Por: George Bennard.

Con el fin de enriquecer nuestro conocimiento como compositores cristianos continúo con la publicación de las historias detrás de los himnos más famosos de la historia cristiana. Estas impresionantes canciones han sido tan trascendentales para la vida de la Iglesia que seríamos insensatos sino reconociéramos su valor dentro de la himnología eclesial. Aunque a partir de los años 90´s surgió un movimiento musical que impactó Latinoamérica nunca dicho movimiento pretendió subestimar las grandes canciones que como pueblo de Dios nos han acompañado desde hace varios siglos. Por tal motivo, le invito a que lea estos artículos con hambre de aprender. Estudiar estas maravillosas canciones impregnará sobre su espíritu las motivaciones que los compositores de antaño tuvieron a la hora de componer. En esta oportunidad le presento la historia detrás de “En el monte calvario”.

“En el monte Calvario”
George Bennard.

El himno que estamos destacando es considerado generalmente como uno de los  himnos evagélicos más populares del siglo XX. Su popularidad alcanzó su punto álgido durante las campañas evangelizadoras de Billy Sunday y Homer Rodeheaver en las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, este himno todavía es sentimentalmente uno de los favoritos de jóvenes y mayores por igual.

“En el monte Calvario” lo escribió George Bennard un evangelista metodista en el año 1913.

George Bennard aceptó a Cristo como su Salvador personal a temprana edad. Tras la muerte de su padre, George tuvo que asumir él solo la manutención de su madre y cuatro hermanos cuando tenía tan sólo 16 años de edad. Esto hizo que le fuera imposible continuar una preparación adicional para el ministerio cristiano.

En lugar de ello ingresó como miembro activo en las filas del Ejército de Salvación. Bennard y su primera esposa colaboraron durante varios años como oficiales en esta organización. El compositor atribuía en gran medida a sus experiencias en aquel ministerio la inspiración que le llevó a escribir “En el monte Calvario”.

Aunque era autodidacta, Bennard fue ordenado con el tiempo, por la Iglesia Metodista Episcopal, donde su ministerio devoto fue altamente apreciado durante muchos años. También se involucró en dirigir cultos de reavivamiento.

Durante esa época atravesó una experiencia particularmente penosa, que le llevó a reflexionar seriamente sobre el significado de la cruz y lo que quiso decir el apóstol Pablo cuando habló de “participar de los padecimientos de Cristo” (Fil. 3.10). George Bennard comenzó a pasar largas horas de estudio, oración y meditación, hasta que un día pudo decir: “Vi al Cristo de la cruz como su estuviera viendo Juan 3:16 dejar la página impresa, tomar forma y representar el significado de la redención. Cuanto más contemplaba esas verdades, más me convencía de que la cruz era mucho más que sólo un símbolo religioso: era el verdadero corazón del evangelio”.

Durante aquellos días de lucha espiritual, el tema para “En el monte Calvario” empezó a tomar forma en su mente. Pero una voz interna parecía seguir diciéndole que esperara. Además, la presión de las obligaciones en la preparación de campañas impidió que Bennard finalizara el himno en aquel momento. Finalmente, sin embargo, empezó a concentrarse de nuevo en su proyecto, y pronto las palabras y la melodía comenzaron a fluir libremente de su corazón.

“La inspiración me llegó un día de 1913. compuse primero la melodía, pero las palabras del himno terminado fueron puestas en mi corazón como respuesta a mi propia necesidad personal. Poco tiempo después, la versión final fue dada a conocer en reuniones especiales”.

Se cantó el himno por vez primera usando la copia manuscrita de Bennard, y lo hizo un coro de sólo cinco voces en una pequeña iglesia. todavía se celebra en esta iglesia el “Día del monte Calvario”, y sobre una gran roca cercana están esculpidos los nombres de los cinco cantantes originales del himno y el significado de aquel memorable domingo de 1913.

Poco después de haber escrito el himno, George Bennard envió  una copia el manuscrito a Charles Gabriel, uno de los principales escritores de himnos evangélicos de aquel período. Las palabras proféticas de Gabriel fueron: “Le aseguro que oirá hablar mucho de esta canción, señor Bennard”.

Y se cumplieron al poco tiempo, al convertirse “En el monte Calvario” en uno de los himnos de más extensa publicación. Se ha grabado más que cualquier otro himno. En las cárceles y prisiones se la ha llegado a conocer como “El himno del prisionero”.

Después de escribir este himno, George Bennard siguió sus ministerio evangelizadores durante cuarenta años más. escribió otros himnos, pero ninguno de ellos recibió jamás la respueta que recibió “En el monte Calvario”. En 1958, a la edad de 85 años, George Bennard cambió su “cruz por una corona”.

Solo la eternidad revelará plenamente el número de vidas que Dios ha tocado a través de este himno evangelizador de expresión sencilla y fácil de cantar (1).

“En el monte Calvario”
George Bennard.

En el monte Calvario estaba una cruz,
emblema de afrenta y dolor,
y yo amo esa cruz do murió mi Jesús
por salvar al más vil pecador.

Coro:
Oh, yo siempre amaré a esa cruz,
en sus triunfos mi gloria será;
y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.

Y aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
para mi tiene suma atracción,
pues en ella llevó el Cordero de Dios
de mi alma la condenación.

En la cruz de Jesús do su sangre vertió,
hermosura contemplo sin par;
pues en ella triunfante a la muerte venció,
y mi ser puede santificar.

Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
su oprobio con él llevaré,
y algún día feliz con los santos en luz
para siempre su gloria veré.


Noel Navas.

Notas:

(1) Osbeck, Kenneth W. “Himnos dramatizados. Piezas teatrales que cuentas las historias de cómo nacieron algunos de los himnos predilectos”. Editorial Portavoz, Grand Rapids, Michigan, EE.UU. 1996. Pág. 147.