¿Y entonces cómo oramos?

¿Y entonces cómo oramos?

- en La confesión positiva
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No es la primera vez que me pasa. Me ha ocurrido varias veces. Una de ellas hace poco. Resulta que luego de advertir sobre la doctrina de la confesión positiva y enseñar que confesar y declarar no es la forma adecuada de orar, amigos de otras iglesias e incluso, de la mía, me escriben o se acercan para preguntarme: “Entonces, si no tenemos poder en nuestras palabras para que las cosas sucedan, ¿cómo es que debemos de orar?”

Francamente, esa pregunta es bien preocupante. Preocupante porque revela muchas cosas sobre los cristianos y la oración. ¿En serio alguien se cuestiona eso cuando se refuta la confesión positiva? ¿De verdad alguien no sabe cómo orar después de comprender que confesar y declarar es infructuoso? Lo primero que revela es que por culpa esta doctrina se ha confinado la efectividad de la oración a un lenguaje que no ha sido característico del cristianismo. Tú lo sabes, en la Biblia tú no encuentras todo este rollo de declarar y confesar para que tu oración se efectiva. No solo no lo encuentras como un mandamiento o un precepto, sino que tampoco lo ves modelado por la vida de oración de Cristo y, mucho menos, de los apóstoles. Si a esto le sumas que a lo largo de la historia tampoco los cristianos emplearon este lenguaje como modus operandi para obtener respuestas a sus oraciones, entonces compruebas que toda esta moda —mala, por cierto — realmente se popularizó en los últimos 20 o 30 años. Porque antes nadie oraba confesando ni declarando. Jamás en la historia de la iglesia se ha orado así, solo en la historia reciente.

En este sentido, permíteme ayudarte te sientes atorado por descubrir que confesar y declarar no hace ninguna diferencia en la oración. Así que, a continuación, te compartiré algunos principios elementales de la oración que enseñó el Señor Jesucristo y que subsanarán tu temor de que tus oraciones no serán contestadas por no emplear el lenguaje de la confesión positiva. Como verás, simplemente me avocaré a La Oración del Señor, mejor conocida como: El Padre Nuestro, para que recuerdes los rudimentos que han caracterizado la vida de oración de los cristianos desde el principio y, de este modo, limpies tu mente de una doctrina que atenta, incluso, contra la doctrina de la oración. Veamos:

Uno: la oración debe dirigirse al Padre afectuosa y respetuosamente.

Jesús inició su oración modelo diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9). Es decir, enseñando principalmente que sí, que Dios es paternal, accesible, tierno y confiable. Pero al mencionar que su nombre es santo y digno de reverencia, también nos estaba diciendo que la oración, si bien debe ser como conversar con tu papá, nunca debemos perder la reverencia ante el Nombre más grande del universo. Sí, debemos orar con confianza, pero también con respeto. ¿Qué sucede, entonces, con la confesión positiva? Que al orar basados en lo que esta doctrina enseña se puede incurrir en irreverencia. ¿Por qué? Porque sus principales defensores enseñan que cuando tú confiesas “x” o “y” cosas, Dios está obligado a hacer lo que tú digas con tu boca como si de nuestro súbdito se tratara. Ellos dicen: “Dios no puede contradecir su Palabra, por lo tanto, cuando declaras algo él está forzado a hacer todo cuanto tú dictamines”. Pero cuando Jesús nos enseñó El Padre Nuestro ni por cerca le pasó eso por la mente. Él nos enseñó a que viéramos al Padre como un ser accesible y amoroso, y también como Aquel que está en los cielos y merece reverencia. Es cierto, Jesús dijo que nos viéramos como sus hijos amados, pero también como sus siervos, ¡nunca como si él fuera nuestro empleado!

Dos: la oración es la búsqueda de la voluntad de Dios, no de la nuestra

Jesús siguió diciendo qué decir al orar: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Esto fue como decir: “Cuando oren procuren buscar la voluntad de Dios y los intereses de su reino. ¡No los de ustedes!” Pero ¿qué pasaba a veces con los creyentes en la confesión positiva? Que no hay interés en que la voluntad de Dios sea hecha. No, lo que quieren es que impere su propia voluntad y sus propios deseos. Por eso oran: “¡Declaro que eres sano!”, “¡confieso que tus adversidades desaparecen!”, “¡decreto que este año tus cosas se multiplican!”. ¡Incluso hay quienes han llegado al extremo de asegurar que orar «sea hecha tu voluntad» es una ofensa contra Dios! ¡Increíble! ¿No? Pero Jesús nos enseñó a orar por la voluntad de Dios. Él dijo que al acercarnos afectuosamente al Padre, sometiéramos nuestra voluntad, nuestros deseos y anhelos a los suyos. A que fuéramos humildes en buscar su voluntad y sus intereses por encima de los nuestros.

Tres: la oración es pedir al Padre, no hablarle a las cosas.

