¿De verdad Isaías 45:11 enseña que podemos darle órdenes a Dios?

¿De verdad Isaías 45:11 enseña que podemos darle órdenes a Dios?

- en La confesión positiva
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Después de algunas semanas de ausencia, volvemos una vez más al tema de la confesión positiva dentro de la iglesia cristiana. Aunque tú no lo creas, hay cristianos que enseñan que Isaías 45:11 nos exhorta a darle órdenes a Dios. ¿Alguna vez has leído el texto? Bueno, para que te familiarices con él, aquí está:

Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos (RV60).

“¡Ya ves!”, dicen los creyentes en la confesión positiva, “¡Los hijos de Dios tenemos la facultad de darle órdenes a Dios ya que Él nos dice “mandadme”! Así que sí podemos hacerlo”.

Cuando he oído esto, siempre pienso: “¿Es en serio?”.

Como enseñé en varios artículos que te recomiendo volver a revisar y donde hablé acerca de La pobre hermenéutica de la confesión positiva, lo defensores de esta doctrina aseguran que los cristianos tienen poderes sobrenaturales en sus bocas para que todo cuanto digan acontezca. Sí, al estilo de Dios en Génesis capítulo uno donde habló y las cosas fueron creadas. Entonces, «como hijos de Dios» —aseguran ellos—, «podemos hacer lo mismo que Dios hizo. Podemos hablarle a la nada y crear realidades, hablarle a quienes estén enfermos y la sanidad acontezca, hablarle a quienes están en la pobreza y la riqueza aparezca». «Y…» —también—, «darle órdenes a Dios en tono imperativo para que haga todo cuanto confesemos, declaremos, decretemos, anunciemos o establezcamos».

¡Qué tal eso!

La pregunta entonces es: ¿realmente Isaías 45:11 enseña que podemos darle órdenes a Dios? ¿De verdad la expresión “mandadme acerca de mis hijos”, significa que el Señor está facultándonos para que le digamos qué tiene y qué no tiene que hacer?

Si tú eres un cristiano bíblico sabrás de inmediato que la respuesta es: No. Isaías 45:11 no dice que podemos darle órdenes a Dios ni que tenemos la potestad de dictaminarle que haga “x” o “y” cosas. ¿Qué significa, entonces, la expresión “mandadme acerca de mis hijos”? Primero, leamos este texto en otras versiones para que comprobemos que la traducción que hizo Reina-Valera 60 no fue acertada. Luego veremos su contexto, pero primero veamos cómo lo tradujeron otras versiones:

Así dice el Señor, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme acerca de las cosas venideras tocante a mis hijos, y dejaréis a mi cuidado la obra de mis manos (BLA).

Como ves, Biblia de las Américas no dice lo que dice RV60.

Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: «¿Van acaso a pedirme cuentas del futuro de mis hijos, o a darme órdenes sobre la obra de mis manos? (NVI).

Interesante, ¿no te parece? Según la Nueva Versión Internacional, no es que Dios nos esté diciendo que le demos órdenes; sino que nos está cuestionando si realmente le podemos dar órdenes.

Esto dice el Señor, el Santo de Israel, tu Creador: «¿Pones en tela de juicio lo que hago por mis hijos? ¿Acaso me das órdenes acerca de la obra de mis manos? (NTV).

Nueva Traducción Viviente tradujo muy similar a la NVI.

El Señor, el Dios Santo de Israel, quien lo formó, dice: «¿Van acaso ustedes a pedirme cuentas de mis hijos, o a darme lecciones de cómo hacer mis cosas? (DHH).

Dios Habla Hoy también, al igual que NVI y NTV, tradujo diferente a RV60. Pero lo más interesante es ver cómo tradujo el texto la versión Reina-Valera 2015. Mira:

Así ha dicho el SEÑOR, el Santo de Israel y su Hacedor: “¿Me pedirán señales acerca de mis hijos, o me darán órdenes respecto a la obra de mis manos? (RV2015).

