La historia real del principal creyente en la confesión positiva al que su confesión positiva no le funcionó

La historia real del principal creyente en la confesión positiva al que su confesión positiva no le funcionó

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Desde hace unas semanas estoy escribiendo acerca de la confesión positiva y lo falaz que es creer en ella. Todo comenzó con la serie Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad, donde expliqué que las profecías que auguraban que Julio se sanaría eran la punta del iceberg. La masa debajo de la superficie del agua es la mala teología sobre el sufrimiento que muchos cantantes han creído. Y, aunque en dicha serie me enfoqué en los artistas cristianos, francamente no quise hablar del pastor Cash Luna porque en Youtube y Facebook suelen darle bastante palo como para yo sumarme a eso. Sin embargo, en esta entrada sí hablaré de la vez que él oró por Julio Melgar, pero no para vapulearlo como si yo tuviera algo personal contra él; mas bien, para señalar lo infructuoso que es creer en la confesión positiva como método para modificar realidades o producir una sanidad.

Personalmente creo que Cash Luna es el mayor gurú cristiano de la confesión positiva en Latinoamérica. Digo «gurú cristiano» porque esta doctrina tiene otros gurús en todo el mundo que no son cristianos. Es decir, la confesión positiva no solo se enseña en las iglesias evangélicas. No, se enseña en todos los ámbitos. Por ejemplo, si no lo sabías, la confesión positiva es la tesis del libro «El secreto» de Rhonda Byrne publicado en 2006. Y, si alguien quiere perder el tiempo leyéndolo, notará que es la misma enseñanza que predican tanto Cash como un montón de pastores más. Es decir, este asunto de hablar positivo para que te ocurran cosas positivas o como lo dice Byrne: «para que el universo se confabule a favor tuyo», no se enseña solo en las iglesias. Se enseña en todo el mundo. Quienes pregonan esta doctrina son quienes forman parte del movimiento del pensamiento positivo, sean discípulos de Jesús o no. La diferencia de la confesión positiva «versión evangélica» es que visten la creencia de versículos bíblicos —malinterpretados, por cierto — y entonces, la presentan como una doctrina cristiana, cuando realmente no lo es.

Ahora, a mí me bastó leer dos capítulos de su libro “No es por vista” (Vida Zondervan) para notar que era una apología de esa doctrina. Eso sin contar que sus programas de televisión y campañas multitudinarias marcan su notable influencia en el continente y, por lo tanto, Cash Luna es el principal promotor de esta doctrina en Guatemala y el mundo hispano. Eso sí, aunque Cash no suele enseñar el tema como tal, sí lo hace recurrentemente al repetir la siguiente oración antes de predicar en Casa de Dios, su iglesia en Guatemala. Antes de abrir la Biblia le pide a quienes están congregados que alcen su mano derecha y digan en voz alta:

«En mi boca está el poder de la vida y de la muerte. Hablaré palabras de vida y no de muerte, de salud y no de enfermedad, de riqueza y no de pobreza, de bendición y no de maldición porque en mi boca: ¡hay un milagro!»

Esta oración repetida semana a semana y convertida ya en un mantra, es confesión positiva en su más pura expresión. Ojo, no estoy diciendo de que sea malo hablar bien y ser optimistas, ¿ok? No, hablar de ese modo debería ser la forma natural que como cristianos deberíamos de hablar. El problema de la confesión positiva no es el espíritu optimista que estimula, sino su afirmación de que los creyentes podemos fabricar nuestro propio destino, modificar las circunstancias adversas e inclusive, producir nuestra propia sanidad si utilizamos las palabras correctas y con la suficiente fe. En este sentido, la confesión positiva, más que hablar optimistamente, es creer que tienes poderes sobrenaturales en tus labios para hacer visible lo invisible, material lo inmaterial y posible lo imposible. Y de eso trata la doctrina que Cash Luna recalca semanalmente a través de su mantra.

