Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Primera parte)

Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Primera parte)

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Hace unas semanas murió el cantante guatemalteco Julio Melgar y no quise publicar estas entradas inmediatamente por no ser inoportuno, aún así, algunos me acusarán de serlo independientemente de que publique hoy o dentro de 6 meses. Pero como ya varios medios lo hicieron, creo que es mi turno de señalar algunas cosas que rodearon el proceso de Julio y que casi nadie ha hablado. Como verás a través de las siete entradas que durará esta serie, esto no solo se trata de profecías fallidas, sino de todo un andamiaje teológico y doctrinal alejado de las Escrituras que provocó que muchos pastores y cantantes auguraran una sanidad que jamás ocurrió.

Si leíste la entrada Se nos fue Julio Melgar, que publiqué un par de días después de su muerte, notaste que dije que Julio y yo nos conocíamos y que existió una relación de aprecio y respeto a la distancia. Aprecio y respeto que no solo fue hacia él, sino que también siento por todos los cantantes que mencionaré durante esta serie. El asunto es que, el hecho de que tú y yo los estimemos y respetemos, no significa que no debamos señalar sus desaciertos a pesar de que nos siga gustando su música.

Mira, yo me enteré del diagnóstico de cáncer de Julio, primero a través de un amigo que recién había visitado Guatemala y luego, por el video que protagonizaron Julio Melgar, Josh Morales (MIEL San Marcos) y Marcos Brunet y del cual hablaré en detalle durante estas dos primeras entradas. Luego de ver ese video, tuve un panorama más adecuado de lo que se avecinaba para Julio a través de un amigo que tuve en común con él. Lamentablemente, desde las primeras semanas del proceso, las voces de sanidad alrededor de Julio Melgar comenzaron a emerger, cosa que si vemos desde el punto de vista de las intenciones, no estuvo mal. Vamos, si un amigo tuyo enferma y lo ves afligido a causa de eso, lo más lógico es que lo animes y hasta le digas que tenga paciencia porque se va a mejorar; sin embargo, cuando a alguien se le diagnostica cáncer, las palabras de ánimo no pueden girar en torno a eso. ¿Por qué? Porque nadie sabe (excepto Dios) si la persona realmente sanará.

El asunto es que en el video donde aparecieron Julio, Josh Morales y Marcos Brunet, le aseguraron que se sanaría y, por más buenas intenciones que hayan tenido, cuando de enfermedades terminales se trata, no es ético decirle a alguien que va a sobrevivir como sí sucedió en el video que te invito que veas a continuación. Este fue el primer video donde se dio a conocer que Julio Melgar estaba enfermo en diciembre de 2017:

Si lo viste, bien; si no, te lo resumo. Resulta que el video se grabó en la sala de la casa de Julio para contarle a todos que él llevaba dos meses atravesando un proceso de salud muy difícil. «No voy a decir el nombre de la enfermedad…» dijo Julio, «porque no quiero empoderar ninguna cosa que Dios no ha dicho». Además, agradece la compañía de Brunet y de Josh, y las palabras de ánimo que otros le habían hecho llegar. El video, prácticamente, muestra a estos estimados cantantes ampararse en la doctrina de la confesión positiva como salvavidas. Por eso Julio no quiso decir el nombre de la enfermedad, porque para él eso implicaba empoderar a la enfermedad y restarle poder a Dios. Es más, él dijo: «no uses tu boca para mencionar el nombre que el enemigo quiere que tú menciones o que yo mencione. Vamos a usar nuestra boca para decir: “Julio está a travesando por un proceso, pero el Señor ya llevó toda enfermedad, ¡todo!, en la cruz del Calvario”».*

Si leíste detenidamente, Julio usó el lenguaje característico de una persona que ha abrazado la confesión positiva. Pero vamos, Julio acaba de fallecer y no es mi intención ser severo con él post mortem; mas bien, quiero enfocarme en la teología y la forma de creer de algunos cantantes que afectuosamente rodearon a Julio Melgar durante su duro proceso y evidenciar que, a pesar de sus buenas intenciones, no le dijeron lo que debieron haberle dicho desde el principio.

El asunto es que a medida que avanzó el video, las cosas se fueron poniendo más intensas. Por ejemplo, después de que Julio habló, Marcos Brunet dijo: «El poder de la Palabra es muy importante… no negamos la realidad ni el diagnóstico de los médicos, pero creemos más en la verdad de lo que Dios dice… y que este video sirva de inspiración para todo el pueblo de Dios también. No sé qué realidad estás pasando en este momento, pero que le creas más a la verdad de lo que Dios dice y que con tu boca solamente confieses la verdad… refuerzo lo que él está diciendo [Julio Melgar], si vas a usar tu boca para decir algo que sea para alabar al Señor y para decir lo que Dios está haciendo, la verdad de Dios, que no uses tu boca para decir algo que Dios no está diciendo… estamos aquí para declarar lo que Dios está diciendo».

