Mis primeras dos canciones

Mis primeras dos canciones


Noel GuitarraLas primeras lecciones que aprendí.

Recuerdo las dos primeras canciones que escribí. La primera fue cuando no sabía tocar ningún instrumento y la segunda cuando recién había comenzado a tocar el piano. Permítame hablarle de la primera canción y luego de la segunda. He aquí las lecciones que aprendí de mis primeras experiencias de composición. Espero que le sean útiles. Bueno, mi primera canción se llamó: “Majestuoso Señor”. Una balada de adoración que escribí mientras estaba orando en mi habitación. Recuerdo que estaba de rodillas a la par de mi cama cuando de repente comencé a entonar una melodía con letra acerca de la soberanía de Dios. Las líneas melódicas eran sencillas y las frases cortas.

Mientras oraba esa vez comencé a cantar:

Majestuoso Señor,
majestuoso eres tú.
Majestuoso y digno de adorar

Majestuoso Señor,
majestuoso eres ti.
No hay nadie como tú Señor

Coro:
/Majestuoso, sí.
Majestuoso, tú.
Majestuoso y digno de adorar/.

Me sorprendí de lo que estaba haciendo. Jamás había hecho planes de hacer una canción y… ¡Zas!… Hice una sencillita de dos estrofas y un coro con sus variantes melódicas de una sola vez.

Después de haber entonado la canción unas cuantas veces e intentado no desconectarme de mi comunión con Dios, elevé una oración adicional: “Señor, no tengo cómo grabar esta canción que he hecho así que la puedo olvidar. Si es tu voluntad que no la olvide tendrás que recordármela mañana”. Así que decidí olvidarme de mi primera experiencia de composición y continué orando como lo estaba haciendo antes que apareciera la canción.

A la mañana siguiente, mi hermano Elí, estaba en la sala de la casa con Roni, un amigo nuestro. Ambos estaban “traveseando” (dicho en buen salvadoreño) el piano Roland que Roni había llevado. Cuando los oí me acerqué a ellos y le dije a mi hermano: “Elí… ¿Sabe qué? ¡Ayer escribí una canción! ¿Me ayuda a ponerle música?” Él me dijo que sí, que se la mostrara. Y sin mayor esfuerzo comencé a cantársela. ¡Recordé toda la letra y las líneas melódicas en ese momento! Fue entonces que él buscó y encontró los acordes respectivos de “Majestuoso Señor”.

He aquí algunas cosas que aprendí esa mañana:

Uno: ¡Puedo componer!

Dos: No necesito saber tocar un instrumento para poder escribir canciones.

Tres: Las canciones pueden surgir mientras se tiene un tiempo significativo de comunión con Dios.

Cuatro: Las canciones que surgen en la presencia de Dios son los cánticos espontáneos que uno entona mientras se adora y que a la vez vamos estructurando hasta completar las partes de la misma. Es decir, las estrofas y el coro.

Cinco: Debo comprar una grabadora portátil y así despreocuparme que se me puedan olvidar las canciones.

Seis: Si surge una canción mientras tengo mi tiempo devocional no debo detenerme de orar por comenzar a componer. No, debo grabarla y almacenarla, luego seguir orando y después de terminar mi tiempo devocional puedo seguir trabajando la canción que comencé mientras oraba. No busco al Señor por las canciones que me puede dar. Si surgen mientras lo adoro, bien. Y si no, ¡también! Lo importante es él, no lo que puede surgir mientras estoy con él.

Siete: Como no sé tocar un instrumento musical, cuando en el futuro haga una canción debo buscar a algún músico (mi hermano) para que me ayude a poner los acordes respectivos.

La segunda canción que escribí la titulé: “Salmo 139”. Fue la primera canción que compuse después de haber aprendido mis primeros ´pininos´ de piano. Después de mi primera clase comencé a practicar en el piano todo lo que estaba aprendiendo: Los nombres de las notas, la posición de los dedos para armar acordes, etc. ¡De repente! Mientras tocaba dije: “¡Qué bien se oyen estos acordes!” Eran las notas de Do, Fa, La menor, Sol y Re. Abrí la Biblia en el Salmo 139 (no sé por qué allí) y comencé a crear una melodía con las palabras que iba leyendo mientras tocaba el piano.

Mientras tocaba comencé a cantar:

Oh, Señor, tú conoces mi andar,
y he aquí mis pensamientos son de ti
Delante y detrás me rodeaste
y sobre mi pusiste tu mano.
¿A dónde huiré yo de ti?