En conclusión: Reina-Valera 60 no tradujo bien el texto y he ahí por qué algunos creen equivocadamente que ese pasaje de Isaías enseña que podemos darle órdenes a Dios. El asunto es que, debido a que los creyentes en la confesión positiva tienen una enfermiza afición por sacar de su contexto los textos bíblicos, no se fijaron que lo que el capítulo realmente está enseñando, no es que podemos darle órdenes a Dios, ¡sino todo lo contrario! A continuación, te mostraré el pasaje en Nueva Versión Internacional, pero puedes usar cualquier versión para que corrobores que Isaías 45 no enseña por ningún lado que podemos darle órdenes a Dios. En negrita lo que quiero enfatizar:

¡Ay del que contiende con su Hacedor!
¡Ay del que no es más que un tiesto

entre los tiestos de la tierra!
¿Acaso el barro le reclama al alfarero:
«¡Fíjate en lo que haces!
¡Tu vasija no tiene agarraderas!»?
¡Ay del que le reprocha a su padre:
«¡Mira lo que has engendrado!»!

¡Ay del que le reclama a su madre:
«¡Mira lo que has dado a luz!»!

Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice:
«¿Van acaso a pedirme cuentas del futuro de mis hijos,
o a darme órdenes sobre la obra de mis manos?
Yo hice la tierra, y sobre ella formé a la humanidad.
Mis propias manos extendieron los cielos,
y di órdenes a sus constelaciones.

Isaías 45:8-12.

¿Dice el pasaje que podemos darle órdenes a Dios? ¡Nooo!!! La Escritura dice: ¿Acaso el barro le reclama al alfarero: «¡Fíjate en lo que haces!… «¡Mira lo que has engendrado!»!… «¡Mira lo que has dado a luz!»! «¿Van acaso a darme órdenes sobre la obra de mis manos?”.

Por lo tanto, este es otro ejemplo de descontextualización de textos por parte de los creyentes en la confesión positiva. ¡Ah! ¡Espera! Que esto no acaba aquí. Cuando tú les dices a los de la confesión positiva que no, que no es bíblico darle ordenes a Dios, ¿qué crees que hacen? ¡Esgrimen otro pasaje bíblico para decir que sí pueden! ¿Cuál? El pasaje de Josué capítulo 10 donde el Sol se detuvo, ¿lo recuerdas? En negrita la parte que quiero enfatizar:

Ese día en que el Señor entregó a los amorreos en manos de los israelitas, Josué le dijo al Señor en presencia de todo el pueblo: «Sol, detente en Gabaón, luna, párate sobre Ayalón». El sol se detuvo y la luna se paró, hasta que Israel se vengó de sus adversarios. Esto está escrito en el libro de Jaser. Y, en efecto, el sol se detuvo en el cenit y no se movió de allí por casi un día entero. Nunca antes ni después ha habido un día como aquel; fue el día en que el Señor obedeció la orden de un ser humano. ¡No cabe duda de que el Señor estaba peleando por Israel! Al terminar todo, Josué regresó a Guilgal con todo el ejército israelita. Josué 10:12-15 (NVI).

“¿Ya ves?”, dicen los de la confesión positiva, “Este pasaje nos confirma que podemos darle órdenes a Dios para que las cosas acontezcan”.

Como he dicho en otras ocasiones, es sumamente lamentable que los defensores de esta doctrina crean el tipo de cosas que creen y enseñen el tipo de cosas que enseñan. ¡Todo producto de su pobre hermenéutica bíblica! Es más, pregúntales a ellos y lo más probable es que ni sepan qué es “hermenéutica”. Como enseñé en la tercera parte de La pobre hermenéutica de la confesión positiva que te recomiendo ir a leer: no es correcto convertir en prescriptivos pasajes bíblicos que simplemente son descriptivos. Es decir, que el libro de Josué diga que Josué le dio una orden a Dios, no significa que los cristianos de hoy deban de hacerlo o que se esperaba que todos los hijos de Dios a lo largo de la historia lo hicieran. Repito, este es un pasaje descriptivo, no prescriptivo. No fue puesto en la Biblia para que sacáramos una fórmula o estableciéramos el modus operandi de cómo debemos relacionarnos con Dios. En otras palabras, la historia de Josué deteniendo el Sol no es normativo. Fue puesto en el texto del Antiguo Testamento para mostrarnos los portentos de Dios y su extraordinario poder a favor de su pueblo. Por lo tanto, quien concluya que Isaías 45:11 o Josué capítulo 10 nos habla de que podemos darle órdenes a Dios, simplemente no ha aprendido a leer bien su Biblia y no le vendrían a mal un par de clases de hermenéutica para que no siga interpretando tan erróneamente la Escritura.

Noel Navas.

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