Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Quinta parte)

Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Quinta parte)

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En la entada anterior comencé a analizar un video de diciembre de 2018 donde MIEL San Marcos y Lucas Conslie estaban en concierto, y Josh Morales (vocalista de MIEL) anunció ante todo el auditorio que la sanidad de Julio Melgar se efectuaría, pero eso no terminó allí. Luego de que Josh anunciara la sanidad, Lucas Conslie tomó el micrófono. Si no sabes quién es él, es quien compuso la hermosísima canción “Al que está sentado en el trono” que canta a dueto con Marcos Brunet. ¿La recuerdas? Ahora, si no viste el video o quieres volverlo a ver, desde el 2:20 en adelante:

Como viste, cuando Conslie ora, dice: «Padre, en el nombre de Jesús, declaramos… Julio, allí donde estás, en tu casa, que seas lleno de la presencia del Señor en este preciso momento. Declaramos ángeles de sanidad interviniendo en tu vida a esta hora…»

Detengámonos un instante. ¿Sabes qué significa que él haya dicho «declaramos ángeles de sanidad interviniendo en tu vida a esta hora»? ¿Dimensionas las implicaciones de sus palabras? Significa que, debido a que Julio Melgar murió, los ángeles que Conslie “supuestamente” envió desde Chile a la casa de Julio en Guatemala, no quisieron sanarlo. Por lo tanto, si sí llegaron en esa «hora», como declaró Conslie, la pregunta es: ¿por qué no quisieron sanarlo? ¿Por qué no, si fueron hasta la casa de Julio? Por otro lado, como todos sabemos el desenlace de la enfermedad, otra pregunta es: ¿Conslie realmente tiene la potestad de dictaminar a dónde deben ir los ángeles y lo que deben de hacer? ¿Acaso Conslie se considera una especie de general de las huestes angelicales como para impartir semejante directriz?

La Biblia no enseña por ningún lado que los cristianos tienen autoridad para darles órdenes a los ángeles y que ellos deban obedecernos al son de nuestras palabras. Esa facultad solo la posee el Dios Todopoderoso y Señor de los Ejércitos Celestiales. ¡Nadie más! Pero ¿por qué Lucas Conslie cree que sí? ¡Por su mala teología! Qué digo mala… ¡peligrosa!

¿Qué sí dice la Biblia sobre el cristiano, la oración y los ángeles? Que cuando un cristiano ora, el ministerio angelical —de forma invisible —podría activarse. Daniel 9, Hechos 12 y Apocalipsis 8 confirman que cuando un hijo de Dios intercede en oración hay ocasiones que los ángeles actúan. Pero no porque el cristiano declare lo que deben de hacer o porque se les den órdenes, sino porque Dios mismo les asigna misiones que ejecutar. El ministerio angelical se activa, no porque el creyente tenga autoridad sobre ellos, sino porque el General de las Huestes Angelicales les indica cómo y cuándo actuar. ¿Me explico?

Cuando tú lees el Antiguo y el Nuevo Testamento, tú no encuentras por ningún lado un precepto o mandamiento bíblico que respalde ese modus operandi. Por lo tanto, Lucas Conslie lo tuvo que haber visto o escuchado eso en alguna otra parte, pero no de la Biblia. Esa manera de orar la tuvo que haber aprendido de fuentes extrabíblicas y eso es muy grave. Tú te sorprenderías de la cantidad de iglesias evangélicas que enseñan a declarar lo que los ángeles deben de hacer amparados en una malinterpretación de Efesios 1:21-23 donde, refiriéndose a Cristo, el texto enseña que él está posicionado por encima de todo principado y potestad. Y, como él está sobre ellos, la iglesia —que es su cuerpo — también está encima de esos principados. Por ende, la iglesia tiene autoridad de ordenarle a los ángeles qué hacer. La cuestión es que cualquiera que leyera el pasaje de Efesios no vería por ningún lado esa inferencia y ni se diga si se consultara algún comentario bíblico serio. Vamos, no hay ninguna base bíblica que afirme o siquiera sugiera que podemos darles directrices como si de nuestros subalternos se tratara. Esta inferencia no solo es exagerada, sino que es herética. ¿Ahora comprendes por qué dije que la teología de Lucas Conslie sobre los ángeles es peligrosa?

