pianocuaderno2Todo compositor debe tener sus herramientas.

¡Ya sé qué quiero que me regalen para mi próximo cumpleaños! No digo para Navidad porque no sé si estará disponible en el mercado, pero sí, ya sé que quiero de regalo. ¡El piano cuaderno que ve en el recuadro de la izquierda! Sí, este año Yamaha presentó este concepto innovador que seguramente muchos compositores querremos comprar (1). Aunque aún está en proceso, esta practiquísima herramienta es el sueño de todo compositor que toca el piano y que frecuentemente es sorprendido por la inspiración durante del día. ¡Lo siento por aquellos que tocan guitarra! Jeje.

Bueno, mientras espero que salga al mercado mi cuaderno con teclas permítame compartirle un tema elemental dentro de La Aventura de Componer. Como usted sabe todo compositor debe contar con ciertos recursos mientras transita los caminos de la composición. Como todo buen viajero, el escritor de canciones necesita armarse de los utensilios necesarios que le servirán durante el recorrido. Las herramientas facilitan la jornada, sin ellas se dificulta. Claro, que llegará a su destino llegará porque su determinación lo impulsará a hacerlo, pero si contara con los implementos apropiados el viaje sería más fácil que sin ellos. Las herramientas a las que voy a referirme son físicas, equipo con el que debe contar y utensilios en los que debe apoyarse mientras compone. Quien tome en serio la Aventura de Componer pondrá como prioridad adquirir la mayoría, ¡sino todas!, las herramientas que todo buen compositor debe poseer.

El buen compositor tiene una agenda.

De páginas o electrónica, el compositor debe tener una agenda. Pero más que poseerla debe apartar tiempo para escribir. La composición es una disciplina. Disciplina que a veces no es fácil cultivar debido a lo saturado que puede resultar un día, pero que es necesaria si usted espera convertirse en un compositor con un ritmo de composición adecuado. Todos disponemos de la misma cantidad de tiempo. Nadie tiene más tiempo que otros. ¡A todos se nos dan 24 horas! Por eso, apartar un tiempo específico para componer debe ser un proceso intencionado. La hora de componer no aparecerá automáticamente dentro de su agenda a menos que usted decida ponerla. En este sentido, si durante el día lo sorprenden ideas para canciones almacénelas y anote en su agenda un momento de ese mismo día o del siguiente para seguir trabajando en ellas. Cuando las ideas nacen hay que establecer una hora en la que se dedicará el tiempo suficiente para nutrirlas, hacerlas crecer y así evitar que mueran por abandono.

En mi caso personal ha habido ocasiones en las que la inspiración me ha sorprendido en medio de mis actividades diarias. Cuando eso sucede básicamente lo que hago es moverme del lugar donde estoy y me aparto a un lugar solitario (el baño, por ejemplo) para grabar las ideas que en ese momento estoy concibiendo. Si estoy acompañado de personas me disculpo un par de minutos, busco un lugar más privado y almaceno las frases melódicas. Unas horas después, según lo que haya determinado en mi agenda, saco las ideas que almacené y comienzo a profundizar más en ellas hasta completar lo que creo se convertirá en una canción. Lo importante de la agenda es apartar tiempo para componer. No hay que esperar que el tiempo aparezca. Por lo general nunca aparece. Uno debe provocar su aparición.

El buen compositor cuenta con un espacio.

Con un espacio me refiero a un lugar en donde cómodamente pueda trabajar. Puede ser su habitación o el cuarto de estudio de su casa. Debe ser un sitio libre de distracciones para que pueda concentrarse en el trabajo creativo. Dicho espacio de contar con la mayoría de implementos que aún tengo que mencionar. Pienso que el compositor se parece mucho a un chef de cocina. Si se fija bien, el cocinero tiene un espacio (la cocina) que cuenta con todas las herramientas e ingredientes que necesita para elaborar su delicioso plato de comida. Mire los programas de cocina que salen en la televisión y verá que quien lo hace siempre tiene todo a su alcance. No falta nada. Bueno, lo mismo sucede con el compositor, quien cocina, digo: compone, debe contar con un lugar debidamente acondicionado para poder fluir a la par de la disciplina y la inspiración.

No quiero mistificar dicho espacio, pero trate de sentirse cómodo en ese lugar. Si es necesario píntelo con los colores que más lo relajan, ponga los muebles en la posición que a usted más le agrade y decórelo con las flores o adornos que más le gusten. En la medida de lo posible acondicione dicho lugar a modo que se convierta en su lugar favorito para componer. Donde la atmósfera que lo rodea favorezca su fluidez como compositor.

Ahora, al decir que el compositor debe destinar un sitio donde trabajar, no significa que no puede componer en cualquier lugar. Claro que puede hacerlo. En mi caso personal, hubo un tiempo donde componía no solo en mi habitación, lugar que por lo general utilizo para crear, sino que a veces quería variar y me iba a la iglesia y comenzaba a trabajar sobre la tarima frente al auditorio. Podía tirarme al piso alfombrado y comenzar a crear o simplemente sentarme al piano y seguir trabajando. Con tener un espacio específico para componer me refiero a que sea cual sea el lugar que escoja para escribir debe contar con la aprobación interior de su conciencia a modo que se sienta a gusto tanto emocional como físicamente.

El buen compositor dispone de papel y lápiz.

Cuando digo que hay disponer de papel y lápiz me refiero a tener a su disposición mucho papel y muchos lápices. ¡Y sacapuntas también! El proceso de composición implica escribir mucho. Uno se sienta en el escritorio o junto al instrumento musical con la intención de plasmar en papel la letra de la canción y sus respectivos acordes. Hacer esto requerirá de tiempo, papel, lápices, ¡y muchas equivocaciones! ¿Por qué? Porque no siempre el primer borrador es el que queda. Siempre hay que escribir y borrar, seguir escribiendo y seguir borrando. ¡Y botar mucho papel! Quizá por eso Ernest Hemingway dijo: “La papelera es el primer mueble en el estudio del escritor”. O como dijo alguien por allí: “Por todo lo que he escrito no espero ser alabado. Por todo lo que he tirado al bote de basura… ¡Por eso sí merezco ser admirado!”

Cuando uno cuenta con una sola hoja de papel de tanto escribir y borrar formará un caos sobre la hoja. Y si se cuenta con un solo lápiz puede ser que lo acabe de tanto usarlo. Si sucede esto se limita la capacidad de escribir y equivocarse que es tan importante en esos momentos. El acto de componer es un proceso de continuas equivocaciones y mejoras en donde el compositor irá puliendo más y más lo que crea que mejor le conviene a su canción. Contar con los suficientes elementos para escribir es indispensable si espera que su creatividad se perpetúe en una sola hoja (o algunas más) después de haber sacrificado muchas otras.

Por otro lado, si el compositor acostumbra escribir y reescribir exclusivamente en la computadora, entonces está de más lo que he dicho sobre el papel y el lápiz; sin embargo, la verdad es que en algún momento siempre va a requerir de ellos pues no siempre contará con una máquina a disposición para plasmar y perfeccionar sus ideas.

“Señor, toca a algún lector del blog y provéeme mi piano cuaderno cuando salga al mercado, ¿sí?” (Jeje).

Continúa…

Notas:

(1) http://www.compradiccion.com/2008/05/01-key-for-journey-musica-al-aire-libre

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Había considerado alguna vez que un compositor realmente necesita de implementos para realizar su labor? ¿Qué opina de los que hasta el momento he mencionado?