte de esta serie, es comprobar que verdaderamente una canción emana de la diversidad de sentimientos y pensamientos que nadan dentro suyo. Por eso, cada vez que se sienta emocionado abra su boca, entone, tararee, cante y almacene toda idea que surja por más insignificante que ésta parezca.

Emmanuel Espinoza, bajista y vocalista del grupo Rojo, cuenta que una mañana se levantó entonando una melodía y una letra que decía: “Te alabaré, te glorificaré-e-e. Te alabaré mi buen Jesús”. ¿Le suena conocida? Él sintió que la melodía era agradable y posteriormente escribió el resto de la canción a partir de esa idea que surgió espontáneamente. Sin embargo, a él no le satisfacía del todo y pensó que la canción no tenía mayor potencial. Por eso sólo la grabó y la almacenó. Un tiempo después, cuenta él (1), Juan Salinas, uno de los productores de Grupo Canzion, le dijo: “Oye Emmanuel, estoy buscando una canción para el disco “Admirable” que le estamos produciendo a Danilo Montero. Por casualidad, ¿tienes alguna?” Emmanuel le dijo: “Bueno, tengo por allí una guardada, pero no sé si te va a gustar…” ¡Lo demás es historia! “Te alabaré mi buen Jesús” fue el ´hit´ mundial del disco de Danilo, tanto en las radios como en las iglesias del continente (Escúchela aquí). ¿Pero cómo comenzó todo? ¡Con una idea melódica! Con una frase que Emmanuel no abandonó y en la que siguió trabajando hasta expandirla y convertirla en una canción completamente estructurada.

En algunas ocasiones las ideas melódicas que surjan espontáneamente en usted podrán convertirse en maravillosas canciones en cuestión de minutos. Otras veces no será así y usted debe estar conciente de ello. Así como puede escribir una canción en 5 minutos puede escribir otra en 5 meses. Todo depende de la continuidad que le dé al génesis que ha experimentado y de su compromiso y disciplina al componer. Podríamos decir que el génesis de una canción puede tardar pocos minutos, hasta unos segundos; sin embargo, lo que requerirá más esfuerzo y trabajo será completar el resto de la canción. Aquí es donde la disciplina juega un papel importante al momento de componer. Como regla general una canción es la combinación entre espontaneidad y disciplina. ¡Y viceversa! Es decir, no siempre se compone una canción de una sola vez, espontáneamente. Si lo consigue, bien; pero si no, sepa que esforzarse al componer es lo común.

Ahora bien, lo misterioso de la composición es que a veces no es el resto de la canción lo que cuesta conseguir, sino el inicio, jeje. Literalmente, cada vez que uno compone es una Aventura. Fíjese, cuando uno desea escribir algo en ocasiones no fluye nada. Uno siente dentro como las ideas bullen pero al exteriorizarlas no llenan nuestra expectativa. Hay ocasiones que pueden pasar hasta horas para dar con la idea melódica que buscamos. El famoso compositor español, Alejandro Sanz, dijo una vez: “Como a todo mundo, cuando he trabajado muchas horas, se me ha hecho de noche… Y hay momentos que de pronto, tras haber estado horas sin lograr nada, sale lo que me faltaba para completar una canción, o a lo mejor sólo una frase que vale por todo el día…” (2) ¿De qué nos habla esto? De que a veces cuesta componer. No siempre las canciones se escriben en corto tiempo. Y si usted lo lograra, le aseguro que en el futuro cercano se encontrará en un proceso de composición que requerirá más tiempo del usual; sin embargo, como dice Sanz: “Si después de muchas horas logro obtener una sola frase, ¡valió la pena la cantidad de tiempo invertida!”

Muchos quieren escribir canciones, pero el trabajo creativo que conlleva requiere disciplina y perseverancia. Aquí radica lo difícil de convertirse en compositor. Que hacer una canción tarda tiempo. Por lo general los aspirantes a compositores son impacientes, se desaniman y no perseveran. Quieren componer, sí, pero de forma instantánea. Y no, a veces las canciones no son instantáneas. Se requiere tiempo para terminar de componerlas.

La verdad es que convertirse en compositor tiene un precio: Tiempo y esfuerzo. Como dijo alguien una vez: “Todos quieren ir al cielo, pero nadie quiere morir”. Dicho en otras palabras: “Todos quieren disfrutar, pero nadie quiere sufrir”. El sufrimiento en el arte de componer viene en forma de disciplina. Disciplina manifestada en muchas áreas. Una de ellas tiene que ver con practicar el ejercicio que denomino: ´Exteriorización melódica´, del cual ya hemos hablado.

Alguien se estará preguntando: “¿Puedo hacer el ejercicio de ´melodizar´ sin esperar a sentir algo dentro de mi sólo para ver si puedo crear algo interesante?” ¡Por supuesto! Algunas personas que trabajan en hacer ´jingles´ para radio y televisión usan este método para crear. Y muchas veces da resultado. Como su trabajo consiste en crear jingles no importa que estén o no inspirados. Tienen que hacerlo porque tienen que hacerlo. De eso viven.

La diferencia de ellos con algunos de nosotros es que por lo general quienes componen jingles son músicos y serlo conlleva una ventaja a la hora de componer. Es decir, crear junto con un instrumento musical puede facilitar la creatividad melódica. Pues cuando uno toca un acorde o una serie de acordes (independientemente del ritmo que sea) ese pequeño círculo musical (´progresión´) sugiere múltiples melodías. Sí, cualquier músico se lo puede confirmar. Las estructuras armónicas sugieren estructuras melódicas. En este sentido, uno no necesita esperar a que la ´inspiración´ aparezca para practicar este ejercicio de composición. Sienta algo o no, si usted toca música muy probablemente sentirá algo mientras lo haga y así comenzará a crear melodías. Sin embargo, si usted no toca y quiere practicar la ´melodización´, adelante. ¡Hágalo! Luego evalúe el resultado.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: A esta altura de la serie: “El génesis de una canción”, ¿cree usted que la composición es parte espontaneidad y parte disciplina? O, ¿cree que es más de una y menos de la otra o visceversa?

Notas:

(1) Conferencia: “Cómo levantar una generación de adoradores”, por Emmanuel Espinoza, Generación de Líderes, Especialidades Juveniles, Guatemala, Septiembre de 2007.

(2) De Laiglesia, Juan Carlos, Alejandro Sanz, “Por derecho”, Plaza y Janés Editores S.A., Tercera Edición, 2000, Pág. 250.