Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Sexta parte)

Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Sexta parte)

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Junto a la avalancha de peticiones de oración a favor de Julio Melgar durante los primeros meses de 2019, desde febrero pasado se anunciaron dos reuniones denominadas: “Unidos con Julio Melgar” que se celebraron el 11 de marzo. Una fue a las 6:00 pm y otra a las 8:30 pm. Allí participaron varios cantantes y pastores cristianos que oraron por la sanidad de Julio. Es que al ver que el cáncer lo estaba consumiendo, un círculo de ministros de alabanza y colaboradores pusieron manos a la obra para organizar estos eventos y, además, se habilitó una cuenta de GoFundMe para recibir donativos para Julio y su familia. Ahora, prácticamente esos eventos estuvieron muy bien. Y no solo bien, sino que la demostración de afecto de los pastores, cantantes y de todos los asistentes hacia Julio, personalmente, me dejaron boquiabierto. ¡Mi admiración por todos ellos!

Yo iba a asistir, pero al final me fue imposible viajar. Eso sí, vi parte del primer evento a través de Internet y, francamente, desde este lado de la pantalla se respiraba una atmósfera de unidad y fervor cristiano de lo más impresionante que yo haya visto. Para mí, la parte más emotiva fue cuando Julio Melgar pasó a cantar y a dar unas palabras, y al terminar apareció en escena Danilo Montero cantando “¿A quién iré?”. A esa altura del primer evento yo me sentía muy conmovido y con los ojos llorosos.

Sin embargo, a mi manera de ver, quien volvió a cometer una enorme equivocación fue Marco Barrientos. ¿Por qué? Por lo que he venido hablando durante toda esta serie. Resulta que luego de Danilo, Barrientos pasó a cantar y en medio de la canción declaró que Julio Melgar era sano. Míralo tú mismo, desde el 1:33:30 en adelante:

Como ya he dicho: declarar sano a alguien cuando eso no ha acontecido es incurrir en falsedad. Bíblicamente hablando, es violar el noveno mandamiento: “no darás falso testimonio” (Éxodo 20:16). Quien declara sano a alguien y eso no corresponde con la realidad, está mintiendo abiertamente por más buenas intenciones que tenga. Es que hasta la conceptualización más elemental del diccionario afirma que declarar es: «Dicho de quien tiene autoridad para ello, manifestar una decisión sobre el estado o la condición de alguien o algo». Por lo tanto, ¿la condición de Julio Melgar era de salud? ¿Su estado físico era el de alguien libre del cáncer? No. Entonces, ¿por qué lo declararon sano?

Alguien dirá: «es que se declara sano a alguien por fe». ¡Está bien! Yo comprendo que se haga por fe; sin embargo, el tiempo demostró que dicha declaración no fue veraz. Fue dicha desde la emoción y el deseo de ver a Julio sanado, pero como la afirmación no correspondió en el tiempo con la realidad, entonces se mintió y eso es sumamente grave. No solo porque se crean expectativas falsas en el sufriente, sino en todos quienes presencian dicha declaración de sanidad. Es más, como dije en la entrada anterior, los únicos que tienen autoridad para declarar sano a alguien es la profesión médica. Claro, a menos que haya pruebas fehacientes de que la sanidad ocurrió. Porque si la sanidad ocurrió, entonces sí, declaremos sana a una persona, pero si no ha sido sanada… no.

Declarar a alguien sano sin que eso haya acontecido es tan antiético e irresponsable que si un médico de cualquier país del mundo lo hiciera, podría ser demandando penalmente por mala praxis. ¿Lo sabías? Pregúntale a un doctor y, si quieres, a un abogado, qué pasaría si un médico anda declarando sanos a los enfermos, pero estos continúan estando enfermos. ¿Qué pasaría si los pacientes denunciaran a este médico que anda declarando sanos a quienes siguen enfermos? ¿Qué haría el colegio médico o el sistema judicial si el médico fuera demandado? ¿Sabes qué harían? Lo acusarían de mala praxis y le quitarían el permiso de ejercer la medicina. En este sentido, si un médico debe ser cauteloso para dictaminar que alguien enfermo realmente está sano, ¡cuánto más los predicadores y cantantes que no son profesionales de la salud! Así de grave es este tipo de lenguaje, pero los evangélicos somos sumamente ligeros para imitar a los predicadores de la televisión o a ministros de alabanza itinerantes que suelen hablar de ese modo. Y peor aún, cuando en el caso de nuestro hermano Julio Melgar su vida estaba en juego. En este sentido, como no hay una institución que legisle este tipo de prácticas pseudocristianas, quienes andan declarando por todas partes que los enfermos están sanos sin que realmente estén sanos, viven impunes a pesar de que declarar sano a alguien equivocadamente sea un delito para quienes ejercen la medicina.

