La aventura detrás de La Aventura: Steve Green

La aventura detrás de La Aventura: Steve Green

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Cómo conseguí la entrevista.

Durante todo un año revisé periódicamente la agenda de la página web de Steve Green para ver si tenía alguna visita a algún país de Centroamérica. Vez tras vez que consultaba, nada. Incluso le envié una carta, no un email, un carta vía courier solicitándole un tiempo de entrevista pero nunca recibí respuesta.

Yo crecí escuchando la música de Steve, por lo que entrevistarlo para mí significaba conseguir conversar con uno de mis cantantes cristianos favoritos de toda la vida.

A finales de diciembre volví a revisar la agenda de Steve Green y noté que el último fin de semana de enero estaría en Tres Ríos, Costa Rica. ¡Sonreí! Por todos los medios que pude intenté encontrar el teléfono de la iglesia donde estaría y nada. Ni mis amigos en Costa Rica sabían que Steve Green estaría dando un concierto en su país, mucho menos qué iglesia lo realizaría.

Entre búsqueda y búsqueda di con una página en Facebook donde se anunciaba la visita de Steve Green. Les escribí y a los pocos días me respondieron. Les solicité un nombre de contacto y un teléfono para llamarles, les expliqué que quería asistir al concierto y que me gustará conversar con alguien del equipo organizador. Fue así que contacté a Rodrigo Ovares.

Cuando conversamos le expliqué que quería viajar a Costa Rica y entrevistar a Steve. Muy gentilmente me dijo que podían intentar preguntarle y que si él lo aprobaba, no veían problema con ello. Me dijo que lo contactara a inicios de enero para saber qué noticias me tenía.

A inicios de enero hablé con Rodrigo y en su tono percibí las malas noticias: “Noel, no hagas planes de venir a Costa Rica porque no estamos seguros si realizaremos el concierto. Faltan menos de treinta días para el evento y apenas hemos vendido once entradas. Así que estamos por hablar con él y cancelar la actividad”.

“¡Qué triste!” pensé.

Cinco días después me comuniqué otra vez con Rodrigo pero su tono era distinto. Se escuchaba optimista. Me dijo: “¡Hablamos con Steve y sí vamos a hacer el concierto!” Resulta que además de boletos aéreos, hospedaje y alimentación para las cuatro personas que componen el equipo de Steve, solicitaban cuatro mil dólares de ofrenda. Pero cuando Rodrigo y los organizadores hablaron con él sobre la cancelación del evento les dijo: “No hermano, no cancelen el evento. Olvídense de la ofrenda, solo encárguense de los boletos, el hospedaje y la alimentación. ¡Que nuestra ofrenda sean los discos que vendamos esa noche!”

Francamente me alegró mucho la noticia, pero más la actitud de Steve y su equipo. Un total desinterés en lo monetario no es una característica usual en los ministros musicales de hoy. Así que al enterarme me impresionó. De paso, Rodrigo me dijo que ya le había comentado a Steve de la entrevista y que viajara con confianza, que me darían el tiempo.

Ahora, hacer un viaje hasta Costa Rica solo para una entrevista no estaba en mis planes. Resulta que debido a mi trabajo yo tenía que organizar una capacitación del libro Fundamentos del Carácter, una serie curricular de educación cristiana para colegios evangélicos. Por lo que agendé la capacitación para el último viernes de enero y estando allí, aprovecharía para asistir al concierto de Steve el día sábado.

No viajé solo, lo hice con mi amigo Ramón Valle, capacitador de este material educativo. La última semana de enero llegó, viajamos a Costa Rica, el viernes brindamos la capacitación y el sábado por la mañana mi amigo Pablo Jiménez nos llevó a la ciudad de Tres Ríos para encontrarnos con Steve a eso de las once de la mañana en la iglesia del concierto.

Llegamos a tiempo y mientras el equipo de Steve ajustaba el sonido, David Green, hermano de Steve, nos llevó a una oficina para dejarnos a Steve y a mí en entrevista. David me dijo: “Solo tienes treinta minutos”.

Así que al nomás sentarnos comencé con el bombardeo de preguntas. Sinceramente yo sabía que Steve Green componía, su disco “Yo iré” tiene tres canciones suyas, pero no sabía que componía tanto. Así que la entrevista fue un viaje desde sus primeras canciones a mediados de los ochenta, canciones en inglés que yo no conocía, pasando por las del disco “Yo iré” hasta su estilo personal de componer.

Francamente su forma tan afable de conversar, su tono pacífico al explicarme sus convicciones y su manera de expresarse me transmitían una paz que muy pocas veces he sentido con alguien.

A la altura del minuto veinticinco, David Green se acercó y nos dijo que ya teníamos que terminar. Le pedí a Steve la oportunidad de hacerle dos preguntas más y accedió. Las contestó gustosamente y cuando vi el medidor de la grabadora decía: 29:59. Es decir, ¡treinta minutos exactos! Como David pidió, je.

Al despedirnos, Pablo, Ramón y yo fuimos a almorzar. Pablo tenía un compromiso así que tuvo que irse antes, por lo que Ramón y yo pasamos la tarde en un Centro Comercial, luego nos fuimos al lugar de concierto a eso de las 6:00 p.m. y al llegar el lugar estaba repleto.

