La aventura detrás de La Aventura: Daniel Calveti

La aventura detrás de La Aventura: Daniel Calveti

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Cómo conseguí la entrevista.

Daniel Calveti estaría en la Expo Fe, un evento a realizarse en el Parque de la Industria, en la capital de Guatemala, pero dos semanas tendría una gira en San José, Costa Rica y mi amigo Randy Durán lo podía contactar.

Le llamé a Randy y le comenté de mi interés de entrevistar a Calveti y como estaría antes en Costa Rica le pregunté si me recomendaba con él para poder ir a entrevistarlo a Guatemala. Después de que Randy habló con Calveti me llamó para decirme: “Calveti dice que lo busqués en Guatemala, que con gusto te da la entrevista”.

Dos semanas después estaba allí. Como según el horario el evento iniciaría el miércoles por la tarde, Calveti daría una plenaria a eso de las cuatro y un concierto a las siete, viajé desde El Salvador por la mañana y llegué al Parque de la Industria a eso de las dos. Casi no había nadie, creo que fui de los primeros en entrar.

Después de dar una vuelta por los bazares de exhibición coincidí con una de las organizadoras del evento y le comenté de por qué estaba allí: para entrevistar a Daniel Calveti. Le dije que solo necesitaba dos minutos con él y me dijo que sí, que cuando llegara me avisaría.

Al llegar las cuatro busqué a la organizadora, me dijo que Calveti aún no había llegado, pero como recién me había enterado que se realizaría una rueda de prensa con él aproveché para preguntarle a ella si yo podía estar allí. Me dijo que no ya que era para medios patrocinadores del evento y como yo no era patrocinador, no podía entrar.

Ni modo.

Casi a las cinco de la tarde volví a preguntarle a la organizadora y me dijo que Calveti aún no había llegado. Aproveché para insistirle de participar de la rueda de prensa y me volvió a decir lo mismo: “Usted no es un medio de comunicación patrocinador del evento, así que no puede estar”.

Otra vez, ni modo.

La plenaria de Calveti comenzó a las 5:30 y duró alrededor de una hora. ¡Magistral! Yo nunca lo había escuchado predicar y me pareció muy poderosa su enseñanza. Al salir de la plenaria me encontré con otro de los “meros-meros” del evento y le pregunté sobre la posibilidad de estar en la rueda de prensa que daría Calveti. Este fue más abierto y me dijo que sí, que me dirigiera al otro pabellón ya que Calveti llegaría allí en unos minutos.

Salí emocionado rumbo a la rueda de prensa y en el camino me encontré con la otra organizadora con quien había conversado antes. Le dije que iba a la conferencia de prensa y me detuvo en seco, me alzó la voz y dijo: “¡Ya le dije que la rueda de prensa es para medios patrocinadores del evento! ¡Y usted no es un medio patrocinador del evento! ¡No puede entrar allí!”

Había gente alrededor, algunos vieron que la señora me gritó, igual no dije nada pero me puse rojo de la vergüenza. Me aparté de allí y no sabía qué hacer. Sinceramente hasta me dieron ganas de llorar por la humillada pública que me dio y bueno, me senté a redactar una nota para que alguien que entrara a la rueda de prensa se la diera a Calveti y de este modo se enterara de que yo estaba allí.

¡Eureka! Mientras escribía la nota recordé que como la plenaria recién había terminado y la rueda de prensa sería en otro pabellón, pensé: “Eso significa que Calveti va a tener que pasar por este pasillo, por lo tanto, si yo pudiera abordarlo entre pabellón y pabellón, ¡asunto arreglado!”

Recorrí el pasillo y llegué hasta la parte de atrás del pabellón donde Calveti acababa de enseñar. Él estaba en la puerta donde dos guarda espaldas cuidaban la entrada. Me dirigí a uno de ellos y le pedí permiso para saludar a Calveti, me dijo: “¡No hay problema! ¡Hágalo!” Al estar frente a Calveti le dije: “Daniel, soy Noel Navas, de La Aventura de Componer. Randy Durán de Costa Rica me dijo que te habló sobre mí para una entrevista”. De inmediato se le iluminaron los ojos y me dijo: “¡Noel! ¿Cómo estás? Sí, Randy me habló de lo que hacés en tu blog y sí, claro que puedo darte la entrevista. Ven conmigo a la rueda de prensa y luego nos sentamos a conversar, ¿te parece?”