Permíteme detenerme una vez más. Si por algún motivo Lucas Conslie está leyendo esta entrada, sería oportuno que salga a clarificar sus convicciones acerca del tema. Porque, mi acotación se basa en lo que él expresó mientras oraba; sin embargo, puede que él simplemente se haya equivocado al orar y, por lo tanto, podría clasificarse su expresión como un simple desliz. El asunto es que, como él no vio nada malo en su participación y desde entonces no ha salido a clarificar nada, entonces deja entrever lo que yo ya expliqué acerca de los cristianos, la oración y el ministerio angelical. En este sentido, sería saludable que él aclarara sus convicciones y entonces, quitarnos de la mente que él ha abrazado una doctrina errada sobre los ángeles.

El asunto es que después de que Conslie inició su oración enviando ángeles de sanidad a Guatemala, su oración no se detuvo allí. Después de eso le dijo a Julio: «Es tiempo de descansar porque viene una operación celestial sobre tu vida… hablamos a toda enfermedad que retroceda en el nombre de Jesús. Y declaramos que las palabras de Jesús comiencen a ser vida en ti…» Y remató añadiendo: «Julio, ¡entra en el perfecto descanso del Señor! Y así como dice la Palabra de Dios en Hebreos capítulo 6, hay dos cosas que son imposibles, dice el Señor, la primera es que Dios no miente y la segunda, es que él va a cumplir lo que ha dicho. Julio, ¡en el nombre de Jesús! El Señor va a cumplir cada palabra que te ha dicho y ese va a ser tu estandarte por generaciones…»

¿Ajá? ¿Qué le había dicho el Señor a Julio durante todo este proceso? ¿Que se iba a sanar? ¿Que iba a sobrevivir? Pues sea quien sea que le haya dicho eso, le mintió. Le brindó una profecía falsa y debería acercarse a la familia Melgar para pedirles perdón por su desatino. ¡Y no solo él! Sino todos los pastores y cantantes que auguraron una sanidad que nunca ocurrió. La disculpa, primero, debería ser personal hacia su esposa e hijos. Y segundo, pública porque todos estos desatinos fueron públicos.

Si estuviste pendiente del proceso de enfermedad de Julio, seguramente notaste que a finales de 2018 y el transcurso del primer trimestre de 2019, las fotos o videos donde él aparecía eran las de un hombre que se estaba desnutriendo aceleradamente. Al notar esto, entre febrero y marzo hubo un tsunami de peticiones de oración por sanidad. Nunca, desde que yo tengo Facebook, había visto que una petición de oración se viralizara y que los creyentes de todo el continente respondieran tan ávidamente. Y, en mi opinión, quienes publicaron este tipo de peticiones se portaron como verdaderos cristianos porque somos un cuerpo en Cristo y debemos apoyarnos en oración. El problema es que a la par de esta ola gigantesca de pedidos de oración también se levantó otra donde emergieron los creyentes en la confesión positiva. No me estoy refiriendo solo a cristianos que confesaban y declaraban en los comentarios debajo de los posts, sino a ministros de la música cristiana. Entre ellos… Marcos Witt. A inicios de febrero pasado dijo lo siguiente en este video. Te invito a que lo mires, dura menos de un minuto:

En el video Marcos Witt dice: «hoy nos recibió en su casa Julio Melgar, estoy aquí con Julio, su bella esposa y pastor Juan Diego, hemos declarado sanidad…» Inmediatamente le pide a Julio que dirija unas palabras y luego Marcos finaliza diciendo: «hemos unido nuestra voz para declarar completa sanidad, en el nombre de Jesús. Le pido que usted lo siga haciendo todos los días, hagan clic allí en la página oficial de Julio… ¡síganlo! Y empiecen todos los días a declarar sanidad…»

Como ves, Marcos Witt —también promotor de esta doctrina — creía que si todo mundo declaraba sanidad, Julio sería sanado. Vamos, te aseguro que miles de personas declararon producto de la invitación de Marcos, pero como el tiempo demostró, eso no surtió efecto.