La pregunta aquí sería: ¿qué estaba diciendo Dios? ¿Qué se sanaría? Por el tono y el lenguaje que caracterizó el video, sí. Pero de nuevo, las palabras de Brunet son el típico matiz de alguien que ha creído la confesión positiva. La cuestión es que esto no paró allí. Después de Brunet, Josh Morales tomó la palabra y dijo: «yo invito a todo el pueblo de Dios para que nos sumemos y creamos la Palabra del Señor…» Y en ese momento cita el Salmo 33:9: «“porque él habló y todo fue creado, dio una orden y todo quedó firme”. Así que celebramos la victoria que Dios ya hizo en tu vida Julito… hoy nos sumamos todos a declarar en fe, a sumarnos y a mencionar lo que dice la Palabra del Señor, ¡somos sanos! A mencionar lo que el Señor ya dijo, el Señor ya dijo que somos libres, somos sanos».

Como ves, lo que Dios estaba diciendo para Marcos Brunet y Josh Morales era que Julio era sano o se sanaría. Así de simple. Y claro, yo no los culpo por desear que eso ocurriera porque ambos eran muy buenos amigos suyos; sin embargo, por muy loable que haya sido su amistad con Julio, el video evidenció la mala teología que estos apreciados ministros tienen y ni se diga su asentimiento a la confesión positiva como salvavidas en medio del océano de la enfermedad terminal.

Si no lo sabes, la confesión positiva es una doctrina que no es cristiana y aunque quienes la defienden afirmen que sí lo es y hasta citen textos bíblicos para justificarla, realmente se deriva de malinterpretaciones de la Escritura y de corrientes metafísicas que se introdujeron al cristianismo desde inicios y mediados del siglo pasado. Pero para conocer un poquito más en profundidad el tema, te invito a que leas la serie: ¿Positivo o negativo? donde refuto las premisas fundamentales de dicha doctrina. En este sentido, como ya he hablado al respecto en el blog, solo te recordaré que la confesión positiva enseña que el ser humano tiene poderes sobrenaturales en su boca y, debido a eso, hay que tener cuidado con lo que decimos. Es decir, si hablamos algo positivo, eso que digamos inexorablemente ocurrirá. ¡Y lo mismo si hablamos negativo! Por eso Morales y Brunet dijeron lo que dijeron. Porque si hablaban de forma negativa, sentenciarían a Julio a su enfermedad y, por lo tanto, a la muerte. Pero como demostró el tiempo y el desarrollo normal del padecimiento, por más que ellos hablaron positivo y se abstuvieron de decir cosas negativas, Julio falleció.

Es que la confesión positiva es una falacia cuyos defensores presentan como verdad, pero que la Biblia no respalda. ¿Recuerdas al justo Job? Cuando cayeron sobre él todas aquellas calamidades habló mal de sí mismo y hasta deseó morirse (Job 3:11-13), pero a pesar de haber hecho eso no murió. El ultimo versículo de Job dice que “disfrutó de una larga vida y murió en plena ancianidad” (Job 42:17). Lo mismo pasó con el profeta Elías. También deseó morirse en 1 Reyes 19:4 y ¿qué pasó al final? No murió a causa de sus confesiones. Es más, Elías no murió, ¿lo recuerdas? Dios se lo llevó al cielo sin experimentar la muerte. ¿Hay que evitar las confesiones negativas porque corremos el riesgo de que eso que digamos ocurra? No, Job y Elías son ejemplos bíblicos de personas que hablaron negativamente y no les ocurrió nada.

¡Y eso no es todo! Ni siquiera del lado positivo la Biblia respalda tal creencia. Hay casos de personajes que confesaron optimistamente y nada de eso les ocurrió. Por ejemplo, el hombre rico de la parábola de Lucas 12:16-20. Él confesó positivamente y ¿qué pasó? No le ocurrió nada positivo, al contrario, todo se tornó negativo al grado que falleció. ¿No que la confesión positiva surte efecto pues? Vamos, esa cosmovisión de la vida no es bíblica, es desacertada e incorrecta.

Mira, que confieses positivo o negativo, no tiene ningún efecto sobrenatural. ¡Ojo! Con esto no estoy diciendo de que tengas una actitud pesimista ante la vida y te pongas a vomitar negatividad a diestra y a siniestra. ¡No! Pero una cosa es cultivar una actitud optimista para vivir y otra muy distinta que confieses positivo porque crees que lo que digas inexorablemente ocurrirá o que con ello puedas provocar, incluso, tu propia sanidad. Y es aquí donde todo el proceso que atravesó Julio Melgar delató que muchos cantantes han abrazado una teología equivocada.

Como este post ya se me alargó mucho, en el siguiente te revelaré una conversación que ocurrió después de que Julio Melgar, Josh Morales y Marcos Brunet grabaron ese video. Como verás, no todos le dijeron a Julio que se sanaría, sino que desde el inicio hubo quienes le advirtieron que se preparara para lo peor porque la sanidad podía no ocurrir. Pero eso te lo relataré en la siguiente entrada.

Continúa leyendo la Segunda parte dando clic aquí.

*Para comprender por qué no siempre es acertado apelar a la promesa de sanidad divina de Isaías 53:5: «por sus llagas fuimos sanados», te recomiendo leer la serie de tres partes titulada: ¿Enseña Isaías 53 que nunca estaremos enfermos?

2 Comentarios

  1. Interesante reflexión…. vemos iglesias predicando mucha falsa doctrina y cuando se habla de la verdadera palabra ni amen se escuchan porque ya no se entiende la verdadera doctrina…

  2. ADI RIVERA: Sí, efectivamente, suele pasar en nuestras congregaciones. Gracias por comentar!

    Noel Navas
    El Salvador.

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