Por favor, te suplico que tengas en claro que yo aplaudo a los cantantes cristianos que acompañaron a Julio Melgar durante todo su proceso de enfermedad. Su afecto y actuar cristianos fueron irreprochables, excepto por este tipo de declaraciones falsas que se hicieron bajo la sombrilla de la fe.

Ahora, cuando finalizó el primer evento, yo me levanté de mi computadora y me desentendí de lo que ocurriría después porque tenía que enfocarme en otras cosas que, por cierto, me ocuparon hasta altas horas de la noche. El asunto es que por ahí de las 9 pm, mi amigo Fernando Solares Jr. me envió una foto donde aparecían varios de los cantantes invitados a la actividad sentados en un enorme sofá: Marco Barrientos y su esposa, Julio Melgar y su esposa, Danilo Montero y Fernando Solares Jr. “¡Ve!…” dije yo: “¡Fernando logró ir al evento!” Resulta que él me había contado que sentía en su corazón ir a apoyar a Julio, cosa que al final consiguió.

Si no lo sabes, Fernando Solares Jr. es pastor en la Iglesia La Familia de Dios en la capital de Guatemala, pero por muchos años formó parte de la banda de Danilo Montero y compuso la mayoría de las canciones de dos álbumes muy conocidos de aquella época: “Sígueme” (2002) y “Fortaleza” (2004), además de ser el productor. También tiene tres álbumes en su haber: “Bomba de tiempo” (1998), “Sin afán” (2000) y “Pronto volverá” (2008). Por ahí del 2010 se dedicó completamente al pastorado en su iglesia local y se alejó casi por completo de la industria musical cristiana. El asunto es que Fernando y yo somos grandísimos amigos y, bueno, al ver la foto, me alegré de que se le concediera su deseo de estar con Julio y los demás.

La cuestión es que a eso de la una de la madrugada, me cayó una llamada desde Guatemala, era Fernando Solares Jr. Yo estaba a punto de irme a dormir y cuando sonó el teléfono me sorprendí. Cuando contesté y comenzamos a charlar me preguntó si me había enterado de lo que sucedió en el segundo evento de la noche. Le dije que no, que solo estuve pendiente del primero. También me preguntó si había percibido el tono de confesión positiva de varios de los que habían subido a la plataforma y, efectivamente, él también percibió lo mismo. Así que a continuación te transcribo parte de nuestra conversación porque la grabé. No me preguntes por qué, pero cuando me llamó sentí que debía grabarla. Con autorización de Fernando te comparto lo que me relató:

«Después de saludar a Julio y que pusieron un video donde todos los famosos enviaban saludos, yo me fui a sentar al mezanine hasta el fondo con un par de amigos. Yo estaba allá arriba y me comencé a desesperar porque Dios me puso una palabra para Julio. Me sentía desesperado, yo no estaba en el programa, yo no fui a buscar plataforma y seguramente no me iban a dar micrófono. ¡Yo era uno más entre el público! De repente sentí que el Señor me decía: “¿y eso es lo que te preocupa? Yo te voy a poner cuando yo quiera, donde yo quiera y vas a decir lo que yo te estoy diciendo”.

Así que yo estaba en esa lucha, sentía que el Señor quería que lo dijera en público. “¡Ay, Señor! ¿Y cómo voy a pasar? ¡Dile a Danilo que me pase! ¡Que tu Espíritu Santo le hable a alguien!” Es más, hasta pensé: “Señor, yo puedo decirle esto a Julio personalmente a solas o publicar una carta abierta a Julio Melgar, no sé, ¡anónima!” El asunto es que al momento del cierre llamaron a todos los pastores a la plataforma y yo sabía que algo iba a pasar. Así que pasé como desesperado porque yo sabía que si hablaba no iría con el tono del evento…»

A esta altura yo interrumpí a Fernando y le dije: «Mirá Fer, ¡antes que sigás! Me acaba de caer un Inbox, es mi amigo Edvin González, de Guatemala, me escribe lo siguiente: “Saludos Noel, espero te encuentres bien y siempre recibiendo de las bendiciones de nuestro Dios… Te comparto un enlace de la actividad de hoy relacionada con el apoyo a nuestro hermano Julio Melgar, es probable que hayas estado viendo la transmisión de la actividad; pero me llamó la atención la intervención que tuvo Fernando Solares cuando le dieron el espacio de orar, fue el momento crucial donde Solares hace reflexionar a Julio, con el mensaje verdadero de la Palabra de Dios que otros no lo habían hecho en el evento”. ¡Fer! ¿Oíste lo que leí? ¡Me acaba de caer este mensaje!»