Comenzamos a caminar y dos personas con camisas de Expo Fe escoltaban a Calveti. Yo le dije: “Mmm… ¿Qué tal si mejor te espero afuera y cuando terminés hacemos la entrevista?” “Sí, claro”, respondió, “pero vente conmigo a la rueda de prensa para que me acompañés”. “Eh, eh, eh, sí, está bien, ¿pero qué tal si te espero afuera?”

En eso una de las escoltas me dijo: “Hermano, Daniel Calveti lo está invitando a la rueda de prensa, ¿por qué no quiere venir?” No tenía de otra y tuve que decirles: “¡Porque me acaban de dar una gran regañada por querer estar allí!” Me preguntaron quién fue y les dije. Ellos: “Sí, pero si Calveti lo está invitando ya tiene su autorización”.

Entré a la rueda de prensa pero con temor de que la señora me sacara. Al estar dentro encontré un par de amigas que conocía y nos sentamos juntos. Eso me tranquilizó un poco. La rueda de prensa comenzó a las siete de la noche. Curiosamente al nomás iniciar, Calveti dijo en tono de humor: “Yo soy de las personas que se acuestan a las nueve de la noche. Así que por las tres horas de diferencia que tenemos con Puerto Rico, a esta hora yo ya debería estar dormido y me estoy desvelando”. Todos nos reímos.

La rueda terminó a las ocho, más una hora de saludos personalizados a radios y canales de televisión, salimos a las nueve. Cuando al final me acerqué a Calveti me dijo: “Mira, a las 9:30 es el concierto, así que vas a tener que esperarme a que termine y hacemos la entrevista”.

El concierto terminó a las 11:30 p.m., me acerqué a donde sabía que tenía que entrar para reencontrarme con Calveti y nos sentamos a conversar. Al nomás sentarme comencé a preguntarle cuánto llevaba preparado. Todo transcurría con normalidad cuando de repente, a los quince minutos, Calveti comenzó a bostezar. No de aburrimiento. ¡No, no, no! Estábamos charlando de lo más ameno, simplemente comenzó a bostezar. Nunca en mi vida había presenciado un ataque de bostezos. Eran las 11:45 p.m., es decir, 2:45 de la madrugada en Puerto Rico. ¡Calveti no aguantaba el sueño! Al punto que hubo un bostezo tan largo pero tan largo, a eso del minuto diecinueve, que me puse rojo de la pena. “¡Este tipo está exhausto y por mi culpa no se puede ir a dormir!” decía para mí.

Aun así seguí con la entrevista cuando de repente, al minuto veinticinco uno de los músicos de Daniel Calveti, sin que este se diera cuenta, se paró a un costado, se aseguró que yo lo viera, me hizo cara de enojo, apuntó a su reloj y me dijo a señas que me apresurara. “¡Ops!” pensé, “¡Ahora esto!” Para apaciguar al tipo le dije a Calveti: “Daniel, permíteme hacerte tres preguntas y termino la entrevista, ¿te parece?”

Cuando Calveti asintió de inmediato el músico se sentó a la par de él, con uno de sus brazos rodeó el hombro de Calveti detrás de la nuca y del otro lado vi que con su mano y sus dedos hacía el número tres. ¡Obvio que por las tres preguntas! Calveti nunca vio lo que su músico estaba haciendo. Él pensó que su músico lo quería mucho y que por eso lo estaba rodeando con su brazo. ¡Qué va! Cuando hice la siguiente pregunta el músico hizo señal de número dos y cuando lancé la última hizo señal de número uno. El tipo me estaba presionando a terminar y yo que ya estaba demasiado incómodo como para seguir agradecí el tiempo brindado.

Al final grabé alrededor de treinta minutos de una accidentada entrevista. No por Calveti, sino por la gente que estuvo alrededor de él ese día.

Noel Navas.

3 Comentarios

  1. Que buena anécdota! Valió la pena?

  2. Waoooooooooooooooooo, que feo que la gente alrededor de Calveti sea asi, cuando Calveti se mira muy accesible; pero que bendición que pudo sacar la entrevista

  3. ¡Claro que sí! 😉

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