Otro cantante que también se había montado antes que todos a esta ola de declaraciones de sanidad, fue el cantante de música urbana Redimi2 que, en abril del año pasado, declaró sano a Julio Melgar delante de un auditorio. Mira el video desde segundo 0:45…

Como viste, durante ese concierto, Redimi2 pasa adelante a Julio y le rapea lo siguiente: «has sido de mucha bendición y seguirás bendiciendo a cada nación. Así que todo mundo levanta la mano, en el nombre del Rey soberano. Te declaro sano, ¡en el nombre de Jesús!, el camino, la verdad y la luz. El que comenzó la obra va a terminarla, esta palabra yo tenía que declararla… El Señor te va a sanar por su gracia, y su misericordia está fluyendo en este lugar, yo sé que estás entendiendo. Denle un aplauso a Rey de reyes que puso la gracia por encima de las leyes».

Antes de seguir, voy a decir algo acerca de esta práctica de “declarar” sanos a los enfermos cuando estos aún siguen enfermos. Claro, yo estoy consciente de que quienes emplean ese lenguaje tienen buenas intenciones, pero siendo objetivos, ellos ignoran lo que significa declarar sano a alguien. Y como lo ignoran, caen en ligerezas. Dime: ¿quién tiene la autoridad para declarar sano a alguien? ¿Quién está autorizado para afirmar que alguien fue sanado físicamente? “¡Dios!”, responderá alguien. Sí, Dios, pero me estoy refiriendo a qué personas en un país están facultados para emitir una declaración de completa sanidad. ¿Sabes quiénes? ¡Los doctores! Solo los médicos pueden firmar un acta o un documento donde certifiquen —¡declaren! — sana a una persona. ¿Por qué entonces hay cristianos que “declaran” sanos a los enfermos cuando eso no ha ocurrido? Ah, “porque se hace por fe”, dicen los de la confesión positiva. Ok, lo comprendo, pero si declaran sano a alguien y esa declaración no corresponde en el tiempo con la realidad, ¿en qué se constituye esa declaración? ¿En qué se convierte? ¡Exacto! En una mentira.

Declarar sano a alguien cuando eso no ha acontecido es incurrir en falsedad. ¿Sabes cómo se llama a eso a la luz de la Biblia? Violar el noveno mandamiento: “no darás falso testimonio” (Éxodo 20:16). Quien declara sano a alguien y eso no corresponde con la realidad, está mintiendo abiertamente por más que tenga buenas intenciones. Y a todas luces eso es desobedecer las Escrituras y un mandamiento esencial de la Palabra. Eso sí, cuando esa persona enferma sane, ¡allí sí!, declárenlo sano, pero no antes. Si declaran sano a alguien y nunca sana, mintieron y eso a todas luces no está bien.

Por lo tanto, por más que justifiques declarar por fe, si lo haces sin que eso sea cierto, estás asumiendo un rol que solo está autorizado ejercer la profesión médica. Es decir, estás usurpando una responsabilidad que no te corresponde. Lo que sí nos corresponde como cristianos es orar e interceder con fe por los enfermos, ¡pero no declararlos sanos! Claro, a menos que tengamos evidencias fehacientes de que eso sucedió. Si de verdad sanó, ¡adelante!, digan que es sano. Pero si no, quien emplea ese lenguaje está actuando con presunción y de forma antiética.

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