Luego Jesús dijo que oráramos: “Danos hoy el pan nuestro de cada día” (Mateo 6:11). O sea, quiso decir que si teníamos alguna necesidad física o material contáramos con el Padre para solverntarla. De nuevo, ¿qué hace la confesión positiva? No te enseña a pedirle al Padre, te enseña a hablarle a las circunstancias, a las cosas, ¡o a lo que sea!, para entonces obtener todo lo que necesites. ¿Ves cuánto contradice la confesión positiva los rudimentos más elementales de la oración? Jesús nunca enseñó a hablarle a la nada para entonces crear algo ni que le habláramos a lo inmaterial para que se hiciera material. No, Jesús dijo: “¿Necesitas pan? ¡Pídela a tu Padre! ¿Necesitas provisión? ¡Pídela a tu Padre!” La oración es buscar al Padre para que nos abastezca; la confesión positiva es hablarle a las cosas para que aparezcan. Por lo tanto, la confesión positiva contradice la doctrina de la oración.

Cuatro: la oración procura la transformación interior, no la exterior

Jesús siguió diciéndonos que oráramos: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:12). Es decir, nos enseñó a que entre nuestras prioridades de oración pidiéramos convertirnos en personas perdonadoras como él lo ha sido con nosotros. Es cierto, la oración es comunión con Dios, es sumisión a su voluntad y hasta pedir por nuestras necesidades, pero también es pedirle al Padre que transforme nuestros corazones para convertirnos en personas que reflejen fielmente su carácter. Personalmente jamás he visto a un creyente en la confesión positiva decir: “¡Confieso que me convierto en una persona más amorosa con mi esposa y mis hijos!” ni “¡Declaro que seré más misericordioso y paciente con mi prójimo!” ¡Jamás! ¿Sabes por qué no vas a hallar a un creyente en la confesión positiva diciendo eso? Porque dicha doctrina fue ideada principalmente para obtener cosas externas, no internas. Lo que procura esa doctrina es cambiar tu entorno y las circunstancias, no tu ser interior tal cual enseñó Jesús.

Cinco: la oración es clamar al Padre por la victoria, no orarle al diablo

Jesús siguió diciendo que oráramos: “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal [o del maligno]” (Mateo 6:13). Es decir, Jesús dijo que hiciéramos guerra espiritual orando al Padre, no hablando con el diablo. Es curioso, pero quienes durante la oración se la pasan reprendiendo espíritus demoníacos y ordenándoles cosas, generalmente son creyentes en la confesión positiva. Pero vamos, según las palabras de Cristo, se derrota a Satanás clamando al Padre, no dirigiéndote al diablo. Yo no digo que no lo puedas reprender en el nombre de Jesucristo si fuera el caso de que te sientes atacado u oprimido, pero una cosa es esa y otra muy distinta dedicar parte de tu valioso tiempo de comunión con Dios hablándole al diablo como si él fuera el objeto de tu oración. No le ores al enemigo, ¡órale al Padre! La oración fue diseñada para que estés con tu Padre y disfrutes de su presencia, no para que te la pases hablando con el diablo y ordenándole un sinfín de cosas.

Y seis: la oración es reconocer que Dios tiene el poder, no nosotros

Y por último, Jesús dijo que finalizáramos orando: “Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén” (Mateo 6:13). Es decir, Jesús nos enseñó a que reconociéramos quién es el Rey del reino, quién tiene el poder en el reino y quién es digno de gloria en el reino: el Padre. ¡No nosotros! Sin embargo, la confesión positiva dice todo lo contario: te dice que tú eres un rey que puede declarar y decretar; te dice que tú tienes el poder de hablar y que las cosas inexorablemente ocurran, y te dice que todo eso que consigas producto de tus confesiones lo lograste tú mismo, no Dios. Por lo tanto, el que merece la gloria eres tú, no Dios. ¿Me explico?

Por eso los creyentes en la confesión positiva se ponen furiosos cuando refutas su doctrina errónea. Porque cuando les abres las Escrituras y les muestras la verdad, prácticamente les estás diciendo que ellos no son reyes, no tienen poder y no merecen la gloria. Y como a ellos les gusta todo eso y, en casos extremos, hasta se creen dioses, no les agrada que expongas lo que la Biblia dice. ¿Qué dice? ¡Que solo Dios es el Rey! ¡Que solo Dios tiene el poder! ¡Y que solo Dios merece la gloria!

Entonces, ¿cómo oramos? Simple. Según las directríces que el Señor Jesucristo nos brindó en El Padre Nuestro.

Noel Navas.

4 Comentarios

  1. Gracias Noel por escribir contra corriente. Tu has explicado lo que una vez era una enseñanza básica en la Escuela Bíblica para niños, pero hoy se hace cada vez más necesario volver a explicar lo que la Biblia dice, porque andan muy activas muchas personas con ideas y doctrinas formadas a partir de lo que ellos piensan que pueden tomar de aquí y de allá.

    Construyen enseñanzas no en base a un estudio personal y responsable de las Escrituras o a consultar a los grandes teólogos piadosos y confirmados por la historia, sino en base a lo que les parece atractivo, que está en onda, que un famoso dice y que le pega porque tiene una mega iglesia o es popular. Te felicito. Y te animo a continuar esta labor de decir y abrir otra vez el libro que transforma naciones

  2. OSVALDO: Opino igual que tú, ¡gracias por tus palabras y por pasar a comentar!

    Noel Navas
    El Salvador.

  3. buenísimo, me gusto mucho como hizo referencia sobe la oración Padre Nuestro y me alegro que haya hecho esto, saca de la ignorancia muchos que han estado orando de una manera incorrecta y aveces inocentemente. Dios le bendiga Alex Navas.

  4. RICARDO CAÑAS: Gracias por tus palabras y por pasar a comentar. DTB!

    Noel Navas
    El Salvador.

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