Ahora, te invito a que volvamos al durísimo proceso que atravesó nuestro hermano Julio Melgar antes de morir. ¿Recuerdas la vez que Cash oró por su sanidad en la sala de su casa? ¿Viste el video? Si no lo hiciste, lo pongo a continuación. Desde el minuto 14:00 en adelante:

Si viste el video, Cash apeló a la fórmula que suele repetir antes de predicar en su iglesia. Después de reprender espíritus de enfermedad y de muerte, en un momento de la oración dijo: «declaramos vida, vida en abundante, recuperación física, fuerza mental, espiritual para la gloria de tu nombre. Que su mente esté llena de pensamientos de bien —como tus planes— y no de mal. ¡En el nombre poderoso de Jesucristo!…»

¿Notaste que su oración fue fiel al mantra que pide corear a todos en su iglesia? ¿Viste que habló de declarar vida, de recuperación física y de recobrar fuerza mental y espiritual? La pregunta es: ¿resultó su confesión positiva? ¿Surtió efecto su declaración? ¿Julio Melgar sanó a causa de sus confesiones? No, Julio no sanó. ¿Sabes por qué? Porque la confesión positiva es un mito. En tu boca no hay un milagro y Cash —ni nadie — puede provocar sanidades con el poder de sus palabras. ¿Me explico?

Por favor, te invito a que prestes atención y reflexiones detenidamente en lo que pasó esa vez. Lo que sucedió ese día en la casa de Julio Melgar es una evidencia contundente de que tu boca no provocará una sanidad. Vamos, Cash Luna es quien tiene el más alto rango de conocimiento y experiencia en cuanto a confesar y declarar según los cánones de la confesión positiva. Él es el gurú latinoamericano de esta creencia, el máximo exponente, el principal defensor y quien más vehementemente afirma que en tu boca hay milagros; pero ¿qué pasó ese día que oró por Julio? ¿Funcionó la confesión de Cash? ¿Se revirtió el diagnóstico de los médicos? ¡No! Entonces, ¿por qué sigues creyendo que la confesión positiva es un método efectivo para sanar a los enfermos y conseguir cosas, si al máximo exponente de esta doctrina no le funcionó? ¿Acaso no puedes ver que dicha creencia no cumple lo que promete?

Si realmente la confesión positiva fuera cierta, esa vez que Cash visitó a Julio para confesar sanidad debió haber surtido efecto. Ese era el día para comprobar la efectividad de las confesiones, esa era la oportunidad de oportunidades y el momento de momentos para demostrarle al mundo entero que declarar da resultados. Pero ¿qué pasó? ¡No funcionó! Julio Melgar siguió enfermo a pesar de que Cash siga afirmando que en tu boca, en la mía y en la suya hay un milagro.

Ahora, si a pesar de mostrarte la evidencia aún crees que dicha doctrina es verdad, permíteme intentar convencerte a través de las Escrituras, ¿ok? Por favor, acompáñame a estudiar la base bíblica del mantra que Cash repite semana a semana antes de predicar porque, como demostraré, dicho texto no dice por ningún lado que hay poderes milagrosos en tus palabras. Leámoslo:

Muerte y vida están en poder de la lengua,
y los que la aman comerán su fruto.
Proverbios 18:21.

Dime: ¿en qué parte de este verso dice que todo lo que confieses con tu boca se materializará? ¿En qué lugar afirma que todo cuanto declares se hará realidad? ¿En qué sitio se afirma que tus palabras provocarán que te sanes? ¡En ningún lado! Allí solo dice que la muerte y la vida está en poder de la lengua. Simplemente. Quien diga que este texto enseña la doctrina de la confesión positiva y que el ser humano tiene poderes sobrenaturales en su boca, está imponiéndole al texto un significado que el autor no tuvo la intención de expresar. ¿Y sabes cómo se le llama eso? Querer hacer que la Escritura diga algo que no dice. Por eso es importante estudiar los versos bíblicos en su respectivo contexto para descubrir y comprender su real significado. La pregunta es: ¿qué significa entonces Proverbios 18:21? ¿Se refiere a tener súper poderes en los labios o simplemente a ser de bendición a otros a través de lo que les digamos?

Bueno, para descubrirlo apliquemos el principio hermenéutico de que todo texto bíblico debe analizarse en su respectivo contexto. Por lo tanto, revisemos qué es lo que dice Proverbios sobre el uso de la boca, la lengua y las palabras desde el capítulo 17 hasta el capítulo 18 y, como verás, por ningún lado habla de poderes milagrosos ni curativos en quienes confiesan. Mira:

Proverbio 17:
20 El de corazón perverso nunca encuentra el bien,
y el de lengua pervertida cae en el mal.
27 El que retiene sus palabras tiene conocimiento,
y el de espíritu sereno es hombre entendido.
28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio,
cuando cierra los labios, por prudente.

