La aventura detrás de La Aventura: Marco Barrientos

La aventura detrás de La Aventura: Marco Barrientos

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Cómo conseguí la entrevista.

Al enterarme que Milton Valle llevaría a Marco Barrientos a un concierto a La Ceiba, Honduras, me comuniqué de inmediato para pedirle su ayuda y como era de esperar… me echó la mano.

Como la entrevista sería miércoles, viajé desde el martes. Fueron once horas por tierra desde El Salvador hasta Ceiba: primero San Salvador-San Pedro Sula y luego San Pedro Sula-La Ceiba.

Como Marco llegaría por la tarde del miércoles usé la mañana para visitar algunos amigos que tengo en Ceiba. Al medio día Milton me informó que antes de mi entrevista habría una rueda de prensa a las 4:00 p.m. y que mi entrevista sería a las 5:00 o 5:30 p.m.

¡Plan abortado! Por razones de fuerza mayor el vuelo de San Pedro Sula a Ceiba fue cancelado y Milton tuvo que enviar a recoger a Marco y a la banda a San Pedro Sula vía terrestre, por lo que Marco llegó a Ceiba alrededor de las cinco de la tarde. La rueda de prensa duró una hora y como sabía que Marco tenía concierto a las 7:30 p.m. era lógico que mi entrevista iba a cancelarse. Al saber que pasaría eso le propuse a Milton si me dejaba entrevistar a Marco el jueves por la mañana o en el aeropuerto o durante el trayecto en avión hacia Tegucigalpa. Marco tendría concierto allí el jueves por la noche.

Milton accedió.

En la noche del miércoles me fui al concierto de Marco Barrientos y por mi amistad con Milton pude estar unos minutos tras bastidores con Marco y sus músicos. Todos muy amables hasta que quien iba como asistente de Marco me preguntó: “¿Tú vas a entrevistar a Marco?” Asentí y me preguntó cuánto tiempo necesitaba. Le dije que si tuviera treinta minutos sería fantástico. Me dijo: “¿Treinta minutos? ¡Wow! ¡Treinta minutos dura una rueda de prensa! ¡Treinta minutos es un programa de televisión! ¡Quince te puedo dar!” Además, me preguntó si llevaba preguntas escritas y le dije que sí, se las mostré, las revisó y me las devolvió.

Yo por dentro pensaba: “¡Este tipo no me va a dejar entrevistar a Marco!”

Al final del concierto Milton me dijo que el avión partiría a las 7:30 a.m., que pasarían por Marco y la banda a las seis y que estuviera listo con mis maletas para irme con ellos. ¡Dicho y hecho! A las seis de la mañana del jueves me uní a la banda de Marco en el lobby y esperamos a que nos recogieran. Durante el camino Milton me dijo que haríamos espacio en el aeropuerto pero al llegar fue imposible.

Mientras esperábamos Milton me dio un pase de abordar y me dijo: “Te compré un boleto para que viajés con nosotros, vas a volar en el asiento a la par con Marco y allí lo entrevistás”.

Cuando nos dirigíamos hacia el avión… porque en ese aeropuerto se tiene que caminar varios metros por la pista y subir por unas gradas para abordar, pues me fui caminando junto a Marco y le dije: “Milton me dijo que podía realizarte la entrevista durante el vuelo”. A secas y sin voltearme a ver, me dijo: “Este no es un buen momento para una entrevista”.

“¡Ops!…” pensé yo, “no anda con ánimos de conversar”.

Al subir nos sentamos a la par y como no quería incomodarlo pero tampoco perder la oportunidad de entrevistarlo, me arriesgué a decirle: “Marco, la entrevista trataría sobre tu forma de escribir canciones, si me concedieras unos minutos”. Me dijo: “Mira, de nada te va a servir esta entrevista ya que este avión es de dos motores y hacen tal ruido que no te va a servir el audio”. Yo le respondí: “No importa, la entrevista se transcribe, no se publica en audio”.

“¡Ok!…” me dijo, “Pero no esperes grandes respuestas de parte mía”.

Prendí la grabadora, la acerqué a su rostro e inicié la conversación. ¡Marco tenía razón! El ruido de los motores era súper fuerte, y aunque ambos nos escuchábamos y podíamos seguir la entrevista sin problemas, a los quince minutos me dijo: “Ya no quiero seguir charlando, quiero descansar”. Se recostó sobre el respaldo del asiento, sacó unos audífonos, se los puso sobre los oídos y cerró los ojos. Lo hizo tan rápido que ni tiempo me dio de fingir que él ya no quería seguir charlando conmigo. Así que me quedé paralizado con la grabadora alzada. Milton, que iba en la otra fila de asientos, notó que Marco cortó abruptamente la conversación. Avergonzado, guardé la grabadora.

¡Fue el vuelo más desagradable de mi vida! Sentía que estaba mendigando una entrevista.

Aterrizamos en Tegucigalpa a eso de las ocho, al bajar Milton se acercó y me dijo: “¿Verdad que te cortó la entrevista?” “Sí…” le dije, “parece que no anda de ánimos para conversar”. Milton: “Veníte a desayunar con nosotros, te voy a presentar con los organizadores como asistente mío y vemos qué logramos”.