Como antes que pasara Steve Green hubo participaciones de cantantes y agrupaciones locales, aproveché el tiempo para ir al baño. Cuando entré escuché una voz muy familiar. Resulta que el baño estaba ubicado a la par de cuarto donde estaba Steve Green calentando la voz. Si usted ha escuchado a alguien hacer ejercicios de calentamiento entenderá lo ruidosos que son, ¡pero escuchar calentar a un tenor como Steve era único! El tipo estaba practicando unos agudos tan pero tan altos que sinceramente me erizó la piel. ¡Qué voz más impresionante!

Al volver a mi asiento la hora llegó y Steve pasó a ministrar.

Yo estaba emocionado. “¡Yo en un concierto de uno de mis cantantes favoritos de toda la vida!”, decía para mí. Algo que me impresiona de las canciones de Steve, entre otras cosas, es que aborda el tema del dolor y el sufrimiento como pocos. Así que la lista de esa noche incluyó algunas como: “Aquel que la buena obra empezó” y “En aflicción tú brillas más”.

Resulta que durante esos meses yo estaba atravesando una situación muy pero muy dolorosa en mi vida. Solo mis amigos cercanos la conocieron, así que durante los días previos al viaje y aun en Costa Rica, yo estaba muy frágil emocionalmente. Cualquier cosa me quebraba. Así que cuando Steve cantó esas canciones de consuelo yo no paraba de llorar.

En un momento Steve cesó de cantar y comenzó a relatar un par de anécdotas. La primera, la de un amigo cristiano que estaba hospitalizado y que dos semanas antes le había escrito un email de apenas un párrafo. Entre agradecimientos a Dios y otras cosas el email terminaba diciendo: “Tardé seis horas en escribirte esto”. De inmediato Steve describió la condición física de su amigo: estaba inmóvil de pies a cabeza, él usaba un sistema donde con cierto número de parpadeos escogía la letra que quería escribir y así, poco a poco, había escrito un solo párrafo para Steve que tardó seis horas en terminar. Steve relató conmovido la historia de su amigo.

Luego habló de los últimos días de su padre, un misionero que sirvió en Argentina y también en Venezuela, pero sus últimos dieciséis años padeció Parkinson y tuvo que regresar a EE.UU. para atenderse. Prácticamente David y Steve Green cuidaron de su padre los últimos años de su vida. Al final él ya no podía mover nada de su cuerpo y Steve contó que el día que murió alguien puso a sonar una de las canciones favoritas de su padre y “ese día…” relató Steve, “mi padre alzó las manos, alabó a Dios y murió”.

Después de contar ambas anécdotas Steve dijo: “Este amigo que me escribió un email con sus párpados y mi padre sufriente de Parkinson, son ejemplos de cristianos que alaban a Dios a pesar de su sufrimiento”. Y añadió: “Hermanos, siempre hay alguien que está sufriendo más que tú, ¡y ellos están alabando a Dios! Siempre hay alguien que está atravesando cosas más duras que tú, ¡y ellos están alabando! Así que no tienes excusa para no alabar a Dios en medio de tus pruebas”.

Demás está decir que yo estaba desbaratado en lágrimas.

Sinceramente fue uno de los mejores conciertos que he asistido en mi vida. No por lo sensible que me encontraba ni por lo oportuno de las palabras de Steve, sino porque oí alabanzas puras, con letras profundas y de fervor poco igualables. Un concierto, para mí, ¡memorable!

Estoy consciente que la mayoría de cristianos en Latinoamérica no siguen la música de Steve Green. Cuando pienso en eso digo: “¡De lo que se pierden!” Y quizá algunos de quienes me están leyendo ni siquiera prestaron atención cuando publiqué su entrevista. Sin embargo, al día de hoy, es una mis entrevistas favoritas realizadas y la que más gratos recuerdos me trae.

Noel Navas.

6 Comentarios

  1. Israel Almanza

    Interesante reflexión de dos hombre que han en circunstancias adversas alaban a Dios, muchos lo dejamos de hacer cuando nos falta un «capricho».
    Noel en mi país (México) utilizo una palabra que no es bien vista para describir el tipo de música que preferimos muchos hoy en día, con todo respeto la pongo «música de desmadre», es decir música que nos haga saltar, cantar, gritar, reír, estar contentos y lo que sea, pero no siempre meditar y huimos de este tipo de grandes ministerios, que mal estamos, bendiciones por tu talento.

  2. pastor. Jo el Giron

    Me impacto mucho este articulo.excelentea porte bendiciones

  3. ISRAEl: «Música de desmadre», jajaja. Pero sí, hay música cristiana que es para «desmadre», y otra para profundizar en el conocimiento de Dios. Saludos!

  4. NOEL ERES D BENDIECION..GRACIAS POR TU ARTICULOS Y POR TU ESFUERZO PARA TRAERNOS LLEVARNOS A PROFUNDIZAR EN LA ADORACION..

  5. Hay una conexión especial entre Dios y la letra de ciertos cantos de algunos salmistas. Las canciones de Steve Green tienen ese vínculo. Me deleité en leer este artículo, pero me quedé deseosa de conocer esa entrevista que hizo usted Noel a Steve Green. Gracias por compartirla.

  6. muy interesante tu experiencia

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