La música no se toca (Segunda parte)

La música no se toca (Segunda parte)

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Una canción de Alejandro Sanz.

La forma como diseccionaré la canción será respetando el orden en que fue escrita; sin embargo, cuando yo haya explicado mi entender sobre cierta sección de la letra y dicha sección volviera a repetirse (el coro, por ej.) no volveré a decir lo que ya había descrito antes. Quiero aclarar que mi exégesis es estrictamente lo que yo pienso sobre la letra. En ningún momento estoy atribuyéndole al compositor mis pensamientos. Son mis interpretaciones, no las suyas. Menciono esto porque algunos podrían pensar que mi exégesis es la interpretación de Sanz, y no. Son mis reflexiones ante una canción que en mi opinión es rica en contenido. ¡Comencemos!

Pasaréis, pasaran los tiempos,
se irán los momentos, ya lo veréis.
Pasaran los imperios, las guerras,
los besos y donde miréis,
quedarán los versos y los porqués,
recuérdalo, y esta canción.
La música no se toca.

Alejandro Sanz ha dicho en un par de entrevistas que la expresión “La música no se toca…” tiene que ver con la trascendencia de la música. Que no es una frase subversiva con tono de indirecta hacia los gobiernos de no subir los impuestos a los productos culturales. No, no tiene que ver con dinero ni impuestos; sino más bien, con la preeminencia de la música en la vida de las personas.

Un sinónimo de la expresión “La música no se toca…” muy bien podría ser: “La música es eterna”. Por eso afirma el compositor: “Pasaréis…”, porque todo ser humano pasará. Y eso incluye al compositor. Todos aquellos involucrados en las artes se irán alguna vez de este mundo, pero su arte seguirá aquí. Ellos no estarán más, pero su música y su aporte a las generaciones permanecerá sobre la Tierra.

“Se irán los momentos, ya lo veréis”, nos advierte. Esos momentos que activaron nuestra creatividad, por supuesto que se irán. Queramos o no, lo veremos. Las experiencias, esos momentos que nos inspiraron pasarán, como todo en la vida; sin embargo, a pesar de que los momentos aparecen y desaparecen, nuestras canciones permanecerán en nuestros corazones y en los corazones de quienes se exponga a nuestro arte. Es cierto, las experiencias se viven una vez y ya no vuelven; pero podemos re-experimentarlas a través de eso que hemos creado.

Eso es lo poderoso de hacer música. La creamos en un momento específico donde las ideas fluyen a borbotones y nos bañan de una maravillosa sensación de que estamos sumergiéndonos en un universo de creatividad. Pero de nuevo, ese momento pasará; mas no nuestra canción. Por lo que si queremos volver a experimentar esa misma emoción original, ese que estimuló la composición, debemos volver a esa canción que creamos.

El principio es muy simple: Experiencia-Canción-Experiencia.

Usted tiene una experiencia, un momento único que lo inspiró, y entonces nace una canción. Nace la canción pero la experiencia ya pasó. Entonces, para recuperar esa sensación experimentada usted debe volver a su canción. Las canciones perpetúan las experiencias.

“Pasarán los imperios, las guerras…” ¡Qué alivio recordarlo! ¿No? Un vistazo a los conflictos del Medio Oriente nos dan un pincelazo de lo convulsionado que está ese sector del mundo. Por eso, en medio de la belicosidad en la que vivimos, allí está la música para brindarnos pequeñas dosis de paz provenientes del cielo. Sorbos de bondad en medio de este desierto de odio humano.

Dios nos dio la música para recordarnos que aun existe el bien y que el bien triunfará sobre el mal. Por eso, cuando nuestros países, o aun nuestros propios corazones, se enfrasquen en encarnizadas luchas, la música siempre será un oasis para el alma sedienta de tranquilidad.

 “Pasarán los besos y donde miréis…” Con toda seguridad puedo decirle que el compositor no estaba pensando en ningún pasaje de las Escrituras cuando escribió este verso; sin embargo, me parece acertada su indirecta alusión a uno de los textos más esperanzadores del Nuevo Testamento: “Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1).

Todo lo que estamos viendo en la creación, “no lo veréis”. Sí, todo será transformado. Apocalipsis lo enfatiza otra vez al decir que “enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron (Apocalipsis 21:4).

¿Lo ve? Interesantemente el compositor dice verdad, que todo pasará.

Lo curioso de la eternidad que nos espera es que una de las cosas que nos seguirá acompañando, a pesar de haberlo hecho durante nuestro peregrinar sobre la Tierra, será la música. Definitivamente todo pasará, la música no.

Veréis, pasaran los empeños
y los misterios de seis en seis.
Y los siglos, los muertos
y los inquietos que alzan la voz,
pasaremos todos y quedará,
recuérdalo, una canción.
La música no se toca.

“Veréis, pasarán los empeños”. La palabra “empeño” que utiliza el escritor viene del griego… Jajaja… ¡Broma! La verdad que para saber a qué se refiere con esa expresión deberíamos preguntárselo personalmente. Pero si usted no lo sabe, una particularidad de la composición de Alejandro Sanz es que nunca explica qué significan los versos de sus canciones. Podría dar una idea general de por qué escribió tal o cual canción, pero más de alguna vez ha dicho que escribe sus canciones y deja la interpretación a cada persona según su propio contexto.

En este sentido, “empeños” podría referirse al esfuerzo y al trabajo que el músico ejerce durante el desarrollo de su oficio. Nuestro esmero pasará, podría ser lo que está afirmando, pero la música no.

Probablemente la expresión “y los misterios de seis en seis” se refiera a períodos de seis meses. Y el hecho de que de inmediato diga “y los siglos, los muertos y los inquietos que alzan la voz” se refiera a nuestras convulsionadas sociedades llenas de crímenes, homicidios y matanzas, sumadas a los cientos de personas que suelen protestar periódicamente por las calles reclamando justicia para nuestros pueblos. No lo sabemos.

Independientemente de lo que signifiquen, una vez más el compositor asegura que todo eso pasará y que “pasaremos todos…”, pero la música no. Ella sobrevivirá al tiempo y no lo debemos olvidar.

Continúa…

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