 Proverbios 18:
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;
arroyo que fluye, la fuente de sabiduría.
Los labios del necio provocan contienda,
y su boca llama a los golpes.
Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
y penetran hasta el fondo de las entrañas.
13 El que responde antes de escuchar,
cosecha necedad y vergüenza.
20 Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre,
con el producto de sus labios se saciará.
21 Muerte y vida están en poder de la lengua,
y los que la aman comerán su fruto.
23 El pobre habla suplicando,
pero el rico responde con dureza.

Como ves, el contexto de Proverbios 18:21 trata sobre no meternos en líos a causa de lo que decimos, trata sobre hablar bien al dirigirnos a otros y de refrenar nuestra boca para no dañar a los demás. El texto no se refiere a que hay que confesar para que las circunstancias cambien o que por medio de lo que declaremos obtendremos vida, riqueza y prosperidad. Quien crea que este verso enseña que hay un milagro en tu boca ha malinterpretado la Escritura y hecho creer a otros algo que la Biblia no dice. Así que no, Proverbios 18:21 no sustenta la confesión positiva.

Uno de los autores cristianos que mejor han interpretado este texto y hecho entender a nuestra generación su verdadero significado es Gary Chapman. Él es el autor del éxito en ventas «Los 5 lenguajes del amor». El libro trata sobre las relaciones matrimoniales y cómo cada cónyuge debe descubrir el lenguaje específico con que prefiere ser amado e identificar el lenguaje favorito de su pareja con el fin de amarla más apropiadamente. Según Chapman, uno de los 5 lenguajes del amor es: las palabras de afirmación. ¿En qué consisten? En aplicar Proverbios 18:21 y proporcionarle vida a tu cónyuge con palabras que afirmen, inspiren, motiven, consuelen, etc. Es decir, cuando el verso dice: «muerte y vida están en el poder de la lengua», se refiere a causar un impacto positivo en la vida interior de nuestros oyentes. No a que con nuestra boca podemos cambiar nuestro destino y, mucho menos, provocar sanidades. Obviamente, cuando el texto dice que la lengua también puede causar muerte, se refiere al potencial que tiene de matar el ánimo de los demás, dañar la estima de otros y destruir emocionalmente a nuestro prójimo. ¿Me explico?

Por lo tanto, si después de demostrarte que al principal creyente en la confesión positiva no le funcionó su confesión positiva y el verdadero significado que la Escritura le da a Proverbios 18:21, aún quieres seguir creyendo en esa doctrina, ¡Dios tenga misericordia de ti! Porque si sigues creyendo esa falacia, más temprano que tarde te estrellarás con la realidad de que los problemas de la vida no se resuelven confesando ni declarando. Por eso, si llega a pasarte que la vida y tus creencias chocan y experimentas la enorme desilusión de que tus confesiones no te sanaron a ti ni a tus familiares y amigos, recuerda que mientras vivas aún puedes enderezar el camino. Allí están las Escrituras para que las abraces con todo tu corazón y comprendas que sus sanas enseñanzas sobre el sufrimiento son la única herramienta que hay para que como cristianos salgamos airosos de cualquier adversidad.

Noel Navas.

2 Comentarios

  1. Edgardo Martínez

    Apreciado Noel. Sigo mucho el blog, aunque a veces el tiempo no me lo permita con la frecuencia que me gustaría. Comento más rápido por Facebook. Me gustaría saber que piensas de lo que llamaría hiperpentecostalismo como causa de este exceso de emocionalismo en las iglesias, con la consecuente falta de formación bíblica. Una de las razones por las que finalmente cambié de congregación fue el no haber podido resolver el conflicto que provocó dicho estilo congregacional tras el fallecimiento de mi madre. No está de más decir que mi familia y yo estamos felices en la nueva iglesia. Pero viendo cómo llevas los temas me gustaría saber que piensas de mi inquietud. Un saludo y que Dios te continúe usando. Bendiciones

  2. EDGARDO: Supongo que por «híperpentecostalismo» te refieres a lo que los sociólogos o iglesiólogos cristianos llaman «neo-pentecostalismo». Ya hay varios sitios webs y, creo, que libros que analizan el fenómeno. Por otro lado, lamento lo de tu madre y, bueno, qué bien que ahora están en otra congregación más saludable.

    Noel Navas
    El Salvador.

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