La aventura detrás de La Aventura: Marcos Vidal

La aventura detrás de La Aventura: Marcos Vidal

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Cómo conseguí la entrevista.

Faltaba alrededor de un mes para que Marcos Vidal participara del Festival de Luis Palau en Guatemala, por eso comencé a planear la forma de poder contactarlo, viajar hasta allá y realizar la entrevista. El único contacto que yo tenía era mi prima, Geraldina, que mientras vivió en España se congregó en Iglesia Salem, que pastorea Vidal. Pero no, ella no tenía forma de intermediar y echarme la mano.

A los pocos días se me ocurrió rastrear por Internet la iglesia… nada. Después de varios minutos buscando encontré un link, quizá accidentalmente, donde aparecía el nombre de la iglesia y un teléfono. Anoté el número y llamé a España. Me contestó un señor, me dijo que sí, que ese era el teléfono de la Iglesia Salem que pastoreaba Marcos Vidal. Que él era uno de los diáconos y como la iglesia estaba en proceso de mudanza el teléfono de la iglesia quedó en su casa mientras terminaban de pasarse al otro lugar.

Cuando le planteé la razón de mi llamada y mi deseo de entrevistar a Marcos en Guatemala, me dijo que vería cómo me echaba la mano para preguntarle sobre la posibilidad de hacerlo.

Una semana después volví a llamar pero no me contestó él, ahora fue su esposa. Ella tomó nota de mi interés por entrevistar a Marcos y quedó de conseguirme la misma información que su esposo. A una semana de que Marcos viajara a Guatemala volví a llamar y me volvió a contestar la misma señora. Me dijo que lo que me había conseguido era el teléfono del manager de Marcos en EE.UU., Nelson Rodríguez, que él lo manejaría en Guatemala, por lo que si yo quería una entrevista tenía que gestionarla por medio de él.

Como Marcos Vidal llegaría a Guatemala un día jueves, el lunes le llamé a Nelson y me dijo que sí, que él viajaría con Marcos a Guatemala pero que no podía garantizarme que me daría la entrevista. ¿El motivo? El Festival Luis Palau aun no les había notificado cuál sería la agenda de Marcos al llegar, por lo que no podía comprometerse conmigo para brindarme un tiempo con él. “Pero si te querés arriesgar… ¡llegáte!”, me dijo.

Decidí arriesgarme, pero antes le llamé a mi primo Nestor, que vive en Guatemala, ya que cuando de eventos cristianos se trata por lo general tiene muy buenos contactos. Al llamarle le pregunté si tenía alguna forma de ayudarme para que al llegar a la ciudad pudiera accesar al manager de Marcos y entonces preguntarle sobre la entrevista. Unas horas después me consiguió el teléfono de un señor apellido Lobuzzo, quien andaría manejando a los artistas del evento de Palau.

El martes le llamé a Lobuzzo, muy amable. Me dijo que sí, que él iría a recoger a Marcos Vidal y a Nelson a las dos de la tarde del miércoles al aeropuerto de Guatemala. Con su acento argentino me dijo: “¡Shamáme como a las cuatro y sho te paso a Nelson para que hablés con él!”

Llegué a Guatemala el miércoles al medio día. A eso de las cuatro le llamé a Lobuzzo y me dijo: “¡Shamáme a las 4:30 porque sho aquí estoy esperándolós afuera del hotel!” A las 4:30 le llamé y de inmediato me pasó Nelson, me dijo: “¡Ah sí! ¡Esperáme!” En ese momento se oyó que conversaba con alguien y al volver me dijo: “Dice Marcos que mañana llegués a las nueve en punto. Al llegar llamá a mi habitación y entonces bajamos para la entrevista. Solo podremos darte quince minutos, ¿ok?”

Como siempre yo pensé: “¡Qué poquito tiempo!”

Al día siguiente llegué al hotel Westing Camino Real, donde se estaban hospedando. Llamé a la habitación y nadie contestó. Marqué por segunda vez y nadie contestó. Me asusté, “los del evento de Luis Palau le han de haber puesto alguna actividad y se lo llevaron. ¡Perdí mi entrevista!” pensé.

