campana.gif


Campaña evangelística: “Salvemos la familia, salvemos la nación”.

Recordar lo que sucedió por causa de una sola canción, “Un amigo”, aún me sorprende; sin embargo, uno no debe dormirse en sus laureles. Por eso, en los años siguientes continué escribiendo y gracias al estímulo de mi hermano menor, Elí, preparé un Taller de Composición de una hora y media de duración que ya he impartido en varios lugares, entre iglesias y congresos. Mi hermano me dijo: “Noel, ya que estás incursionando en esto de la composición, ¿por qué no escribes los principios que tú utilizas para crear canciones e impartes un Taller para el grupo de alabanza de mi iglesia?” Lo hice. Es más, algunas de las lecciones que enseño en dicho Taller usted las verá reflejadas en este blog.

A finales del año 2006, gracias a la invitación de mi amiga Raquel de Villatoro hice la canción lema de la campaña evangelística “Salvemos la familia, salvemos la nación” que el evangelista Alberto Mottesi llevó a cabo en la ciudad de Santa Tecla. Recuerdo que ella, su esposo y yo estábamos participando del evento COICOM 2006 cuando me dijo si podía colaborarles haciendo la canción de la campaña. Era día jueves cuando me lo pidió y yo le respondí: “¿Cuánto tiempo tengo para entregarla?” Ella me dijo: “¡Un mes!” Como vi que tenía un espacio lo suficientemente amplio para hacerla, acepté.

Dos días después, el Sábado por la mañana, curiosamente me levanté a las 5:00 a.m. para ir al baño (¡Mentiría si digo que me levanté a tener mi devocional!) y bueno, cuando regresaba para meterme de nuevo a la cama una melodía y una frase vinieron a mi mente: “Sálvanos, salva mi familia y nuestra nación que lleva tu nombre”. A partir de ese momento no pude conciliar el sueño, me senté a escribir y terminé la canción a eso de las 7:30 a.m.

Cuando llegué al lugar del evento COICOM 2006 busqué a Raquel y le dije: “¡Hey! ¡Ya tengo la canción lema de la campaña!” Efectivamente, esa fue la que usamos. A inicios del mes de Noviembre, mis amigos: Any Vásquez, Lucía Parker, Carlos Mario Villatoro, Alfredo Maravilla y yo, entonamos la canción ante miles de personas (escúchela aquí). ¡Fue una experiencia emocionante! Conocimos al evangelista, a muchos pastores, a Marcos Witt, a los integrantes del grupo Rojo, a Daniel Calveti, entre otros.

Actualmente continúo en la Aventura de Componer. Como dice Andy Park en su libro “Para conocerte mejor”: “Si Dios lo ha llamado a realizarlo [o sea, a componer canciones] lo difícil será dejar de hacerlo. Dios continuará dándole ideas para cantos y el deseo de escribirlos” (1). Prescisamente eso es lo que me ha ocurrido. Siento realmente el llamado a escribir y a animar a otros a que lo hagan. No soy un gran compositor, me falta mucho por aprender. Es más, si lo ve, ningún gran cantante o ministerio de renombre usa canciones que yo haya escrito. Sería un honor que lo hicieran. Pero eso todavía no ha sucedido y tampoco es mi máximo anhelo. Hace un par de años mi amigo Luis Fernando Solares Jr., que también compone, me dijo algo la vez que le expresé mi pequeña frustración de que ya había intentado enviar canciones a grandes cantantes y ministerios y que no había sucedido nada:

“Noel, ¿para quién escribiste tus canciones?” –Me preguntó.
“Para Dios…” –Le respondí.
“¿Y ya las escuchó él?” –Volvió a preguntar.
“¡Sí, claro!” –Le dije.
“Entonces… ¡Date por satisfecho!” –Concluyó.

Luis Fernando tienes razón, lo cual no significa que uno debe quedarse de brazos cruzados esperando que las puertas se abran. Pero la verdad es que como compositores cristianos escribimos para algo más importante que grabar nuestras canciones u obtener regalías. Escribimos para Dios y para estimular la vida espiritual e intelectual de las personas. En este sentido, nuestras composiciones tienen el potencial de ayudar a la gente a interpretar la vida de forma bíblica y a conocer más profundamente a Dios. Escribimos por una razón más grande que nosotros mismos.

Le puedo testificar que involucrarse en la Aventura de Componer es algo sumamente gratificante. No por el dinero que un compositor tiene el potencial de recibir; sino por la satisfacción misma de hacer aquello que a uno le gusta y que Dios lo ha llamado. Oír que sus canciones suenan en la radio o en algún disco no tiene comparación con saber que la gente se está conectando con Dios o reflexionando en alguna verdad de la Palabra a través de lo que usted está escribiendo.

La Aventura de Componer lo está esperando. Vamos, ¡anímese! “Corra con paciencia la carrera que tiene por delante” (Hebreos 12:2). Que después de que haya aprendido los rudimentos básicos de la composición es cuestión de tiempo para que usted escriba sus primeras canciones.

Noel Navas. 

Notas:

(1) Park, Andy. Para Conocerte mejor, Cultivando el corazón de un adorador, Editorial Vida, 2006, Pág. 280.