La crisis actual de la música cristiana (Novena parte)

La crisis actual de la música cristiana (Novena parte)

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Ocho áreas en crisis del ministerio musical.

Esta es la última entrada de la serie. Espero que estas áreas de crisis a las que he intentado atraer tu atención puedan hacerte reflexionar en tu llamado musical y en tu quehacer ministerial dentro del cuerpo de Cristo. Seguramente hay más áreas en crisis que pudiéramos sumar a la lista, pero estas han sido las que creí oportuno describir. A continuación, la última de ellas.

8. La crisis del rebaño.

Hace un par de años una iglesia de mi ciudad me pidió que les ayudara a reestructurar el ministerio de alabanza. Estaban enfrentando serias dificultades con los músicos y cantantes y se sentían muy preocupados porque todo esto ya estaba repercutiendo en los servicios de adoración dominicales.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue el sistema de control que habían establecido para asegurarse de que los integrantes del ministerio de alabanza asistieran a la iglesia. Lo que pasaba es que, entre otros problemas, tenían tantos cantantes y músicos que cuando a algunos de ellos no les tocaba ministrar estos no asistían a la iglesia. Es decir, solo iban cuando les tocaba cantar y tocar. De allí se desaparecían.

El sistema de control que establecieron consistía en poner una lista de asistencia con los nombres y apellidos de los integrantes en una mesa del lobbie del templo y a excepción de quienes ministraban ese día, todos debían de firmar asistencia al llegar. ¡Tipo jornada laboral! Aunque el sistema no era infalible porque alguien podía solo llegar, firmar e irse sin entrar al culto, parecía ser que les daba resultado. Sin embargo, yo objeté ese sistema y les dije: “Oigan. Ese sistema lo que va a provocar, sino es que lo está provocando ya, es que ellos asistan a la iglesia para agradarlos a ustedes y no porque para ellos sea una convicción congregarse. ¿Me doy a entender? Si un cantante que no tiene turno de ministración no asiste a la iglesia una o dos veces, el líder debe acercarse y preguntarle los motivos de su inasistencia. Si no hay una razón de peso para ausentarse, el líder debe concientizarlo de la importancia de congregarse. Si el patrón se repite y no hay una justificación sólida para faltar a los cultos, entonces se le concientiza una vez más de lo importante que es ir a la iglesia y se la da una última oportunidad. Si vuelve a incurrir en esta falta, entonces se le separa del ministerio de alabanza por su pobre compromiso con el Señor y la iglesia local”. Y finalicé diciéndoles: “Ese sistema que están implementando puede producir en los cantantes y músicos el hábito de hacer las cosas para agradar a los hombres, no a Dios. Lo que pasa aquí es que vuestros integrantes no han pasado ni siquiera del kindergarten del evangelio y no han entendido la importancia de pertenecer a una comunidad cristiana para crecer en el Señor. Antes que músicos somos cristianos y un cristiano que ama verdaderamente al Señor, ama a su iglesia y se congrega fielmente”.

En su sermón “Deléitate en la iglesia”, el pastor Sugel Michelén, de República Dominicana, dice:

“¿Es un amigo realmente un amigo aunque no soporte a tu esposa? Se supone que uno de los deberes de un esposo es proteger el nombre de su esposa aun delante de sus mejores amigos. Ahora imagínense que un hombre tiene a un amigo, ¡a un buen amigo!, que visita frecuentemente su casa pero no pierde la oportunidad de expresarle que su esposa le cae como una patada en el estómago. Yo me imagino que esa esposa, ¡y con todo derecho!, dudaría del amor de su esposo.

Esta imagen nos ayuda a ver cuán absurda es la postura de muchos que dicen ser cristianos en el día de hoy. Tales personas profesan creer en Cristo, tales personas profesan amar a Cristo, tales personas profesan servir a Cristo, pero al mismo tiempo profesan un total desinterés y a veces un abierto antagonismo hacia su iglesia. ¡Esto es totalmente absurdo! La relación que Cristo tiene con su iglesia es de una naturaleza tal que no permite ese tipo de dicotomía. Él es el esposo y la iglesia es su esposa y están unidos con un vínculo indisoluble”.

Esto significa que los cantantes y músicos cristianos que afirman amar a Jesús, pero no se congregan fielmente en una iglesia local, en realidad no aman a Jesús.

¡Así o más claro!