Coro:
Si subiere a los cielos estás tú,
si a lo profundo bajo estás tú,
si habitare en el extremo del mar.
Allí me asirá tu diestra,
allí me guiará tu mano.
¿A dónde huiré de tu Espíritu?

En ese momento saqué una grabadora un tanto viejita que tenía mi mamá y comencé a grabar todo lo que estaba haciendo.

Cuando terminé de grabar sonó el teléfono. Era mi amiga Linda. Mientras hablábamos le dije: “Linda, ¿te cuento un secreto? Estoy escribiendo una canción. ¿Quieres oír lo que he hecho hasta ahorita?” No estoy seguro que le haya gustado pero igual se la mostré. Después me reuní con mi amigo Albert y me sugirió algunos cambios y quedó genial.

He aquí algunas cosas que aprendí esa vez que compuse mí segunda canción:

Uno: ¡Realmente puedo componer!

Dos: Es bueno saber tocar un instrumento para poder escribir canciones.

Tres: Las canciones pueden surgir cuando me siento al piano, durante el día, no necesariamente cuando tengo un momento significativo de comunión con Dios.

Cuatro: Las canciones que surgen mientras me siento al piano, durante el día, pueden ser expresiones deliberadas que puedo ir estructurando hasta completar las partes de la misma. O sea, las estrofas y el coro.

Cinco: ¡Qué alivio es grabar mientras uno compone! Eso evita preocuparse de que las ideas se puedan olvidar después.

Seis: Si surge una canción mientras me siento al piano debo detenerme el tiempo que sea necesario hasta terminar de componer. Debo grabar las ideas que surgen mientras compongo y luego seguir componiendo y seguir grabando según crea conveniente.

Siete: Ahora que sé tocar un instrumento, en el futuro, cuando haga una canción, no será necesario buscar a algún músico (mi hermano) para que me ayude a poner los acordes respectivos.

Noel Navas.

6 Comentarios

  1. Buena historia hno. sinceramente yo no recuerdo cuales fueron las dos primeras canciones que escribí ni mucho menos recuerdo la música de ellas.

    Bendiciones hno. que papá Dios continúe ampliando tu ministerio para honra y gloria de su nombre.

  2. Tu historia es muy chevere, yo tambien he escrito muhcas canciones, aun recuerdo las primeras que escribi, fue en el año 2005 y todavía recuerdo la melodia, pero tengo una desventaja, no se tocar ningun instrumento, y aunque se los nombres de las notas y los acordes en un piano, no he desarrollado el oido para sacar la melodia de mis canciones y eso me desegsiona un poco, porque tengo muchas canciones que Dios me ha regalado, pero es triste no poder hacerlas conocer… en cuanto a dichas canciones hice una especie de pacto con Dios cuando llegara alguna frase u oración, junto con su melodia a mi mente y nunca olvido ni su letra ni la melodia, es increible, sé que a Dios le gustan… pero referente a lo quedices de buscar a algun musico para sacar las notas, creeme casi todas mis amistades saben de musica, pero yo me canso de pedirles ayuda y nunca llega, pero le doy gloria a Dios porque sé que él me ayudará

  3. Hola Noel, me agrada mucho tu blog y tengo una pregunta offtopic aquí va:

    Soy músico en mi iglesia y pues me quiero ir de vacaciones una semana, ¿debo pedir permiso o me las tomo luego de informarlo?
    Llevo un tiempo largo y pues como es un trabajo voluntario no se incluyen las vacaciones como en un trabajo normal
    Pero si hasta el Pastor se toma unos días al año!!

    nota: es en serio la pregunta aunque puede ser graciosa, pero no me rio.

    Saludos desde Colombia.

  4. Gracias por tu historia!! intentaré conseguirme una grabadora… Desde que acepté a Jesús (ya hace 3 años) empezé a escribir y lo primero que escribí es una canción, pero ahora también tengo muchos poemas y canciones. La verdad es que me frusta porque aún no sé que hacer con ellos pero quisiera darlos a conocer así que aprenderé a tocar algun instrumento. Gracias por tus consejos los tomaré en cuenta.Tenemos a un Dios que va delante de nosotros y él guiará nuestro camino, por más difícil que este sea.

  5. Hola Rasv, Puedes enviarme tus melodias y yo te ayudo con la música. Te devuelvo una pista.

  6. Lindos cantos hermano. Bendiciones.

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