De repente me vino a la cabeza que eran las nueve de la mañana y de seguro estaban desayunando. Fui al área de restaurante y allí estaba Marcos y Nelson. Le hice señas a Nelson y me presenté. Me introdujo con Marcos quien me dijo: “Mira, está haciendo mucho frío aquí. Voy a ir a mi habitación, tomar una chaqueta y nos vamos al área de la piscina para hablar sin interrupciones”.

Subieron y bajaron casi al instante. Cuando quisimos pasar al área de la piscina las puertas del lobby estaban en llave, así que nos fuimos por un ascensor y luego por un pasillo súper largo debajo del hotel estilo catacumba hasta que llegamos al área de la piscina para conversar. Mientras íbamos caminando, Marcos sacó una nota de su billetera y me la mostró. Decía: “Noel Navas, La Aventura de Componer” y me dijo: “Me la dieron en España. Me dijeron que vendrías desde El Salvador”.

Al sentarnos el manager nos acompañó, me dijo que me daría treinta minutos. “¡Genial!” pensé, así que comencé con las preguntas.

Todo comenzó muy bien, pero a medida que avanzábamos en la conversación noté algo curioso de su forma de conversar: Marcos era breve, conciso y al grano. A medida que lo oía pensaba que seguramente se debía a su trasfondo europeo o quizá a su nivel intelectual, es decir, a su habilidad para la síntesis. Los de este lado del charco somos distintos, ¿no? Nos gusta explicar, describir colores, olores y sabores. ¡Emocionarnos pues! Pero Marcos era conciso, incluso hubo veces que tuve que re-preguntar para escarbar más en ciertos detalles de sus canciones.

Me fascinó cuando le pregunté: “En palabras de Marcos Vidal, ¿cómo se escribe una canción?” En resumidas cuentas me dijo: “Escribir una canción es como construir un edificio…” En ese instante pensé: “Me va a decir que hay que poner los cimientos, montar el andamiaje, poner las vigas, etc”. ¡Qué va! Me dijo: “Escribir una canción es como construir un edificio… ¡tienes que estudiar arquitectura!”

¡Vaya respuesta! Je.

Como yo sabía que tenía treinta minutos, a eso del minuto veintiocho le pregunté a Marcos y a Nelson si podía hacerle tres preguntas más. Ellos asintieron y proseguí. Al final grabé treinta y seis minutos.

¡Me sentía re-feliz!

Nos despedimos, les di las gracias y me fui una vez más al lobby.

Como anticipadamente sabía que Michael Rodríguez estaba hospedado en el hotel debido a su participación en el mismo evento de Luis Palau, le llamé a su habitación. Resulta que meses antes él y yo almorzamos en El Salvador y por motivos de fuerza mayor no pude realizarle la entrevista. Así que la entrevista quedó en pausa. Al llamarle a su cuarto se acordó de mí y me citó para el día siguiente, día en que logré entrevistarlo. Es decir, al regresar de Guatemala, volví habiendo conversado con Marcos Vidal y Michael Rodríguez.

Ahora, volviendo a ese día que entrevisté a Vidal, por la tarde asistí con mi amigo Fernando Solares al Festival Luis Palau. Allí me encontré con Emmanuel Espinosa, charlamos un rato y también charlé con Michael Rodríguez. Cuando se enteró de que yo había entrevistado a Marcos, me preguntó: “¿Y cómo te fue con él?” Yo le respondí que bien, pero que apenas había grabado treinta y seis minutos. “¡Treinta y seis minutos!” exclamó, “¡Él no da más de quince minutos a quienes lo entrevistan! ¡¡¡Lograste mucho!!!”

Al final del día le llamé a mi primo Nestor para contarle cómo me había ido y me dijo: “Mirá, ayer en la noche cené con Nelson, el manager de Marcos, fíjate que nos conocemos de hace algún tiempo y le dije que vos llegarías mañana para entrevistar a Marcos, así que le pedí que te tratara bien”.

¡Ah, por eso me dieron más de treinta minutos! 😀

Noel Navas.

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