Marco y Milton se fueron con los organizadores en un auto aparte, la banda y yo en un microbús y fuimos a desayunar al restaurante Denny´s. Al llegar nos sentamos todos: Milton frente a Marco, yo a la par de Milton, los organizadores del evento a mi derecha y la banda de Marcos en el resto de asientos.

¡La pasamos muy bien! Marco muy conversador, todos le hacían preguntas y hasta yo me animé a lanzarle un par. En un momento él se levantó a lavarse las manos y yo aproveché para decirle a Milton: “Miltón, me siento extraño de estar aquí, ¡quiero irme!” “¡No te preocupés!” me dijo, “Cuando veníamos en el auto Marco me preguntó quién eras vos y le hablé de tu blog y el porqué de la entrevista. ¿Sabés qué me dijo? ´¡Vamos a la mitad!´”

Eso me tranquilizó.

Terminamos de desayunar como a las 10:30 y mientras yo esperaba afuera del restaurante para irnos, al nomás salió Marco le dije: “Marco, si me dieras diez minutos más podría darle un sentido de cierre y conclusión a la entrevista”. Se detuvo frente a mí, alzó sus ojos al cielo como diciendo: “¡Oh, no! ¡Este tipo otra vez!” y me dijo: “Está bien, vamos al hotel”.

Él se dirigió hacia el auto en el que íba y yo hacia el microbús. Cuando yo estaba a punto de subir Marco gritó: “¡Noel! ¡Veníte con nosotros! Ellos van para otro lado, hagamos la entrevista en el auto pero al nomás llegar al hotel terminamos”.

Según yo el hotel quedaba a unos veinte minutos, ¡qué va!, estaba frente al Denny´s y llegamos en tres minutos. Ya en el estacionamiento del hotel Marco me dijo: “Vamos al lobby y allí terminamos”.

Entre lo que grabé en el avión, en el auto y en el lobby, al final reuní unos treinta minutos de conversación.

Al terminar le dije a Marco: “Gracias por la entrevista. Me apena mucho haberte importunado, simplemente creo que tu experiencia podría enriquecer a otros y por eso quise entrevistarte”. Él me miró, se acercó, me rodeó con sus brazos, me abrazo bien fuerte y me dijo: “No, tú perdóname a mí. Ando bien cansado y solo tengo deseos de dormir”.

Eran las once de la mañana y en ese momento el organizador del evento se acercó donde estábamos y le dijo a Marco que el check in del hotel sería hasta la una de la tarde, no antes. Como no había habitaciones disponibles, ahora tenía que esperar dos horas más. En ese momento Marco, usando de humor, le dijo: “Mira, no importa. Yo puedo acostarme a dormir donde sea, aun debajo de esta mesita”. Dio un par de pasos y se acostó estilo posición fetal debajo de una mesita del lobby frente a todos.

Todos nos echamos a reír.

Bueno… si algo aprendí de la entrevista que le hice a Marco Barrientos fueron tres cosas:

Uno: los grandes cantantes cristianos son como nosotros: se cansan, pueden andar malhumorados y hasta tener un mal día.

Dos: algo que los hace grandes es su capacidad de reconocer que se equivocaron y su valor para pedir perdón.

Y tres: ¡jamás vuelvo a mendigar una entrevista! 😉

Noel Navas.

4 Comentarios

  1. me siento muy identificado ya que mi primera entrevista fue con marcos brunet en el año 2005 y cuando volvi a la radio mi primera entrevista a un musico fue a Chack Garcia la verdad me siento muy identifocado con lo que cuentas y si lo musicos cristianos tambien se cansan y pasan malos dias. y comi tu lo haz dicho jamas volvere a mendigar entrevistas.

  2. Gracias a Dios por los que entendemos que todos somos humanos y podemos tener días malos, días de cansancio, días de malhumor, etc y ser comprensivos.

    Y gracias a Dios también por hombres como Marco, que tienen el valor de pedir perdón. Buena enseñanza y buena experiencia para nosotros y para ti Noel, jeje.

  3. Israel Almanza

    No me queda claro, el termino mendigar una entrevista, me queda claro que muchos «salmistas» parecen «estrellas de Hollywood» innaccesibles, pero bueno aún así no crees, que es parte de la labor del que entrevista hacer la chamba y convencer al entrevistado??

  4. ISRAEL: ¿Es parte de nuestra chamba convencer al entrevistado? No si ellos no están dispuestos a brindar su mejor atención para conversar. A mi nadie me paga por hacer lo que hago, así que no es una chamba, es un servicio gratuito. En más de 60 entrevistas que he realizado solo dos o tres cantantes se han mostrado como Marco: indispuestos. No es mi labor convencerlos cuando no hay disposición, mi labor es entrevistarlos según le mejor disposición que de antemano ellos muestren, cosa que no pasó en esta ocasión pero que al final él se disculpó.

    Noel Navas.

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