Una de las primeras conversaciones que sostuve con mi amigo Fernando Solares, antes de hacernos grandes amigos, fue la que tuvimos aquí en El Salvador allá por 2006. Si no lo sabes, Fernando fue director de la banda de Danilo Montero entre los años 2000 y 2004, además de producir los discos “Sígueme” y “Fortaleza” siendo a la vez el principal compositor de ambas grabaciones. Actualmente Fernando es pastor en Iglesia la Familia de Dios en la ciudad de Guatemala.

En esa primera conversación que sostuve con Fernando y donde hablamos de por qué su retiro de la música cristiana, me dijo: “una vez salí un 3 de enero de gira con Danilo Montero y regresé a mi país el 2 de abril. Ya no tenía amigos que me esperaran, ellos sabían que yo siempre andaba de viaje y por eso ya no me buscaban. Lo peor era que yo no tenía discípulos a quienes formar porque nunca estaba en mi iglesia”.

Entre otras razones, esa fue una que lo motivó a establecerse en su iglesia local y disminuir enormemente sus salidas a ministrar a otros lugares.

¿Sabes? Hay ministros musicales que se congregan en todas las iglesias que visitan, menos en la iglesia local a la que supuestamente dicen pertenecer. Y eso es muy peligroso porque te desvinculas de la gente más importante que hay en tu vida: tu familia y tu círculo íntimo de amigos. La familia y este círculo son los que al final de cuentas contribuyen a que tengas los pies sobre la tierra y estén retroalimentando una visión clara y sana de la vida y el ministerio.

Danilo Montero dijo en uno de los últimos Retiros Internacionales de Adoración que celebró en Costa Rica algo que tiene que ver con la importancia de la iglesia local para los músicos. “Creo que muchos que hemos dirigido adoración y que hemos viajado mucho deberíamos pedirles perdón a los equipos de alabanza por haberles dado la impresión que lo mejor del ministerio era viajar y hacer conciertos, y sin querer les dimos a entender que no era importante echar raíces en una iglesia local”.

Esa es la crisis del rebaño, que los ministros de alabanza, itinerantes o no, se ven como ovejas solitarias cuyo rebaño (la iglesia local) no tiene importancia, al punto que, si les dieran a escoger entre ministrar en su propia iglesia e irse a ministrar a las naciones, la mayoría escogería viajar por el mundo que permanecer cantando en su propia casa.

En un post que publiqué en Facebook hace unos meses dije:

“Si Dios, ¡Dios de verdad!, les pidiera a muchos cantantes y músicos de la industria musical cristiana que se detuvieran de grabar, que pararan de hacer lo que hacen y dejaran TODO para refugiarse en una iglesia local, en el total anonimato, ¿lo harían?

Recientemente me enteré de uno de ellos (omito el nombre) que verdaderamente el Señor le pidió a través de un cuerpo pastoral que se detuviera unos años, que dejara de grabar y abandonara la fama, pero no quiso. ¡Wow! ¡No quiso! Y la razón lo ameritaba, era legítima.

En una industria musical cristiana que a muchos les brinda grandes dividendos ($$$) y una popularidad casi sin límites, si el Señor, ¡verdaderamente el Señor!, te pidiera a ti dejar de grabar, de hacer lo que haces y detener todo, ¿lo harías?

Si lo hicieras… entonces Jesús es tu Señor. Si no lo hicieras… entonces la música ahora es tu dios”.

Fermín IV dijo lo siguiente en una de las estrofas de su canción: “Fácil”:

¿Será que has dejado el camino y has tomado una vereda?
¿Cuán seguro estás de que te lleva a la meta?
¿Cuándo te vas a detener en esta carrera vanidosa?
¿Cuántas rimas o tarimas serán la gran cosa?

Finalizaré esta serie repitiendo lo que dije en la primera entrada:

“Si tú eres un cantante o músico que ministra en una iglesia local, no creas que te libras de la crisis. Es más, es probable que tú formes parte de ella. En este sentido, las ocho áreas que he descrito pueden servirte para que comprendas de una vez por todas de que el éxito del ministerio musical no consiste en grabar discos, alcanzar popularidad mediática o tener una agenda llena de eventos a los cuales ir. El éxito del ministerio musical consiste en ser fiel en la iglesia local en donde estás y servir abnegadamente a la visión del pastor que está sobre ti. Nada más y nada menos. No te dejes apantallar por las luces y los escenarios, si sirves en tu iglesia local esta serie puede ayudarte a no perder el rumbo y si Dios te va a levantar para ir a ministrar a otras congregaciones e inclusive a las naciones, que sea verdaderamente él y no la fuerza del marketing el que te empuje”.

Noel Navas.

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