Fernando me dijo sorprendido: «¿En serio te acaba de caer este mensaje?…» Yo le respondí que sí y con voz quebrada me dijo: «¡Gracias Dios! ¡Gracias Dios! ¡Es que mano! ¡No fue fácil! ¡No fue fácil!».

Yo a esta altura estaba intrigado por saber qué había pasado esa noche y qué había provocado que Fernando me llamara. Además, ¿qué habrá dicho para que a esa hora mi amigo Edvin me escribiera pidiéndome que viera un video? Así que de una le pedí que me explicara qué había dicho. Pero antes de que lo leas, el siguiente es el video donde aparecen sus palabras. Desde el 2:23:00 en adelante…

Si lo viste, ¡genial! Si no, te transcribo parte de las palabras de Fernando:

«Julio, estaba allá arriba y Dios habló a mi corazón fuertemente. Y me preguntaba: ¿cómo voy a llegar allí adelante? No estoy ni siquiera en el programa. Juan el Bautista tenía un potencial inmenso. Jesucristo dijo: “De todos los nacidos de mujer no hay ninguno que sea mayor que él”. 700 años de que él naciera se hablaría de la voz que clamaría en el desierto, que prepararía el camino para el Mesías. El potencial era tan grande, tan grande que el desierto fue intenso. Cuando Juan llegó a una edad donde podía valerse por sí mismo pasó su vida en el desierto hasta que Dios lo catapultó para ser su voz para Israel y para preparar el camino. Y preparar el camino significa: quitar los obstáculos. Quitar los obstáculos para que Jesucristo el Mesías viniera y nos diera salvación a todos. Juan el Bautista experimentó algo inesperado contra todo pronóstico que cualquier persona que supiera de las Escrituras hubiese esperado. Un profeta con tanto potencial y Juan envió a decir: “¡pregúntenle a él! ¡Pregúntele a Jesús si es él! ¿O tengo que esperar a alguien más? ¡Porque no me esperaba esto!”… Ahora, hay algo que sucede contigo. Ninguno de los que estamos acá dudamos del enorme potencial que Dios te ha dado. ¡Ninguno! ¡Ninguno! ¡Ninguno! ¡Todos sabemos que fuiste creado especialmente por Dios con un talento impresionante! ¡Con un don impresionante! ¡Con un corazón sensible! Ahora, tú no tienes que preguntar si tienes que esperar a alguien más. ¡Tú sabes que él es el Único! ¡Tú lo sabes! ¡Es Jesucristo, tu Señor! Ahora, Julito… hay muchas personas que te han dicho palabras con todo su corazón, pero quizá hace falta que te diga algo que el Señor me estaba diciendo allá arriba… Julito, muchos hablan de los talentos, los dones, el potencial, pero pocos hablan de los aguijones. Y quiero decirte algo con todo mi corazón. Pablo tuvo un aguijón en la carne, esto significa un padecimiento físico. Dios le mostró a él el propósito de ese aguijón. El aguijón tuvo más potencial que el mismo Pablo. ¿A qué voy con esto? Jesús le dijo: “Pablo, este aguijón sirve para que yo cumpla todo mi propósito a través de tu vida”. Tenemos un tercio del Nuevo Testamento gracias a ese aguijón, tenemos toda la doctrina de la gracia, de la salvación, gracias a ese aguijón. Y hoy el Señor quiere que sepas… que los aguijones en la carne trascienden más allá del tiempo de vida de cualquiera… ¡mi amado! ¡Mi amado! ¡Entiéndelo! ¡Tu propósito es superior a tu vida! ¡Tu propósito es superior a tu vida!…»

Una vez más, este post se me hizo demasiado largo, así que en la siguiente entrada continuaré hablando sobre la intervención de Fernando Solares Jr. y algunas cosas más que ocurrieron tras las bambalinas del evento “Unidos con Julio Melgar”.

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