Señor, ¿en qué puedo servirte?

Congreso: “Señor, ¿en qué puedo servirte?”, 1998.

Son más de diez los años que llevo escribiendo. Al inicio no me sentía cómodo con afirmar que era un compositor pues a penas estaba comenzando. Pero con el transcurrir del tiempo he comprendido que realmente lo soy. No un compositor profesional; más bien, un amateur. Nunca estudié para serlo, simplemente me introduje a la Aventura de Componer cuando recibí mis primeras clases de piano.

Tenía 21 años cuando conocí a Albert Allen, un compositor, músico y master en administración de empresas (graduado en EE.UU.) que vivía en El Salvador en los años noventa. Recuerdo que por hay de 1996 estábamos conversando en el parqueo de la iglesia cuando me dijo: “Uno de los llamados que Dios ha puesto en mi vida es enseñar a otros a tocar piano”. Al escucharlo le dije: “Oye, yo estoy dispuesto a aprender, ¿me enseñarías?” Una semana después comenzamos las clases.

La primera lección la recibí en la iglesia, las demás en su casa. Yo ya conocía algunas de sus canciones, pero cuando él se convirtió en mi maestro (y amigo) me mostró algunas más que había compuesto. No sé cómo sucedió, sólo sé que una semana después de haber aprendido mis primeros acordes ya había escrito una canción. Era una canción escritural basada en el Salmo 139. Se la mostré a Albert y le gustó. Me sugirió algunos cambios y quedó genial.

Un par de años después de haber iniciado mis clases (que por cierto no duraron mucho) mi iglesia organizó un congreso con Marcos Witt que se llamó: “Señor, ¿en qué puedo servirte?” basado en el libro que recién él había publicado. Mis líderes sabían que yo componía y uno de ellos me animó a escribir la canción lema del evento. Jamás había hecho una canción por encargo, pero como tenía algunos meses para hacerla, acepté el desafío.

Un mes después de que me la pidieran logré terminarla. Después de varios intentos fallidos de sentarme al piano, un día, mientras me bañaba, vino la inspiración. Por cierto, hace poco escuché una entrevista radial que le hicieron a Juan Luis Guerra donde dijo: “Me gusta componer en el baño, por la acústica, porque allí todo suena mejor. El baño tiene un ´rever´ natural” (1). Tiene razón. ¡Doy fe de ello!, jeje. Así que ese día mientras me bañaba brotó de mi la letra y las frases melódicas de lo que llegó a convertirse en la canción: “Señor, ¿en qué puedo servirte?” (escúchela aquí), que sirvió de lema para ese congreso que se celebró en San Salvador en el año de 1998.

Fue a través de esa experiencia que conocí a Jaime Carías, quien interpretó mi canción y con quien después trabajaríamos juntos en un par de ocasiones más. Fue a causa de esa canción que visité por primera vez un estudio de grabación y donde comencé a conocer lo que implica el proceso de producción musical. Además, tuve el privilegio de escuchar mi canción en algunas radios del país y a más de 25 mil personas cantarla en el Estadio Cuscatlán la noche de cierre del congreso “Señor, ¿en qué puedo servirte?” ¡Se oyó espectacular!

Continúa…

Notas:
escúchela aquí

(1) Entrevista a Juan Luis Guerra en Caracol 1260 AM, en Miami el 14 de Marzo de 2007.