La aventura detrás de La Aventura: Fernando Solares Jr.

La aventura detrás de La Aventura: Fernando Solares Jr.

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Cómo conseguí la entrevista.

Yo sabía que había sido músico de Danilo Montero y hasta productor y compositor de los discos “Sígueme” y “Fortaleza”, por lo que cuando lo vi e COICOM 2006, que se celebró en El Salvador, lo abordé para saludarlo. Realmente ya habíamos conversado en algún Retiro Internacional de Adoración en Costa Rica, pero fue desde 2006 que nunca dejamos de estar en contacto.

Esa vez Fernando no vino a enseñar ni a cantar, simplemente estaba acompañando a sus padres que eran parte de la directiva de COICOM, por eso, cuando lo invité a almorzar aceptó inmediatamente. Así hicimos los demás días, estábamos en el Congreso y luego nos íbamos a comer y a conversar. Cuando terminó el evento intercambiamos nuestra información y de allí en adelante cada vez que yo viajaba a Guatemala buscábamos reunirnos para comer y platicar.

Cuando en 2008 inicié La Aventura de Componer, Fernando ya estaba en mis planes de entrevista, pero fue hasta febrero de 2009 que logramos hacer un chance para sentarnos y hablar acerca de su forma de escribir canciones. Recuerdo que yo tenía que viajar a Guatemala la segunda semana de febrero y el sábado 14 yo tendría libre. Por eso le llamé el miércoles desde El Salvador y le conté que viajaría. Me dijo que le parecía genial, que el sábado llegara al culto de jóvenes de la iglesia y después podíamos ir a cenar y a jugar boliche.

Cuando colgué el teléfono vi el calendario y recordé que el 14 se celebra el Día del amor y la amistad aquí en Centroamérica, así que de inmediato le marqué para decirle: “Vos, como yo sé que no tenés novia, ¿no será que se te olvidó que el sábado invitaste a salir a una amiga o quizá tenés una cena con tu familia?” “No vos…” me dijo, con su característico tono, “No tengo nada que hacer ese día, ¡veníte!”

El sábado llegó, estuve en la reunión juvenil y a eso de las seis de la tarde salimos a cenar. “Te voy a llevar a comer a un lugar fino”, me dijo. Llegamos a las 6:30 p.m. a Alfredos, un restaurante de comida italiana fundado por Alfredo di Lelio, inventor del Fettuccine Alfredo.

Al nomás entrar al restaurante notamos que la mayoría de mesas estaban ocupadas, solo algunas estaban libres. Todos los comensales estaban sentados y vestidos elegantemente. Sinceramente yo no lo noté, Fernando después me lo dijo, pero cuando ambos entramos casi todo mundo nos volteó a ver, je.

Cuando intentábamos encontrar una mesa libre uno de los meseros nos dijo que por ser 14 de febrero ya todas estaban reservadas, que no había ninguna disponible. Estábamos a punto de irnos cuando se me ocurrió preguntarle cuál de las reservadas sería la que se usaría más noche. Nos dijo que había una que estaba reservada para las ocho. “¡Dénos esa!…” le dije, “Nosotros nos iremos antes de esa hora”. Accedió y nos sentamos.

Ordenamos la comida y Fernando y yo nos enfrascamos en conversar sobre cualquier cosa; sin embargo, cada vez que llegaba un mesero, Fernando cambiaba abruptamente el tema de conversación y levantaba un poco más la voz a modo que el mesero oyera: “¿Y cómo vas con la chica aquella que me hablaste y que estás conociendo?” Yo le seguía el hilo y entonces al retirarse el mesero reanudábamos el tema en que nos habíamos quedado. Cuando por tercera vez llegó un mesero y Fernando volvió a cambiar de tema, le pregunté: “¿Pasa algo? ¿Por qué cambiás de tema así por así?” Cuando el mesero se fue, me dijo: “Es que no sé si te fijaste que cuando entramos todo mundo se nos quedó viendo. ¡Noel! ¡Es 14 de febrero y dos hombres entraron a un restaurante fino a cenar! ¿Qué creés que la gente habrá pensado?”  

Solo me puse a reír.

Nos retiramos antes de las ocho y fuimos a jugar boliche. Nos estacionamos fuera como a las 8:15 p.m., le llamamos a Gerson Madrid, un amigo de Fernando, para que se nos uniera pero dijo que podía llegar hasta pasadas las nueve. Así que allí en el auto comencé la entrevista sobre su forma de componer.

Grabé casi una hora hasta que llegó Gerson. Al saludarnos Fernando le dijo: “¡Mano! ¡Tan  mal me ha ido con las chicas que es primera vez que salgo a cenar con un amigo un 14 de febrero! ¡Qué mal!”

Gerson y yo nos pusimos a reír.

Jugamos boliche como por hora y media, al terminar nos despedimos de Gerson y Fernando y yo nos dirigimos hacia su casa para continuar con la conversación. Creo que grabé como una hora y media más allí en su sala. Varias cosas me llamaron la atención al entrevistarlo:

Primero, su generosidad para conversar, que aunque somos amigos yo sabía que la plática se estaba prolongando demasiado tiempo, por lo que Fernando me decía: “No te preocupés, has venido desde lejos para hacerme una entrevista, ¡sigamos!”

Segundo, al relatarme las historias detrás de sus canciones, como las que escribió para “Sígueme” y “Fortaleza”, había momentos en que se le cortaba la voz, se le humedecían los ojos y entonces me relataba las anécdotas. Cuando yo oía su tono y veía sus ojos, pensaba dentro de mí: “¡Este tipo verdaderamente ama a Dios!”

Y tercero, su desapego a la farándula cristiana. Fernando Solares, con lo musicazo que es y con el currículum de haberle producido dos de los discos más exitosos de Danilo Montero hasta ese entonces, amaba más predicar la Palabra y dedicarse al pastorado que ser un ministro musical itinerante.

Al final de la entrevista grabé alrededor de dos horas y media, ¡la entrevista más larga que he hecho a un compositor!

En 2010, Danilo Montero vino a El Salvador para un congreso de alabanza en el que yo colaboré. Una de las noches organizamos una cena con él y cuarenta invitados más. Al final de la cena todo mundo a tomarse fotos. Un par de días después las subieron a las redes sociales y en una de ellas yo estaba junto a mis amigas Anny Vásquez y Katryn Winn. ¡Fernando vio esa foto!

Me llamó el domingo por la noche y me preguntó si yo estaba interesado en la gringuita que aparecía allí, yo le dije que no, que nos conocíamos pero casi nunca platicábamos. “¡Vieras cómo me gusta!” suspiró, “¡me gustaría conocerla!”

Yo titubeé un poco pero al final le dije: “dejáme ver qué puedo hacer”. Así que con la ayuda de Anny Vásquez nos esforzamos para poner a Fernando y a Katryn en contacto y lo demás es historia. Diez meses después se casaron y hoy son padres de una linda niña: Sarah.

Fernando vive agradecido conmigo porque afirma que gracias a mí conoció a su esposa, yo digo que no fui yo, que la mayor responsable de eso fue nuestra amiga Anny. 😉

Noel Navas.

1 Comentario

  1. Jejejejejeje, linda historia, pues al rato veo más seguido su fb y más que todo sus almunes de fotos, quien quita y la hace de cupido para mi tambien, jajajajaja

    P.s. Solo lo estoy molestando

    Bnediciones y me encanta su trabajo con las personas

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